25 de enero de 2006

¡¡¡ Perdóname !!!


Perdón es una palabra que muchas veces nos queda grande. Acostumbrados a una sociedad mercantil, indolente y cada vez más intolerante con el prójimo, hemos crecido con ideas vagas acerca del perdón.
Cierto día Pedro le pregunta a Jesús: ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino hasta setenta veces siete. Wau. ¡Qué increíble respuesta!
El perdón es una de las características que deben identificar a un verdadero adorador de Dios. Es la clave que ata y desata las cosas aquí en la tierra. Pero nos cuesta asumirlo porque es, por sobre todas las cosas, un concepto práctico. Dejo abierta la reflexión.

21 de enero de 2006

Jesús, un pozo y una mujer samaritana


Siempre me ha llamado profundamente la atención la forma en que Jesús se reveló a las mujeres. Era una manera especial. Si no es así, pregúntenselo a María Magdalena, quien fue salvada de una lluvia de piedras debido a que fue descubierta en adulterio. O entreviste por un momento a María, la de Betania, quien decidió estar a los pies del maestro escuchando sus palabras en vez de realizar los quehaceres de su casa, como su hermana Marta. Vuelvo a repetir: algo había en Jesús que llama profundamente la atención, y que hasta ahora sigue generando gran espectación en mí. Jesús era un rompeesquemas. ¿Quién imaginaría que Jesús se iba a acercar a una mujer? ¿Y más encima samaritana? Nadie lo creería, pero así fue.
Analicemos la escena: los discípulos de Jesús habían ido a comprar de comer. Jesús estaba solo. Una mujer samaritana se acerca al pozo de Jacob. Jesús también lo hace. Allí comienza todo. Puedo imaginar la extrañeza de la gente que pasaba, de los samaritanos que observaban tan extraño evento. Nunca se había visto que un judío se dirigiera a un samaritano, menos a una ¡¡¡MUJER SAMARITANA!!! Era lo más bajo... ¿Cuál fue la oferta? Agua. La mujer hablaba del agua natural, mas Jesús hablaba de un agua viva. ¿Quién puede pensar en un agua de vida? Nadie, es inconcebible. Sin embargo, nosotros nos hallamos muchas veces en esa conversación con Jesús. En un diálogo en el que no entendemos qué quiere decirnos y al final mezclamos lo natural con lo espiritual. Pero la mujer deseaba esa agua viva del maestro. No sabía qué era realmente. ¿Has sentido que quieres algo de Dios, pero no sabes qué es ni cómo es?
La mujer se a pedir esa agua. Pero Jesús hace un quiebre. "Ve, llama a tu marido, y ven acá". Esa fue la orden para la samaritana. Puedo imaginar la cara de la mujer cuando escuchó esas palabras. Tocó el tema que no debió haber tocado, ese que nadie quiere conversar, ese que todos evitan porque trae a la memoria reminiscencias de años de sufrimiento y años de dolor. Pero esa era la orden. La mujer no podía esconderlo más. Ya no era posible. Entonces contestó: "No tengo marido". Las palabras demoraron un par de minutos de salir de la boca de ella. Fueron escuetas y acompañadas de un nudo en la garganta. Los samaritanos seguían pasando asombrados. Y Jesús procedió a decir lo que estaba en su corazón. Sí, la mujer había tenido 5 maridos y el que ahora tenía no lo era. Es un episodio fuerte dentro de la vida de la mujer. Era el evento que nunca esperó.
¿Qué tiene que ver esto con el agua viva? TODO. Cuando la mujer le pidió esa agua, Jesús apuntó a su problema, a su carga, a su atadura, a su testimonio. El agua viva limpia el corazón, y ya no importa lo que hayamos hecho. Ya no importa. En un pozo la vida de una mujer cambió. ¿Y dónde cambió la tuya..? Anhelaría haberme encontrado así con el Señor, que dijera la verdad acerca de mí. Y verdaderamente lo ha hecho. Lo más importante no es lo que está en la imagen, en las apariencias Está en mi corazón. La imagen que las personas pueden tener de ti es en verdad una ilusión, es una fantasía. Lo verdadero está en tu corazón, y sea donde sea, el maestro anhelará encontrarse con algún samaritano desesperado por agua, sediento de El. La vida de la mujer cambió a tal grado que su entorno no le fue indiferente.
Podemos sacar varias lecciones acerca de esta historia. Primero, que Jesús nos hace libres de todo recuerdo del pasado que nos trae tristeza, heridas y rencores. Segundo, que un verdadero adorador es capaz de vencer el qué dirán y enfrenta los esquemas impuestos por la sociedad en que vive, y vive para ir en contra de esos esquemas con una decisión firme de imitar lo que Jesús hizo en sus tiempos. Y lo tercero, que cuando aceptas a Jesús y escuchas lo que El dice de ti - y no le que los otros dicen de ti- tu vida experimenta un cambio que todos a tu alrededor notarán, porque quien ha tomado del agua viva no será nunca más igual; habrá una transformación.
El Jesús que yo creo es un Jesús que no se encueadra a esquemas impuestos por una religión o una sociedad. Cada vez me asombro más de que se interese por mí, y por tener una relación personal conmigo en el secreto de un cuarto, o en la intimidad de mi habitación. Me asombra saber que mi identidad se encuentra allí y no en que lo que las personas digan de mí. Cuando Jesús llegue a tu vida, y tomes de Su agua, podrás gritar: "SOY LIBREEEEEEEEE", e imaginarte una entrevista con la mujer samaritana, y darte cuenta que el mismo maestro trajo a luz tus errores para hacer libres a los hombres de su opresión.

