22 de octubre de 2006

Flor brillante

"Ciertamente consolará Jehová a Sion; consolará todas sus soledades, y cambiará su desierto en paraíso, y su soledad en huerto de Jehová; se hallará en ella alegría y gozo, alabanza y voces de canto"

En el silencio te conocí... Siempre en palabras breves y precisas... Nunca un insulto, nunca un grito, nunca un golpe. Siempre tus palabras eran en forma de lágrimas, y tu camino un camino de soledad. Y aunque te golpearon, sigues viva. Aunque hirieron tu intimidad, sigues en pie. Aunque te humilaron públicamente, continúas caminando...





Desde que eras niña te conocí... Siempre que jugábamos al profesor y al alumno... Nunca un grito, siempre una paciencia impresionante. Nunca salió de ti un: "Eres tonto" o un "No sirves para nada". Tus palabras siempre fueron escuetas, breves y sinceras. Nunca un golpe, siempre una palabra de descanso. Tu hombro me ayudaba y tu ejemplo era mi senda.



Con tu guitarrá te conocí... Tu voz trémula y aguda. Tus ojos critalizados y heridos. Tus pies descalzos y esperando más. Tu postura firme, tus manos suaves y vulnerables. Pese a todo, cada día a las 9 de la noche estabas ahí: cantando aun tal "Señor". Y ahí te vi. Me pregunté: ¿A quién cantará? ¿Con quién hablará tanto tiempo? ¿Por qué cada vez que sale de su pieza, alguien la hace emocionar? Adorabas a alguien que ni sabía yo cómo era. Siempre sencilla... Palabras cortas y precisas. Ojalá muchos fueran como tú: que amas el silencio y el bien de los demás; y sin críticas para con los demás. Sólo esperas, y esperas, y esperas, y esperas.

Pero tus pies están cansados, y veo en tu pecho un puñal, y una gran mancha de sangre en tu corazón. Y también a alguien que te acusa por las mañana. Veo su dedo índice apuntándote, y tú siendo herida. Alguien por las noches te dice: "Inútil", "Nunca podrás". Y tú con tu cabeza gacha, solamente lloras, queriendo escapar, huir para calmar esta tempestad. Y tu vida es una huida... Tu vida siempre fue una huida. Y ya estás jadeando.. Tus pulmones no dan más de correr del peligro. Y sigues tiritando, y llorando. Y algunos que te ven, han pasado de largo. Otros, se han quedado por 10 minutos, y te has ilusionado con ellos. Algunos te tiran piedras a lo lejos, y tu te agachas para que no te den las piedras en la cara. Y te veo corriendo y gritando... Luchando por una ilusión.. Luchando y soportando con tal de ver un futuro distinto. Otras personas han pasado y te han ayudado, pero han preferido alejarse... Y otros aun quedamos.. Aquellos que te ven siempre.



A tus 16 también te conocí... Cuando llorabas tu soledad, y cuando tu depresión te consumió los sueños de mujer. Y de continuo un padre ausente te costó el sufrimiento de toda una vida. Pero eras fuerte, y no te dejaste vencer...



Tus nombres fueron: "Inútil", "Estúpida", "Incapaz". Sin embargo, lo conociste... Conociste a ese "Señor"... Y ahora él tiene un nombre nuevo para ti, nombre de mujer, nombre de soñadora... Porque eso es lo que eres: un lirio en el desierto. Todo el que lea esto, quiero que entienda sólo esto: En el desierto un día llovió, y brotó un lirio. Y en sus raíces un nuevo nombre: "Útil", "Amada", "Delicada". Quiero llorar...

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A los 24 te conocí... Y seguías tocando guitarra. Wow! No se detiene nunca!. De 9 a 10 tienes tu cita con Él... Creo que le dedicas canciones. Creo que amas Su presencia. Creo que le llamas padre, y él te escucha. Aún Dios está contigo, aún te busca, aún sigue el mismo anhelo. No, no, éL nunca se fue, siempre estuvo ahí, mientras le construías tus canciones, mientras llenabas su corazón. Wow! Parece que te ama!!! Parece que te protege!!! Parece que los golpes que recibes son sobre Él!!! Y tienes nuevos nombres que debes descubrir: "La Amada del Padre", "La mujer de los sueños de Dios".


