31 de diciembre de 2009

Un ciclo que se cierra... uno que se abre


Sentado en la escalera de entrada de la universidad, oré a Dios pidiéndole que estuviera presente en los 6 años de carrera. La primera parte del sueño de mi niñez se estaba cumpliendo en esos primeros días de enero del 2005, cuando acompañado de mi madre, me estaba matriculando en la Universidad de Chile en Odontología. Venían recuerdos a mi mente de esos días en que tenía que subir el alto edificio ubicado cerca del metro Los Leones para ser atendido por el dentista. Tenía 5 años y me empezó a gustar el ruido de las turbinas, los materiales que usaba el dentista y el hecho que se acordara siempre de mi nombre cuando lo iba a visitar. Era amable y tenía una memoria que todos admirábamos.


Hoy me encuentro aquí... egresando de la carrera que tanto había anhelado. Las preocupaciones se han vuelto convicciones en este momento y las dudas sobre lo que haré, cada vez tomar forma a pesar de la incertidumbre. Una de las grandes preocupaciones siempre fue cómo costear esta carrera tan cara... Creo que todos en la familia, en especial mis papás se preocuparon. No es fácil gastar 3 millones anuales, más 1 millón cada año por materiales, sin contar el dinero de fotocopias, transporte, etc. Pero Dios fue fiel. Recuerdo bien un día en que una mujer oró por mí y me dijo de parte de Dios: "Yo te proveeré tu carrera. Y te pondré en puestos de honra para que des testimonio de mí". Ese día me quedó grabado... Y Dios ha sido fiel. Lo he visto en las becas de materiales, en la beca Bicentenario, las becas de alimentos que se renuevan cada año, las becas de emergencia para más materiales y los $3000 de arancel que tenía que pagar de arancel por una gran cobertura del crédito universitario.


Entre impresiones de alginato y silicona, siguiendo con resinas y amalgamas, continuando con incrustaciones y coronas me divertía. A veces con frustraciones, con fracasos, pero también con éxitos y aciertos; rechazos de pacientes, pero también pacientes agradecidos con regalos al final de cada tratamiento. Puedo decir que mi vocación está en esto... Y quiero dar todo el reconocimiento a Dios por todo esto y gracias a mis papás por el esfuerzo y trabajo constante.


"Fue un año difícil... con buenos planes concretados, pero otros no. Hubo tristezas y también alegrías que marcaron mi carácter durante el 2009. No encuentro palabras para describir mucho este año... quizás por eso los escritos han sido más cortos y menor la inspiración en la escritura. Sin embargo, quiero darte las gracias porque siempre fuiste fiel, a pesar de mis errores constantes. Quiero darte gracias porque en los momentos difíciles me levantaste y en los momentos de alegría me animaste. Gracias por lo bueno y también por lo malo, porque creo que mi carácter fue formado por ti. Este 2010 será seguramente un año lleno de nuevos comienzos, nuevos proyectos, nuevas decisiones y nuevos rumbos que seguir. Te rindo mi vida... igual como lo hice hace un par de años... rindo mi carácter, mi orgullo, mis propios intereses, aún mis sueños más profundos, para que hagas tu voluntad... Y aunque haya sufrimiento o haya prosperidad, quiero seguir y perserguir el propósito por el cual tú me has llamado. Amén"


Que este 2010 sea un año lleno de prosperidad para todos

22 de diciembre de 2009

Blanca Navidad


La Navidad es un tiempo de encuentro. Miradas atentas. Volver a encontrarse con aquellos que hemos perdido y abrazarlos. Momento de dejar atrás las ofensas y mirar a Jesús. El mismo Jesús que nace para nosotros, como muestra de Dios hacia nosotros.
La atención no debe centrarse en cosas vanas como si poner el árbol es o no de Dios (como a veces he escuchado) o si en verdad nació Jesús un 25 de diciembre. Este tiempo es para entregar en vez de esperar recibirlo todo... sobre todo a aquellas personas que nos importan mucho, y por qué no decirlo, a aquellas personas que no tienen cómo agradecernos un regalo o un saludo fraterno. 25 de diciembre es un día para volver a despertar al amor de Dios y dejarnos querer de nuevo. Sólo su amor da vida a los que creen en él.

Un abrazo y que Dios bendiga sus navidades :)

13 de diciembre de 2009

Cambiando la mentalidad sobre las cosas


Debo decir que ya no soy el mismo... siento que aunque en sentido del humor sigo siendo igual, enfrento los problemas con más frialdad, no llorando tanto y tratando de ponerme de pie más rápido. Hace tiempo que no lloro como antes y pareciera ser que estoy más relajado, lo cual no sé si es bueno o malo.
No sé tampoco si eso ha agradado a los demás o no, pero siento que hasta de eso me he independizado, sobre todo del famoso "qué dirán" que siempre anda fantasmeando al momento de la toma de decisiones. Creo que eso ha sido parte del trato que Dios ha tenido conmigo en el último tiempo, y que quiero que siga continúe.
Anteriormente me inspiraba en grandes escritos, algunos de los cuales tomaba en consideración los problemas que habían y hay en mi casa. Pero ya no... De hecho hoy mismo hubo un conflicto familiar parecido a los de antaño, en donde algunos quedaron llorando. Sin embargo, creo que seguir lamentando los problemas, sería volver atrás. Soy un convencido de que Dios va a bendecir a mi familia a pesar de los conflictos y he decidido ser feliz a pesar de los problemas y a pesar de que exista gente que con o sin intención dañe a los demás. Y algo que Dios me enseñó con lágrimas hace un tiempo atrás: bendecir a los que nos maldicen, desearles lo mejor a los que nos hacen daño y saber poner límites a los que nos dañan.

Que Dios les bendiga...

9 de diciembre de 2009

Si no agradeces, no esperes más

Hace un par de semanas iba saliendo tarde de la casa. El sol había salido recién, pero ya estaba haciendo calor. Sólo recuerdo que por haberme quedado dormido, cerré con rapidez la puerta, dispuesto a caminar rápido para no tomar el taco que se forma cerca de las 7 a.m. Antes de abrir la reja, miré hacia arriba. Vi una pareja de pájaros que estaban parados observando un vestigio de nido que quedaba en el árbol del jardín de mi casa. Los vi tan sencillos, que de pronto me di cuenta que hacía ya mucho tiempo que no escuchaba el canto de un pájaro. Eran parte de esa música que me acompañaba cada día, pero nunca les había prestado atención. Tampoco me había percatado bien que el sol estaba saliendo 10 minutos más tarde.
El afán de cada día nos impone un estilo de vida mucho más complejo. Basta solamente echar una mirada a nuestro alrededor para ver que hemos dejado de lado las cosas más esenciales de la vida a un lado. La sociedad nos hace pensar en altos estándares de éxito, y junto con eso nos llama a imponernos altas metas en la vida. Muchas veces, esta forma de vivir, lo único que hace es profundizar el sentimiento de insatisfacción que llevamos dentro.

Creo que Dios no es un genio que se especializa en solucionar problemas. Oramos y bum! aparece la solución al problema. Oramos y bum! se solucionó el problema con una persona. No quiero decir con esto que Dios no hace milagros. Creo en ellos profundamente, y creo en las respuestas de Dios a nuestras oraciones. Sin embargo, hay algo que me da mucha rabia (y lo digo explícitamente) y es ese sentimiento de comodidad que a veces tenemos los cristianos. Eso de que no importa como soy, total Dios me ama igual, usando como excusa el evangelio para no dejar las cosas de nuestro carácter que es necesario cambiar.
Y por eso vienen después las desilusiones. Pedimos y no nos saciamos, porque siempre queremos algo más... Queremos que Dios nos regale una vida perfecta, sin problemas con ninguna persona, que Dios llegue con el plato servido a la cama y que Él con "su poder" lo haga todo. Si has vivido un evangelio así, has vivido en un engaño. Una vez escuché que recibir a Jesús es gratis, pero seguirle cuesta toda la vida. Seguramente ya algunos han dejado de leer este mensaje porque les parece incómodo o un tanto confrontacional. Termino citando lo que escribí en el título: Si no agradeces lo que Dios te ha dado hoy, no esperes que te dé más.

4 de diciembre de 2009

Sin dar nombres o apellidos



La canción de Marcos Vidal dedicada a los amigos es una de las que más me gusta. No necesito dar nombres o apellidos para indicarlos. Ellos son los que pasan por este blog a menudo, y a veces dejan sus opiniones en la sección de comentarios. También son los que uno puede dejar un mensaje en facebook o iniciar una buena conversación por MSN, en la cual reír o quizás llorar si es necesario.
Mis amigos son super especiales para mí... son ejemplos a partir de los cuales rescato virtudes que trato de imitar. Ellos son los que confrontan mis debilidades y ponen un espejo frente a mí para que vea quien soy... me respetan y me quieren, soportando los defectos y las desubicadas a veces.
Son a ellos a quienes dedico este escrito... debo decir que los extraño y a lo mejor esto puede parecer nostálgico, pero extraño cuando reíamos más, cuando éramos más niños y no como ahora que los años nos han cargado de mayor seriedad... una falsa sensación de que crecer y madurar es sinónimo de ser más complejos, de que nos han venido todos los problemas encima y que no contamos con nadie de confianza como para desahogarnos completamente y descubrirles cuán débiles y necesitados de ayuda somos.

Los quiero amigos... están siempre en mis oraciones =)

27 de noviembre de 2009

Sostenidos por sus manos


Estaba en el cumpleaños de un amigo y compañero de universidad, cuando en un momento salí al patio. Había allí una parra que crecía sostenida de unos maderos que los dueños de la casa le habían puesto. Comencé a pensar en qué pasaría si alguien, de pronto, les sacara esos palos. Claramente toda la estructura que servía de base, se vendría abajo con parra y todo. Seguramente si hubieran uvas maduras, se romperían al estrellarse contra el piso. Esto me hizo pensar en lo débil y dependiente de las parras. Porque si no tuvieran esos maderos, probablemente harían su vida en el piso, ensuciadas por la tierra igual que muchos árboles frutales que conocemos. Sin embargo, podemos apreciarlas mejor cuando están en las alturas.

Esto me hizo pensar en mi relación con Dios. Nosotros somos esas parras y él es la estrutura que nos sostiene en nuestro crecimiento. Sin él, se haría muy patente nuestra debilidad, porque no podríamos sostenernos lo suficiente como para crecer hacia arriba. Resulta impresionante que es a través de él que podemos crecer, pese a nuestra debilidad, creyendo siempre que nunca caerá ni se irá de nuestro lado.

22 de noviembre de 2009

Queda muy poco

Cada vez queda menos para terminar los últimos ramos de la universidad. Les pido oración para poder alcanzar a terminar los tratamientos de los pacientes que, como todos los años, se atrasan por diversos motivos, ya sea, atrasos míos o incumplimiento de los pacientes.
Les deseo lo mejor para este fin de año tb, porque siempre es agotador. Que Dios renueve sus fuerzas cada día.

9 de noviembre de 2009

... [tres puntos]




¿Qué es eso que llaman depresión? Una sensación ingrata de desesperanza continua. Nada mejorará. Lo que haga dejará las cosas igual. Todo es imposible.
¿Qué es? Una sensación que persigue a los que se esconden tras la culpa. Desesperación. Búsqueda de explicaciones. Melancolía. Angustia. Cuestionamiento. Ganas de llorar pero encontrar que la caparazón se engrosó.
¿Qué? Extraña actitud de no querer hacer nada más que encerrarse a llorar. De escapar. De soledad. De caminar solo. "Déjenme solo". No quiero nada más. Persecución interna: ¿Qué has hecho? ¿has fracasado? ¿has errado en el blanco? ¿has puesto la mirada en cosas malas?