14 de enero de 2006

Jóvenes contracorriente


(Una lección de pureza)

¿Has nadado alguna vez contra la corriente de un río caudaloso? ¿Has medido cuánto puedes avanzar? ¿O prefieres nadar a favor de la corriente?
Estas son preguntas que dan que pensar... Sí, porque nos confrontan con nuestra condición de seres humanos que buscamos la comodidad a toda costa, y no sólo la comodidad, sino además el placer. ¡¿Qué es más fácil que nadar a favor del cauce fluvial, y qué más placentero que nadar o remar donde las condiciones son las mejores para hacerlo?!

Nadie se arriega tan fácil a hacer las cosas así. Menos si nos propusieran hacer estas prácticas día a día. La analogía es muy cierta: cada día decides si nadas a favor o en contra de la corriente de este mundo. Para nadar a favor es más sencillo de lo que parece, porque te dejas llevar y ¡listo! Para ir en contra tienes que tener un código para vencer las adversidades. Ese código es la pureza.

La pureza es una decisión, es un camino a seguir. Daniel nos alecciona muy claramente este camino cuando decide no contaminarse con la comida de Nabucodonosor, Rey de Babilonia. José también lo hace al huir de las tentaciones de la esposa de Potifar. Son dos jóvenes que se atrevieron a nadar en contra de la corriente de este mundo. Lo mejor y más fácil, en estos dos casos, hubiera sido comer las exquisiteces de la mesa real y haber tenido relaciones sexuales con la esposa de Potifar, respectivamente.

Hay algo que me llama profundamente la atención. ¿Por qué eligieron vivir la vida de esa manera? Cualquiera podría pensar que pierden su tiempo y además pierden oportunidades tremendas para disfrutar. Para los jóvenes de este tiempo resulta mucho más difícil aceptar la vida que va conforme a la pureza de corazón. Por eso es un desafío que pocos están dispuestos a enfrentar. Es un estilo de vida que involucra la totalidad del ser, que involucra el cuerpo, el alma y el espíritu.

¿Había una motivación mayor para que estos jóvenes tomaran esta decisión? Sí. Su amor por Dios los llevó a dejar de hacer lo que todo el mundo hacía o lo que los estándares mundiales aceptaban como patrones "normales" de conducta. Ahora bien, estas historias pasaron y quedaran para la posteridad, pero está en nosotros traerlas nuevamente a los tiempos actuales, pero ya no a través de un relato antiguo, sino más bien, a través de una experiencia de vida. Vivir la vida en Dios significa vivir en consecuencia con lo que El mismo nos ha enseñado, y una de esas tantas consecuencias es ser puros en medio de un mundo en desenfreno. Por eso resulta toda una hazaña llevar una vida absteniéndose de muchas de las prácticas "normales".

¿Qué es lo que te motiva a ti? ¿Por qué causa luchas día a día? La pureza trae consagración, y además atrae a muchas personas que desearán saber el porqué de las decisiones. En este camino habrán menosprecios, burlas, pero también grandes triunfos en los cuales podremos marcar la diferencia en pro de una sola causa: Jesús.