28 de diciembre de 2007

Fin de año...



Este ha sido un fin de año... mmmmm... cómo decirlo... ha sido diferente... No entiendo por qué todas las cosas malas siempre se juntan, pero estoy tranquilo. Tampoco entiendo mucho lo que sigo viviendo, pero creo tener una palabra de Dios para este tiempo y que quizás pronto comparta.



Pese a todo, doy gracias a Dios por la familia que tengo y sigo teniendo la esperanza de que todo podrá solucionarse alguna vez.


Doy gracias a Dios porque él siempre proveyó para mis necesidades, sobre todo por la cantidad enorme de materiales que tuve comprar. En todo eso veo Su fidelidad.


Doy gracias a Dios por tener la posibilidad de estudiar... por tener paz, porque me siento privilegiado al hacer lo que hago.


Doy gracias a Dios por lo malo, porque entiendo que es la respuesta a mis oraciones para que Él transformase mi corazón... Creo que hasta hoy mismo me he sentido desafiado otra vez a cambiar mi mentalidad.


Doy gracias a Dios por mis amigos (Romy, Guille, Joy, Jaime, Gustavo, por mencionar algunos)...aunque no nos hayamos podido comunicar mucho, siempre los recuerdo y los tengo en mi mente y oraciones.


Doy gracias a mi hermano Andrés y a mi hermana Susana, por haber soportado conmigo tiempos difíciles, que nos hicieron sufrir demasiado, que nos hicieron sentir destruidos, pero que unidos logramos superar.


Doy gracias a mis papás (Ruth y Carlos)... a veces no logro entenderlo todo, pero sepan que los quiero, que pueden contar conmigo...


Y doy gracias por Dios... que siempre me "pudre" a fin de año y me da una palabra que levanta mi ánimo y mis sueños para el próximo año.






23 de diciembre de 2007

Construye navidad


Las luces de las calles adornan el pasar, mientras los adornos de navidad hacen más alegre el espíritu de las personas. Se nota en la atmósfera de estos tiempos, la alegría que se vive, pero también el consumismo y las ganas de hacer sentir a todos los seres queridos especiales para nosotros.

Los pinos y guirnaldas adornan nuestro pensar, queriendo ser el reflejo de lo que sentimos como familia: el querer compartir, el querer entregarnos por completo, el querer dar sin esperar recibir. Sin embargo, cuando era niño pensaba que todos mis tíos deberían por lo menos regalarme algo que demostrase que me querían o que pensaban en mí. Un caminón Goliat, una bicicleta, dinero, etc.

Esa posición de niño - y mal enseñao- era demasiado egoísta. Recuerdo una vez que a mi primo le dieron una super mega sorpresa de navidad: una bicicleta super linda. En un momento, pensé que era para mí, pero mi frustración fue grande al ver el nombre del destinatario. Je! esa navidad quedé con las ganas de tener una bici.

De pronto siento que aún no llego a un lugar fijo en nada. Es como si aún estuviera nadando por el agua sin llegar a tierra firme, y sentir que Dios me haga sentir en casa, en el lugar que quiere para mí... Pero quiero transmitirles algo en esta navidad: encárguese de agradecer por lo bueno y por lo malo... También dedíquese a dar. Pero no ese dar con consumismo, sino con sinceridad, con amor genuino. Quizás dejar de pensar como niños y valorar más el gesto que el plástico de un juguete o un obsequio caro. Sin obsequios, darnos por completo y demostrarle a los demás cuánto los valoramos...

En esta navidad encarguémonos de perdonar a quienes nos han dañado, y a tener siempre la disposición de perdonar en el futuro. Quizás ese sea el regalo que más valoro. La navidad pasada recuerdo haber renovado ese pacto con quienes me han dañado, y ha resultado en libertad.

Pero lo más importante es dar gracias por Jesús... No como rutinariamente lo hemos hecho a través de todas las navidades, o que sólo recordemos lo lindo y bueno que fue. Sino más bien recordar que el favor de Dios está sobre nosotros, sin depender de nuestras fuerzas o comportamiento. Navidad es dar, como Él se dio a nosotros. Navidad es recibir los clamores de miles que desean un buen regalo en esta época.



"Te amo, Señor... en navidad me vuelves a convencer que has creído y confiado en mí. Los árboles, las luces en las calles, los regalos recibidos no se comparan a tus promesas cumplidas y las aún no cumplidas. No quiero ser igual al resto, tú lo sabes bien, hoy quiero darte mis sorpresas, aunque sé que ya lo sabes de todo de mí. Hoy quiero regalarte mis canciones, aunque tú eres el dueño de mi inspiración. Hoy quiero darte un regalo, aunque antes de abrirlo ya sabes bien lo que es. Hoy quiero verte llorar, aunque antes de eso me has hecho llorar mí. Llévame más profundo, Señor... esa es mi oración."

18 de diciembre de 2007

Cuando nada resulta

Creo que estoy terminando este año con lo que queda de mis fuerzas... No entiendo a veces lo que pasa a mi alrededor, sobre todo porque veo que todas las cosas malas se juntan ahora, a fin de año... A veces veo las luces navideñas que se encienden cuando voy camino a casa y clamo por mi papá, clamo por unidad familiar... pero me enfrento a la cruda realidad de relaciones rotas, caminos separados y heridas abiertas. Errores del pasado que hoy traen consecuencias futuras... No quiero más... Pero no es una desesperación de huir, sino más bien una desesperación porque Dios me abrace, porque alguien me diga que sufre conmigo, que llora conmigo. Pero no para ganar la compasión del mundo, sino para poder levantarme en nuevas fuerzas.

Quisiera tan sólo que por una sola vez pudiéramos salirnos de nuestras diferencias y abrazarnos como familia, como un solo cuerpo. Echo de menos las navidades y años nuevos así... Sin violencia intrafamiliar...


Mañana será otro día...

10 de diciembre de 2007

Entre el Líbano y el Labrador


Las pisadas iban dejando sus huellas entre el pasaje Líbano y el Labrador. Entre calles desiertas yo te hablaba, y sobre tus pasos yo pisaba. Allí yo también te conocí y vi tu gloria bajo la forma de lágrimas que brotaban espontáneas, sin más que expresar en sí mismas.


Entre mi soledad y mi silencio, te pedía que me sanaras, mientras se acercaban las fechas que cuando niño siempre esperaba. Sobre todo cuando abríamos los regalos y abrazábamos a quienes nos los obsequiaban. Eran los recuerdos de un buen pasado, de un buen tiempo en familia. Entonces, cuando todo se destruyó, cuando las luces de navidad no brillaron más, me hallé desierto, y a causa de eso te pregunté cómo hacer para construir una nueva familia entre las ruinas.


Entre tu silencio y tu soledad, me respondías que era necesario que pasara esto a causa del llamado que tenías para mí. Entonces no entendía, no vislumbraba lo que tenías para mí; solamente decía "aquí estoy, puedes contar conmigo".


Y mientras caminaba, cada pisaba se mojaba con las lágrimas que brotaban de mis ojos, mientras te decía: "No me dejes solo; sana mis heridas".


¿Cómo sanar a los demás, si mis heridas aún están abiertas? ¿cómo entregar tu llenura si aún mi corazón está lleno de carencias? ¿cómo vendar las heridas si yo soy el primero en necesitar tus vendas, Dios? Entonces llegaba a una sola respuesta: "Haz lo que quieras de mí". Entoces sentía cómo tu presencia me abrazaba, y sentía tu sonrisa sobre mí; y tu gracia me hablaba de día y de noche, mientras caminaba entre las aceras inmóviles de la noche de la villa. Y allí me contestabas: "Yo te llamé", y ya no era una lágrima, sino un clamor que surgía de mi vientre; eras tú levantándome de entre los muertos, y restaurando mi vida completamente...



Aunque estas fechas sean un tanto difíciles, quiero que sepas que eres mi regalo más preciado, mi regalo más esperado. Si me mandan un regalo, quiero que seas tú... tu compañía es mi regalo preciado, mi anhelo desde la niñez, mi desesperación por abrirte pronto, y encontrar que aquel papel de navidad cubría tu corazón, que esta vez podía ver en plenitud.



Vuelvo a ser un niño, vuelvo a ser lo que esperabas de mí... y a volver al llamado de dar a conocer tus noticias de esperanza. Ese es mi llamado... un llamado entre las calles de la ciudad. Aún habrá esperanza para ti y para tus hijos... Creo en ti, creo en tu palabra, y confío en tu promesa.

1 de diciembre de 2007

Hambre

Quiero tomar la siguiente foto para explicar algo que he venido pensando desde hace algún tiempo.


Cuando he visto imágemes como estas, me hace pensar la desesperación de esas personas por conseguir los alimentos que traen los camiones. Por la desesperación podría intuir que todos se empujan para poder recibir algún alimento para saciar su hambre... Cuando voy caminando por la calle, además de pensar en esas personas que sufren y que necesitan, he pensado en mi relación con Dios. Necesito ser sincero otra vez... Creo que es tan fácil enfriarse y dejar a Dios... Cuando a veces pensamos que Dios está tan lejos, y que nada puede hacer para acercarlo más cuando le necesitamos.

Sólo necesito ser sincero. Quizás no utilizar demasiada inspiración esta vez, y remitirme a decir que tengo hambre de Dios. Si Dios fuera ese camión de alimentos que llega a las personas que mueren de desnutrición, seguro me abalanzaría sobre la gente para conseguir la comida. Y es que me doy cuenta que si tuviera hambre de Dios, no me importaría la forma de hacer las cosas o utilizar demasiado protocolo para acercarme a Dios... solamente la meta sería extender los brazos para cojer su alimento. Jesús dijo: "Yo soy el pan que descendió del cielo". Tengo hambre de Dios... necesito volver a Sus brazos y sentir que sigue allí, amándome, queriendo estar conmigo.


"Dios, aquí estoy otra vez, hambriento de ti"


20 de noviembre de 2007

Si vas por la calle


"Si vas por la calle y derramas una lágrima, soy yo que va contigo..." Mientras camino hacia la Universidad o de vuelta a casa, pienso en Dios. Pienso en lo que significa para mí. Pienso en lo que anhelo de Él e imagino lo que Él anhela y sueña de mí. No lo puedo entender y sólo sé que tengo hambre de Él.


