19 de septiembre de 2012

El amor que todo lo suple

Muchas veces queremos suplir con una relación de pareja, aquellos vacíos en nuestro interior. Llenamos de muchas maneras esas carencias de afecto que tenemos... a veces con fiestas; otras, intentando conseguir la atención del resto. Lo cierto es que todo aquello nos llevará a un nuevo vacío al final del camino, si es que no nos damos cuenta de lo que tenemos en nuestro interior: una lucha interna por ser amados y valorados tal cual somos.

Esta lucha, especialmente para aquellos que han experimentado abusos de cualquier tipo en el pasado, será una lucha interna que combatirá en nuestro corazón. El sentirnos amados es una necesidad inherente al ser humano y que encuentra su especial sentido al encontrarnos con Jesús... Es una invitación que Él nos extiende y en la que nos llama a encontrar el verdadero sentido de lo que hemos vivido, junto con abrazar su corazón y una manera diferente de concebir la vida... En este sentido, si estás luchando con vacíos en tu corazón, puedes acercarte a Él, sea primera vez que lo haces, o ya seas alguien que lo ha hecho muchas veces. En Él encontramos ese amor que todo lo suple y que todo lo llena... Gracias Dios por tu amor!!


10 de septiembre de 2012

Llévanos de vuelta a ti...

El silencio de esta noche es mi preciado escenario para escribir... Es el cuadro perfecto para inspirarme en agradecimiento al Señor. Quiero ocupar estas líneas para hacerlo, y de esa manera detenerme en medio del frenesí de la vida actual. Detenerme en contemplar la fidelidad de Dios como un padre que se mantiene siempre dispuesto a decir "sí" a acercarse a nosotros y a abrazarnos y acogernos.
Todos necesitamos un padre que diga palabras de afirmación y las declare sobre nosotros. Palabras tan simples como "bien hecho, hijo", "te felicito", etc. Dios está lleno de estas palabras. No por nada espera que nos acerquemos a Él de la manera más natural. Porque a Él no le interesan los protocolos bien cumplidos, o las oraciones perfectas... Como un padre a su hijo recién nacido, a Él le gustan nuestros balbuceos y nuestra intención de captar su atención... Le interesa el corazón de nuestra oración, es decir, el anhelo que tengamos de Su presencia y la necesidad de verle, sentir su compañía y aprender de él. Les invito a buscar al Señor a través de esta oración:

"Padre... te agradezco el estar aquí otra vez. La oración hace palpable tu presencia y nos conecta con tu corazón. Hay tantas cosas que no entiendo y no sé cómo actuar. Muchas veces el quehacer diario nos abruma y nos hace perder nuestro verdadero valor. Guíanos hacia la gracia de nuevo. Es esa gracia que nos levanta cuando las fuerzas escasean; la gracia que no nos exige el ser perfectos ni cumplir. Llévanos de vuelta a ti, sorpréndenos en el camino y muéstranos tu gloria. Te anhelamos, te deseamos, más allá de cualquier cosa. Derrama sobre nosotros aquellas palabras de afirmación que nos sanan, nos animan y nos fortalecen en medio del cansancio. Te amamos mucho Señor..."