Depresión es esa ingrata sensación de que no solucionaremos nada. Un círculo vicioso irrompible desde adentro, desde las propias decisiones que a cada rato nos dicen: "no podrás.." "no llegarás", "deja de luchar", "deja de lado ese proyecto", "no te esfuerces", "te cansarás", "no sigas". Miedo. Temor. Escondite. Escarpado paraje de entre los que se han escondido al lado de un precipicio.

... [tres puntos]

Mientras tocaba las cuerdas esa tarde, escuché su voz... cuando todo estaba mal. "Yo te amo hijo". Su amor disipó la depresión de mi adolescencia y mi juventud.
Aún recuerdo la imagen que vino a mi mente mientras tocaba guitarra: era una sala de parto de un hospital. Había un niño que estaba naciendo y un papá emocionado saltaba al lado de él. ¿Qué es esto? - pregunté. Entonces Dios me dijo: "Ese bebé que está naciendo eres tú. Y el papá soy yo". Y esta fue la palabra que Dios me dio ese día: "Cuando tú naciste yo fui feliz". Lloré una media hora solo en mi casa. No sabía que su amor alcanzaba para mí. No sabía que estaba destinado a un propósito en la vida, y que él estaba feliz de haberme visto nacer, de verme respirar...

Ese día mi papá casi me pega. A las 2 de la mañana, un carabinero le decía que si nos golpeaba, ellos podrían echar la puerta de la casa abajo y llevárselo detenido. Esa fue la peor noche de mi vida. Casi no dormí del temor a la violencia intrafamiliar. Mis hermanas menores lloraban. Intentaba ser fuerte junto con mi hermana mayor. Sin embargo, algo cambió mi mirada por sobre el sufrimiento: había alguien que había estado feliz de celebrar mi existencia. Por sobre el sufrimiento. Por sobre las ofensas. Por sobre los golpes a la autoestima. Por sobre la estrechez económica. Por sobre 1 hora y media de viaje diario para estudiar. Es su amor que celebra la existencia de un hijo suyo.

Recuerdo ese día como si fuera ayer... y las lágrimas ruedan fáciles por mi mejilla al rememorarlo. No hay depresión que resista el amor del Padre. Ni lo alto ni lo bajo. Ni lo muy bajo como es la depresión. Ni la violencia. Es ese amor que defiende a los que son de su propiedad.
¿Has pasado por momentos de depresión? ¿Has pensado en dejar a un lado tus proyectos más preciados por sentirte poco capaz? ¿Has intentado y no ha resultado? ¿tus miedos asaltan tu felicidad diaria? Este es mi mensaje hoy: "cuando naciste él fue feliz"... es el cielo que hace fiesta a los hijos de Dios... son los ángeles que cantan al Dios que lo cambia todo, que cambia los imposibles, que transforma a los de corazón apocado y da vida a los que están muertos en ella.


"Mi embrión vieron tus ojos"... [tres puntos]

6 de noviembre de 2009

La razón de mi escritura

Me gusta escribir. Es quizás la forma que más ocupo para plasmar lo que pienso y siento. Muchas veces son borradores que dejo perdidos en las bandejas de entradas y que algunas veces publico.
Desde aproximadamente los quince años escribo en cuadernos y agendas, tratando de vertir el contenido de mis pensamientos. Debo reconocer que al leer todo lo que escribía acerca de mis proyectos de vida, a veces me río un poco de la inocencia y el idealismo que caracterizaban mis escritos, pero rescato de ellos a un niño que sigue soñando, pero que a la vez debe seguir madurando. Y creo que todas las líneas escritas en años dan cuenta de todo ese proceso de crecimiento alrededor del cual se han tejido y entretejido los planes y proyectos del Señor para mi vida. Uno de esos planes y proyectos se ha plasmado en la dirección de este blog: verdadero adorador. Y es que ese llamado ha transformado mi vida y mi relación con Dios... ha llegado a ser esa adoración a Dios la que me ha sostenido en tiempos de angustia y la que me ha llevado a conocer el corazón de Dios. De hecho esa sensación tengo cuando canto o le compongo canciones: es como si nadara en el mar de su corazón y sólo flotara en su presencia...
Aún recuerdo cuando cantaba: "Tu fidelidad es grande (8)". Esa canción fue mi estandarte de guerra cuando estuve mal. Tengo aún una agenda azul donde escribí lo que pensaba de la vida y que tantas veces fue el vaso donde caían las lágrimas de tristeza, pero también de alegría.
Sin duda he cambiado muchas cosas... las idealistas ideas sobre la vida han quedado atrás, estando en el camino de aterrizar esos locos proyectos a una vida práctica, no sólo en mi estilo de vida, sino mucho más: llevándola al terreno de lo social, de llevar esas ideas que un día escribí a las calles, a hablar de Jesús a los mendigos, a entregarles calidad de vida. Todas esas cosas yacen escritas en alguno de los cuadernos. Cuadernos que ahora deben ser un poco sacudidos para que esas letras se transformen en vida, como lo han hecho poco a poco.

Estas líneas han reído y llorado conmigo. Y hoy las aprecio como las más fieles acompañantes de este escritor... son letras que hablan de mi amor por Dios y mi amistad con él al salir a caminar, al hablar de Dios a un amigo, a un compañero... o simplemente al hablar de Dios a través de 100 pesos al que lo necesita, o ayuda a quien la pida...

"Nada más me interesa que seguir tus pasos, Dios. Todo lo demás pasa a segundo plano cuando te veo de nuevo y me encuentro contigo. Y hoy te busco de nuevo... busco tu mano de favor, busco tu gloria... más que tus bendiciones, más que buenas noticias, más que solución a los problemas, persigo tu persona... Es por eso que te canto, es por eso que las canciones hablan de lo que significa "nadar" en al plenitud de tu presencia. Es por eso que en las mañanas yo te busco, y te veo en el canto de los pájaros y en la salida fiel del sol cada mañana... ese sol que nos recuerda que tu amor nos sigue fielmente cada día. Es por eso que mi corazón aunque a veces duda, siempre vuelve a ti... a reencontrarme con el llamado que has hecho a mi corazón... un llamado muy profundo que no has olvidado"

28 de octubre de 2009

Una esperanza inagotable


Mirar la vida de manera positiva seguramente es una buena actitud para enfrentarse a ella. No tengo nada contra eso, al contrario, creo que es la mejor actitud que uno puede tener frente a los nuevos desafíos o frente a los problemas que se nos presentan.
Esta actitud positiva siempre la veo en mi perro: El Bobi. Cada vez que uno llega, él está esperando asomado con su cabeza por el ventanal, moviendo su cola. Él es un perro fiel, porque siempre que uno llega, aunque no lo haya tomado en cuenta en días, sigue moviendo su cola feliz de vernos. Pero eso no es todo. Resulta particular que cada vez que uno termina de hacerle cariño o hablarle a través del ventanal, corre derecho a la puerta de la cocina, para ver si le abrimos y poder salir al jardín... a su anhelada "libertad". La mayoría de las veces no le abrimos. Pero cuando le abrimos la puerta para que salga, ya no se mueve sólo su cola, sino todo su cuerpo, y ladra incluso de felicidad

Los problemas y el cansancio nos agobian a veces. En la mente del Bobi, yo pensaría lo siguiente: "¿Para qué seguir moviéndole la cola a estos hombres, si ni me pescan, ni quieren verme feliz? ¿Para qué sigo esperando que me abran la puerta?"

En nuestra vida, dejamos de lado muchas cosas por dedicarnos a nuestros asuntos, a surgir en la vida, sentirnos realizados, etc. E incluso como "buenos" cristianos nos parece importante tener una actitud positiva frente a la vida. Pero como todo material cede y se fatiga, así también nosotros... y nos sentimos más sensibles, irritables, cansados y finalmente desesperanzados, como que nada bueno pasará. Sin embargo, no creo que sólo baste tener una actitud positiva frente a la vida, porque todos en algún momento cederemos a la tentación de ser un Bobi racional: "¿Para qué me sigo esfornzando si no conseguiré nada?". Y desde un punto de vista frío y racional, resulta incluso aceptable. Pero Dios nos llama a algo más profundo... y eso se llama esperanza. Esperanza es un Bobi moviendo la cola y pidiendo que le abran la puerta. Esperanza es una mujer que trabaja día a día para sacar adelante a sus hijos, soñando con que ellos podrán alcanzar un nivel de vida mejor al suyo. Esperanza no se trata de sonreírle a todo el mundo aparentando felicidad cuando por dentro seguimos tristes y cansados. Esperanza es tener un sueño y luchar por él. Dios tiene esperanzas depositadas en nosotros. Porque sueña con nosotros. Porque nos quiere ver alcanzando nuestro mayor potencial. Y en su esperanza no hay ley... sino la ley de avanzar sin desmayar. A veces vendrán penas, otras veces vendrán temores y miedos, otras veces vendrá alegrías... pero nunca dejes de correr a la puerta a ver si tu dueño te abre para que salgas al jardín... a la anhelada "libertad".

Esperanza es dejar de preguntar: "¿Y para qué ("y pa' q") me sigo esfornzando?", para pedirle a Dios fuerzas nuevas para seguir esforzándonos. La verdadera lucha de esta sociedad es vivir tan rápido y tan insatisfechos, que ya pierden la esperanza de ver cosas mejores. La esperanza no se "espera"; se debe luchar por alcanzarla.

21 de octubre de 2009



Si mi corazón se enfrió
Toca mi corazón
Y mis ojos verán
Lo que Tú vas a hacer
Si algo no puedo ver
Fortalece mi fe
Y mis ojos verán
Lo que Tú vas a hacer
Y mis ojos verán
Lo que Tú vas a hacer

(Coro)
El mar ser irá
Tu verdad hoy el mundo escuchará
Tu poder mostrarás
Y se hará Tu voluntad


La aflicción pasará
Mas Tu amor seguirá
Y mis ojos verán
Lo que Tú vas a hacer
Mi alabanza daré
En Ti me gozaré
Y mis ojos verán
Lo que Tú vas a hacer
Y mis ojos verán
Lo que Tú vas a hacer


Y mis ojos verán
Lo que Tú vas a hacer
Cristo voy a mirar
Lo que Tú vas a hacer


Y se hará Tu voluntad
Y se hará Tu voluntad

5 de octubre de 2009

Y seguimos...

Uno a quién engaña cuando oculta lo que siente.
Sólo a uno mismo.
Tonto. Absurdo. Débil. Pecador.
Muchos errores hay allí alojados debajo de sábanas blancas de oración.
Y hoy clamo... Te busco con impaciencia.
Te busco con desesperación tratando de encontrar explicación
sin hallar ninguna:
sólo el viento que roza mis mejillas,
que con su caricia fría toca mi piel que hoy llora.
Que hoy lamenta.
Que hoy quiere vivir...

¿A quién he engañado?
Porque tenía una visión... y palabras de amor.
Quiero llorar... pero no puedo...
ya no me salen las expresiones de dolor,
como el de antes que era sensible a lo que no resultaba,
a lo que no podía ser...

Fui de esos que buscaba explicación,
hallando en cada paso una buena lección.
Siempre decía: pensemos positivo, salgamos adelante...
cuando el cansancio y la fatiga de sufrir
pasan la cuenta...
y quedo solo allí... solo contigo.
Silencio.
Dependencia.
Soledad.
Desierto.
Escasez.

Fui de los que amaba el entregarse por los demás.
Lo planifiqué así.
Busqué mi norte tras las miradas de los demás,
sin saber cómo buscar ni encontrar.
Fui de los que quería siempre ver más.
Y lo soñé así.
Con amor abundante. Con sabiduría para seguir.
Pero todo pasa la cuenta... y nos cansamos,
decimos seguir viviendo sin saber cómo,
ni cuándo,
ni dónde.
Pero seguimos... He sufrido, pero aquí estoy.
Un poco cansado ya de todo esto.
Un poco frustrado de intentar sin saber cómo...
sin dar en el blanco,
como lo había planificado,
como lo había soñado desde niño...
y como lo había construído en mis escritos.