Paso a paso veo que todo es distinto ahora. Que lo antes me daba seguridad ya no está, y que sólo puedo mirar lo que he vivido para encontrar mi seguridad en la intimidad de Dios, en el secreto que desea compartir conmigo. Entonces soy desnudado, quebrantado y descubierto. He preferido dejar de analizar a Dios y comenzar a creer; dejar de juzgar a los que, diciéndose cristianos, hacen cosas que no son muy cristianas; y comenzar a avanzar sin importar lo que fui o lo que tuve o tengo. Mientras camino me digo a mí mismo: "Sería tan fácil que Dios te usara si tan solo dejarás de calcular lo que es humanamente posible, y te abandonaras a sus propósitos, sin importar las formas ni las personas".


Mientras camino, veo mi sombra y me doy cuenta que los temores son como ella: siempre estarán allí, de día y de noche, siguiédome cuando quiera decidir algo importante o cuando quiera confrontar mi pasado. La meta no está en la sombra, sino en seguir avanzando en medio de la adversidad.


Paso a paso veo que tengo hambre de Dios. Eso, ciertamente, suena muy cliché, pero me gustaría volver a ver las impactantes imágenes de cuando llega un camión cargado con comidas para miles de pueblos que viven en la miseria. ¿Han visto cómo se avalanzan sin respetar filas ni orden? Si tan sólo mi hambre fuera como aquella, sólo para perseguir el amor de Dios desesperadamente. Cuando hay hambre de Dios, las formas eclesiásticas se hacen escasas y lo que todos llaman "el orden de Dios" se esfuma cuando estamos necesitados de Él. No hay formas, no hay tamaños; sólo es Dios y yo, sin prejuicios ni miedos.


Mientras abro mi corazón a Dios, siento otra vez su unción. La unción que me recoge otra vez y me lleva a soñar en la realidad, a hacer cosas imposibles y a confrontar lo que siempre temí.




Y ahora me pregunto: "¿Cómo puedo transmitir esa pasión?"

15 de noviembre de 2007

Quietud



Hoy quiero ver tu rostro,
bajar las revoluciones por un momento,
abandonarme por fin en tus brazos.
Al fin llegar donde tú estás..

Hoy quiero dejarme llevar
por el río que has dejado correr...
Al fin dejar de nadar con todas mis fuerzas
para depender de ti...

Hoy quiero dejar que tu corazón
lata junto al mío,
y morir a mí, morir a mis miedos,
mis prejuicios y mi todo...

Hoy deseo dejar de fingir,
dejar de hacerme el fuerte ante ti...
reconocer que fallo casi todo el tiempo
que no puedo seguir
si tú no estás...

Hoy anhelo amarte mucho más,
dejar de hablar, para que aun tu silencio
me cante de tu paz.
Dios... mi torre fuerte eres tú...

7 de noviembre de 2007

Una vocación... un destino

"Y usted Davicito, ¿qué quiere ser cuando grande?". "Yo, abuelita, quiero ser dentista". Je. Esas palabras aún las tengo en mi memoria desde que por primera vez mi abuelita me preguntó qu´q quería estudiar. Debo reconocer que decía eso porque me gustaba andar en metro y subir ascensores para llegar al edificio donde trabajaba el dentista. Sin embargo, poco a poco me comenzó a gustar lo que hacía, pero, como niño no veía lo que me esperaba más adelante.

Llegaron los 16 y wow! había que comenzar a decidir... Luego los 17... la PSU... los resultados... etc. El día que me matriculé en la carrera de odontología no podía asimilar que todo lo que había soñado desde pequeño se estuviera cumpliendo. Para mí fue una sorpresa saber que estaba segundo en la lista de entrada, y que terminé por ser el primero de la lista (la primera persona escogió otra carrera). Me sentí muy honrado y daba gracias a Dios porque todo el esfuerzo estaba dando frutos.

Ya han pasado 3 años desde la vez que me matriculé y aunque a veces me siento cansado de tanto estudio, consumo de tiempo y consumo de dinero, todo se ve cancelado cuando una persona te dice: "Gracias doctor", o simplemente en su cara está dibujada una sonrisa. Son cosas pequeñas, pero que hablan mucho en cada persona.


Claramente los campamentos de servicio me han hecho crecer demasiado. Sobre todo en darme cuenta de la gran necesidad que tienen las personas de ser escuchadas y de ser atendidas con calidad, y no mediocremente como algunos creen que debe ser para las personas de escasos recursos.
"¿Qué hago si mi hijo se fracturó las paletas?", "Sabe doctor que me duele el colmillo desde hace mucho tiempo", "¿Por qué tengo las encías hinchadas?", "Tengo un diente negro". Esas son una de las tantas preguntas y afirmaciones que los pacientes dicen en las atenciones o en las charlas educativas. Aún recuerdo con cariño cuando una vez una señora me preguntó la causa de que su hija tuviera los dientes chuecos. Jajajajaja. Según ella no tenía espacio para que los dientes erupcionaran y que los dientes, al ser muy grandes, le salian chuecos. Después que me presentó el caso, le dije que el problema era que su hija sufría de eso porque su cabeza era pequeña y sus dientes muy grandes (algo con lo que hasta la fecha estoy de acuerdo). Jajajajajaja... obviamente todo era multifactorial! (la mejor chiva del área salud).



Más allá de eso, he podido consolidar grandes amistades a lo largo de la carrera. Christopher, Débora, Leonardo, Karin, Nicolás, Claudia, Juan Luis, Lidia, etc, etc. son claros ejemplos de eso. Sobre todo cuando compartimos trabajos prácticos, laboratorios, traducción de paper, etc. Doy gracias a Dios por cada uno de ellos, pues veo también cómo Él responde mis oraciones.















A veces siento que mis fuerzas se agotan de tener que hacer tantos trabajos y de ver que algunos de ellos no resultan como quiero. Sobre todo cuando se rompe un modelo de yeso o se queda pegado el acríolico en los dientes y hay que volver a desgastar y darle anatomía a los dientes. O cuando hay que dar examen de algún ramo. Pero después de todo eso, se da gracias por todo lo vivido y todo lo estresante que fue el año... Creo que quiero mucho la carrera que estoy estudiando, pero más allá de la remuneración quisiera ponerle un toque diferente a todo esto... No sé... pienso que con un propósito Dios me puso ahí y quiero dar mi vida en servir a los demás, ayudar a los que no tienen recursos, predicarles con mi estilo de vida y mis palabras.





















Simplemente gracias... Veo que Dios es fiel a sus promesas en mi vida... Que nunca me deja ni me dejará... Algo me dice desde adentro: "Sigue soñando y lo que pise la planta de tus pies será tuyo"

3 de noviembre de 2007

Caminante no hay camino


Hoy me levanté y leí lo siguiente: "Olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome hacia delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús"...


Hay veces que no sé dónde voy e incluso me cuestiono todo lo que siento y creo estar viviendo. Este año ha sido el año de mi confrontamiento. Ha sido habitual no entender nada de lo que estoy viviendo, pero al final termino por dar gracias porque siempre Dios me sorprende con algo que me deja en el piso rendido. Desde ahora, y aunque me cueste, no importa si entiendo o no... me es necesario olvidar el pasado y extenderme hacia delante. Como dijera un famoso poeta: "Caminante no hay camino/se hace camino al andar" Esas palabras siempre me han tocado, aunque el que las escribió quizás no sea cristiano. A veces pensamos que la fe no prueba nuestro carácter y que es sólo recibir sin dar. La fe nos desafía hasta dejar de depender en nuestras fuerzas y nuestras estrategias...

"Caminante no hay camino..." Debemos comprender que hay momentos en la vida donde debemos partir de cero. Todos los éxitos... todos los recuerdos del pasado, buenos o malos, deben quedar escritos y guardados sin valor en pos de un nuevo futuro. Hay quienes viven su vida en torno a los triunfos del pasado y recordando los fracasos del pasado. Quien les escribe pertenece a aquel grupo de personas. Pero me he sentido desafiado a dejar atrás todo lo que he vivido. Ha sido morir a lo más preciado y dejar a la vez lo más doloroso. Dios ha dado sentido al sufrimiento en mi vida. El sentido de escalar toda esta cima empinada ha sido purificarme, quitar mis ataduras, soltar mis temores y al final de la montaña ver la cruz donde Él murió por mí. Ha sido mirar mis cicatrices y darme cuenta que ya no hay olor a amarguras ni heridas. En él encontré mi identidad (lágrima)... aquella identidad que una vez perdí, aquello que me hizo caer en la tristeza.

"Se hace camino al andar..." Necesitas salir de la armadura que te protege y ser descubierto. Mostrar la desnudez de nuestra condición siempre cuesta. "¿Qué dirá el Señor de mí?". Quizás te diga lo mismo que me dijo a mí: "Te amo más de lo que tú imaginas". O quizás salte de alegría al ver que has vuelto y te ha conocido tal cual eres, tal cual te creó, tal cual te diseñó. Para hacerse camino al andar debemos mostrar nuestras debilidades... Sólo muriendo en la cruz, volvemos a vivir.


"Caminante no hay camino
con fe se hace camino al andar"

27 de octubre de 2007

¿Puedes confiar?

Cuando no vemos soluciones, nos desesperamos. Peor si vemos que nos queda mucho por caminar y trabajar. Alguien una vez me dijo acerca de una crisis que estaba teniendo: "Puedes patalear, llorar, gritar, pero al final solamente confía en Dios". Eso me quedó siempre presente y también me marcó muchísimo.

Confiar no es ser desentenderse de los problemas o trabajos. No significa que dejo de hacer lo que estaba haciendo. Cuando confío en alguien, estoy seguro que esa persona no me va a fallar, porque anhela lo mejor para mí. Cuando confío en alguien, descanso de todo lo que me pudiera perturbar. La confianza máxima se logra cuando la otra persona sabe todo acerca de otra, desde los defectos más graves hasta las mayores virtudes. Asimismo podría ser con Dios si solo dejásemos de poner barreras ante Su presencia. Si tan solo dejásemos de decirle lo bueno que somos o lo que merecemos tener o no. Confiar es abandonarse en los brazos de Dios, con la plena certeza que todo estará bajo control.

Si lees este blog, quiero que sepas algo: En Sus manos está todo bajo control

24 de octubre de 2007

Rendición


"Se llenó de amargura mi alma,

y en mi corazón sentía punzadas.

Tan torpe era yo, que no entendía;

era como una bestia delante de ti.


Con todo yo siempre estuve contigo;

me tomaste de la mano derecha.

Me has guiado según tu consejo,

Y después me recibirás en gloria.

¿A quién tengo yo en los cielos

sino a ti?

Y fuera de ti nada deseo en la tierra.


Mi carne y mi corazón desfallecen;

mas la roca de mi corazón y

mi porción es Dios para siempre..."


