30 de julio de 2012

Saber esperar


La palabra "esperar" nos evoca un verbo pasivo. Esperar pareciera ser aquella antítesis de hacerlo todo, de desesperar por tener algo... Sin embargo, Dios nos llama muchas veces a esperar en Él y a confiar completamente en Su voluntad. El esperar en Él no significa quedarse encerrado en la pieza con los ojos cerrados ni menos estar inactivo. De hecho, parte de esta nueva fase de este blog tomará sentido cuando tratemos este tema y lo llevemos a su definición pura, de manera de estrujar el concepto y de que al final todos deseemos con todo nuestros corazón esperar en Él en todas las áreas de nuestro corazón. En particular, nuestra área sentimental tendrá un duro remezón al darnos cuenta que Dios quiere que esperemos y descansemos en el poder de su fuerza y de su voluntad.

Les invito a quedarse en estas líneas, y viajar conmigo en esta hermosa aventura de saber esperar en Dios a la persona indicada; saber esperar en Dios el inicio de un proyecto; saber esperar en Dios cuando estamos desesperados por encontrar soluciones al dolor que nos rodea. Al terminar esta fase, deseo de todo corazón que juntos alabemos a Dios porque nunca nos deja solos y es capaz de cubrir la vergüenza y la soledad.

16 de julio de 2012

El nuevo camino que hoy inicio

Hace ya casi 7 años, cuando escribí la primera entrada en este blog, nunca imaginé que llegaría el momento de escribir respecto de este tema. Gracias a Dios ya llegó el momento y justo ha llegado en un tiempo especial en mi vida, el cual siento que comenzó el 2011, año en que vi la mano de Dios bendiciéndome en muchos aspectos. Uno de esos aspectos es el sentimental...
En la búsqueda de la "persona indicada" uno está lleno de temores y de dudas que no sabe si serán respondidas. Pero lo único que puedo decir al respecto, es que el Señor se encarga de disipar todas las dudas y nos da el valor de jugarnos todo por la persona que uno ama y con quien quiere pasar toda su vida. El motivo de esta publicación es agradecer al Señor por habernos comprometido junto a Paulina. Conocerla ha sido un hermoso viaje que hoy muestra uno de sus mejores paisajes... es el paisaje de nuestro amor y del gran privilegio que siento al estar junto a ella :)
Hoy les quiero hacer parte de este hermoso acontecimiento en mi vida y a la vez exaltar al Señor por toda esta etapa que comenzamos juntos y porque desde hace ya muchos meses me ha sorprendido con buenas noticias, buenos amigos y buena compañía. Lo que he aprendido de toda esta experiencia es que uno nunca sabe cuándo puede encontrar a la persona que es para uno, y que solamente debemos esperar en el Señor y disfrutar y ser felices aunque estemos solos o acompañados por alguien.




2 de julio de 2012

Una pausa en el camino

Antes yo era de los que criticaba a aquellos que se quejaba demasiado por tener que ir a trabajar. Para mis adentros pensaba: "Deberían estar contentos por tener trabajo"... Mi patrón de comparación era la universidad. Y desde ese punto de vista, las ventajas de trabajar eran muchas: no tener que estudiar sábados, domingos y festivos; terminar la jornada laboral y olvidarse del trabajo, a diferencia de la universidad donde había que quedarse estudiando hasta altas horas de madrugada a veces. A veces veía a amigos que se quejaban todo el tiempo por tener que levantarse a trabajar e incluso los criticaba porque desaparecían de la "vida social" a causa del trabajo.

Lo cierto es que hoy me encuentro desde la otra cara de la moneda, es decir, desde la arista del que trabaja de 8 a 5 todos los días. De la arista que después de la jornada laboral se puede olvidar del trabajo y volver a la casa sin tener que hacer nada. Es la arista del que descansa los sábados, domingos y festivos. Sin embargo, aquí me encuentro... cansado, más irritable, con menos paciencia y algo vacío. Después de casi dos años de campo laboral, puedo confesar que a veces no tengo ganas de levantarme a trabajar, que me quejo mucho por cosas que antes no me hubiera quejado y que me he decepcionado muchas veces de jefes, de compañeros de trabajo; del pelambre que practican, de la envidia que evidencian, pero por sobre todo del egoísmo que muestra la filosofía de nuestra sociedad actual: "yo velo por lo mío, aunque pase a llevar a los demás".

Este fin de semana largo quiero hacer una pausa... mostrar sin caretas al Señor que estoy cansado, a veces sin fuerzas... A veces con dolores de espalda, con ganas de quedarme durmiendo tres horas más. A veces despertando puntualmente según la alarma del reloj, pero quedándome a propósito en la cama, pensando en que no quiero tener que enfrentar esa rutina que cansa y que agobia a momentos...


"Quiero hacer una pausa para agradecer por el trabajo. Siempre recuerdo las palabras que una vez mi papá me dijo: el campo laboral es difícil. Sin embargo, hoy vengo a rendirme a ti, Señor. Para rogarte. Para enfrentarte. Para confesar que muchas veces he querido llorar del colapso del trabajo, a pesar de hacerme el tiempo para distraerme. Para volverme a ti. Para rogarte que hoy me hables y cambies mi corazón, haciéndolo un corazón más dócil, más fácil de moldear, más obediente, más noble y más parecido al tuyo. Enséñame a ver lo que tú vez... pues eres capaz de ver a través del egoísmo, la envidia, los "pelambres" y la indiferencia. De hecho, si veo a través de tus ojos, puedo ver muchas personas que están vacías y que, al igual que yo, están cansadas de trabajar, de soportar y de tener que aguantar a otros. A través de tus ojos, quiero que me uses para llevar tus noticias de esperanza y de salvación..."