27 de mayo de 2009

Ella es... Romina :p


"¿Cuál es tu nombre?". Fue una de las preguntas que se oyeron en una fría noche de Neltume. Todos los campamentistas en círculo, presentándonos en lo que iba a ser una noche evangelística. "Romina", contestó, presentándose al grupo. La persona que guiaba la actividad grupal le preguntó a la persona que estaba al lado de Romina: "¿Cuál es tu nombre?". Al instante se escuchó nuevamente a la misma persona diciendo: "Soy Romina". Y así... habrán sido unas 3 veces en total en que Romina se presentó al grupo. Yo, que estaba a varios asientos de distancia, moría de la risa, mientras la guía de la actividad, seguía seria como al principio.

Esta es quizás una de las imágenes que más tengo guardada en mi memoria. Esa noche fría en Neltume reí mucho. Y cómo no, si la sola presencia de la mujer de la que hablaré, marca diferencias en el lugar donde está.

Ella es una mujer que se presenta en silencio. Su pequeño movimiento de cabeza, un sentar lento y un comportamiento un tanto retraído, hacen parecer que es una persona tímida y muy callada. De hecho, la primera vez que pude compartir con ella, casi me trataba de "usted". Pero sólo cinco minutos de amena conversación son capaces de desatar toda la carga emocional que guarda ella. Sólo bastan cinco minutos para que la timidez se vaya y comiencen las risas a carcajadas. Sí... estás pensando bien. Me refiero a la misma mujer que se presentó 3 veces en Neltume: Romina Valeska Rosas Soto.

Jejejeje... probablemente hasta acá haya sido sólo risas y chistes en el escrito. Sin embargo, también creo que hay una parte importante de la Romy que - siento - pocos conocen, o solo los más cercanos. Me refiero a la calidad humana y su generosidad sin condiciones. Es quizás uno de los privilegios más grandes, conocer a alguien que pese a todo lo que ha vivido es capaz de perdonar y seguir adelante en su camino con alegría y fortaleza. Recuerdo en tantas ocasiones que su alegría me sacó de los problemas y las risas fueron la medicina que necesitaba en ocasiones. A veces también fue un oído de auxilio al cual recurría cuando estaba mal y una aliada incondicional con la que compartimos muchos momentos de amistad.

"Gracias Romy por tu amistad. Gracias por el don que Dios ha puesto en ti de tener fe. Tu ejemplo me ha enseñado en el silencio cuán importante es madurar y avanzar con gozo en la vida... Pese a todos los problemas que has pasado en estos últimos meses, sólo puedo decirte que el solo saldrá de nuevo. Nunca tires la esponja... y cuando des, hazlo con gozo sin esperar nada a cambio, tal cual lo has hecho hasta ahora. Como dije alguna vez... uno nunca pierde cuando das a otros. Gracias por invertir en mí... por esos cumpleaños que has organizado, por las juntas en que hemos podido sincerarnos... y por el privilegio de seguir llamándome tu amigo. Que Dios te bendiga mucho Romy... son los sinceros deseos del dueño de este blog"




David Menares

19 de mayo de 2009

Como buenos amigos

Un oído es mejor que mil bocas juntas al momento de conocer a una persona. Preguntas por aquí y por allá pueden ser mejores que miles de consejos. Dedicarse a conocer a las personas en vez de juzgarlas es quizás el mejor remedio contra la hipocresía personal, porque podemos ver cuánto necesitan de Dios y cuánto necesitan de salvación en áreas de su vida.
Un amigo es alguien que acepta incondicionalmente a otro, sin perjuicio de poder corregirlo a momentos. Siempre veo que está lleno de jueces alrededor que se remiten a criticar, a hablar mal a las espaldas de los demás y a decir siempre... "tú deberías hacer esto", "te irá bien si haces esto" (y me incluyo en este grupo). Me doy cuenta que mis compañeros y amigos no necesitan que alguien venga y les eche un tratado en el bolsillo ni que les diga: "La Palabra del Señor dice..." Ellos necesitan un amigo que los escuche en medio de sus problemas. ¿Esto será menos cristiano? Esa es la pregunta que me planteo a veces y le planteo al Señor también. ¿Será menos cristiano conversar con mis amigos sin hablar de él hasta esperar la oportunidad de hablar de lo que Dios significa para mí?