Salmo 73:21-26

15 de octubre de 2007

Como un pez

¿Alguna vez te has quedado colgando de un árbol mirando con mucho miedo las manera de poder bajarte de él? Entra una especie de desesperación por caer y ser herido. Existe una suerte de dependencia... o me rindo o trato de luchar para no caer de la forma que no quiero.

Depender cuesta un mundo, sobre todo porque nuestra propia naturaleza nos impulsa a buscar estrategias que dependan de nuestras fuerzas para poder escapar de las situaciones. Una vez recuerdo haber visto un reportaje en donde un pescador tomaba en su red a un pescado. Éste parecía revolcarse en las redes tratando de salvar su vida. Esa imagen del pez aún vivo, pero revolcándose, intentando sin éxito volver al agua donde su comodidad está segurada y su vida misma puede desarrollarse en normalidad, me quedó grabada...

Quise utilizar la ilustración del pez porque tiene mucho sentido para mí en lo que significa depender... El Padre siempre nos desafiará a algo mayor. Pero para pasar a otro nivel hay que morir. Las semillas lo saben muy bien. Ellas, o mueren para que surja un árbol o se quedan enterradas sin que nadie vea su verdadera potencialidad. También lo sabe el pez, porque al final siempre termina sin aire y muriendo sin poder más...

¿Se han sentido alguna vez como ese pez: revolcándose entre las redes de las circunstacias, de los pensamientos y los recuerdos? ¿Has sentido el preciso momento en que dejas de respirar y terminas por morir a tus propios deseos? El pez es sólo una ilustración para mostrar que Dios permite que las circunstancias "nos atrapen y en-red-en". Es como si él mismo lanzara la red en medio del río frenético por el cual corremos y podamos dejar de confiar en las fuerzas que nos quedan para sólo confiar en Él.

Cuando dependas, Dios te devolverá al río, pero esta vez no tocarás el fondo ni será en tus fuerzas... Ahora serás llevado por Él...

"Con cuerdas de amor te atraje..."

8 de octubre de 2007

Vuelvo a luchar


"Bajo el tormento de noches enteras de miedo y/o tristeza, mi vida se ensimismó tratando de buscar todas las soluciones posibles a mis conflictos. Tenía miedo... miedo de caer en la depresión al ver todo lo que sucedía a mi alrededor, y miedo de alejarme de tus propósitos. Me cuesta hablar de mí mismo, a veces por no causar preocupación y en otras por creer que nadie me puede ayudar a salir adelante.


Por años las preguntas han aflorado ante las circunstancias, y los cuestionamientos han sido el pan de cada día. Te he dicho por qué de lo habido y por haber, y aun así sigues ahí. Te he mirado con tristeza al ver mis circusntacias, y te he preguntado muchas veces dónde estás, a veces sin fe, a veces sin esperanza. Y veo que tus ojos siguen silenciosos observándome, sin juzgarme ni nada. Sólo sigues ahí... Y en medio de mis cuestionamientos te he reprochado mi pasado, la familia en que nací y las circunstancias que vivo día a día. ¿Cómo puedo avanzar de en medio de este ambiente?, te decía cada vez que sucedía lo que yo no quería.


Por años las tensiones terminaron por absorber mis fuerzas, y aun así me mantuviste en pie, mientras yo sólo adoraba... Aprendí que adorando alcanzaba tu corazón, porque era el medio por el cual tomabas mis cargas y te las llevabas contigo... a la cruz... Después me enamoré de ti... y hoy entiendo que deseas cambiarme a mí antes que las circunstancias... sanar mi interior antes de ver evidencias externas. Por eso mismo, y aunque cueste, vuelvo a poner mi pie en la lucha, vuelvo a abrir mis brazos al propósito que me llamaste, vuelvo a adorarte, vuelvo a guerrear y vuelvo a decirle al diablo que sigo en pie porque tú me fortaleces...


En medio del desierto me eres suficiente para seguir viviendo..."


Amén

30 de septiembre de 2007

Cambios

Cada cierto tiempo se me hace una necesidad escribir y desahogarme a través de las palabras de un escrito... Estas líneas han sido testigos mudos de la realidad por la cual he pasado. Entre tristezas, risas, consuelo, esperanza, inviernos y veranos, cada grafema es solo una nota que compone esta melodía escrita con el puño del día a día.

Y no puedo esconderme de la realidad al escribir... Muchas veces, como ahora, he estado cansado de los cambios. Hace dos años, mi vida iba con un propósito relativamente fijo. Obviamente con incertidumbres de por medio, pero habían sueños proyectados con la iglesia, familia, etc. Pero bastaron dos años para que todo cambiara. Siento que aún me cuesta entender todo lo que pasó: de pronto todos los amigos que tenía, ya no estaban; la familia que siempre estuvo al lado, de pronto ya no se hizo presente; y la iglesia donde me proyectaba, incluso con mi familia a futuro, también se fue abajo...

Y siento que en todo este tiempo me he dado vueltas sin definirme en nada... La familia aún sigue siendo un tema para mí, y las posibilidades de restaurar las relaciones son imposibles. Eso ha provocado que en ocasiones colapse y termine cuestionándolo todo otra vez. La iglesia es otro de los temas inconclusos. Después de salir de una iglesia, me he hallado buscando mi propósito en otra iglesia, sin poder encontrarlo y sintiendo que no he podido superar lo que viví hace dos años. He pasado por todo tipo de estilos y formas: desde las formas más carismáticas hasta lo tradicional... Desde iglesias de mejor condición social hasta iglesias donde las personas tienen mucha necesidad económica.

La verdad es que los cambios me han cansado, y me hallo en una búsqueda personal sin poder encontrar nada que me haga ver que he llegado al lugar que Dios quiso para mí. Esto es el autoanálisis que he podido hacer las muchas veces que he pensado y conversado el tema...

Los cambios y la espera a veces desesperan...
Sí... a veces quitan las fuerzas.
Señor, tú me has conocido y estudiado,
y en tu hogar estuve cada día,
en una oración, en un escrito o una simple melodía.
Aquí estoy, hasta que mi vida sea menos de mí,
y más de Ti...
Te necesito otra vez, ayúdame!

17 de septiembre de 2007

Ven y ve

Ven y ve lo que has hecho en mí...
que todo ya estaba perdido cuando me hallaste.
Ven que hoy no necesito más que tus ojos
viendo lo que has construido
con tu amor...

Ven y ve lo que has sanado...
Ven que necesito que tu párpados se dirijan otra vez
hacia mí...
Mira lo que antes sangraba,
y que hoy es sólo una cicatriz...

Ven y ve lo que has alegrado...
hoy te agradezco estar aquí,
ven y ve que has restaurado mi vida,
estoy alegre, y nada más!

Ven y ve que hoy salto contigo,
ve que otra es la canción...
Ve lo que me has regalado,
en el silencio y en la soledad,
y que hoy publico con felicidad.

Salta conmigo, Dios.
Te invito a sonreír y a cantar conmigo
la canción que tú y yo hemos compuesto
en nuestra intimidad,
mientras resonaba el SOL, RE y DO mayores.

Ven y ve lo que me has enseñado:
que las pruebas y sacrificios
valen la pena,
sí,
morir para vivir,
perder para ganar,
dar sin esperar recibir.

Ven y ve que no hay mayor causa para adorar
que estés aquí conmigo en silencio,
porque aun mientras callas,
me llenas,
me calmas,
"todo estará bien, hijo"
me alegras,
hoy canto,
te canto,
te adoro.

Tengo fe en Ti...

(desierto florido)

9 de septiembre de 2007

Alrededor de la mesa de centro

"Señor, que en esta mesa estés con nosotros y no seamos dos los que estamos comiendo, sino seamos tres. Amén".

18 de septiembre 2006. Todos habían salido... mis hermanos, casados, habían ido a comer donde sus respectivos suegros. Mi papá y mis hermanos pequeños fueron donde unos tíos. Quedé solo con mi madre para almorzar. Fue un día triste. Por fuera, el mundo se alegraba entre cuecas, empanadas y anticuchos. Pero en nuestra casa, reinaba el duelo por relaciones tensas, desarmadas, y heridas abiertas. Cuando almorzamos, oré la oración de arriba, mientras era inevitable dejar caer una lágrima... Estábamos tristes y angustiados.

Tratando hoy de despertar bien, me puse a pensar en todo este proceso... Caminando alrededor de la mesa de centro, vi que volaban en mi mente las opiniones de todas las personas que hablaban acerca de nuestro caso. Y me dije a mí mismo: "Estás cansado... ya ni siquiera te inmuta lo que antes sí lo hacía. A lo largo de tu vida, has vivido escapando de las situaciones adversas, y al parecer has huido de las personas por miedo a quedar mal con ellas y a no causar más problemas de los que hay... Tu vida ha sido una huida de los problemas. Cada vez que había discusiones, te parabas de la mesa y te ibas a encerrar... Has tenido miedo... no has querido enfrentar y te has cansado. Y has estado solo... has debido soportar a fuerza de problemas el hecho de compartir tu vida con el sacrificio. Y ahora, ¿por qué lloras? ¿cuál es el motivo que hace doler tu interior? Has estado cansado de ser hombre... deseando por un día estar lejos de todo y de todos. Has estado cansado de ser cristiano, preguntándote: ¿de qué valen las buenas intenciones si después viene gente que las destruye?".

Y en eso viene la voz de Dios: "Por un momento te abandoné para que conocieras el corazón del hombre, pero te recogeré otra vez porque te amo".

Es un constante lidiar con los más diversos caracteres: algunos muy fuertes y amenazantes y otros muy silenciosos y guardados en sí mismos. Entre medio, el llanto de los niños me hace aterrizar a la realidad. "Debes ir a ver qué están haciendo, David"... Mientras voy, me digo: "Tienes que estudiar... y tienes 3 pruebas...". Es una constante de hace ya dos años y medio. Si no fuera por Dios, estaría sumido en la depresión, y ya las circunstancias me hubieran quitado el sentido de seguir viviendo.

Mientras doy vueltas me pregunto: "¿Por qué mis hermanos se casaron? ¿No debieran haber estado aquí conmigo?". Y en ese momento no me queda nada más que decir. El silencio de la casa que esta solitaria me acompaña, y un sonido a la distancia me dice: "Tranquilo, todo estará bien..."

