28 de octubre de 2015

Estancado

Hace dos años vivía una vida llena de ideas, con sueños que quería cumplir y con ilusiones acerca de proyectos en mi vida y familia. Sin embargo, me he dado cuenta de mi propio estancamiento... Ya no le creo mucho a la gente cuando habla conmigo... Si alguien me habla agresivamente, ya no me quedo callado como antes. Ya casi no miro a la gente que pide dinero en la calle y tal vez, lo que es peor, me subo a la micro en las mañanas y si veo un asiento vacío me siento y me duermo hasta que llega el momento de bajarme.

En el GBU trabajé de manera apasionada por muchos años, soñando proyectos que contribuirían a llevar más estudiantes a los pies de Cristo. Ya poco de eso queda... me he estancado en eso también, sin poder ver lo que Dios quiere hacer para esta generación.

En el trabajo he sentido en los largos 4 años decepción tras decepción... si bien es buen trabajo, me he desgastado tratando de solucionar problemas casi todas las semanas. Eso realmente es cansador y he sentido que ha cambiado mucho mi manera de tratar a las personas... Desconfío más, reclamo mucho más, me enojo constantemente y me quejo más.

Sin duda esos cambios no son buenos. Me hallo en el sitio exacto que hace algunos años criticaba. Veía cómo la gente en la medida que se ponía más vieja, se ponía seria e incluso grave. Y, aunque es cierto que hay que tomar las responsabilidades con seriedad, a veces me siento dando bote en la misma rutina de siempre, queriendo salir de este sitio.

Con las amistades también me he estancado... Me he dedicado a cultivar sólo algunas amistades y extraño a muchos amigos que el tiempo y la falta de conversación han ido dejando en el pasado. Es cierto que no se puede tener una amistad íntima con muuuucha gente, pero me siento responsable de algunas que he perdido por omisión.

Esto me lleva a pensar que debo tomar medidas para cambiar el rumbo y enforcar nuevamente mi vida en aquellos sueños que el Señor quiera revelarme para esta etapa de mi vida. Y confiar más... reír más... quejarme menos... mirar más a mi alrededor.