Nunca perdemos al conocer a alguien... siempre ganamos. Al dar una amistad, al dar una ayuda a alguien que lo necesita, siempre ganamos, aunque ellos después nos traicionen. Porque siempre son más los amigos que están que los que traicionan. Por esos, yo estoy dispuesto a ir... y sé también que Dios me llama a eso cada día: "Háblales de mí"... Ellos necesitan conocer no al Dios de los canutos, no al Dios de los que hablan raro en las iglesias y que se visten de terno, corbata y falda larga. Ellos necesitan saber que aquí también hay alguien que cae y que a veces está lleno de problemas, pero que tiene a alguien que lo ha sacado de la depresión y del engaño de creer que la vida no tiene sentido cuando hay problemas alrededor. Necesitamos probar un poco de ese amor incondicional del Padre... sí... esta generación lo necesita.

Siempre he tenido una fuerte atracción a llevar la Biblia desde el papel a la vida diaria. Traducir de alguna manera el contenido de esa relación con Dios en carácter y en actos de fe y amor. Pese a las burlas y al mal llamado fanatismo cristiano. Hoy sigo mi camino... con fe...

14 de mayo de 2009

Cuando Dios llega tarde

La mirada clavada en la oscuridad del techo, era la única reacción que atinaba a realizar. Anoche, cuando me acosté, todo estaba en silencio y estaba fresco. Por un lado quería llorar y por otro calmarme. Por un lado me decía: "David... no puedes estar sufriendo por esto de nuevo", pero por otro me decía: "Es lo más sano que puedes hacer". Son las disyuntivas frente a las que me encuentro a menudo para enfrentar los problemas.
Antes de acostarme, me miré al espejo un momento: ojeras, barba sin afeitar y un cuerpo cansado. Volví a pensar en lo largo que ha sido este proceso y en cómo nos ha dejado cansados. Siempre pensé que mis papás podían arreglarse en algún momento e imaginaba el momento en que mi papá volviera cambiado. Siempre pensé que el alejamiento les podía hacer recapacitar y lograr la reconciliación. Pero esta semana me di cuenta que no: una audiencia judicial los separó definitiva y legalmente. No pensé que me afectara; de hecho, sabía que todo conduciría a aquello... Sólo que ver la actitud de mis papás entre sí me hizo por largos años pensar y soñar que todo pudiera ser mejor algún día... Con mi mirada pegada al techo, me preguntaba cómo hacerlo para que se llevaran bien y oraba por ellos para que pudieran superar sus diferencias. Pero cada vez me acostaba con más frustración. Era el choque con la realidad... el niño que salía de la burbuja de los ensueños de adolescencia.
Cada domingo el sonido de la camioneta de mi papá, significa volver a chocar con la realidad. Significa a momentos, unos quince minutos de pelear, de decirle a las niñas que se entren para que no nos escuchen discutir. Quince minutos de no saber qué y cómo responder y quince minutos de ver que mi mamá mira de reojo por la rendija de la puerta a mi papá. Esos quince minutos me hacen recordar al niño que tuvo que madurar antes de tiempo por el mismo motivo... Largos años de diferencias y discusiones, desdenes y daños, heridas y malos tratos.
Mi mamá también ha cambiado. Ambos han cambiado. Se han vuelto más egoístas, más preocupados de sus propios intereses. A veces ni nos pescan... los argumentos no son válidos si no les convienen y la calidad de "hijo" no nos dan pie a nada. No me siento como ese hijo amado incondicionalmente... me siento tan diferente a eso... a veces me siento muy aislado, como queriendo lograr lo mejor para el bien común, pero encuentro el alboroto del desorden de mi familia... de tener que ser a veces papá, a veces hijo, a veces defensor de mi mamá, a veces el que está en desacuerdo con ella, a veces la imagen masculina de la casa.
Muchas presiones vienen a mi vida sobre mi futuro. La mirada pegada en el techo también pregunta a veces cómo lo haré para salir adelante. Y algo en mi interior me dice siempre que no será con mis fuerzas ni con todas las capacidades que pueda tener...
Anoche me acosté pensando que Dios ya se había olvidado y que ya se había pasado el tiempo de hacer algo por nosotros. Pensaba sin decirle nada... con temor a ofenderlo si se lo decía, con temor a que de pronto la relación se cortara si le decía que estaba triste porque sentía que no escuchaba el dolor ni la oración. Que no sabía lo que estábamos viviendo, que no se había manifestado como en otras oportunidades...
De pronto mientras pensaba en todo esto muy afligido, escuché su voz: "¿Qué pasa hijo?"... Comencé a llorar. Con las frazadas trataba de ocultar el sonido del exterior, comencé a decirle al Señor: "Perdóname... perdóname..." "Perdóname por todo el fracaso familiar..." "Perdóname por planificar mi vida tan cuadradamente" "Perdóname por todo..." En ese momento, sentí el amor incondicional y la aceptación del Padre... fue como sentir la paz de que él sabe todo de mí y lo acepta, aún las cosas más malas de mí. Y que todo sigue bajo control.