Te conocí como profesora... Aún ahí sembrabas tus semillas. Ahora te honren todos los que lean este escrito, y aunque no te conozcan, ellos mismos alaben tus logros y tus derrotas. Porque no dejará desamparado Dios a nadie. Aun del polvo te recogerá... De la depresión te rescatará... Del hoyo más profundo él irá con sus brazos de amor a cargarte sobre sus hombros. Porque eres suya...

Y por último una gran noticia hermana: No estás sola!!! (Voz de alegría)

"Sé que un día entenderemos el propósito que tuvieron nuestras lágrimas y dolores".


Nota al pie de página
Lirio, Flor brillante: Significado del nombre Susana.

15 de octubre de 2006

Y vamos de nuevo...


Siento que todo se vuelve negro otra vez, como si el sol otra vez volviese a esconderse para dar paso a la noche. Espero que sea breve... Espero que la violencia sea sólo un humo que pasa sin hacer mucho daño, sin dañar mucho a nadie, sin quitarle los sueños a los niños.
Espero que sepamos perdonar después de esto y que la vida nos enseñe que Dios es fiel y que nunca cambia.
Espero no parar de correr y que siga soñando con lo que Dios quiso para mi vida. Espero que mi madre siga tan valiente como siempre, y que no desmaye ahora. Espero que sepamos soportar con paciencia. Espero que la tensión no nos borre de la mente la palabra "victoria" y que sepamos volver a pelear aunque nuestras armaduras estén desgastadas. Espero que la pasión por Dios no acabe porque vemos que la luz otra vez se va.

Sólo espero, y me dejo conquistar otra vez...

Siento que mi vida es un contraste entre lo que vivo en la U, en GBU y con mis amigos, y lo que sucede en mi casa. El David alegre, capaz de reír, de jugar, de ser un niño, se esconde para dar paso a un David serio, pensativo, que intenta palear de alguna manera los horrores de un presente que me cansa, que me agota, que me tensa, que me angustia. El David que salta, que baila, que hace reír, es cambiado de pronto por el David que vuelve a su realidad, que vuelve a su presente, que enfrenta otra vez la tormenta. Mmmmm. A veces me he sentido viviendo en una dualidad. En un lugar río, pero en otro he estado triste, amargado, y meditabundo. En un lugar puedo hacerme pasar por la persona más feliz y en otro puedo cambiar mi faceta y estar soportando cosas que no elegí...

No es hipocresía... No, no lo es... No puedo reír cuando la violencia ataca los sueños y los futuros de los niños. No puedo enfrentar con inocencia el presente que no augura nada bueno para nadie. Me siento de nuevo incapaz, y creo que esta es la mejor condición para volver al Padre y decirle: "Ya no puedo más"

Y lucho con no hacerme la víctima, con enfrentar mis errores y confesarlos, y no ser como algunos que se llaman cristianos que aman el mal, y que dan rienda suelta a sus lenguas... Perdónenme por lo que voy a decir, pero aquellas personas no son hermanos. No son hermanos los que se gozan de la injusticia. No son hermanos los que te juzgan en vez de apoyarte y ayudarte a salir adelante. Lamento mucho que las peores decepciones de mi vida vinieron de aquellos que se decían llamar "cristianos". Es el tiempo de algo nuevo, de una iglesia que vuelva a los brazos a Dios y una genaración que busque la justicia de Dios. Siempre hay una nueva oportunidad.

¿Saben qué rescato? Que en medio de todo el dolor, en medio de toda la tensión, en medio de todo sentir de dualidad, de pronto la voz de Dios me sorprende y me anima. Soy el David enamorado, y ahora dejo de ser yo para hablar de Él, de su amor, de sus evidencias, de su voz...

No saben lo que siento en este momento: mezcla de tensión y espectación. Prefiero descansar en sus palabras, en su fidelidad, en su fe, en su sacrificio, en su cruz...

