25 de febrero de 2008

A tu lado...


Quisiera hoy abrirte mi corazón y expresarte lo que siento por ti otra vez. No como siempre... no repitiéndote las palabras que ya has leído o escuchado. Sería traducir lo que late en mi corazón, lo que claman mis entrañas... es por ti...Y si pudiera cantar lo que siento sería mucho mejor, pues al compás de las 6 cuerdas esto se traduce en un río que no puedo parar, en un amor por ti profundo que no puedo contener... que me supera... me seduce y me llama una y otra vez.


Si estuviera al lado tuyo, seguro vería todas mis fallas y defectos... pero preferiría mil veces eso a vivir en falsedad e hipocresía, creyéndome saberlo todo siendo un ignorante. Preferiría mil veces ser imperfecto con tal de pasar tiempo al lado tuyo para que me enseñes... y cada vez sea más de ti y menos de mí. Preferiría sentirme el más pecador para poder tocar tu gracia y tu misericordia.


Sé que puede parecer fanatismo esto de orar o esto de adorar. Quizás parezca exagerado esto de llorar mientras te hablo, mientras charlamos cara a cara, pero no puedo permanecer indiferente ante ti... pues nada se compara a un encuentro personal contigo. Es el momento exacto donde puedo palpar tus manos y fotografiar un segmento de tu rostro... es el preciso momento donde puedo contemplar tu hermosura... Y sí... eres más poderoso de lo que había escuchado; un padre de brazos fuertes, un amigo de una fidelidad grandiosa.


Sí... las 6 cuerdas me lo dicen... has conquistado mi corazón, me has mandado a perdonar a quienes me ofenden y a amar a quienes me han dañado. Es morir a mí... es ir a la cruz... es ir a recusitar contigo. Sólo allí... cuando puedo hacer lo irracional me hallo abrazado a ti, abrazado a tu carácter. "Si hijo, ese es el camino..."


Fue por tu llaga...

18 de febrero de 2008

Corazón valiente


Siempre me han llamado la atención las películas de guerra, donde aparecen enfrentándose grandes ejércitos. Una de mis películas favoritas es la que vi cuando tenía como 11 años aprox. Se llama Corazón Valiente... Me llamaba la atención la osadía mostrada por el personaje que interpretaba Mel Gibson para ser libre de los opresores. Una de las escenas que me impacta fue cuando este personaje grita "Libertad!!!!" y se lanza contra sus enemigos que tenían armas mucho más poderosas que ellos.


En este tiempo me ha llovido sobremojado y pareciera que los mismos enemigos de antaño me volvieran a botar, y a decir: "Eh! con estas armas poderosas te venceremos". Entonces se vienen los problemas cuando menos los espero y cuando más quiero disfrutar de mi juventud. Creo que esta semana completa pasé en Chillán un tiempo donde he sido confrontado conmigo mismo. Y para variar he terminado humillado... hasta solamente rendirme ante Dios por todo aquello que estoy viviendo. Me doy cuenta que no necesito más que tener un corazón valiente para salir victorioso en medio de todas las malas noticias y en medio de cualquier actitud que me quiera volver a hacer caer. No es tiempo de llorar, no es tiempo de retroceder, es tiempo de guerra, tiempo de avanzada, tiempo de que una buena vez el autor de este blog comience a gritar más fuerte que nunca ¡¡¡LIBERTAD!!!

3 de febrero de 2008

Un grito desesperado

Y de pronto sufro... de pronto las lágrimas vuelven a brotar, y un solo clamor de sanidad emana de mis ojos. De pronto me hacen sufrir... queriendo avanzar y no poder.

Dime Dios, si podré perdonar esta vez. Dime si otra vez podrás transformar esta humillación en victoria. Dime si estás al control de todo. Dime me hablarás de nuevo y podré ser libre... más y más...

Te necesito más que nunca, mientras cada letra lleva el sello de mis dolores, de mis deseos intensos de caminar tocando el viento, de correr sintiendo el olor a pasto fresco. Dime si otra vez saldré victorioso de esta. Me siento consumido, cansado, sediento y hambriento de ti... oh Señor...

Que alguien me diga si todo esto pasará alguna vez. Si podré dejar de hacer caso a esas palabras de maldición con las cuales mi papá me daña cada cierto tiempo. Y callo, lo guardo... llorando en el secreto, donde nadie pueda tener sospechas de que estoy triste... o de que soy tan débil en mi corazón...

En estos tiempos no sé más que adorar, no sé más que agradecer, pues eso es lo que me enseñó el Señor cuando estuviera en tiempos de tempestad. Algún día descansaré y veré en mis hijos el fruto de un nuevo tiempo para mí... Algún día sentaré a mi papá y le diré: "eres mi amigo", aunque me destruiste y aunque derrumbaste sobre mí tu violencia, recibiendo tus golpes de espada verbales. Algún día lo abrazaré sin prejuicios y sin argumentos diciéndole que no me debe nada y que ya olvidé todo lo sucedido. Mientras tanto... espero en Dios lo que venga, como a un niño que expectante espera la sorpresa de su padre, que esta vez lo recibe con brazos fuertes y amor incondicional.