"Padre... ayúdame a salir adelante. Ayúdame a creer más en ti y a no dudar de tu plan... enséñame a aceptar a David tal cual es y a amarlo más. Esta vez quiero rendirme a ti desde lo más profundo de mi ser... desde lo más escondido y recóndito de mi corazón. Te necesito. Te amo. Te busco."

8 de mayo de 2009

Aquellos deprimidos

Ya no me sorprende ver a pacientes llenos de problemas y en cuya entrevista clínica nos relatan depresión. Sertralina, fluoxetina, amitriptilina, imipramina, diazepam, lorazepam son parte de una larga lista de medicamentos que dicen tomar. Pocas veces como ahora me he puesto a pensar en este tema que, como pandemia, se extiende a través de todas las clases sociales y no discrimina entre los que se han educado en una buena universidad y aquellos que no han podido estudiar nunca en su vida.

Si bien estoy conciente que la depresión es posible de tratar farmacológicamente, pienso que hay otra parte que corresponde a la "rehabilitación" del enfermo. Seguramente antes se pensaba que los medicamentos lo eran todo para solucionar este problema. He visto a varios depresivos que toman y toman medicamentos, pero continúan mal... y me pregunto qué le pasa a esta generación. Sobre todo porque la sociedad actual ve mal al que no trabaja o que decide descansar. También se busca solo la mal llamada competencia y el éxito a partir de una escalada de estrés, donde se confunde el esfuerzo y la responsabilidad con el abuso de nuestro cuerpo y el disfrute de la vida. Una vida que muchas veces se basa en el principio de "trabajo para vivir" a "vivo para trabajar"

Las personas depresivas son sensibles ante las circunstancias de la vida y tienden a ver lo malo de las cosas y no sacar el lado positivo. Prefieren quedarse con lo difícil del momento y perderse en el desánimo. Frente a eso me pregunto qué puedo hacer. Me identifico mucho con todos aquellos que sufren depresión porque siento que la tuve hace un tiempo y que tengo pensamientos depresivos a menudo que me dicen: "Te irá mal", "todo fracasará", "no hay solución".

Ante todo esto, estoy de acuerdo en que las personas puedan recurrir a ayuda profesional como cualquier otro enfermo. Pero me quedan algunas dudas: ¿es eso suficiente si no cambian los acontecimientos estresores o dolorosos? ¿es suficiente con una pastilla dar solución si no cambia el entorno? La respuesta ante esto parace bastante lógica: claro que no... La gente necesita amor de verdad. La gente necesita redes verdaderas que las acepten tal cual son... redes como una familia bien constituida, redes como un lugar donde se le deje de juzgar y se le deje de exigir ser de cierta forma. Son esas redes las que sacan adelante a las personas depresivas... aquellas redes que se entretejen en los círculos más íntimos: amigos, padres, hermanos... que más que sobreproteger a los que sufren depresión, les deben acompañar el proceso y darle herramientas con las que puedan más adelante avanzar.

Hoy caminaba por avenida Matucana orando por mi generación. Esa generación que llena formularios, fichas clínicas y licencias médicas con el diagnóstico de depresión. Esa generación escondida tras la tristeza de los acontecimientos de la vida. "Ellos te necesitan"... se lo digo a Dios constantemente. "No necesitan que se les encierre en las iglesias... necesitan algo más que prohibiciones para cambiar su vida.. necesitan que le des sentido a su existencia y que te reveles a ellos. Y lloro por eso... clamando por esta generación... pero por los que creen en ti y además viven en depresión llenos de culpa. Para todos ellos... yo sé que sigues con los brazos abiertos"