Es un constante perdonar... No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy, sino se acumulará y la herida se hará más profunda. ¿Saben ustedes lo que es vivir 2 años bajo tensión? ¿A ustedes sus padres los apoyan emocionalmente? ¿Saben lo que es vivir sobresaltado por el sonido del teléfono, pensando que nuevamente hay que enfrentar los problemas y discusiones? Si lo han vivido, entenderán lo que quiero decir.

Buscando la causa de lo vivido, siempre llego al mismo lugar: "Gracias Señor por lo que estoy viviendo. Te adoro en medio de la adversidad. Socórreme pronto y guíame que sino moriría en la tristeza, y hazme vivir en el gozo de saber que estás conmigo. Porque cada vez que he visto la inmensidad de problemas, me has dicho: "Tranquilo hijo, yo estoy contigo; nunca te dejaré... otros te han dejado, pero yo nunca lo haré, porque te amo y mi corazón se ha estremecido a causa de lo que has vivido". Nunca he visto que cambies las circunstancias de mi familia, pero sí veo que me has cambiado a mí, y te agradezco por eso. Y ahora no te pido que cambies abruptamente las circunstancias, sino que sigas cambiando y purificando mi corazón, atrayéndome otra vez hacia ti, quizás en un acorde de guitarra, en una carta para ti, o en el mejor de los paseos que hemos dado juntos. Yo ahí te amaba con intensidad, y te decía cuánto anhelaba estar contigo, una y otra vez. Soy el mismo niño que desea estar ahí, pese a los problemas, amándote en extremo, y hablando a los demás de ti"

Se acerca otro 18... La oración será otra, lo sé...

1 de septiembre de 2007

Mi secreto


"¿Quieres vivir más intensamente en la presencia de Dios? Entonces no rehúses ser confrontado con la verdad. ¿Anhelas subir a una dimensión más alta? Pues debes cruzar el estrecho puente que lleva al corazón a rendirse. ¿Estás quejándote de una "cárcel" de la que quieres salir? ¿Por qué no escuchas Su tierna voz apuntando al secreto de tu corazón?
¿Estás huyendo a Tarsis, como Jonás? ¿Estás llorando porque no percibes a Dios? ¿No lo has oído? Está gritando en las olas y silbando en el viento. Su ojo te sigue y su alma te extraña.
No te extrañes si de camino te sorprende Su amor..."
Danilo Montero, "El abrazo del Padre"

Estando en el pozo de la desesperación, la noche se hacía fría y cada vez más difícil de resistir. Desde allí las voces de esperanza se escuchan a lo lejos y los recuerdo vuelven a aflorar, como cuando brota el pasto en lugares de desierto. Allí, cuando todo parece que va a morir, cuando todo parece una constante desesperanza; allí, donde se necesita un padre que te ame sin reproches y sin condiciones; allí donde un abrazo tiene mayor precio que mil palabras a lo lejos...

Estando en el pozo, Dios me habló y me llevó a confrontar mi corazón, a confrontar mis más profundos sentimientos y mis más profundos dolores y heridas. Allí es donde uno cree que tiene en todo la razón y que lleva la verdad en las espaldas, lo cual no es así... En medio de gran dolor, pareciera que los dientes que mostraba cuando reía, hubieran sido cubiertos para siempre por los labios temblorosos del que llora desesperado por salir pronto, por ser libre en poco tiempo, por escalar el pozo en el que un día me vi atrapado. El secreto de todo no está en las circunstancias, ni en las personas, ni siquiera en que si algún día los problemas se solucionarán... El secreto se entremete en los profundos resquisios de un corazón que debe ser sanado y debe descansar.

Estando a oscuras vi que mis lágrimas brotaban sin permiso, aguantando todo el día el poder descargar lo que llevo a cuestas... A oscuras, donde nadie me ve más que el que a veces me habla... Es Dios llamando al Job a quien ha hecho sufrir sin causa aparente. A quien a hecho pasar lo terrible, pero con el único propósito atraerlo hacia sí mismo y de que pueda verlo en persona, de poder tocar su rostro, de palpar sus manos, de conversar con él una hora, de escuchar la voz que llama entre los torbellinos de la vida, de saber que alguien más allá de los problemas ama sin límite al que necesita Su ayuda... Es el Padre que siempre necesité... El mismo que me habla entre los cánticos agudos de los pájaros y que me eleva otra vez, y me hace volar entre los recónditos parajes de Su corazón. Él me hizo enamorarme de Sus brazos y ser débil ante Su voz. Él me conquistó en medio del pozo con sólo oírle, y me prometió que saldría de allí para poder hablar de Él a otros. Esperando eso, clamo para seguir escuchando esa voz, palpando Su cara, y tocando sus brazos en el tierno abrazo de Padre protector. Yo siempre lo amé, yo siempre lo necesité, y desde niño mis brazos se extendieron hacia Él...

No me extrañaré si mientras voy caminando me sorprende Su abrazo de amor...

28 de agosto de 2007

Que no te roben el gozo


La alegría es la manifestación de la libertad de Dios en nuestras vidas. Por eso mismo, el gozo es la fuerza que nos ayuda a mantenernos firmes en medio de la adversidad. Acerca de esto, Dios me ha estado hablando estos días.

Pensaba en lo siguiente:

- Cada vez que hubo momentos en mi vida que hicieron que me culpase, perdí la alegría, entonces el camino de Dios era difícil.
- Cada vez que veía el futuro y soñaba cosas grandes, veía mi interior y perdía el gozo de soñar.
- Cada vez que vi peleas y discusiones, el diablo me robó el gozo...
- Cada vez que pensé que no podría más, el gozo se fue.
- Cada vez que leía: "El gozo es nuestra fortaleza" en Nehemías, me preguntaba cómo el gozo podría hacer que milagrosamente lograra avanzar en medio de la adversidad.
- Entonces no creía... sólo pensaba y aceptaba que eso podía ser... Es como todas las cosas que pensamos acerca de Dios: las aceptamos, pero no creemos verdaderamente que sean para nosotros. Porque todos dicen que el amor de Dios va más allá de nuestra imaginación... Claro... eso lo aceptamos, pero no lo vivimos.
- Vivir el gozo es distinto a aceptar que existe el gozo de Dios.
- Las antiguas generaciones (padres, abuelos), nos transmitieron sus deseos no cumplidos, sus fracasos, sus quejas.
- El gozo de Dios viene por un cambio de mentalidad en Su presencia.


¿Saben por qué amo tanto a Dios? Porque es capaz de hacerme soñar con una sola palabra y hacrme libre con sólo un toque de Él. Por eso mismo, hoy escribo acerca del que me quita el pensamiento diariamente, el que me hace componer canciones mientras camino, el que me hace ser sensible a su voz. Hay sanidad para todo aquel que quiera tomarla...


Quisiera que tan sólo este escrito sea continuado con cada experiencia del que lo lee, y que juntos construyamos un gran libro que trate de Él, que trate de su gracia y de cuánto nos ha liberado. Es nuestro tiempo, nuestro tiempo de restauración... Estoy contento!!! Dios ya me había dicho una vez: "Yo te pondré entre los grandes", y creo que ya está comenzando.


Es el tiempo de mi generación, es el tiempo de dejar de pensar en el pasado y seamos capaces de ser hombres y mujeres de fe que vean más allá de sus capacidades y de sus recursos. Generación que no transmita los fracasos del pasado, sino que traspase los sueños del futuro, que no se construyen con falsas promesas de un cielo eterno, sino que comienza en el día a día, hasta que estemos con Él. Generación que sepa avivar a los suyos, que sepa ayudar a los devalidos, que sepa construir con el amor y la sanidad del Padre.


Sueño con que mi generación haga historia... Y delante de nosotros la bandera del gozo y la restauración de Dios.

23 de agosto de 2007

Tú das uno y él dará tres


Viví pensando que Dios me castigaría por todo lo malo que hacía... Vivía atrapado a una mentalidad de "hacer para obtener". Mis preguntas a veces bordeaban la desesperación al ver que mis intenciones de portarme bien con mis padres no resultaban. Infinitas horas dando vueltas a cómo hacer para ser mejor cristiano... Quizás esos eran simples pensamientos de niño-adolescente. A veces lo que los padres ignoran es que existe una cierta edad en que absorbemos todo de ellos, y si nos dicen algo de nosotros, todo lo creemos. Somos niños... receptores de todo...


Viví actuando por lograr que Dios me diera algo de Él: quizás algún don, y me propuse esforzarme con tal de que Él viera mi vida y se agradara de mí. Entonces todo giraba en torno a lo que yo podía hacer con mi vida, mientras pedía ayuda a Dios sin pedirle que me mostrara Su verdadero corazón.


Era de suponerse que cualquier error iba a ser pagado de alguna manera y que la gran espalda de Dios estaría contra mí. Eso estaba lejos de ser real. Una vez leí algo que me llamó mucho la atención: "Cuando tú das un paso hacia el Padre, Él dará tres hacia ti". Precisamente está más interesado en nuestras vidas que nosotros en la suya. Que extraño suena eso... Y pensar que viví atrapado en una mentalidad en la cual Dios no me aceptaba tal cual soy. Eso me liberó de traumas del pasado y me ayudó a perdonarme a mí mismo.


Por eso estoy convencido más aún de que el amor del Padre es suficiente para mí... La vida eterna empezó justo cuando él decidió empezar el plan conmigo. Y que ahora agradezco todo lo que he vivido con tal de tocar Su corazón y de verlo alegre cuando le canto mis canciones o escribo sobre Él. En él no hay límites, en él no hay más que ganas de restaurarlo todo.

17 de agosto de 2007

¿Quién soy?

En el colegio recuerdo que una vez nos hicieron esta pregunta. La respuesta a este cuestionamiento es la llamada "identidad". A medida que pasa el tiempo, me doy cuenta que este tema es más profundo de lo que pensaba. ¿De qué manera la autoimagen tiene repercusión en lo que hacemos y decidimos? ¿De qué manera la identidad gobierna nuestra esencia de personas?

Un padre puede dañar la identidad del hijo fácilmente... Tan fácilmente que tiene el poder atar el futuro de ese niño. ¿Cómo la ata? La respuesta se haya en las conductas de cobardía, de baja autoestima y de deseo de demostrar a todos cuán capaz se es.

Dios está dispuesto a sanar nuestra identidad y a llevarnos hacia dónde menos pensamos. Quizás existe un solo requisito: dejarse llevar por Él. Se ve tan simple... lo he orado, lo he anhelado, pero cuando llega el momento de decidir, al parecer los gustos personales y los intereses han podido más. Para que Dios nos sane completamente y nos enseñe quiénes somos y lo que somos capaces de hacer, debemos vaciarnos de nuestros propios conceptos acerca de nosotros mismos. Ese "yo no puedo" que gobierna nuestros pensamientos, como un fantasma que aparece cada vez que queremos emprender algo, debe ser dejado ante Él.

