26 de febrero de 2007

La última página de mi libro...



"Y olvidarás tu miseria, o te acordarás de ella como de aguas que pasaron" (Job 11:16)


¿Cuántas veces he querido olvidar el pasado, para no revivir momentos penosos y frustrantes? Cuestionamientos por aquí y por allá. Desánimo por un lado y por otro. Desilusión a cada momento...


Pero he aprendido a dar gracias por todo y en todo momento a Dios:


- Gracias por llorar de dolor: Eso ha formado mi carácter y purificado mis intenciones.

- Gracias por los insultos: Ellos me han llevado a la identidad que has creado para mí.

- Gracias por la soledad: Porque he valorado tu compñaía y la de los demás.

- Gracias por la angustia: Porque me ha llevado a depender de ti.

- Gracias por las largas horas de oración: Porque conocí tu intimidad.

- Gracias por las horas en que cantábamos juntos: Porque vi como tu amor me envolvía y me acompañaba.

- Gracias por las discusiones: Porque me han dado sabiduría para no ofender.

- Gracias por tus abrazos: Que hacían de cada jornada un consuelo.

- Gracias por escogerme y amarme: Cosa que te costó convencerme.

- Gracias por los detalles.

- Gracias por tus palabras.

- Gracias por tus risas y tus palmadas en mi hombro.

- Gracias por conocerme.

- Gracias por poder mirar el pasado y perdonar.


"De lejanas tierras te llamé... Y te escogí..."Hay algo que me hace volver al Padre"Yo te llamé". Son sus palabras tan simples, pero profundas. "Yo te seguiré". Dios ha preparado un camino. "Nunca te desampararé". Hay un lugar para ti. "¿Quieres estar conmigo?". Siempre una invitación abierta a todo el mundo. "Ven". Su llamado sencillo. "Te amo". Es su sentimiento hacia ti...


No más cuestionamiento, no más frustración, no más desilusión...

20 de febrero de 2007

Un verano más


Escribo acumulado de emociones y cosas que contar. Escribo lleno de recuerdos cargados de pasión y sentimiento, intentando conseguir alguna inspiración a partir de la nostalgia que siento por querer volver donde estuve...


Antes de ir al sur, la tensión y las reminiscencias del pasado aún estaban latentes y punzaban mi interior cada vez que daba rienda a mis pensamientos... Pensaba que iba a descansar de todo eso, pero no fue tan así.


Quise tantas cosas...


Quise descansar y decirle a Dios que por favor todo estuviera bien. Pero no fue así. Entre el estrés y el cambio de planes, hubo momentos duros que sólo eran calmados en la intimidad.

Quise que todo saliera como lo había planeado, y que los programas se cumpliesen como lo habíamos organizado, de tal manera que evitásemos más trabajo del habitual. Pero no fue así...

Quise cantar a Dios muchas veces y componerle canciones que lograran traducir lo que sentía dentro. Sobre todo la interrogante de saber en qué tiempo estaba viviendo, qué era lo que el Padre quería conmigo y qué debía hacer yo. Pero el cielo estaba en silencio. Mientras me alegraba el canto el mirar el volcán, los cerros tapizados de árboles y el humo emanado de la maderera de Neltume. Aunque hubiera silencio en los cielos, quería seguir cantando.

Quise llorar, pero no pude... Sentía que todo volvía a cero. Que el esfuerzo para solucionar los problemas no habían servido de nada. Y me volví en mí mismo, queriendo huir de este tormento... Al final de todo, seguía rendido ante Dios, sin más motivo que entregarle todo lo que soy y todo lo que seré.

Quise ayudar a otros... Y justo cuando estaba más débil, veía la gracia de Dios usándome. Cuando necesitaba más ayuda, vi que el Padre me consolaba a través de otros... No lo puedo comprender...


Quise cerrar una etapa y dar vuelta la página. Pero acepto el tiempo de Dios y estoy dispuesto a dejar que sane todo en mi interior. Alguien me dijo: "No creo que este sea tu tiempo de descansar; aún estás en la sala de operaciones". Eso me dejó en frío y flotando en el vacío otra vez... Vuelvo a depender, vuelvo a confiar en Él...


Creo que no me defenderé nunca más. Creo que no me exaltaré frente a los demás ni haré alardes de mi conocimiento o habilidad...


Vuelvo a morir...


Vuelvo a despertar...


Dejaré que el Padre defienda mi camino y que me exalte frente a los demás. Mientras tanto callaré esperando tan sólo su compañía, su "nunca te dejaré" con el cual ha sellado nuestras vidas. Vuelvo a ser samaritano, a buscar entre los anónimos al que necesita ayuda para curar sus heridas. A desear que muchos sean restaurados...


Que lo sepan todos! Estoy cansado, pero seguiré corriendo hasta alcanzar todo lo que Padre quiso que yo fuera. Estoy nostálgico, pero mi decisión es amar hasta las lágrimas. Y perdonar...


...


...


"Vuelvo a ti. Vuelvo a los pastos que un día me prometiste. Vuelvo a cantar que Jehová es mi pastor. Vuelvo a dejar que me sorprendas como la primera vez que lo hiciste... Sé que alguna vez respiré soledad, pero tengo la certeza que has caminado conmigo pese a mis errores. Que me sigues hasta lo más escondido, hasta el secreto lugar...

No pediré que las cosas se solucionen. Sólo te alabaré porque eres Dios. Te daré gracias por los problemas y los desafíos. Te amaré más cuando me abrazas en tiempo de tormenta. Te desearé más cuando me estés moldeando. No pediré soluciones ni fórmulas de teología barata; sólo pediré estar donde tú estás, y seguir tus pisadas. Pediré hacer calzar mi mano con la tuya, como un padre y su hijo. Y cuando crezca, haré que mi mano haga un sonido de aplauso con la tuya...

No pediré que me des palabras para defenderme. Sólo pediré que me mires, mientras pasan las adversidades. Te amo por lo que eres y no por lo que tienes; tú lo sabes bien. Amén"