Fui de los que siempre decía que sí...
sobre todo si se trataba de ayudar a otros.
sobre todo si había que esperar hasta tarde,
sin saber cómo,
con cansancio en el cuerpo,
pero ahí estaba... y estuve.
Y encerrado allí decidí salir,
pero ha costado...
aún me aislo entre las multitudes.
Aún prefiero el lugar seguro de esa soledad
que busco a veces.
Sin saber cómo,
ni de dónde salió.

Hoy lloro queriendo más.
Como si mi corazón cansado de latir quisiera respirar...
como si mis pulmones cansados de respirar quisieran latir...
y volar...
volar a nuevos horizontes de tu gloria,
si es que hoy puedo tocar tus manos y volar...
Hoy quiero vivir más,
respirar más,
vivir la vida con alegría...

Y hoy te adoro... sin saber cómo ni dónde
sin saber dónde dirigir mis oídos para escuchar.
Pero creo que estás aquí. Observando.
Callando.
Trabajando algo nuevo.
Déjame llorar en tus brazos de nuevo.
Como el niño llora todas sus penas
en los brazos de papá...
decirte que te amo con todo mi corazón...
decirte que la vida ha tocado dura y triste a veces, pero aquí estoy...
te sigo amando,
te sigo buscando,
te sigo queriendo como cuando me encontraste.
Como el niño que abraza a su padre con todas sus fuerzas...
y le pide que no lo deje,
que lo necesita,
que necesita su mano de favor,
que necesita su voz que diga que todo está bien...
esa voz que cambia las tempestades en sosiego,
y los lamentos en expresiones de alegría.
Que lo ha extrañado y que el viaje ha sido largo.
Como un bebé que caminando torpemente,
busca llegar hasta a ti, sin más ganas que palpar tu rostro,
mirar tus manos y decirte que te echado de menos.

28 de septiembre de 2009

Una ONG...

Pasando por Avenida la Paz una vez recuerdo que vi a muchas personas necesitadas. Una persona pidiendo dinero, otra vomitando y un vagabundo sentado al lado de harapientas sábanas que le servían de abrigo cuando dormía. Siempre ese escenario lo describí de manera muy descriptiva. De hecho, varios de los escritos que he hecho, hacen alusión a esta calle de Recoleta.
Pese a que no es una calle aseada y de aspecto no atractivo, ahí nació este sueño. Un sueño que recuerdo haber partido junto a don Rufino y don Carlos, dos amigos que conocí en un oscuro callejón de cemento, tirados en el suelo, con marcas de caídas, con hambre y con aliento a alcohol. Cuando le dimos ese pedazo de completo, en poco tiempo su cara fue otra...

Don Rufino y don Carlos nunca más los vi. Varias veces traté de buscarlos en el mismo callejón, pero sin éxito. Pero desde ahí que nació algo en mi corazón de hacer algo por ellos. Algo más relevante que una visita a preguntarles cómo están y servir con mi profesión en ello. Pienso que eso es Cristo: darle pan al hambriento, ánimo al cansado, calidad de vida al enfermo y sobre todo, salvación. En mi mente tengo hacer una ONG para dar servicios odontológicos a las personas de escasos recursos. A mis colegas les resultará difícil por los altos costos, pero no lo veo imposible.

Uno siempre se pregunta el qué, cómo, con quién Dios hará esto. Hoy es un sueño quizás. Un sueño muy lindo en el discurso. Pero sé que hay que trabajar duro para ver frutos... y agrego como alguna vez alguien dijo: "No daré sacrificio que no me cueste nada".

26 de septiembre de 2009

El corazón de la alabanza





Me gusta mucho esta canción y se las quiero compartir :)


Cuando la música y todo terminó
me acerco a ti.
Quiero traer algo digno para ti
Que te bendiga, oh Dios.

Traeré más que una canción
pues cantar por cantar
no es lo que quieres de mí.
Tú buscas en mi interior
más que mi canción,
anhelas mi corazón

Hoy vuelvo al corazón de la alabanza
que sólo eres tú...
que solo eres tú Jesús.
Perdóname por lo hecho en mis fuerzas
cuando sólo eres tú,
cuando sólo eres tú, Jesús.


20 de septiembre de 2009

Quiero compartir algo con ustedes: Seré tío de nuevo :)

Felicitaciones Susy y Seba

16 de septiembre de 2009

Hombres que siguen luchando

He estado ausente un poco de las escrituras de este blog, pero continuando con lo que venía escribiendo anteriormente, ahora quiero escribir sobre nosotros los hombres.
Una de las cosas que más nos define es el silencio. La mayoría de los hombres preferimos callar ante ciertas circunstancias, mostrarnos no muy expresivos o mejor dicho, un poco carentes de emociones. Quizás tratando de dar una imagen de fortaleza y de que lo tenemos todo dominado. Sin embargo, resulta aterrador pensar siquiera en que las cosas salgan de nuestras manos y sea controlado por otros. Nos cuesta ver con emoción la vida a momentos... queremos saltar pero no lo hacemos, porque eso sería caer en tonteras de niños... tampoco llorar porque - y aunque parezca que ya no creemos en eso- eso es signo de debilidad.

Los problemas nos toman por sorpresa. Mujeres a nuestro alrededor nos critican a menudo. Nos corrigen. Nos dicen que hemos engordado, que nuestro cabello ha crecido, que estamos más enojones, que estamos más materialistas, etc. Las cosas bajo control nos dicen a menudo que no podemos... que hay cosas esenciales como las relaciones de pareja, la iglesia y las cosas más esenciales de la vida, que se nos escapan de las manos y que por más que tratemos de hacer cosas, éstas no se solucionarán. Entonces buscamos señales... "Señor, háblame". Pero a veces Dios calla también. Buscamos reuniones con personas, buscamos conversar con la gente para conseguir torserles la mano. Pero nada es efectivo.

La mayor fortaleza de un hombre es su debilidad. Eso lo leí en un libro y me llamó mucho la atención. Nosotros no somos esa clase de hombres disfrazados con capa azul que podemos ir a buscar a la princesa al calabozo después de vencer al dragón. Somos esa clase de hombres que la realidad nos presiona a ser mejores, que nos presiona a dar más de lo que podemos dar, a que seamos mejores padres, mejores hermanos, mejores parejas, mejores amigos. Ante eso callamos. Ante las circunstancias difíciles quedamos paralizados.

Dios nos llama a movernos en medio de la oscuridad. Si hay algo que podemos hacer, es seguir avanzando en medio de la incertidumbre. He visto a muchas personas que abandonan sus proyectos a la primera o segunda dificultad, argumentando que "no era de Dios". Creo que hoy Él nos llama a ser hombres de verdad, hombres que siguen luchando aunque Dios no responda. ¿Y por qué no responde? Porque Él no quiere formar niños en nosotros, sino verdaderos hombres dispuestos a seguir confiando en su gracia aun cuando todos critiquen, todo vuelva a cero y todo cambie de nuevo. Es un llamado a no echar atrás los proyectos y no perder la esperanza. Somos esos hombres que, aun heridos por dragones, se vuelven a poner de pie y siguen corriendo pese a todo.

6 de septiembre de 2009

Que la mujer se someta


Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar.
Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer eres libre de tu enfermedad. Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios."

Era sábado y era la tradición de aquel entonces ir a la sinagoga a buscar y a aprender más de Dios. La historia relata que incluso Jesús estaba allí, enseñando. El cuadro nada hacía presagiar de algo que alterara la costumbre de cada mañana sabatina. Pero había allí una mujer encorvada hacía 18 (sí! 18) años. Mujer que había pasado gran parte de su vida mirando sus propios pies y los de los demás.
La historia relata que ella había intentado des-encorvarse anteriormente. Por eso dice: "... y en ninguna manera se podía enderezar"
. Es decir, nos encontramos ante una mujer que se había esforzado- quizás por todos esos 18 años - de recuperar su condición normal.
Cuando Jesús la vio, la llamó y lanzó una declaración poderosa: "Mujer, eres libre de tu enfermedad". Nada había funcionado. Los kinesiólogos judíos y los terapeutas ocupacionales con mención en "mujeres encorvadas" no había logrado lo que Jesús si había conseguido: "Sanar y rehabilitar a la mujer". Entonces se viene lo mejor: la mujer se endereza y acaba glorificando a Dios. ¿Poderoso no es cierto?


Quizás más de alguien se alarmó y puso el grito en el cielo cuando vio el título de este escrito. Sólo lo hice para llamar la atención jejeje. Esa mujer nos representa a todos: andamos encorvados, enfermos y cansados. Nos sentimos vacíos. Vamos a la iglesia y no sentimos nada, como si todo fuera distinto a antes. Que a medida que han pasado los años nos sentimos desgastados y que hemos tratado de alguna y de todas las formas de solucionar nuestros problemas sin haberlo conseguido. Pero la solución está en Jesús: él nos llama y nos dice que seamos libres de nuestra enfermedad. ¿Has buscado soluciones? ¿Has tratado de cambiar tú solo? ¿Has buscado encontrar en ti el remedio a tus problemas? Porque hay una salvación: dejar que él nos llame. Dejar que él nos sane y no nosotros. Y confiar. Confiar en Jesús. Porque si no lo hacemos, seguiremos estando cada día de reposo sin recibir la sanidad que él nos ha prometido.

La mujer recibió está palabra: "Sé libre". Y ella lo fue. Y glorificaba a Dios por todo esto. Je. Casi la puedo imaginar llorando y saltando, siendo libre. Porque cuando somos libres, somos realmente nosotros y surge del corazón una actitud espontánea hacia Dios de adoración. La sanidad lleva a la adoración...

"¿Le has escuchado que te habla..? ¿Has visto que quiere honrarte y darte lo mejor? ¿Lo has visto? ¿Le has visto en el día a día, cuando llueve, cuando cantan los pájaros? ¿O has esperado la gran felicidad en el futuro cuando Dios te está diciendo hoy día mismo que seas libre de tu enfermedad y seas libre por dentro para adorarle? ¿Le has escuchado? (repito)... ¿o lo que vives hoy son sólo las glorias o ruinas de un pasado que ya fue? Es tiempo ya de oír su voz... porque ya es tiempo...

25 de agosto de 2009

Puestos los ojos en Jesús

Si hiciéramos una encuesta sobre desconfianza, seguramente saldría un resultado cercano al 100%. La mayoría de las personas confiará en su familia (algunos no) y en un par de amigos. He visto a menudo cómo la gente anda desconfiada por la vida pensando siempre que alguien los quiere traicionar o que si existe algo bueno, seguramente en algún momento se va a acabar, porque "nada en la vida es duradero". Seguramente nuestra experiencia en la vida nos ha enseñado a ser precavidos. No aceptar nada de extraños era un consejo básico cuando éramos niños. Si un extraño te ofrece un dulce, no se lo recibas. Si un extraño te ofrece llevarte a algún lugar, no lo aceptes.Esos consejos tienen sentido, porque obviamente uno no conoce a las personas ni sus intenciones.

Nuestra experiencia muchas veces nos nubla la mente. Pensamos erróneamente que no hay nadie bueno en el mundo y nos desilusionamos de todo el mundo y de Dios. Dios pasa a ser ese extraño ser que un día buscamos pero que no respondió en los momentos más difíciles de nuestra vida. Y la desconfianza aumenta, sintiéndonos con una carga de presiones muy grande y con errores nuestros y de otros sobre nuestras espaldas. Mirar hacia atrás, significa ver todo ese acúmulo de pesadas cargas que hemos llevado por años.

Uno tiende a ver en personas la respuesta a nuestra necesidad interior. Buscamos el amor de otros para llenar vacíos, buscamos depender de otros en nuestra identidad y forma de ser; y lo que encontramos son errores en esas personas. Encontramos que ellos son tan imperfectos como nosotros y nos desilusionamos... Y todo nuestro discurso de vida basado en la evidencia de nuestras experiencias, se tiñe de resentimiento, de amargura y de rencor que muchas veces no queremos soltar... o que no queremos admitir. Cuando hay amargura hay desesperanza... y eso no nos deja correr plenos en nuestra vida, siempre buscando algo más para ser felices, y sin ser felices con lo que tenemos o somos... buscando siempre algo más que satisfaga nuestras necesidades para sentirnos valorados o amados.