La mejor respuesta a la pregunta del título es la que el Señor nos pueda dar... Si Él dice que yo puedo, entonces yo puedo. Si dice que Él es mi más grande admirador y que goza al ver mis avances, entonces podemos disfrutar de lo que piensa de nosotros. Si estamos en dificultad y Él dice que estará con nosotros, entonces podemos tener fe y seguir caminando.

La mejor respuesta a mi interrogante es la que Sus labios puedan articular. Mmmm, sólo ahí tiene sentido lo que hace ya miles de años se nos ha predicado...

"La verdadera diferencia entre un cristiano y un "cristiano" es una experiencia viva contigo... Nada hay como eso, no hay nadie como tú. Con tu sanidad has reconstruido ladrillo a ladrillo la identidad que un día se vino abajo. Con tu sanidad he preferido dejar de lado lo que yo pienso que es lo correcto y lo más cómodo para mí, y buscar lo que tú crees que es correcto y lo mejor para mí, aunque me sienta incómodo. Con tu sanidad he aprendido a amar y a renunciar a mí mismo... Con tu sanidad, palabra a palabra he leído lo que has escrito acerca de mí. Poco a poco he leído el libro con el cual te inspiraste a crearme un día y a permitir que pasara todo lo que pasé con el propósito de atraerme hacia a ti y a decirme todo lo que soy capaz. Con tu sanidad, has contraargumentado mi autoimagen, y has construido capítulos enteros de lo que piensas de mí... Aún sigo leyendo, aunque a veces no logro entender...

Amén"

13 de agosto de 2007

Que me halle trabajando


Frecuentemente he escuchado la expresión: "Cristo viene pronto". La condición actual del mundo e incluso de la misma iglesia hace llegar a tal conclusión. Y me llama la atención que esa sola expresión traiga consigo un desgano tan grande... Es como que si se estuviera por cerrar la fábrica y se comenzaran a guardar todos los materiales, y se estuvieran dando los finiquitos de los empleados... Y todos los trabajadores se van yendo a descansar a sus casas a "esperar que Cristo venga".

Mmmm, eso me da que pensar. Porque si viniera el jefe de la fábrica, yo quisiera que me hallara trabajando de manera que al venir a mí, yo le pueda decir todo lo que produje con todos los insumos que me dejó. Eso, utilizando un lenguaje figurado. No hay mucho que agregar: si Cristo viene o no, quiero que me halle trabajando en el propósito que me dio, y no esperando de brazos cruzados a ver si se ve alguna señal en los cielos. Para mí tal expresión me urgiría más a buscar formas y estrategias que logren captar la atención de una sociedad que necesita de Dios.

La fábrica esta recibiendo postulantes... Postulantes con pasión por Dios y compasión por las personas.

8 de agosto de 2007

Antes de tocar tierra firme, están sus brazos


Siempre veía la incomodidad de estar en la mitad de un proceso largo que como persona he pasado. Muchas veces le dije a Dios que estaba cansado de mi realidad, de no poder calzar en ningún lado, de no sentirme realizado en ningún lugar. Era como estar volando sin tocar tierra firme...


Pero hoy... mientras le cantaba una canción, de pronto comencé a cantar una canción que hablaba de cómo un niño pequeño desea alcanzar los brazos de su padre. Eso lo hacen sin temor de no tocar el suelo firme... El niño desea los brazos de su padre para estar seguro, y dependiendo de él... No sentirnos plenos es doloroso, se sufre, es incómodo... Pero hay algo más: es la mejor oportunidad de clamar con un grito interior al Padre.


¿Acaso cambiarán las circunstancias? Yo creo que no... Pero si estarán los brazos de Él esperándonos. Y yo creo eso... yo creo en el que me sanó, en el que me levanta el ánimo día a día.


Yo quiero ser como esos niños que desean ver más alto, y aunque no toque tierra firme, pueda alzar los brazos y pedir que Dios me levante otra vez y me permita salir de la realidad en que estoy viviendo. Mi canción hoy fue libre, hoy fue queriendo depender de Él.


Has pasado la dificultad de sentirte incómodo??? Antes de llegar a tierra firme, debes experimentar la altura de los brazos del Padre. ¿Deseas ser llevado en brazos y cantando esta misma canción?

4 de agosto de 2007

Oración


"Yo quisiera entender lo que sucede a mi alrededor... Lo que sucede en mi familia... Quisiera hacer muchas cosas... Pero por sobre todo, creo que hoy será la oración más sencilla que alguna vez haya podido hacerte: me rindo. Creo que he luchado mucho tiempo tratando de solucionar los problemas de mi familia, y nada he logrado. No puedo decir: he luchado y he vencido, porque sería mentirme a mí mismo... Rindo mis esperanzas, mis imposibles, mis responsabilidades... te entrego las vidas de mis hermanos menores, de mis padres... y todo lo que siento por ellos. Rindo mis pensamientos de melancolía con los que lucho cada día, para no perder la victoria en un medio que me lleva a pensar en derrotas y frustraciones. Sólo deseo ser aquel que logre inspirarte a sonreír, aquel que oye tu voz y te sigue sin poner límites en las formas, en los estilos o en las apariencias. Ayúdame!"

25 de julio de 2007

Yo sí quisiera entender


Sí quisiera entender lo que piensas, lo que escribe tu corazón a cada instante. Sí quisiera medir el metro de tu corazón y lograr coger parte de él. Sí quisiera entender lo que lees en tus ratos de placer... quizás te dediques a leer cosas como las que escribo, mientras mi visión se empaña al ver caer lágrimas. Yo quisiera comprender...

Sí quisiera salir de esta mente melancólica para ver si logro aprender de tu alegría... a ver si logro ver con mis ojos tu sonrisa, tu apariencia de felicidad: quizás saltas, quizás te levantas de tu trono y comienzas a dar vueltas, o sólo te ríes, o sólo bailas con tus ángeles.

Sí quisiera ser un hijo que entra y sale por tu puerta y tiene tu nombre grabado en su frente. Sí quisiera...

Me conoces... conoces mis pasos, mis pensamientos. Cuando lloro, no sé si será mi mente o mis emociones, pero siento que me amas, que me quieres escuchar, que me abrazas, mientras ora vez mi visión se empaña al saber que no estoy solo.

Sí quiesiera que mis dedos escribiesen de ti una larga descripción de miles de mllones de hojas sobre ti. Si quisiera que te dejaras contemplar tan sólo un momento para que un pintor vea tu color y me dé las descripciones exactas para escribir de ti... A ver si logro describir qlo más ínfimo de ti, lo que nadie logra ver, hasta el detalle de ti, hasta lo íntimo, para que después otros pregunten de ti y yo sea el primero en levantar la mano y decir: "Yo conozco a Dios"

Sí quisiera esconderme en tus alas... Sí quisiera que escribiésemos un libro nosotros dos... Que yo ponga mis dedos y tu la inspiración. Una escritura sin inspiración es un par de grafemas que nadie entiende. Pero si tú pones la inspiración, entonces los grafemas se transforman en ondas de libertad, en ondas de amor e inyección de sueños nuevos, de esperanza nueva cada día.

Anhelaría que me tomaras en tus brazos y me elevaras por los aires tal como lo hacen los padres a los hijos y construyen felicidad. Y cuando tomas mis brazos, somos uno tú y yo... y poder lanzar carcajadas de risa y de sencillez... Te necesito sabes... necesito todo lo que eres... necesito lo que sientes... necesito lo que piensas y lo que crees... necesito lo que tienes... te necesito a ti.

Te amo sabes... Sí quisiera entender lo que piensas, lo que escribes y lo que crees... Sí quisiera coger cada día un poco de ti y saborear el banquete de tu amor... Saborear cada palabra que me dices, saborear lo que me inspiras, lo que provoco en ti... Soy tuyo y de nadie más... Y te amo papi, con todo mi corazón... Aquí estoy, puedes contar conmigo par lo que sea. Si hoy se diera al revés el mundo otra vez, y no lograra comprender lo que sucede, ni la causa ni el efecto, tendrías igual a este loco cantándote una canción o escribiéndote una carta, o creando lo que se me venga a la mente para estar contigo... sí quierea verte alegre por esto... sí quisiera escribir eternamente de lo que significas para mí y lo que significas para millones de personas... Desearía que muchos leyeran lo que has sido para mí, y lo que has hecho en mí... Si me pudieras comprar un escritorio, una silla, un lápiz y muuuuchas resmas de papel, puedes contar con mi mano para traducir al papel cuanto quieras, con el papel fiel de este escribiente que te admira, que se apasiona por ti y que te ama...

Sí tú quisieras... :)

11 de julio de 2007

Sanando la mentalidad de culpa y castigo


Parte 1: - Hermanos!!!! Ustedes tienen que dedicar tiempo a la oración. Ustedes deben ayunar, porque la palabra lo dice!!! Ustedes no deben pecar!!! Deben comportarse como nuestro Señor.




Parte 2: Cuando mi hermana menor hace alguna travesura y alguien termina llorando, ella siempre parte a esconderse bajo la mesa, para huir de las miradas de condenación de todos. La mesa es, a veces, su escudo para que mi mamá no logre retarla por lo que había hecho...
Hay veces en que he ido a ver qué hace mientras está escondida debajo de la mesa, y su rostro es de mucha tristeza. Es como si supiera lo que hizo, pero a vez siente temor de que la puedan agredir con algún castigo...+
Hace un par de años mi conversación con Dios siempre partía con peticiones de perdón y con expresiones como: "Soy tan débil", "No entiendo por qué actúo así", "Por qué nada me resulta??". Todavía recuerdo que cada vez que no lograba algo, todos los dardos en mi mente iban contra mí mismo. "No oraste lo suficiente", "te quedaste dormido y por eso no resultó". Ahora recuerdo eso y me produce una sensación de extrañeza: ¿qué bicho raro es capaz de orar así? Lamentablemente son muchos los "bichos" que oran así. No quiero decir con esto que no haya que pedir perdón; lo que quiero decir es que el centro de todo no es nuestra imperfección... el centro está en lo que trataré a continuación:


- Esfuerzo v/s resultados: Nuestra mente exige que nuestros esfuerzos sean consecuentes con nuestros resultados. Esa relación causa-efecto causa pensamientos de frustración y desgano... "Me esforcé tanto y nada...." "Lo di todo y no conseguí ningún aporte..." La culpa corroe los sueños y termina como tapar los resultados positivos.

