27 de diciembre de 2005

Primera entrada

Inauguración del blog!!!

Juan 4
Algunas versiones de la Biblia titulan este pasaje "La mujer samaritana descubre al Mesías. Quien tenga el privilegio de leerlo se dará cuenta el porqué del nombre de esta página. Imaginémosnos el escenario de esta historia. Jesús, un pozo y la mujer samaritana. Puedo imaginar la extrañeza de la gente que pasaba, de los samaritanos que observaban tan extraño evento. Nunca se había visto que un judío se dirigiera a un samaritano, menos a una MUJER SAMARITANA. Era lo más bajo...
¿Cuál fue la oferta? Agua. La mujer hablaba del agua natural, mas Jesús hablaba de un agua viva. ¿Quién puede pensar en un agua de vida? Nadie, es inconsebible. Sin embargo, nosotros nos hallamos muchas veces en esa conversación con Jesús. En un diálogo en el que no entendemos qué quiere decirnos y al final mezclamos lo natural con lo espiritual.
Pero la mujer deseaba esa agua viva del maestro. No sabía qué era realmente, pero se atrevió a pedirla.
Jesús hace un quiebre. "Ve, llama a tu marido, y ven acá". Esa fue la orden para la samaritana. Puedo imaginar la cara de la mujer cuando escuchó esas palabras. Tocó el tema que no debió haber tocado, ese que nadie quiere conversar, ese que todos evitan porque trae a la memoria reminiscencias de años de sufrimiento y años de dolor. Pero esa era la orden. La mujer no podía esconderlo más. Ya no era posible. Entonces contestó: "No tengo marido". Las palabras demoraron un par de minutos de salir de la boca de ella. Fueron escuetas y acompañadas de un nudo en la garganta. Y Jesús procedió a decir lo que estaba en su corazón. Sí, la mujer había tenido 5 maridos y el que ahora tenía no lo era. Es un episodio fuerte dentro de la vida de la mujer. Era el evento que nunca esperó.
¿Qué tiene que ver esto co el agua viva? TODO. Cuando la mujer le pidió esa agua, Jesús apuntó a su problema, a su carga, a su atadura, a su testimonio. El agua viva limpia el corazón, y ya no importa lo que hayamos hecho. Ya no importa.
En un pozo la vida de una mujer cambió. ¿Y dónde cambió la tuya..? Anhelaría haberme encontrado así con el Señor, que dijera la verdad acerca de mí. Y verdaderamente lo ha hecho.
Lo más importante no es lo que está en la imagen. Está en mi corazón. La imagen que las personas pueden tener de ti es en verdad una ilusión, es una fantasía. Lo verdadero está en tu corazón, y sea donde sea, el maestro anhelará encontrarse con algún samaritano desesperado por agua, sediento de El.
La vida de la mujer cambió a tal grado que su entorno no le fue indiferente. Las palabras de Jesús eran llamativas, eran atractivas a los oídos de los samaritanos.
Me emociona saber que Dios me llamó desde un pozo. Y me sigue llamando cada vez.
El te limpiará y te librará de todos los impedimentos que tengas.
Podrás gritar "SOY LIBREEEEEE".