Todo este largo discurso se ha tratado de personas. Pero hoy mi llamado personal es a dirigir por un momento la atención hacia Jesús. ¿Has estado enamorado? Allí lo único que importa es agradarle a esa persona no importa lo que piensen los demás o lo que haya que hacer para estar con esa persona. Para correr en libertad en nuestra vida, hay que poner los ojos en Jesús. Si has puesto la mirada en las personas, has encontrado seguramente todos sus errores y sus traiciones. Te han herido. Ellos te han jugado chueco. Ellos te han maltratado. Ellos son ,los culpables. Pero si diriges tus ojos a Cristo no verás la solución, sino al dueño de las soluciones apuntando directo a tu corazón... "Has dejado de verme"... "Has dejado de confiar en mí".

Una vez puestos los ojos en Jesús, la vida es más liviana y podemos correr confiados en que Él nos está dirigiendo. Traidores, desconfiados, indiferentes, no comprometidos, egoístas... siempre van a haber (y nosotros no nos salvamos de estar ahí), pero hoy Dios nos hace una invitación a poner los ojos en su Hijo y como lo dice Juan: "El que tiene sed, venga a mí y beba"...

Tengo sed...

22 de agosto de 2009

¿Por qué no vas a mi iglesia?

Quiero compartir algo que he estado viviendo en este tiempo. Y cuando digo tiempo, debo decir que es harto tiempo. Y tiene que ver con el tema de iglesia. Por mucho tiempo fui a una iglesia en donde pensé que todo iría bien y que incluso me casaría ahí, tendría mis hijos ahí y que algún día hasta seríamos un gran ministerio. Todos mis amigos eran de ahí practicamente, pero en poco tiempo todo estuvo mal y hubo que salir... Quizás los que hayan pasado por eso, han podido darse cuenta de por qué las cosas son difíciles de retomar cuando has estado ligado a una institución por harto tiempo. Lo más difícil fue dejar atrás todo lo bueno que pasó.

Pensar en iglesia en mi familia es un tema bastante complejo. Todos pensamos muchas cosas pero casi nadie las quiere hablar porque es un tema delicado. Cada cual va a su iglesia y poco hablamos de lo que se hace en cada una de ellas, pensando en que una pelea se pueda armar. Todo aquello nos ha generado un cierto rechazo a entrar de nuevo al sistema de iglesia... pensando en que quizás uno proponga algo y reciba el rechazo de un pastor o de un lider que de nuevo te diga rebelde, o que te diga que eres un mentiroso siendo que uno quiere lo mejor.

Y debo reconocer que en ese tema aún he estado vagando. He ido a iglesias que quedan lejos, buscando algo más que lo conocido, buscando algo más que un simple "Hermanos, tienen que orar, porque el Señor lo dice", más que un simple "Dios es bueno, adorémosle"... He buscado un lugar que me desafíe a buscar a Dios y a llevar su reino a todo lugar. Hubo un tiempo en que llegué a la iglesia donde mi mamá va actualmente. Y era muy bkn la iglesia, pero no sé qué sucedía que no me sentía parte de allí. Todos me decían ahí: "Intégrate, ven a reuniones, haz esto, haz esto otro". Pero algo raro me pasaba... difícil de explicar y que a veces me he sentido muy mal, porque no sé de qué manera explicar lo que estoy sintiendo. A menudo escucho decir a las personas a mi alrededor: "¿Por qué no buscas un lugar más cerca?"...

Hace 1 año llegué a la Viña en Las Condes... que queda muy lejos de mi casa, pero que ha sido un lugar donde me he encontrado con Dios. Ha costado. He querido integrarme. Pero la integración ha sido corta. En un momento estaban varios de mis amigos allí (Joy, Nicolás, Kathy Marr), además de mi hermano Andrés e incluso mi hermana Susana y el Seba. Pero en 3 meses ninguno de ellos estuvo más. Algo decía en mi interior que tenía que aperrar solo y que no debía depender de otros para tomar esas decisiones. Además de escuchar el típico "¿Por qué no buscas un lugar más cerca?" de mis más cercanos, se sumaban las personas que trataban de aconsejarme. "Intégrate más", "No te veo muy integrado", "Si quieres dar un buen consejo, intégrate a una iglesia" y cosas por el estilo. Y debo reconocer que yo sólo escuchaba y me sentía a momentos mal y no comprendido por aquello... como presionado a hacer lo que decían.

Hoy no quiero que me aconsejen más... sé que es bueno integrarse a una iglesia, pero también ver las cosas desde afuera me ha servido para limpiar mi mente de las malas experiencias y a ayudar a aquellos que han estado en la misma condición. Fíjense que duele buscar un lugar para reunirse sin el apoyo de alguien que te diga "estaré contigo", "oraré por ti en esto", etc. Y algo el Señor me ha estado hablando en este tiempo, sobre depender de él en todas las cosas y sin sentirme presionado por otros, por más cercanos y amados que sean...

David les pide que oren por él en vez de que lo aconsejen. Siempre le digo a Dios que estoy dispuesto a viajar 1 hora y 10 minutos con tal de perseguir el propósito que Él ha puesto en mí. Solo o acompañado. Con preguntas en mi mente o sin ellas. Cansado o descansado. Con tal de que pueda caminar en el propósito que Él ha trazado para mí. Quizás me lleve a un lugar totalmente distinto al que siempre estuve acostumbrado. Quizás bautista o pentecostal a los cuales siempre les he hecho el quite por sus formalismos excesivos y por presionar tanto a la gente con la condenación y el juicio. Quizás tenga que dejar de lado mis formas para dejar que Dios haga las suyas en mí... o quizás deba dejar de razonar y descansar... Sí... descansar...

12 de agosto de 2009

Jonás está en mi espejo


"Jonás no le hizo caso a la palabra de Dios,
y entonces vino un pez y pum! se lo tragó (8)"

Durante mi niñez aprendí a cantar esta canción y sobre todo, imitar la coreografía de las tías que nos las enseñaban en la escuela dominical. Creo que Jonás generaba en mí esa imagen de una persona porfiada. A medida que fui creciendo me iba preguntando: ¿Pero cómo "tan pa'o" de irse a Tarsis si Dios mismo le dijo: VE A NÍNIVE!!!!?
La historia que nos contaban en la escuela dominical era muy sencilla, de tal forma que fuera entendible para un niño de 6 años. Y empezaba a así: "Jonás era un profeta que Dios envió a Nínive, pero él fue porfiado y tomó rumbo a Tarsis, exactamente al lado contrario que el que Dios le había dicho". Todo había partido mal. La respuesta a la pregunta del "por qué tan pa'o" era obvia.
La historia seguía: "Pero Dios preparó un gran pez (algunas tías decían "una gran ballena") para que tragara a Jonás porque le había desobedecido. Dios hizo levantar una gran tempestad, tanto que la gente del barco se alarmó, preguntándose quién era el culpable. Echaron suertes y salió Jonás. Lo echaron al mar y ahí lo tragó el pez, estando dentro de él, 3 días y 3 noches."
La historia era asombrosa... Jonás, Tarsis, un pez, desobediencia, castigo. Pero de pronto una nueva oportunidad. El pez vomita a Jonás y después va a predicar a Nínive para que se arrepintieran y así Dios no los destruyese.

Jonás no es esa clase de persona a la que debiéramos rechazar en nuestra mente. Tampoco debiéramos mirarlo en menos y decir: "Esa clase de personas no le sirve a Dios". Sin embargo, cuando me miro al espejo, veo la imagen de ese Jonás cada día. Jonás conocía a Dios, tanto como para predecir lo que él haría con los ninivitas. Después que Dios los perdonó, se enojó y dijo: "Yo sabía que eras grande en misericordia!!!... ¿para eso todo este show?
Lo que Jonás ignoraba, era que Dios estaba apuntando a su corazón. ¿Me obedeces a pesar de que parezca una locura hacer lo que te estoy mandando? ¿Eres capaz de dejar de forzar las circunstancias y depender de mi palabra? Cuando Dios hizo que el pez lo tragara, no lo hizo tanto como castigo (aunque así lo veía cuando era niño), sino como parte del proceso de atraerlo hacia el corazón del Padre. El pez es ese momento clímax en donde nos damos cuenta que hemos corrido a Tarsis tras nuestro propio orgullo y razonamientos personales. Es el momento en donde nos damos cuenta que no valen nada las experiencias pasadas delante de un Dios que nos está llamando a obedecerle. Jonás es parte de esas personas que dice: "¿Y para qué invertir en otros si siempre me dañan?" o que aconseja: "No le cuentes nada a nadie porque la gente es mala"... Y el peso de sus experiencias ha formado en ellos un argumento sólido para vivir en su futuro. Hasta que Dios prepara un pez... Es el momento en donde nos damos cuenta que ninguna experiencia pasada, ni siquiera buena ("yo sabía que eras misericordioso"), es un buen argumento para no rendirse a Dios. Ese pez es el lugar donde uno dice como Jonás: "Pagaré mis votos al Altísimo". Un lugar de rendición pura... donde el peso de la experiencia personal y de toda la "sabiduría" de nuestra sociedad desconfiada y temerosa, cae; y donde Dios nos dice: "Yo te sostengo, puedes confiar en mí. Sé todo lo que dije que serías; haz todo lo que dije que podías hacer. Yo estoy contigo".

Siempre habrá una nueva oportunidad para ser restaurado...

Para terminar, he quedado con un nudo en la garganta al escribir esto. Espero les ayude mucho, como a mí.

Un Jonás...

2 de agosto de 2009

=)

Hay pequeñas cosas que estoy haciendo en este momento, pero que son muy significativas para mí. Son pequeños cambios de actitud que he tomado y que son necesarios para continuar el camino y alivianar la carga y descansar en Dios.

29 de julio de 2009

Cuando pienso en mi futuro, pienso muchas veces cosas ideales y tiendo a sobreexigirme demasiado en mis pensamientos al momento de iniciar un proyecto. A veces he estado tan preocupado que me encargo menos del asunto y simplemente pienso. Es una batalla constante en mi mente... buscando las respuestas a preguntas de mi vida... sobre todo la famosa pregunta del por qué.
Pero llega un momento en donde nos cae la teja y hay que madurar. Es el preciso momento en donde dejamos de preguntarnos tantas cosas y comenzamos a vivir la realidad que hoy nos enfrentamos. Cuando hay madurez tenemos la capacidad de vivir el presente sin los rencores y heridas del pasado, sin argumentos amargamos el día a día y el futuro sin la presión del éxito. Debo reconocer que me falta mucho para llegar ahí. Tiendo a ser ansioso y a preocuparme en demasía de los problemas y de las personas que tienen problemas también, tratando de ayudarlos... Sorprendido me he encontrado con personas que pareciera que no quieren o piensan que ya no necesitan ayuda de nadie. En esos momentos Dios me ha confrontado a la realidad: "Déjalos yo tratar con ellos"... Creo que estoy experimentando un tiempo de madurez, en donde, pese a sentir soledad y preocupaciones, debo aprender a confiar, debo aprender a depender, en medio de todos los problemas y ansiedades.
Debo vivir más el presente y no prestar tanta atención a lo que pasó o pasará. El futuro lo construimos en el día a día. Quizás todo lo que sueño nunca se haga realidad, porque siempre habrán nuevas situaciones y personas que aparecerán... Siento que el David tiene que morir a generar esas dependencias emocionales que lo tienen a veces muy sumido en los asuntos conflictivos y autoanalizar sus motivaciones personales... Dejar de poner resistencia a los planes de Dios y seguir el camino aunque se vea a momentos muy bajo, sin soluciones aparentes.