4 de mayo de 2009

Frente a ti

En frente de ti me encuentro... solo de nuevo. Con la inmensa fachada de tu gloria... con la inmensa presencia del que lo llena todo. Del que es admirable pero invisible. Delante tuyo me encuentro, observando todas mis debilidades, pero encontrando en ti el perdón. De tu trono fluye un río. Es un río de misericordia para todos los que deciden creer en tu Hijo. No hace acepción de personas, tampoco de edades ni de géneros. No corre de menara muy ordenada, sino que se derrama sobre todo aquel que te desea. Sobre todo aquel que desea a tu Hijo. Y allí me encuentro... como queriendo bañarme en el río de tu gracia y no salir más de ahí. Porque es allí donde soy entrenado, donde las palabras dejan de ser audibles y se convierten en hechos, en acciones que hablan de ti, que hablan de tu amor infinito... que hablan de tus fuertes hombros, de tus millares de caballos y carros. Son esas palabras que hablan de tu poder, de tu majestad y tus gentes de a caballo...

Y contigo estoy... rodeado de invitados a cenar. Ángeles, hombres, mujeres y niños que están a tu mesa, degustando el mismo espacio que yo. Es en esa presencia donde me doy cuenta que la mesa no es un largo rectángulo, sino que es un círculo cuyo centro eres tú... y gracias porque eres tú el centro... porque sé que puedo ser tu colaborador, pero nunca podré reemplazarte... y eso me hace débil a tus palabras, a aquello que sueñas conmigo... "No eres tú el que lo cumplirá... seré yo"... esas son tus palabras que resuenan tan fuerte mientras el viento roza mis mejillas y un par de lágrimas ruedan por ellas de manera libre... como dando gracias por todo lo débil que soy, pues eres más fuerte en mi corazón. Es allí, cuando escucho el palpitar de tu corazón, donde entiendo la razón de haber vivido... fue tu mano, tu deseo, tu amor perfecto y tus dedos, los que me formaron desde lo profundo... quieto y loco a la vez... Fue allí en el secreto donde formaste mis pies, mis manos y mi rostro... ¿Se parecerá al tuyo? Quizás... o quizás tengo algunos rasgos que emulan la suave textura de tu miel... oh Dios...

Anhelo más y más de ti. Sólo amarte más como dice la canción que más me gusta cantarte, aún cuando todo está mal o cuando todo parece difuso y sin solución. Sé que tengo un hogar en tu presencia... donde hay 2 sillones: uno para ti y otro para mí... donde puedo sentarme a charlar largas horas contigo en una conversación eterna que nace del corazón... donde puedo decir todo lo que quiera y des-ocultar mi corazón, des-ocultar aquello que anhelo de verdad, aquello que para los demás es un fanatismo o es un alharaco religioso, pero que para mi tiene todo el sentido. Es en esos sillones donde la inocencia del ambiente me permite encontrar tu voz tan sanadora como lo imaginé; y puedo cantar, decirte que te he compuesto una canción la noche anterior... canción que se trata de ti y de lo especial que eres para mí... A través de ella puedo arrancarte sonrisas y a la vez decirte que te amo desde lo más profundo, desde aquello que quizás nadie lo imagina y que hoy toma forma de palabras escritas en un blog. Aquí sigo esperando y no me he cansado de adorarte aunque las circunstancias hablen que no estás o que has dado la espalda a tu escogido.

Déjame adorarte en la intimidad... más y más... hasta que la eternidad quede corta y los siglos de los siglos no detengan el cántico nuevo... las canciones inventadas de una simple motivación, desde aquellas que sólo digan "te amo" hasta las que tengan largas estrofas de sincera composición.
Déjame hablar de ti a los que de verdad necesitan de ti. A aquellos que veo vagando tras un pedazo de pan y lamiendo el suelo por comida. Por aquellos que no teniendo nada, buscan desesperados un colchón que los acomode en invierno y una frazada que les conserve la vida una noche más. Por ellos, Dios, dispersa el río que nace de tu trono; dispersa el río que trae sanidad a las naciones, sanidad a los hombres, mujeres y niños. Por ellos quiero trabajar y dar mi vida... ¿cómo lo haré? no lo sé... solo quiero hacerlo... déjame cooperarte en la extensión de tu amor por las naciones... en la extensión de tu amor por aquellos que de verdad necesitan la semilla de mostaza.