- Síndrome de perfección: Hay quienes intentan hacerlo todo bien para que Dios "se agrade", o bien para que todo salga como se tenía planeado. Siempre hay que ser excelentes, pero debemos entender que muchas circucunstancias no dependen de nosotros. El Padre espera la sencillez del que da lo mejor en todo.

- En el castigo no hay destrucción: "Los castigos ejemplares" muchas veces terminan por traumar a los niños, más allá de corregirlos.
- Incondicionalidad de Dios: Esto es lo que me abrió la mente y me sigue sorprendiendo. Yo pensaba que Dios era bueno para castigar y a habían días que me levantaba pensando que por mis errores Dios me castigaría (suena chistoso pero es así). Vi como ese "tienes que" se transformaba en un "te invito a". Que no vengan con cuentos!!!! Nadie puede hacer nada para ganarse el corazón de Dios!!! Ni siquiera mil horas de oración lo lograrían. ¿Hasta cuándo pensaremos que el amor de Dios se basa en nuestros esfuerzos..? ¿Hasta cuándo...? Su amor no conlleva temor, porque el temor lleva en sí castigo...

A veces me veo como mi hermana pequeña, tratando de esconderme del castigo de Dios a través de acciones que intenten "agradarle". Pero también veo cuando Dios levanta el mantel para ver mi rostro y hacerme ver que sus brazos siguen tan abiertos como siempre...

- Libertad: Si te basas en el "tienes que" pasarás tu vida intentando elaborar estrategias que logren sanar tu conciencia, pero si tienes un par de lentes espirituales podrás ver más claramente que para entrar a la casa de Dios el único requisito es tener un corazón humilde.



LA INTIMIDAD TRAE REVELACIÓN; LA REVELACIÓN TRAE TRANSFORMACIÓN; LA TRANSFOMACIÓN TRAERÁ UNA ACCIÓN

30 de junio de 2007

Dios de mi restauración


"Dios de mi soledad,
Dios de mi dolor,
Dios de mis secretos y mi voz.
¿Dónde te fuiste?
Dime por favor dónde estás para seguirte...
Dime si estás del otro lado del río
para poder cruzarlo y tomar tu mano.
Ay Dios! Dios de mi socorro
Dios de mis alegrías y mi penas
Dime dónde estás que estoy desesperado,
que mi alma desfallece
y mi espíritu se muere dentro de mí..."

Ya no sé por dónde comenzar. Se atascan las palabras y no sé hacia dónde dirigir mis dedos para que traduzcan todo lo que siento en mi interior. Seré breve esta vez... Seré sencillo e intentaré plasmar en pocas palabras mi sentir.
Alguien oró por mí hace algún tiempo, y ocupó palabras muy similares a las que escribí arriba. Me sorprendí mucho al ver que era lo que yo estaba sintiendo en medio de mucho dolor. Ese día volví a ser llorar como un niño en el pecho de esa persona. Dios me libró... estoy seguro que sacó de mí la mentalidad de culpa y castigo que muchas veces sentía y no sabía por qué... Sentí otra vez los brazos del Padre, sentí otra vez que era su hijo especial.
He visto la provisión de Dios abundante para mí en este año y sobre todo en este último tiempo... He visto que valió la pena todo lo vivido. Eso me hace volver a saltar y poder sentir la libertad como nunca. Fue sorprendente que alguien se acercara a mí y me dijera de parte de Dios: "En medio de los momentos de mayor debilidad en tu vida, se inicia un tiempo nuevo... tiempo de soñar y volar como las águilas para no temer... Tú y tu amada no tendrán más temor".

No entiendo lo que sucede a mi alrededor. Hay veces que pienso que algo está mal al ver tantas buenas cosas, o será que nunca estuve acostumbrado a recibir tantos regalos, a sentirme especial para otros y a trabajar para otros... Uy! No sé qué pensar. Mejor seguiré avanzando, mientras Dios me sigue guiando al "puerto deseado".

22 de junio de 2007

La espera que desespera


Su cuerpo arrugado y vejado por el tiempo daban cuenta de sus edad. Sus ojos trémulos y sus lánguidos movimientos lo caracterizaban. Ya era de edad avanzada... Pero estaba pensativo, tal como en su juventud. Cada día, al voltearse en la cama, y ver a su esposa acostada durmiendo, le venían a la mente muchas preguntas acerca de lo sucedido hacía ya mucho tiempo.

Esa mañana se levantó dándose cuenta que la promesa se había tardado bastante; ya habían pasado más de diez años esperándola.

La urgencia fue tal que preguntaba cada día a su esposa: ¿Has sentido algo extraño en el estómago? ¿Algún dolor de cabeza, náuseas, vómitos? Pero ella lo negaba... En esos momentos Abraham la miraba y al ver su rostro alicaído por los años anhelaba ver su sueño cumplido.

Esa mañana recordó el preciso momento en que Dios le prometió un hijo. "Pero, ¿cómo tendré yo un hijo, Señor?... Eso es imposible!!". Los cielos callaron ante esa pregunta, mientras se oía un viento recio golpeando sus mejillas. Recordaba también que Sara se había reído de aquella hermosa fantasía de tener un hijo en su vejez.

Ya habían pasado bastantes años... Imagino a Sara y Abraham sentados a la mesa cada día y preguntándose cuándo llegaría el esperado bebé.

¿Qué sucede cuándo la solución a las cosas pasa por seguir esperando sin ver nada bueno a nuestro alrededor?¿Qué sucede cuándo los planes de Dios se ven detenidos y atrofiados por las circunstancias? O peor... ¿qué pasa cuando creemos que lo peor en nuestras vidas ya pasó y viene algo más malo? Pareciera que en esos momentos los cielos también están callados y cerrados para nosotros. Pareciera que el Padre que un día se nos dio a conocer, de pronto se hubiera ido de viaje sin avisar o que las oraciones simplemente no son escuchadas.


Cuesta esperar... Cuesta no ponerse ansioso... Cuesta seguir avanzando... Son tiempos de desierto en que no vemos más que arena a nuetro alrededor y vemos el sufrimiento. Pero estoy convencido que más allá de los problemas, dolor y sufrimientos, Dios tiene todo un sueño con nuestras vidas. Tiene todo un plan conmigo... Y dentro de ese plan está incluido el dolor.

Pero David, ¿cómo se puede concebir un Dios que es en su totalidad bueno y que permita que nos pasen cosas malas? Y yo respondo con otra pregunta: ¿Cómo sabrás de manera personal que Dios es poderoso, si no lo ves actuar en medio de las circunstancias imposibles de solucionar? ¿O cómo dirás que Dios es tu alegría si no has pasado un tiempo de tristeza y Él haya puesto sobre ti Su mano?


Hay veces en que ya no sé qué plan aplicar para solucionar las cosas, cuando éstas escapan de mis manos... Y es en ese momento en que me doy cuenta que esperar en Él es lo esencial. Como dijera Joyce Meyer: "Esperar es pasar tiempo con Dios". No significa quedarse de brazos cruzados esperando a que pase algo sorprendente. Significa escuchar Su voz que no nos da la solución, pero sí nos díce: "No temas", "Yo estoy contigo". Ya varias veces dentro de este año he colapsado preguntando a Dios si todo el dolor terminaría... Pero ahí no debe estar mi miarada, sino más bien convencerme que su mano fiel me cubrirá del daño ajeno y me hará soñar mil veces más que ahora.


Cuando estoy desesperado, lo único que atino es a subir a mi pieza o salir a caminar y comenzar a decir a Dios: "Tú eres fiel; nunca me dejarás". En esos momentos estoy solo con él y soy quien verdaderamente soy, sin caretas ni argumentos, con todo lo que tengo... Hasta que me he convencido que nunca me dejará. ¿He dejado de pasar circunstancias difíciles? Para nada. ¿He dejado de llorar? No. Pero sé que Su mano hará un milagro, así que prefiero esperar lo que viene sin mirar atrás. Sé que el Padre me sanará y me consolará. Sé que nunca acortará Su amor para conmigo. Él me lo ha dicho ya... Me lo ha dicho cuando le canto, cuando hablamos en la mañana o en la noche. Me siento amado por Él, aunque las circunstacias sean duras... Siento que siempre hay un lugar para mí en Él, aunque quiera escapar de los problemas y de las personas...

Vale la pena esperar... Vale la pena aguantarse un poquito, para vivir una alegría más grande después. Y sobre todas las cosas, que nazca Isaac en nuestras vidas. Reiremos junto a los nuestros... Sé que sucederá.



Isaac: Risa

15 de junio de 2007

Es tiempo...

"Mamá, ¿qué es eso?", le pregunté curioso. "Es un disco PARE, hijo", me respondió. Yo seguí preguntando como si no hubiera entendido nada. "¿Y por qué tiene esa forma?"... Mi mamá no contestaba. Entonces le tironeé la chaleca y le volví a preguntar: "¿Por qué el disco PARE tiene esa forma?". "No sé, pregúntale a los que lo inventaron", me respondía esbozando una sonrisa ante mi insistencia de saber aquella información. Sin embargo, mi insistencia terminó por hastiarla de tanto preguntar por el color, la forma, la posición y las letras del disco PARE. "David!!! Ya córtala... los que lo inventaron quisieron que fuera así". Eso me bastaba para quedarme callado y seguir mirando las casas al pasar mientras la micro avanzaba rápido...


Quiero ser sincero otra vez... Siempre fui curioso y preguntón. Pero eso me sirvió mucho para observar los ambientes, las personas y las situaciones. Muchas veces me han dicho: "David, tan callado que estás..." Generalmente sonreía y no decía nada. Y eso no era porque estuviera triste, sino porque estaba obsevando a la gente... Observaba a todos e intentaba sacar lo mejor de cada situación. Siempre haciendo preguntas a los demás y preguntándome a mi mismo todo... Yo creo que el que más me oía era yo mismo. Fueron muchas preguntas sin respuesta... Pero en mi interior quería ser diferente: diferente a los que me rodeaban, diferente a mis compañeros de curso. Eso significaba nadar contra la corriente y tener una determinación personal de santidad. Aún me veo nadando contra la corriente y necesitando ayuda muchas veces.