Soy un hombre de muchas expectativas. Pese a que, en general, no hablo mucho invento planes, planifico conversaciones, regalos, actividades. Oro para que todo ese ímpetu de planificar y dedicarse a algún proyecto sea encausado por Dios y que no sirva de nuevo para depender de las decisiones o de las actitudes de otros.
Debo aprender (y recalco eso) a quererme un poco más... No egocentrismo. No egolatría. Si no que, además de preocuparme de mantener bien el cuerpo, buscar la sanidad completa de mi corazón y de mis emociones, además creerme más el cuento y avanzar... salir de lo escondido y callado en que he estado y luchar por el propósito que Dios ha puesto en mi corazón aun cuando hayan críticas de las personas que más amo... aunque digan: "Y pá qué vas tan lejos a reunirte??"... "Por qué no buscas cosas más simples?". Creo firmemente que Dios no me ha llamado a vivir un evangelio cómodo, un evangelio que se adapte a mi forma de pensar o que acepte en un 30 o 40% sólo porque una parte no me agradó.

Hay periodos de mucha incertidumbre, pero mi declaración es: "Confío en Dios".

18 de julio de 2009

Necesita cambiar...


Hoy necesito cambiar...
Pese a que disimulo tantas veces mi tristeza...
necesito cambiar...
Enfrentarme a la realidad y confrontar mis temores...
Necesito enfrentar esta soledad...
Me siento solo... como hace tanto no me pasaba.

Hoy necesito cambiar...
entender que no puedo depender de otros
para alcanzar la felicidad que tanto he anhelado,
y encontrar la familia que siempre deseé...
tanto en mi presente como en mi futuro.
el David que todos conocen debe dejar de llorar...
y aunque se sienta solo a veces,
avanzar,
creer,
emprender...
Hoy necesito cambiar...
porque trato de buscar apoyo en aquellos
que siempre me brindaron su ayuda...
y ya no están...
se han ido...
ellos han cambiado...
han preferido sus metros cuadrados.
El David que todos conocen,
necesita cambiar,
necesita volver a creer en Dios...
aunque no vea más apoyo
que el que encuentra en la intimidad junto a Él.

¿A quién engaño? De nuevo he pensado idealistamente,
de nuevo he pensado que me iban a ayudar,
de nuevo pensé que les podía ayudar en sus problemas,
de nuevo pensé en que pastoreándoles iba a servir...
y lo que anhelé por años
hoy lo veo distinto...
el cariño no es el mismo... la preocupación menos...
que tras 2 años la vida ha cambiado...
y de nuevo pensé que todo podía ser mejor...

Que quede atrás el David sufrido...
ese que creía a ciegas lo que todos le decían,
que "estaré contigo"... que "te apoyaré"...
que quede atrás...
Estoy cansado... triste...
de nuevo pensando en que quizás la gente puede ser mejor,
pero no... se ha endurecido
quien nunca pensé que se endureciera.

Quizás sea hora de cambiar...
una llamada de atención para madurar...
saber que las cosas nunca fueron como las pensé,
ni como las soñé...
ni como lo busqué...

14 de julio de 2009

Tiempo de volver

¿Sigues preguntando el por qué sucedieron las cosas? ¿sigues aún en el mismo lugar donde te arrojó tu problema hace 5 o 10 años? Quizás... Y estás buscando un buen oasis donde saciar tu sed de ser libres o quizás ya te rendiste al lema popular de "no sigas intentando, ya no lo lograrás" con que te has levantado estos últimos 5 o 10 años.

Muchas veces estamos a sólo un metro del lugar donde nos dejó nuestra última gran decepción o nuestra última devastación: hemos avanzado muy poco al respecto. Y así nos sentimos: vacíos, sin solución, etc. La descripción del lugar es verdaderamente triste: asolamiento, tierra estéril, falta de sueños... Muchas veces me ha tocado ver gente cristianamente correcta, pero con una sensación de abandono y de insatisfacción tremendas. Y los porqués abundan... preguntándonos por qué el problema nos arrojó tan lejos del lugar donde estábamos tan bien acomodados. Nos preguntamos en qué momento nos distragimos para no poder ver que se venía el fracaso sobre nosotros. Y leemos en la Biblia algo que nos llama la atención: "Todas las cosas nos ayudan a bien", pero ni eso llena nuestro vacío y nuestra sensación de encontrar la respuesta a esa decepción, a esa forma de ser en la que acabamos, a esa forma de ser en la que nos hemos convertido. Si esos son sus síntomas, es tiempo de volver.

Mefi-boset fue mandado a llamar por David a Lodebar. A la tierra del abandono donde fue "arrojado" luego del fracaso familiar de su abuelo Saúl. Asimismo, Dios ahora nos vuelve a llamar desde la tierra del abandono, la pobreza y la esterilidad para estar con él sin importar cuáles fueron los fracasos del pasado. Es la mano de Dios extendida una vez más como un puente hacia la restauración, como un puente hacia la sanidad que necesita nuestro corazón. Es el puente donde los por qués se disuelven en la mirada atenta de Papa... ¿lo has podido ver? ¿has podido verlo en la mirada de un niño? ¿has podido ver la gracia cuando el sol brilla o cuando pisas las hojas secas que dejó el otoño en su pasar? Es el puente de su gracia que vuelve a brillar sobre ti, sobre tus circunstancias, haciendo de nuevo vibrar tu fe, haciendo de nuevo vibrar tu corazón con la sensibilidad que en antaño se perdió. Es ya tiempo de volver a Papá... sin versículos en la mano... esta vez no necesitarás las mil horas de oración para estar con él ni tampoco la reserva de 3 días ayuno. Un sólo requisito: querer estar con Él.

Y ahora pregunto 2 cosas:
1º ¿Quieres? y
2º Si te pide que confíes en Él, ¿confiarás toda tu vida y tus tesoros de nuevo?

13 de julio de 2009

A veces pienso...

No muchas veces me pongo a pensar en los cambios que sufren las personas a mi alrededor. Familia y amigos son personas muy importantes para uno y sus cambios en mayor o menor medida, afectan también la forma en que uno se relaciona con ellos y - por qué no decirlo - la confianza que uno tiene en ellos.
Bajo presión, bajo estrés, bajo el dolor, he observado cómo personas muy cercanas a mí se vuelven duras y lejanas. Y cuando digo duro o lejano, es que se han vuelto menos sensibles a las necesidades de alrededor y la costumbre del dolor les hace parecer menos vivos, como que disfrutan menos la vida y las quejas se multiplican por sobre las buenas noticias y por sobre las alegrías, siendo que hay cosas buenas que rescatar en sus vidas.
Bajo presión la gente cambia (me incluyo). Es triste ver cómo las personas que una vez confesaron ser apasionados por Dios y estaban llenos de sueños y de llamados de Dios, ahora parecen lejanos a él, como si de pronto la dureza también se haya trasladado a esa área con la que vibraban: su fe.

Pero también hay otro factor: la decepción. Cuando alguien muy cercano nos decepciona, pareciera que más dureza se apodera de nosotros. Y es fácil reconocer a una persona que dice haber superado alguna área de su corazón, pero que aún no la supera: cuando habla del tema, aún se ve cierto grado de rencor en las palabras... o hay ciertas expresiones como: "Nunca cometeré el error de..." o "nunca seré tan tonto/a". La dureza de corazón viene de la mano con las heridas de un pasado que aún nos recuerda quienes fuimos y que, increíblemente, nos dice quienes somos y quienes seremos. Esto, hasta que digamos "basta".
Cuando esa decepción viene de la mano de alguien que se llama cristiano, que debería ser bueno, correcto, no decepcionante, siempre santo, la decepción es peor. Y he visto a varios amigos y conocidos que han dejado de buscar a Dios a causa de una gran decepción de alguien que se llama cristiano. La decepción es capaz de cerrar la puerta a la sensibilidad con una facilidad que nunca había imaginado.

Cuando todo se junta y nos endurecemos, empieza el siguiente proceso: el autoconvencimiento. La decepción nos lleva a la dureza y la dureza nos lleva a decirnos: "nunca más sufriré por esto", "nunca más me preocuparé por esta persona", "jamás buscaré a tal persona"; o bien, aspectos de nuestra identidad: "soy un tonto", "no sirvo para nada", "era obvio que con mi forma de ser, iba a sufrir esto". Y así... existe toda una capa de argumentos que se deposita sobre nuestro corazón... como los sedimentos se depositan en los ríos y no los dejan correr con fluidez.

Me ha tocado ver en las personas más cercanas a mí que se han vuelto más duras y parece que ya casi no viven, sino que caminan, comen, a veces ríen, después duermen. Todo bajo el argumento de "es lo que me tocó vivir". Es impresionante como el diablo nos engaña en todo nivel: a nivel de nuestras vivencias, a nivel de nuestros pensamientos, luego transformándolos en sentimientos, luego en argumentos heridos por tales vivenvias y finalmente, en lapas que se han pegado con todas sus fuerzas a nuestro corazón y que han encerrado nuestros sueños y en definitiva, nuestra vida...

(continuará)

8 de julio de 2009

Sentidos

Debo decir que pocas cosas me envenan como cuando aparece un familiar sentido con uno porque no lo llaman o porque según ellos "no se preocupan"... Me envena porque siempre uno es el único que tiene que tomar la iniciativa... y ellos? que no pueden tomar el teléfono y llamar también?

Ya me descargué!

29 de junio de 2009

Toda mi ansiedad

Tantas veces vivo preso de la ansiedad. ¿Cuál sería esa mayor ansiedad? Quizás no fracasar. Ansiedad que se mezcla con el miedo a caer... a caer en lo mismo de otros y de mí. Ansiedad y miedo mezclado con la presión de alrededor... Y no sólo la presión del llamado "mundo", sino también la presión eclesiástica. Presión de una sociedad que marca a los que buscan ser santos como anticuados y dignos de burla constante... dignos de un "déjame tranquilo y no me hables de Jesús de nuevo".

Me doy cuenta que vivo mi vida cristiana buscando un éxito que es iluso... al parecer un éxito no basado en la gracia sino en mis fuerzas. Y hoy quiero rendir mis fuerzas de nuevo, pero como si fuera la primera vez. Quiero ser cambiado, pero no es según mis muchos intentos... Quiero cambiar mi entorno y ser usado por Dios poderosamente, pero es siguiendo los pasos de la gracia de Dios. Sé que es en Su presencia donde soy cambiado y que no necesito hacer nada para estar delante de él.

Mi verdadero éxito es adorarle cada día, tal como un día así me dijo que lo haría. Rindo mi éxito con esta adoración... y todo.

19 de junio de 2009

Un escrito mirando al espejo...

Comúnmente tiendo a autoexigirme mucho. Perfección, planificación y no error han sido habitantes incognitos en mi mente durante varios años ya. Me he dado cuenta que eso ha creado en mí una suerte de "mente cuadrada" que pocas veces tolera algo que se ha salido del control o que ya no depende de mí. Es un temor frecuente al fracaso y a tratar siempre de salir de los problemas con las mías y de ojalá salir pronto o no llamar la atención cuando estoy mal. Cada cierto tiempo, al igual que en octubre del año pasado, pareciera que Dios me prestara un espejo para ver cómo está mi corazón. Me doy cuenta de cuántos límites le pongo a Dios en mi vida, pensando siempre que quizás dar un paso de fe puede resultar en algún fracaso, en algún rechazo de alguien o en algún sufrimiento que pasar. "¿Y si lo hago y fracaso?" "¿Y si recibo el rechazo de mis cercanos?" "¿Y si pierdo esta amistad?" "¿Y si pierdo mi reputación?" Frecuentemente los cuestionamientos pasan por mi mente... gritándome al oído que no podré, que la gente es chueca, que la gente es mala...

Perfección, planificación y no error... hoy los quiero rendir. Estoy conciente de cuán débil y a la vez cuán limitado soy. Que a veces planifico las cosas y no resultan, y que quizás alego contra todo y todos, pero en el fondo sé que no estoy solo y que Dios me acompaña más de lo que imagino, sólo que la frustración a veces nubla mis pensamientos y me quita el ánimo. Sé que puedo... que Dios me ha provisto de herramientas para salir adelante, pero que no puedo solo... que no estoy para vivir como un pseudo-héroe que se la puede con todo en la vida; sé que pidiendo ayuda la carga será más ligera. También es necesario saber que las caídas están dentro del plan de Dios... él nos conoce... sabe que a veces no puedo y que soy muy imperfecto... el punto es depender, cosa que creo que por estos días me ha hecho falta... y que es necesario cambiar.

También he visto que hay toda la presión social por el éxito. El que más trabaja es el que más reputación tiene... El riesgo de eso, es que por tratar de ser excelente en la vida, uno pierde lo esencial: la familia, el amor y el disfrute de la vida. Claramente hay más dinero (por lo tanto una imagen privilegiada frente a la sociedad), pero menos felicidad... y al final, menos calidad de vida. Creo que para encontrar todo eso, descansaré en Dios y seguiré mi camino...

4 de junio de 2009

Dios sobreprotector


"Es necesario que el niño conozca el miedo para que pueda superarlo, privarlo de él es una manera de convertirlo en vulnerable". Esto que acabo de leer creo que me servirá para exponer lo que quiero hoy.
Hoy me tocó atender a una paciente de 6 años que es muy regalona de su mamá. Ella le consiente en todo. Cuando le duele un dientecito, seguro nos lo dirá a la sesión siguiente, pidiendo que "hagamos algo" para solucionarle el dolor a su hija. La niñita es un tanto retraída y aunque es capaz de dejar a la mamá en la sala de espera, se queja aun en ausencia de estímulos dolorosos. Hoy al parecer nos manipuló a ver si no le poníamos la anestesia (agüita mágica o agüita dormilona como les decimos) aludiendo que le dolía en otro sitio de su boquita al que le íbamos a trabajar.

La sobreprotección daña a los niños. Seguramente a priori le evitará muchos problemas, porque no le hará sufrir innecesariamente. Hacerle caso en todo, consentir sus caprichos siempre y culpar a otros en vez de responsabilizar al niño de sus errores, es un problema a futuro de una persona inmadura, dependiente de otros para desarrollar su felicidad y tan inseguro y ansioso como un niño abandonado. Que los niños sufran - en su justa medida y con las redes sociales presentes - es incluso sano para su propio crecimiento personal. Formar inteligencia, sagacidad, sabiduría en la toma decisiones, son algunos de los resultados de la superación de problemas por parte de los niños.

Esto se aplica muy bien a nuestra relación con Dios. Seguramente todos hemos leído que Dios es protector, hemos creído a los "yo nunca te dejaré", "nunca te desampararé". Pero cuando nos enfrentamos a la realidad, de pronto los niños (nosotros) nos damos cuenta que hay problemas, hay dolor, hay conflictos, etc. En ese momento pensamos que algo anda mal en nuestra relación con Él, porque Él no nos quita el dolor y las malas noticias. Y pensamos: "Dios no haría nada que me hiciera daño". Eso lo he escuchado más de una vez. "Dios no haría nada que me entristeciera", "Dios no haría nada que me causara desagrado". Y en un abrir y cerrar de ojos, aparecen problemas. Oramos y nada sucede. Intercedemos, reprendemos demonios y nada pasa. "Señor! te has ido!!!", rezongamos y nos encerramos. El punto, señoras y señores, es que Dios nunca ha sido un Dios sobreprotector. Él nos protege, nos cuida... eso es un hecho. Y no ha quitado la vista ni un segundo de nosotros, pero deja los problemas seguir su curso para que "maduremos, adquiramos inteligencia y sabiduría" en nuestras vidas. Si Dios hiciera todo por nosotros, seguro el cristianismo estaría lleno de inseguros, de ansiosos, de personas cobardes que no harían nada por temor a lo desconocido y por cada cosa que no funcione, habría una fuerte tristeza y una fuerte depresión.

Quiero volver a citar la referencia del principio: "Es necesario que el niño conozca el miedo para que pueda superarlo, privarlo de él es una manera de convertirlo en vulnerable". El carácter conforme al corazón de Dios no puede prescindir de cosas como el miedo, nuestras debilidades, nuestros defectos y nuestras limitaciones. Una vez comprendido y aceptado esto en nuestras vidas, ya hemos dado un gran paso hacia la madurez. Una vez entendido esto, podemos decir que Dios es un Padre protector, pero no uno sobreprotector.

27 de mayo de 2009

Ella es... Romina :p


"¿Cuál es tu nombre?". Fue una de las preguntas que se oyeron en una fría noche de Neltume. Todos los campamentistas en círculo, presentándonos en lo que iba a ser una noche evangelística. "Romina", contestó, presentándose al grupo. La persona que guiaba la actividad grupal le preguntó a la persona que estaba al lado de Romina: "¿Cuál es tu nombre?". Al instante se escuchó nuevamente a la misma persona diciendo: "Soy Romina". Y así... habrán sido unas 3 veces en total en que Romina se presentó al grupo. Yo, que estaba a varios asientos de distancia, moría de la risa, mientras la guía de la actividad, seguía seria como al principio.

Esta es quizás una de las imágenes que más tengo guardada en mi memoria. Esa noche fría en Neltume reí mucho. Y cómo no, si la sola presencia de la mujer de la que hablaré, marca diferencias en el lugar donde está.

Ella es una mujer que se presenta en silencio. Su pequeño movimiento de cabeza, un sentar lento y un comportamiento un tanto retraído, hacen parecer que es una persona tímida y muy callada. De hecho, la primera vez que pude compartir con ella, casi me trataba de "usted". Pero sólo cinco minutos de amena conversación son capaces de desatar toda la carga emocional que guarda ella. Sólo bastan cinco minutos para que la timidez se vaya y comiencen las risas a carcajadas. Sí... estás pensando bien. Me refiero a la misma mujer que se presentó 3 veces en Neltume: Romina Valeska Rosas Soto.

Jejejeje... probablemente hasta acá haya sido sólo risas y chistes en el escrito. Sin embargo, también creo que hay una parte importante de la Romy que - siento - pocos conocen, o solo los más cercanos. Me refiero a la calidad humana y su generosidad sin condiciones. Es quizás uno de los privilegios más grandes, conocer a alguien que pese a todo lo que ha vivido es capaz de perdonar y seguir adelante en su camino con alegría y fortaleza. Recuerdo en tantas ocasiones que su alegría me sacó de los problemas y las risas fueron la medicina que necesitaba en ocasiones. A veces también fue un oído de auxilio al cual recurría cuando estaba mal y una aliada incondicional con la que compartimos muchos momentos de amistad.

"Gracias Romy por tu amistad. Gracias por el don que Dios ha puesto en ti de tener fe. Tu ejemplo me ha enseñado en el silencio cuán importante es madurar y avanzar con gozo en la vida... Pese a todos los problemas que has pasado en estos últimos meses, sólo puedo decirte que el solo saldrá de nuevo. Nunca tires la esponja... y cuando des, hazlo con gozo sin esperar nada a cambio, tal cual lo has hecho hasta ahora. Como dije alguna vez... uno nunca pierde cuando das a otros. Gracias por invertir en mí... por esos cumpleaños que has organizado, por las juntas en que hemos podido sincerarnos... y por el privilegio de seguir llamándome tu amigo. Que Dios te bendiga mucho Romy... son los sinceros deseos del dueño de este blog"




David Menares

19 de mayo de 2009

Como buenos amigos

Un oído es mejor que mil bocas juntas al momento de conocer a una persona. Preguntas por aquí y por allá pueden ser mejores que miles de consejos. Dedicarse a conocer a las personas en vez de juzgarlas es quizás el mejor remedio contra la hipocresía personal, porque podemos ver cuánto necesitan de Dios y cuánto necesitan de salvación en áreas de su vida.
Un amigo es alguien que acepta incondicionalmente a otro, sin perjuicio de poder corregirlo a momentos. Siempre veo que está lleno de jueces alrededor que se remiten a criticar, a hablar mal a las espaldas de los demás y a decir siempre... "tú deberías hacer esto", "te irá bien si haces esto" (y me incluyo en este grupo). Me doy cuenta que mis compañeros y amigos no necesitan que alguien venga y les eche un tratado en el bolsillo ni que les diga: "La Palabra del Señor dice..." Ellos necesitan un amigo que los escuche en medio de sus problemas. ¿Esto será menos cristiano? Esa es la pregunta que me planteo a veces y le planteo al Señor también. ¿Será menos cristiano conversar con mis amigos sin hablar de él hasta esperar la oportunidad de hablar de lo que Dios significa para mí?

Nunca perdemos al conocer a alguien... siempre ganamos. Al dar una amistad, al dar una ayuda a alguien que lo necesita, siempre ganamos, aunque ellos después nos traicionen. Porque siempre son más los amigos que están que los que traicionan. Por esos, yo estoy dispuesto a ir... y sé también que Dios me llama a eso cada día: "Háblales de mí"... Ellos necesitan conocer no al Dios de los canutos, no al Dios de los que hablan raro en las iglesias y que se visten de terno, corbata y falda larga. Ellos necesitan saber que aquí también hay alguien que cae y que a veces está lleno de problemas, pero que tiene a alguien que lo ha sacado de la depresión y del engaño de creer que la vida no tiene sentido cuando hay problemas alrededor. Necesitamos probar un poco de ese amor incondicional del Padre... sí... esta generación lo necesita.

Siempre he tenido una fuerte atracción a llevar la Biblia desde el papel a la vida diaria. Traducir de alguna manera el contenido de esa relación con Dios en carácter y en actos de fe y amor. Pese a las burlas y al mal llamado fanatismo cristiano. Hoy sigo mi camino... con fe...

14 de mayo de 2009

Cuando Dios llega tarde

La mirada clavada en la oscuridad del techo, era la única reacción que atinaba a realizar. Anoche, cuando me acosté, todo estaba en silencio y estaba fresco. Por un lado quería llorar y por otro calmarme. Por un lado me decía: "David... no puedes estar sufriendo por esto de nuevo", pero por otro me decía: "Es lo más sano que puedes hacer". Son las disyuntivas frente a las que me encuentro a menudo para enfrentar los problemas.
Antes de acostarme, me miré al espejo un momento: ojeras, barba sin afeitar y un cuerpo cansado. Volví a pensar en lo largo que ha sido este proceso y en cómo nos ha dejado cansados. Siempre pensé que mis papás podían arreglarse en algún momento e imaginaba el momento en que mi papá volviera cambiado. Siempre pensé que el alejamiento les podía hacer recapacitar y lograr la reconciliación. Pero esta semana me di cuenta que no: una audiencia judicial los separó definitiva y legalmente. No pensé que me afectara; de hecho, sabía que todo conduciría a aquello... Sólo que ver la actitud de mis papás entre sí me hizo por largos años pensar y soñar que todo pudiera ser mejor algún día... Con mi mirada pegada al techo, me preguntaba cómo hacerlo para que se llevaran bien y oraba por ellos para que pudieran superar sus diferencias. Pero cada vez me acostaba con más frustración. Era el choque con la realidad... el niño que salía de la burbuja de los ensueños de adolescencia.
Cada domingo el sonido de la camioneta de mi papá, significa volver a chocar con la realidad. Significa a momentos, unos quince minutos de pelear, de decirle a las niñas que se entren para que no nos escuchen discutir. Quince minutos de no saber qué y cómo responder y quince minutos de ver que mi mamá mira de reojo por la rendija de la puerta a mi papá. Esos quince minutos me hacen recordar al niño que tuvo que madurar antes de tiempo por el mismo motivo... Largos años de diferencias y discusiones, desdenes y daños, heridas y malos tratos.
Mi mamá también ha cambiado. Ambos han cambiado. Se han vuelto más egoístas, más preocupados de sus propios intereses. A veces ni nos pescan... los argumentos no son válidos si no les convienen y la calidad de "hijo" no nos dan pie a nada. No me siento como ese hijo amado incondicionalmente... me siento tan diferente a eso... a veces me siento muy aislado, como queriendo lograr lo mejor para el bien común, pero encuentro el alboroto del desorden de mi familia... de tener que ser a veces papá, a veces hijo, a veces defensor de mi mamá, a veces el que está en desacuerdo con ella, a veces la imagen masculina de la casa.
Muchas presiones vienen a mi vida sobre mi futuro. La mirada pegada en el techo también pregunta a veces cómo lo haré para salir adelante. Y algo en mi interior me dice siempre que no será con mis fuerzas ni con todas las capacidades que pueda tener...
Anoche me acosté pensando que Dios ya se había olvidado y que ya se había pasado el tiempo de hacer algo por nosotros. Pensaba sin decirle nada... con temor a ofenderlo si se lo decía, con temor a que de pronto la relación se cortara si le decía que estaba triste porque sentía que no escuchaba el dolor ni la oración. Que no sabía lo que estábamos viviendo, que no se había manifestado como en otras oportunidades...
De pronto mientras pensaba en todo esto muy afligido, escuché su voz: "¿Qué pasa hijo?"... Comencé a llorar. Con las frazadas trataba de ocultar el sonido del exterior, comencé a decirle al Señor: "Perdóname... perdóname..." "Perdóname por todo el fracaso familiar..." "Perdóname por planificar mi vida tan cuadradamente" "Perdóname por todo..." En ese momento, sentí el amor incondicional y la aceptación del Padre... fue como sentir la paz de que él sabe todo de mí y lo acepta, aún las cosas más malas de mí. Y que todo sigue bajo control.