Quiero ser sincero otra vez... Necesito expresar parte de lo que me motiva a seguir. Creo que muchas veces estuve a punto de caer en la depresión y de encerrarme mucho más de lo que estaba. Pero creo que el Padre hizo algo poderoso en mí, algo que no puedo creer y que me hizo sentirme especial para él otra vez. Hay veces que me pregunto: ¿Por qué hemos vivido tanta adversidad? ¿Por qué tantas oposiciones para lograr cosas? Y muchas veces fue inevitable compararme con otras personas o familias que estaban en la misma condición que yo... Y eso me daba más tristeza, al ver las injusticias de la vida. Pero eso ha cambiado.... Aunque muchas veces he sufrido y llorado y pataleado, Dios me ha hecho más fuerte y he podido conocerle mucho más.

Después de tanto dudar, llorar, buscar ayuda, encerrarme y no querer salir, acostarme y sufrir, ha llegado el tiempo de hablar y dejar atrás los momentos difíciles para dar paso a los nuevos sueños que Dios tiene para mí. Pero me he dado cuenta que si no decido avanzar, nunca veré las promesas que Él tiene para mi vida...

Quiero ser sincero... Aún recuerdo cuando me bauticé y un amigo me dijo de parte de Dios: "Restaurarás a muchas personas". Cuando recuerdo eso, siempre veo luz. Y siempre veo que aunque el viaje ha sido largo y tempestuoso, hay personas que me necesitan. Y no porque yo tenga una gran capacidad o que mi vida sea la que les impacte, sino porque tengo algo que ellos no tienen... algo que puede hacer la diferencia, y eso es Jesús... Hay veces que voy caminando por la calle y veo a hombres y mujeres vagabundos y a mendigos sin dientes y desaseados. He visto que muchas personas dicen: "Ellos se lo buscaron, ellos no han querido trabajar... ellos buscaron su fracaso y lo han encontrado. Ahora que no vengan a mendigar estos ordinarios". Eso me duele profundamente. Porque cuando paso frente a ellos, siento el llamado de parte de Dios para los más necesitados... Hay veces que he dicho: "Pero Señor! Yo no soy capaz... cómo podré??" Pero sólo siento en mí como un fuego que me apasiona, un fuego que consume mis debilidades, mis fracasos, mis noches llorando en la cama y consume todo mi pasado por causa de aquellos que le necesitan a Él. Y Dios diciéndome: "No temas..."

Quiero ser sincero... Ya no es mi tiempo de callar... es tiempo de enfrentar los temores, ser sanado y emprender un camino bajo el molde que Dios quiera hacer en mí.

"Heme aquí... envíame donde quieras y con quien quieras"

12 de junio de 2007

No entiendo

Hay veces en que no entiendo lo que estoy viviendo... Es como si pasase el tiempo y no veo resultados en mi vida personal, en mi familia y en la universidad... Es complicado estar en medio de procesos que aún no terminan y que hay que esperarlos.

¿Cuánto cuesta depender de Dios? Ahora veo que me cuesta mucho y que cada día debo ponerme a tono con eso, más aún cuando hay circunstancias me hacen patalear y pedir auxilio... Necesito un descanso en mi mente... necesito descansar físicamente también.

3 de junio de 2007

El final de esta semana

La semana había comenzado con pruebas y trabajos prácticos en la U. Ver a mis compañeros un poco colapsados no era la mejor imagen para sentir que se estaba disfrutando de la vida en la Universidad. Aquellas caras de sombis, entre las cuales me incluyo, ya pedían unánimemente vacaciones o, en su defecto, que llegara el preciado "san" viernes.
Entre medio de todo eso, yo ya sabía que el día viernes mi mamá y mis hermanos pequeños irían a un retiro de la iglesia, al cual yo, claramente no podía asistir por la tonelada de estudios y trabajos que debía hacer...
El jueves ya empecé a colapsar... y el viernes iba a quedar solo en mi casa. Alguno dirá: "Pero, qué bien!!! Podrás tener un momento solo con Dios, tocar guitarra, etc!!". No sé por qué cuando mi mamá me dice: "Iré al retiro de la iglesia", siento que otra vez habrán conflictos y que todo eso se unirá al colapso universitario.
Más allá de todo lo que pensara, pasó lo que tenía que suceder. Otra vez una persona por ahí volvió a atacar mi identidad: "eres esto", "tienes esto en tu corazón", "eres aquello", "si te juntas con estas personas, te sucederá esto", "la vida no es fácil", "tú y tal persona son esto", "te darán la espalda tus amigos", "estudia, no te dejes influenciar". En esos momentos, necesitaba que alguien más poderoso que yo le pusiera STOP a esa cinta que venía escuchando ya hace dos años...

El viernes no fue un buen día... Me acosté con la esperanza que el siguiente día fuera mejor que ese... El sábado fui donde mi hermano a almorzar, lo cual me dio un poco más de ánimo, pero igual andaba ensimismado y mil pensamientos daban vueltas en mi mente. Pensé en ir a la estación Sta Isabel a tomar el metro, pero decidí caminar hasta la siguiente estación: Parque Bustamante. Necesitaba pasar solo un momento. Dejar por un momento de analizar lo que soy o que tengo, lo que seré o lo que tendré... De pronto comencé a cantar muy despacito, para que nadie se diera cuenta. No me di cuenta cuando comencé a llorar mientras componía esa canción que salía espontáneamente de mi corazón. Seguí avanzando hasta que llegué a Baquedano... y seguí cantando.

No me di cuenta cuando llegué a la estación Universidad de Chile con la misma canción en mis labios... Ese día sólo anhelaba estar con Dios y que nunca más me soltara. Mientras tanto componía nuevos versos para Él, olvidándome de lo que soy o lo que seré... Pensé de todo: hasta si sería un buen padre y esposo a futuro, como para no herir a nadie con mis palabras. Me sentí sobrepasado y sólo quería llorar. Y sólo tenía una pregunta en mi mente: ¿Terminará todo esto algún día?

"Ya no tengo argumentos,
sólo un pequeño intento,
de adorar...
Quiero estar un momento,
bajo tus alas, sostenido de ti
¿Terminará esto alguna vez?
¿Terminará alguna vez el sufrimiento?
Porque, aunque termine o no,
yo siempre te amaré...

Aunque siga con esto toda la vida,
sé que tú nunca me dejarás,
mi alegría y mi consuelo eres tú.
¿Puedes concederme un deseo en este día?
Sólo uno y nada más:
permíteme estar contigo
para siempre, y que no me dejes nunca más.
Toma mi mano y acaricia mis dedos,
ven y cantemos juntos esta dulce canción,
que hoy he dedicado para ti,
sólo para ti.

Sólo permite que lo que estoy viviendo,
sirva para que muchos de aquí en adelante
puedan sonreír y ver tu salvación.
Mientras no me dejes, no importa lo que viva
o que otros digan lo que soy,
o le pongan nombre a mi identidad.
Soy tuyo y de nadie más..."

En ese momento llegué al metro Universidad de Chile y me fui.

30 de mayo de 2007

Cuando la mujer grita

De rodillas llorando en la cocina, la podía ver cada noche. Cada vez que quería bañarme debía pasar por ahí para encender el calefont. La sentí gemir de dolor por muchas noches. La sentí gritar interiormente, sin obtener mayor respuesta que verme pasar cerca de ella con la toalla en la mano, secándome el pelo.
La escena se repitió por varios meses. Yo nunca se lo dije, pero cada vez que la sentía, algo en mi inteior se estremecía y soltaba un clamor de tristeza. Por largo tiempo la vi haciendo eso... Yo sólo la abrazaba y la besaba, intentando consolar lo inconsolable. Ante mí lloraba la mujer que me había dado a luz hacía ya 20 años... Ante mí se abría a menudo un flash back de mi infancia con ella. Y aparecía un niño travieso corriendo por el living de la casa de madera donde vivíamos. De pronto recordaba los tiempos bellos que vivimos juntos. Cuando me hincaba sobre la cama y jugaba al extraño juego del "uno-dos" que habían inventado mis hermanos mayores, mientras ella reía al verme. O cuando me enseñaba a obedecerle y a ser honesto con las personas...

Ante mí se abría aquel tiempo cuando quería hacer pipí y llamaba su presencia a las 3 de la mañana. Je! Y cada vez que sentía miedo y gritaba: "Mamaaaá", ella encendía la lámpara de su pieza y me daba seguridad. Mamá vendría a verme, todo estaría bien otra vez...

Era la misma mujer que yo vi reír, llorar, gritar y callar. Ante mí volvían a aparecer las navidades que pasamos juntos, o las veces que íbamos al supermercado y yo le pedía insistentemente que me comprara dulces. Era la misma mujer con la cual me enojaba cuando no cumplía mis caprichos infantiles...


No quisiera terminar sin darle un pequeño homenaje en su nuevo año de vida...


"Más allá de las circunstancias... Más allá de las personas... Más allá de los tratos e indiferencia que has recibido... Más allá del rechazo... Más allá de todo... Quisiera emplear sólo unas líneas en que pueda decirte cuánto te quiero y te admiro. Gracias porque más allá de una madre, has sido una amiga para mí. Más allá de los recursos económicos, has sido fiel, y más allá de los tiempos y las circunstancias termino emocinado al ver cuánto te quiero..."


Feliz Cumpleaños Mamá

(No tenía otra foto ++)

18 de mayo de 2007

De G3 a PR: Una gran amistad

Este es uno de los temas que siempre tuve en mente para escribir... Y también uno de los que más aprecio.


Je! ¡Cómo olvidar aquella junta en el mall Florida Center! Si mal no recuerdo todo partió allí: tras un inmenso helado de 3 sabores. Y delante de ese tremendo helado, estaban las bocas hambrientas de aquellos tres desconocidos que nada sabían de lo que les depararía el futuro. Los dueños de esas bocas se llaman así: Romina Rosas (tímida hasta ese momento; después comenaré al respecto), Paola Burgos (la amiga chillaneja) y David Menares (el respetado por Romina).

Sentados en unos sillones del mall dimos inicio, sin saberlo, a una de aquellas etapas que se agradecen y se aprecian muchísimo. Ja! todavía recuerdo esas primeras conversaciones... Corría así la primavera de 2006. Entre los tres creo que llegamos a ser desde ese momento un gran equipo. No olvidaré el día en que iba en la micro y recibo una llamada a mi celular, que en ese día justo tenía señal :p. En la pantalla del celu apareció "ROMINA ROSAS". Cada vez que intenté contestar la llamada, se cortaba. Y así fueron varias llamadas, con el mismo desenlace.

Pronto una nueva integrante se agregó a los que ya estábamos. Se trata de Joy Thamm (la orientadora). Nunca olvidaré las eternas conversaciones acerca de la identidad, y los siempre animosos consejos de "espera, que el Padre te sorprenderá", con que Joy coronaba cada una de las conversaciones.