"Padre... ayúdame a salir adelante. Ayúdame a creer más en ti y a no dudar de tu plan... enséñame a aceptar a David tal cual es y a amarlo más. Esta vez quiero rendirme a ti desde lo más profundo de mi ser... desde lo más escondido y recóndito de mi corazón. Te necesito. Te amo. Te busco."

8 de mayo de 2009

Aquellos deprimidos

Ya no me sorprende ver a pacientes llenos de problemas y en cuya entrevista clínica nos relatan depresión. Sertralina, fluoxetina, amitriptilina, imipramina, diazepam, lorazepam son parte de una larga lista de medicamentos que dicen tomar. Pocas veces como ahora me he puesto a pensar en este tema que, como pandemia, se extiende a través de todas las clases sociales y no discrimina entre los que se han educado en una buena universidad y aquellos que no han podido estudiar nunca en su vida.

Si bien estoy conciente que la depresión es posible de tratar farmacológicamente, pienso que hay otra parte que corresponde a la "rehabilitación" del enfermo. Seguramente antes se pensaba que los medicamentos lo eran todo para solucionar este problema. He visto a varios depresivos que toman y toman medicamentos, pero continúan mal... y me pregunto qué le pasa a esta generación. Sobre todo porque la sociedad actual ve mal al que no trabaja o que decide descansar. También se busca solo la mal llamada competencia y el éxito a partir de una escalada de estrés, donde se confunde el esfuerzo y la responsabilidad con el abuso de nuestro cuerpo y el disfrute de la vida. Una vida que muchas veces se basa en el principio de "trabajo para vivir" a "vivo para trabajar"

Las personas depresivas son sensibles ante las circunstancias de la vida y tienden a ver lo malo de las cosas y no sacar el lado positivo. Prefieren quedarse con lo difícil del momento y perderse en el desánimo. Frente a eso me pregunto qué puedo hacer. Me identifico mucho con todos aquellos que sufren depresión porque siento que la tuve hace un tiempo y que tengo pensamientos depresivos a menudo que me dicen: "Te irá mal", "todo fracasará", "no hay solución".

Ante todo esto, estoy de acuerdo en que las personas puedan recurrir a ayuda profesional como cualquier otro enfermo. Pero me quedan algunas dudas: ¿es eso suficiente si no cambian los acontecimientos estresores o dolorosos? ¿es suficiente con una pastilla dar solución si no cambia el entorno? La respuesta ante esto parace bastante lógica: claro que no... La gente necesita amor de verdad. La gente necesita redes verdaderas que las acepten tal cual son... redes como una familia bien constituida, redes como un lugar donde se le deje de juzgar y se le deje de exigir ser de cierta forma. Son esas redes las que sacan adelante a las personas depresivas... aquellas redes que se entretejen en los círculos más íntimos: amigos, padres, hermanos... que más que sobreproteger a los que sufren depresión, les deben acompañar el proceso y darle herramientas con las que puedan más adelante avanzar.

Hoy caminaba por avenida Matucana orando por mi generación. Esa generación que llena formularios, fichas clínicas y licencias médicas con el diagnóstico de depresión. Esa generación escondida tras la tristeza de los acontecimientos de la vida. "Ellos te necesitan"... se lo digo a Dios constantemente. "No necesitan que se les encierre en las iglesias... necesitan algo más que prohibiciones para cambiar su vida.. necesitan que le des sentido a su existencia y que te reveles a ellos. Y lloro por eso... clamando por esta generación... pero por los que creen en ti y además viven en depresión llenos de culpa. Para todos ellos... yo sé que sigues con los brazos abiertos"

4 de mayo de 2009

Frente a ti

En frente de ti me encuentro... solo de nuevo. Con la inmensa fachada de tu gloria... con la inmensa presencia del que lo llena todo. Del que es admirable pero invisible. Delante tuyo me encuentro, observando todas mis debilidades, pero encontrando en ti el perdón. De tu trono fluye un río. Es un río de misericordia para todos los que deciden creer en tu Hijo. No hace acepción de personas, tampoco de edades ni de géneros. No corre de menara muy ordenada, sino que se derrama sobre todo aquel que te desea. Sobre todo aquel que desea a tu Hijo. Y allí me encuentro... como queriendo bañarme en el río de tu gracia y no salir más de ahí. Porque es allí donde soy entrenado, donde las palabras dejan de ser audibles y se convierten en hechos, en acciones que hablan de ti, que hablan de tu amor infinito... que hablan de tus fuertes hombros, de tus millares de caballos y carros. Son esas palabras que hablan de tu poder, de tu majestad y tus gentes de a caballo...

Y contigo estoy... rodeado de invitados a cenar. Ángeles, hombres, mujeres y niños que están a tu mesa, degustando el mismo espacio que yo. Es en esa presencia donde me doy cuenta que la mesa no es un largo rectángulo, sino que es un círculo cuyo centro eres tú... y gracias porque eres tú el centro... porque sé que puedo ser tu colaborador, pero nunca podré reemplazarte... y eso me hace débil a tus palabras, a aquello que sueñas conmigo... "No eres tú el que lo cumplirá... seré yo"... esas son tus palabras que resuenan tan fuerte mientras el viento roza mis mejillas y un par de lágrimas ruedan por ellas de manera libre... como dando gracias por todo lo débil que soy, pues eres más fuerte en mi corazón. Es allí, cuando escucho el palpitar de tu corazón, donde entiendo la razón de haber vivido... fue tu mano, tu deseo, tu amor perfecto y tus dedos, los que me formaron desde lo profundo... quieto y loco a la vez... Fue allí en el secreto donde formaste mis pies, mis manos y mi rostro... ¿Se parecerá al tuyo? Quizás... o quizás tengo algunos rasgos que emulan la suave textura de tu miel... oh Dios...

Anhelo más y más de ti. Sólo amarte más como dice la canción que más me gusta cantarte, aún cuando todo está mal o cuando todo parece difuso y sin solución. Sé que tengo un hogar en tu presencia... donde hay 2 sillones: uno para ti y otro para mí... donde puedo sentarme a charlar largas horas contigo en una conversación eterna que nace del corazón... donde puedo decir todo lo que quiera y des-ocultar mi corazón, des-ocultar aquello que anhelo de verdad, aquello que para los demás es un fanatismo o es un alharaco religioso, pero que para mi tiene todo el sentido. Es en esos sillones donde la inocencia del ambiente me permite encontrar tu voz tan sanadora como lo imaginé; y puedo cantar, decirte que te he compuesto una canción la noche anterior... canción que se trata de ti y de lo especial que eres para mí... A través de ella puedo arrancarte sonrisas y a la vez decirte que te amo desde lo más profundo, desde aquello que quizás nadie lo imagina y que hoy toma forma de palabras escritas en un blog. Aquí sigo esperando y no me he cansado de adorarte aunque las circunstancias hablen que no estás o que has dado la espalda a tu escogido.

Déjame adorarte en la intimidad... más y más... hasta que la eternidad quede corta y los siglos de los siglos no detengan el cántico nuevo... las canciones inventadas de una simple motivación, desde aquellas que sólo digan "te amo" hasta las que tengan largas estrofas de sincera composición.
Déjame hablar de ti a los que de verdad necesitan de ti. A aquellos que veo vagando tras un pedazo de pan y lamiendo el suelo por comida. Por aquellos que no teniendo nada, buscan desesperados un colchón que los acomode en invierno y una frazada que les conserve la vida una noche más. Por ellos, Dios, dispersa el río que nace de tu trono; dispersa el río que trae sanidad a las naciones, sanidad a los hombres, mujeres y niños. Por ellos quiero trabajar y dar mi vida... ¿cómo lo haré? no lo sé... solo quiero hacerlo... déjame cooperarte en la extensión de tu amor por las naciones... en la extensión de tu amor por aquellos que de verdad necesitan la semilla de mostaza.

22 de abril de 2009

Cuando nadie me ve

El telón se ha cerrado. Las luces se han apagado ya. El escenario se ha bajado de su altura pública cotidiana. Los aplausos han cesado. Y ahí me encuentro... solo ante Dios. Cuando el telón se cerró, las luces se apagaron y el escenario ya no es más, me encuentro conmigo mismo, con mis defectos, con todo aquello que detesto de mí. Cuando todo el aplauso y la admiración de otros cesa, me encuentro delante de Dios. Y delante de mí hay un espejo... un espejo que muestra verdaderamente quien soy. En mi intimidad, donde nadie me ve, soy lo que soy... con mis deseos más nobles pero también con mis errores más ocultos. Es allí donde la careta de la sonrisa se cae y la "buena onda" se traduce en lágrimas de sinceridad... lágrimas de quien sufre también, de quien busca con intensidad a Dios. Es frente a ese espejo que me doy cuenta que todo lo que soy es por la gracia de Dios... me doy cuenta frente a él que puedo ser sincero y cantar una desafinada canción con todo el sentimiento.

Cuando el telón se cierra y el público se fue, me encuentro conmigo... y me hallo preguntando a cada rato: ¿Por qué decidiste por mí? En ese momento su presencia me inunda y una libre paz inunda el lugar donde me encuentro... podría saber con certeza la respuesta: "Porque sí". Esa es la gracia de Dios que me impulsa a la santidad, a dejar de verlo con temor y a aceptar y no ganar su confianza.

Cuando las cortinas se cierran y el "amén" público a la oración ya no está, las palabras más triviales cobran sentido: "Gracias papá..." "Buen día Dios"... "te he extrañado hoy". Es una relación que amo, que deseo desde el fondo de mi corazón. Porque en su presencia he aprendido a aceptar mis limitaciones y errores. Y es allí donde la mano de apoyo se halla extendida constantemente para mí y la aceptación se respira en el aire aun cuando tengo defectos... ¿quieres que te ayude? - me pregunta.