Es chistoso saber que varias veces nos vimos en algún evento de GBU y nunca siquiera nos hablamos. Recuerdo el operativo de Chillán, donde estaba la Poly, Joy, Romy y yo. Y casi ni nos pescábamos. Sin embargo, allí nacieron expresiones tales como "me lo merezco" o el típico "¿ustedes creen que la Joy se convirtió con la obra del Rompe?" jijijijij. Que chistoso... Pero una de las cosas que más me llamó la atención fue saber que Romina Rosas me tenía respeto. Wow!!! Tiempos aquellos.... pude haber hecho tantas cosas con el temor que le infundía a la Romy jajajajaj. Pero todo se esfumó una vez que conversamos en Santiago. Sólo ahí pudo tutearme y comenzar a llamarme David y no "tío" (jajajajaja, eso último es broma)...


Y así corría el tiempo al alero de un grupo de amigos. Eran tres contra uno. Imaginen las largas pudriciones de las que era objeto. Cuando yo decía que tenía que estudiar y estaba en la iglesia; cuando decía que tenía que estudiar y estaba chateando ++...

Al poco tiempo un sueño revelador nos hizo llamarnos Power Rangers...


Estas tres amigas fueron para mí una fortaleza en medio de las tristezas. Al recordar el apoyo que recibí de cada una de ellas, me emociono y agradezco a Dios por tener tan fieles personas a mi alrededor. No olvido las llamadas telefónicas ni los mails o mensajes de textos que recibía. A la distancia o en persona, sentía que me daban una palmada en la espalda y me decían: "Tranquilo, todo estará bien, todo va a pasar" Gracias chiquillas!!! (uy! tengo un nudo en la garganta).

Romy, gracias por tus risas y lágrimas, por confiar en mí, por ser tu amigo, por poder confiar en ti, por encontrar en ti una amiga sincera. De verdad tu alegría me levantó en medio de mucha pena.
Joy, gracias por tu cariño y aprecio. Por decirme siempre que saltaría de alegría y por reír y llorar conmigo. ¿Te acuerdas de las conversaciones en el casino? jajajajaja

Al poco tiempo, y después de rogar que llegaran hombres a apoyarme frente a las pudriciones, apareció Guillermo. Pensar que me podría igual que las chiquillas jajajaja... Pese a todo aprendí y sigo aprendiendo de la valentía a través de este muchacho. Por sus consejos, por su oído en los momentos más difíciles, por reír en los momentos de mayor felicidad, por ser sabio y por dejar que Dios lo use, le tomé cariño y confianza... De esa manera, cerca de la calle Bilbao en el Parque Bustamante, dimos la bienvenida oficial a Guille. Desde ese momento, las "RE-laciones" se fortalecieron y apareció el famoso "challam" con la botella de Sprite de tres litros jajajjaa.

Aún así, faltaba gente y apareció el Jaime. Gracias James por tus experiencias de vida, por aprender de ti, por tu carácter de maestro, por tu juego de "mi chala" que jugamos a las 4 de la mañana (jajajaja) y por todo lo que eres. Creo que has avanzado mucho y seguirás haciéndolo (ánimo amigo!!!).

Fueron pocas veces las que lográbamos juntarnos, pero cada vez era especial, sin olvidar que cada uno era tan especial para el otro... Sea en un departamento, en una casa, al interior del metro o en algún parque, no había excusa para disfrutar y pelear el uno con el otro (jejeje)...


Con muchas expectativas nos fuimos a Melefquén, donde nos encontramos con una gran sorpresa: Marcela Rojas (la wensis). ¡Cómo olvidar que le gusta explicar las cosas una sola vez y para todos! Junto a sor Juana y las demás sores que inventaron, comenzó a forjarse otra gran amistad. Gracias Marce por enseñarnos de la vida, del temor de Dios, de los niños, de disfrutar lo sencillo, de amurrarse y de todo :)


Sé que muchos de los que lean este blog, no llegarán a entender muchas de las tallas internas que expuse, pero sí quiero dejar algo muy en claro. Muchas veces deseamos con todo nuestro ser que Dios nos use para impactar a muchas personas, pero más allá de los ministerios, más allá de los dones, más allá de las vocaciones, lo único que quedan son las relaciones. Tengo tanto por agradecer... Creo que se cumplió a través de todos ellos una palabra que un hombre de Dios me dio una vez: "Nunca más la soledad tocará tu puerta". En ese momento no entendía mucho cómo Dios iba a arrancar toda la soledad que sentía, pero entiendo que el mayor regalo fue la compañía de ellos... Allí encontré amigos sinceros, confianza mutua, secretos que guardar, y también encontré a mi flor :)


Gracias amigos... Gracias por quererme y soportarme... Siempre siento todo lo que hacen por mí. También he querido dejar parte de mí en ustedes. ¡Nunca se rindan! Llegaremos lejos! Sigamos soñando y nunca perdamos la capacidad de asombrarnos de lo sencillo.

11 de abril de 2007

Sigo...


Ayer vi a uno de eso compañeros de liceo que hacen recordar aquellos buenos y malos momentos vividos cuando estudiábamos juntos. Las risas, las tristezas, las colaciones... También las bromas que nos hacíamos o cuando nos burlábamos de los profesores jajajaja. Peor cuando era un colegio de hombres. Bellos momentos, bellos recuerdos.


En un momento comenzó a hablarme de su vida, sobre todo de sus momentos más tristes. Eran las 8 de la noche y seguíamos hablando. Le conté parte de lo que había vivido en estos últimos tiempos y recordé todo lo sucedido... Fue un momento profundo... Fue como si de pronto nuestras historias calzaran y yo podía decirle con mucha confianza que Dios me sacó de la tristeza en que estaba... Él se sonrió... "Señores, ya vamos a cerrar", fue la afirmación con que el encargado del local nos hizo dar cuenta de que ya era tarde... y muy tarde.



Hoy en la mañana desperté preocupado y cansado. Y mientras caminaba resignado a llegar atrasado a la U, conversé con Dios como quien conversa con alguien que tiene al lado: "Aunque no entiendo lo que pasa en estos momentos con mi familia, y no puedo ver lo que sucederá, confío en Ti, y en que tus brazos fuertes me están sosteniendo otra vez.

25 de marzo de 2007

Una sola diferencia

La historia de mi vida se vio totalmente alterada cuando conocí a Dios. Estoy seguro que una multitud muy grande de personas podrían decir lo mismo; sin embargo, quisiera reflexionar en torno a un solo punto, y es aquello que ha marcado una diferencia profunda en mí.A veces pienso en impactantes mensajes que compartir, pero quiero describir el corazón de Dios. Creo que me he hecho aficionado a eso... Cada vez que pienso, canto u oro, vuelvo a sentirme sorprendido de todo lo que significa para mí.El trabajo minucioso que hace el Padre con nosotros, a veces es doloroso, a veces se disfruta, a veces se quiere dejar de lado, a veces se siente pasión... Mientras Él nos dice: "Tranquilo, todo estará bien..." Muchas veces quise dejar de lado todo y sentía rabia a causa de la injusticia que veía a mi alrededor, mientras algo en mi interior me decía: "Confía en mí...". Mientras más débil estaba, la fortaleza fue mucho mayor en Dios.Pero no fueron grandes cosas las que Él esperó de mí, sino al contrario, eran aquellos pequeños detalles que nadie nunca vería, aquellos que se ven en el secreto y que a nadie se cuentan, porque es un asunto de dos, un asunto compartido privadamente. Y ahí me conquistó: sentado en una cama con mis ojos cerrados y buscando el sentido de seguir viviendo en medio del caos y la depresión que vivía... ¿Qué esperaba de mí? Un corazón dispuesto a ser sanado... un corazón dispuesto a ser usado. Fue un detalle de su amor...


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¿Qué hace la diferencia entre tú y yo? El detalle de amor que el Padre ha puesto en cada corazón. Porque lo que se cree y piensa en el corazón es todo lo que habla nuestra boca.¿Con qué me presentaré delante de Dios? Con un pequeño detalle: mi amor.¿Con qué lograré capturar su corazón? Con mi humildad.


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Los pequeños detalles han marcado mi vida por completo. ¿Qué puedo hacer? Enseñar que los grandes sueños se construyen a base de pequeños "ladrillos" que cada cual va poniendo de acuerdo a un diseño personal. Quiero ser detallista como Él lo fue conmigo. ¿Será hoy el día para comenzar? Sí, hoy es el día...

20 de marzo de 2007

Espíritu Santo: Una nodriza

Dios es más sencillo de lo que creemos. ¿Por qué creer que recordará a cada momento nuestro pasado? Al parecer nuestra mente vuela más rápido que el esperar la voz de Dios. Y el Espíritu Santo nos ha sido dado para acompañarnos a todo lugar. No es de esas personas lejanas que no aguanta ninguna broma y que está todo el día serio. No es de esos que buscan lo peor de ti para sacarlo a la luz... Al contrario, estimula nuestras virtudes y está dispuesto a sanar y cambiar todo lo que hay en nuestro corazón. Pero hay sólo una condición: dejarlo ser. Si no le das el permiso, Él no podrá actuar. Me parece que es todo un caballero, y que toca la puerta pero no ingresa con violencia. Espera humildad.

Pero más allá de eso, tiene una personalidad de nodriza, puesto que ha sido enviado para estar a nuestro cargo y fortalecernos en todo tiempo. Hay algunos rasgos suyos que me llaman mucho la atención y revolucionan toda la imagen que creía tener de Él:

- El Espíritu Santo es flexible: No te condenará si le cuentas lo que eres, lo que sientes y lo que haces. Es un Consolador personal.
- El Espíritu Santo es sensible: Por lo mismo se puede contristar y quien blasfeme contra él no tendrá perdón.
- El Espíritu Santo es de confianza y de verdad: Puedes contarle todo lo que quieras, hasta reírte con Él. Con esto no le estoy restando el respeto que merece, sino diciendo que hay libertad en Él y que desea que no aparentes delante de su presencia. Más allá de alguien lejano que a veces nos visita, es un amigo que estará siempre ahí con un "buenos días" en la mañana y con su apoyo en todo tiempo.
- El Espíritu Santo es un entrenador: No importa cuantas veces caigas para alcanzar tu propósito en la vida, tu entrenador nunca te dejará y será alguien que estimule tus records y te dirá "¡tú puedes!" cada vez que no logres lo esperado.


¿Cuál es tu imagen del Espíritu Santo..? Aún creo no poder asimilar lo que acabo de escribir.