"Te necesito... en lo alto y en lo bajo estás conmigo. No soy tan diferente a los demás... he cometido errores a lo largo de mi vida... y en realidad lo único que me hace distinto cuando las luces se apagan y la gente no está, es tu gracia que hace especial aquello que no lo es... que hace amable aquello que no tenía la capacidad de ser. Tu gracia que fluye como un río cuando damos la lucha contra el error mientras corremos libremente en medio de los problemas. Es posible ser libres en medio de los problemas y seguir cantando aun cuando los azotes son más fuertes y las desiluciones crecen... Y siempre aquí me tendrás: cantándote, como un adorador que me has hecho... como aquel llamado que un día oí en mi corazón. Es mi identidad... nací para adorarte y todos mis hijos adorarán tu nombre en sus vidas también. Y aunque no conozco sus rostros, ellos te buscarán y serán libres para correr a ti. Sobre ellos profetizo bendición y amor abundante..."

16 de abril de 2009

¿Estás dispuesto?

Quiero dedicar la publicación número 200 de este blog a ellas. Un par de veces he escrito acerca de las mujeres, pero en ninguna de ella creo haberlas descrito, como lo quiero hacer ahora.
Debo partir diciendo que cada mujer es un mundo entero por descubrir, en el que debemos ir explorando sus territorios y conociendo sus lugares secretos... aquellas cosas ocultas en sus corazones. Una mujer - o al menos la mayoría - no dirá sus secretos a cualquiera... tampoco les dará la posibilidad de conocerla a todo el mundo. Ellas tienen que encontrar tierra firme donde aterrizar. Y quizás eso es lo que más las describe a ellas y les da una cualidad muy importante: son aterrizadas. Si por ejemplo, un hombre propone un viaje a algún lugar... él piensa en que visitará muchos lugares... piensa en divertirse, piensa en comer, piensa en hacer tantas cosas que a los ojos y oídos de las mujeres parecen superficiales, incluso vanas, pero que el hombre valora por el hecho de ser sencillo y digno de gratificación. Pero la mujer piensa... "tenemos dinero?", "por cuántos días podremos estar en ese ñugar?"...

Las mujeres viven los procesos y por eso nos cuesta entenderlas del todo. Ellas no se conforman a veces con una buena palabra o un "tranquila, todo estará bien". Muchas veces se vuelven retraídas y piensan una y otra vez la solución de las cosas. A veces viven solas su procesos, pensando que nadie las entiende o bien, que son capaces de controlar por si solas sus problemas. Pero quizás ese sería un error e incluso una contradicción muy grande, porque es de conocimiento público que una mujer siempre busca protección... una figura que pueda contenerla y no solo regalonearla como lo hiciera cualquier enamoradizo, sino además que las pueda contener en el sentido de hacerle ver las cosas que puede y debe cambiar. En ese sentido, la mujer construye su emocionalidad a partir del protector. Si alguien muy importante para ella, les falla... seguro que todo su mundo se cae, por cuanto muchas veces la emocionalidad se basa en figuras en las cuales buscan refugio en la tristeza o bien un lugar de descarga cuando están irritables.

La mujer es sensible. Por más que absorba problemas, las lágrimas forman parte de sus vidas. Se emocionan con más rapidez que el hombre y muchas veces critican la frialdad. Seguramente viven sus procesos con intensidad emocional y afectiva, es decir, lloran y se lamentan, pero a la vez buscan recibir amor, cariño, aceptación y por sobre todo, un abrazo y un oído atento a lo que tenga que decir. Esa sensibilidad les hace pensar en los detalles de la vida y llevan a veces un estricto orden en las cosas que hacen, incluso llegando a lo obsesivo.

La mujer es fuerte y valiente. Hay algo en la mujer, que puede salir adelante con entereza en medio de los problemas. Aunque sufre y se las llora todas, es capaz de avanzar y luchar por lo suyo. También puede ocurrir lo contrario, que se hunda en la más profunda depresión... Pero aún así nunca son ni han sido el sexo débil y eso las hace dignas de reconocimiento por parte del escritor. Ellas son fieles... muy fieles.

Unas palabras personales...
La mujer necesita que alguien la contenga, que sepa tratarla, que pueda escucharla con atención y que sea capaz de darle una mano de aceptación en todo tiempo, aun cuando hayan cambios de ánimo o bien hayan cambios en las circunstancias. Una mujer no necesita de un palabreros, ni de hombres que busquen en ella solo contemplar un cuerpo bonito o bien buscar otro interés que no sea el franco acercamiento, la conquista vivida en amor y una relación formal... Buscan hombres y no machitos, como diría Jorge Antileo... Todos nosotros debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿Estamos dispuestos a arriesgarnos por una de ellas? La respuesta será esas horas de conversaciones y tiempo de calidad, las palabras de afirmación que nacen de una admiración mutua, actos de servicio cuando ellas no lo piden, regalos que hablen de lo especial que son para nosotros y un abrazo y una mano siempre abierta para ellas. Hago de nuevo la pregunta: ¿Estás dispuesto a arriesgarte..?

13 de abril de 2009

Puestos los ojos...

"Puestos los ojos en Jesús"... Ese es uno de los versículos que más llama mi atención en este tiempo. Por una parte están las cargas, que nos dicen: "Preocúpate de tus responsabilidades, haz esto, haz esto otro, cumple con esto, cumple con tus padres, cumple con tu iglesia". Y por otro lado está el pecado, el error, los desaciertos. Carga y pecado tienen algo en común: ambos producen cansancio y culpa. Varias veces me he sentido así: lleno de culpa por tener que cargar problemas y lleno de pensamientos de "no podrás", "te fallarán", "te cansarás".

Poner los ojos en algo significa llevar toda la atención hacia ese objeto. Jesús es el autor de la salvación... Hebreos lo declara. Pero es una salvación en el hoy, no sólo después de la muerte. Aunque creo que realmente la salvación es necesaria para sacarnos de nuestra "muerte espiritual o interna". Dios no dice: "Ya andas pecando de nuevo", "te dije que no te encerraras en tus problemas!!!" Dios dice: Despójate... haz una pausa y libérate de las cargas y del pecado. ¿Para qué? Para correr la carrera. Es lo máximo correr sin cargar una mochila a cuestas. Pero uno sólo puede correr si pone los ojos (la mirada, la atención, la dedicación) en Jesús, autor (iniciador) de la salvación. Una salvación que obra en nuestro presente, en nuestro carácter y obra liberándonos de la opresión.

6 de abril de 2009

Mi verdad

En la cama de una plaza tendía a meditar. Con el único apoyo en mi almohada, solía poner mis ojos con vista al techo. Techo que se mojaba cuando el goteo constante de una lluvia intensa traspasaba los pizarreños, creando formas mojadas de madera teñida. Escenas creadas en mi mente aparecían en esos minutos de pensar. Es la imagen de un niño viendo a sus papás discutir frecuentemente y ver el encierro de los hermanos en sus piezas, cuando cada uno tenía la suya. Era un niño lleno de complejos: por su cuerpo, por su nariz, por su cobardía, por su timidez, por su sensibilidad.

Fue entre esas frazadas que planificaba mi vida. Ese techo me observaba desde lo alto cuando mis ojos permanecían abiertos hasta tarde mientras ordenaba mi vida y soñaba con un futuro mejor. A veces decía: "Hablaré con mi papá para que todo se arregle"... "oraré junto a mi mamá para que su ánimo esté mejor"... "me juntaré con mis hermanos a orar todos los días". Me autocargué con actividades que nadie me había ordenado. Soñaba con que un día todo se arreglara en la casa, que mi papá dejara de gritar, mi mamá de llorar, mis hermanos de encerrarse y de disfrutar la vida. Soñaba que un día se me quebrara un vaso y nadie me retara... o que si llegábamos 5 minutos tarde a la casa, nadie nos culpara de desobediencia. A mis nueve años ya pensaba en cómo sería en el futuro.

Cada vez que habían problemas, sabía que había un lugar en donde nadie podría destruir mi relación con Dios. Era precisamente ese lugar, el del techo frente a mi cama, donde oraba y lloraba mis penas. Fue allí donde mis convicciones de vida se formaron y donde se gestaron mis más grandes anhelos. Refugiado en mis cuadernos y libros, entre mouses y teclados de computador, mi vida transcurría ligera, taciturna y concentrada. "Es mateo", decían... "Menares, puros sietes"... pero nadie me conocía. Nadie conocía al niño tras la puerta de Gengis Khan 811 en Maipú. Mi autoestima estaba destruida y no sabía bien quién era. Le pedía a Dios un hogar y una esposa a quien pudiera amar.

Quizás las sábanas guarden el recuerdo de las veces que me escondí para no recibir el rechazo. Quizás en lo oculto de esa oscuridad todo sería una burbuja de escape donde los gritos no llegaran, donde el golpe brusco y el gesto violento se mezclaban con las heridas del corazón. No sé cómo sobreviví a eso. No entiendo cómo la violencia y la tensión estuvieron alojadas por tanto tiempo en la casa sin que nada explotara y se destruyera. Sin que los carabineros llegaran a tocar las puertas del 811 a separar a mis papás. No entiendo cómo nadie terminó escapando de la casa o expulsado por "rebelde".

Y ahora escribo a más de 10 años desde que soñaba con todo eso. En estos 10 años soñé que Dios siempre me hablaría... Soñé con encontrar a mi esposa y a una familia. Soñé con que todo cambiara y fuera mejor... Y no he cambiado. Aún miro al techo de mi pieza, que sigue mojado por el rastro de la lluvia y digo: "Yo sé, Señor, que entre las tensiones y las desiluciones, tu mano de amor siempre siguió ahí... que el paso firme de tus pisadas siempre han guiado mis pasos. Y hoy lloro... queriendo correr a abrazarte y a decirte gracias por lo vivido... gracias por amarme como ningún otro, por enseñarme que es posible seguir teniendo esperanza y que es posible que los cojos salten, que los mudos hablen y que los sordos oigan. Que es posible seguir creyendo aunque la circunstancias destruyan mis sueños más preciados y se caigan las planificaciones que hice en mi niñez. Te pido que esta vez sea como tú lo quieres... como tu corazón lo anhela"

31 de marzo de 2009

...

Con sueño y con el ruido a lo lejos, escribo...
Las circunstancias cambian... la gente también.
como queriendo inspirarme,
como queriendo llamar la atención con las palabras...

Por sobre todo hay que seguir,
secarse las lágrimas y ponerse de pie,
asumir sin lamentarse,
vivir todo a concho,
alegrarse en el camino,
alegrarse entre los tristes
y sanar el corazón.

22 de marzo de 2009

Unos consejos personales

1.- Cuando alguien te dañe, perdónalo.
2.- Si alguien te daña por segunda vez, perdónalo sin perder el tiempo en volver a pensar.
3.- Si la misma persona te sigue dañando, considera alejarte de ella con el corazón dispuesto a perdonar.
4.- No seas egoísta.
5.- Cuando inviertes en otras personas, siempre ganas.
6.- Cuando inicies un proyecto, no pienses que los resultados dependen de tu esfuerzo.
7.- Muchas veces Dios hace cosas con nuestro esfuerzo, y algunas veces, sin nuestro esfuerzo.
8.- Cuando necesites decir algo malo que ves en alguien, trata de hablar con gracia y no con confrontación.
9.- Algunos creen que luchando por sí mismos, ganarán algo. Ellos no saben que mientras intentan salvarse a sí mismos, se vuelven más infelices.
10.- La persona prudente sabe cómo y cuándo decir las cosas.
11.- El verdadero líder siempre recuerda de dónde salió.
12.- El que busca en sí mismo la solución a los problemas, acarreará depresión.
13.- Mientras no sueltes el control de tu vida, Dios nunca podrá obrar.
14.- Si eres sincero, ya estás a las puertas del reino de Dios.
15.- Cuando te sientas triste, busca a alguien que te haga sonreír.
16.- Si estás en problemas, busca ayuda. El verdadero amigo siempre te atenderá.
17.- La infelicidad no existe en sí misma; tú la has aceptado.
18.- Saca la vista de ti mismo. Alrededor hay más gente como tú.
19.- No eres el centro. Dios lo ha hecho así por tu bien.
20.- El que ama a otro, es capaz de ver en él lo que otros no.
21.- El verdadero valor de una persona no radica en lo que hace, sino en lo que es.