Aunque todo se vea gris,
y la nubes tapicen el cielo,
y los pájaros dejen de cantar,
y los niños vuelvan a llorar,
y la violencia vuelva a brotar...

Con todo me alegraré en Jehová,
en mi identidad, mi refugio,
mi camino, mi destino.

Vuelvo a morir,
a tener la fe de Cristo,
a soñar desde el polvo,
a entregarme por completo,
a vivir como Él me señaló.

Y de pronto su voz,
su consuelo, su "yo estoy contigo",
su amor, su lágrima!.
Wow! El Padre se puso de pie,
los ángeles callaron,
las orquestas cesaron:
"Silencio!!!"
En la tierra aun hay alguien
que la gracia recibió.


No olvidaré que Jesús hizo algo por mí, y que pese al alto costo que haya que pagar en la vida, nada se compara a la cruz, y a volver a los brazos de Papá. Yo creo que él me desafía, pero no a estar en el anonimato como yo lo deseaba, ni a soñar con algo pequeño. Siento Su sueño en un espacio grande, que me llama a seguirle, y que me llama a rendir mi incredulidad. No quiero fama, no quiero público, pero alguien me desafía: "Sal del anonimato", "Sal de tu lugar cómodo", a ser un Abraham, a ser un Noé. Y después de eso viene una lágrima, una sonrisa, una guitarra y yo cantando solamente: "Aquí estoy"... Y después su silencio que me da paz, un volver a creer, vestimentas nuevas, Hijo mío, Papre mío, pese a todo lo que venga.

12 de octubre de 2006

Una lección de humildad


"Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo..." (Filipenses 2:3)

Permítanme leer este versículo de atrás para adelante:

"Si cada uno estima a los demás como superiores a él mismo, entonces se evitarán contiendas y vanaglorias" (Del Autor)

La humildad es definida como aquella "virtud consistente en conocer nuestra bajeza y miseria, y proceder de conformidad con este conocimiento". Me llama tanto la atención esta palabra. Lejos de ser algo abstracto, es un concepto que toma cuerpo cada día. Decidimos tomarlo, o simplemente darle la espalda.

Dios promete estara cerca de los humildes y darles gracia. Si entendiéramos tan sólo un poco de la palabra, estoy seguro que clamaríamos al cielo para que Dios formara la humildad.

La humildad reconoce sus errores y pide ayuda.
La humildad no guarda rencor.
La humildad llora sin temor.
La humildad corre al amor y toma su mano.
La humildad considera a los demás como un ejemplo a seguir y extrae la sustancia más valiosa de cada persona para cultivarla en su propia vida.
La humildad no busca intereses personales.
La humildad es sincera.
La humildad es la primera que pide perdón y se humilla.
La humildad es madura.
La humildad prefiere el anonimato antes que la exaltación en público.
La humildad rechaza la hipocresía y los intereses creados.
La humildad busca el bien ajeno antes que el propio.
La humildad agrada a Dios y conquistar el corazón del Padre.

¿Quieres ser humilde..? ¿Quieres seguir el ejemplo de Cristo?


Renuévame Señor Jesús
Ya no quiero ser igual
Renuévame Señor Jesús,
pon en mi tu corazón.

Porque todo lo que hay dentro de mí,
necesita ser cambiado, Señor
Porque todo lo que hay dentro de mi corazón,
necesita más de ti
necesita más de ti.

8 de octubre de 2006

Restauración



"Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará"

Desde el pozo de la desesperación, escuché mi nombre en la eternidad. Me pregunté: ¿Será que alguien me busca? Y seguí escuchando el eco de alguien que llamaba... Pasaron 3 minutos... Después escuché otra vez, pero ya no decía mi nombre. Llamaban a un tal: "Hijo".

Esperé sin responder. Pasaron 6 minutos, mientras el pozo se hacía cada vez más depresivo, más triste y cansador. Y de pronto esa misma voz que llamaba: David... David... "¿Quién será?", me preguntaba, y comencé a llorar porque no sabía quién me llamaba. Desesperado por no poder contestar desde lo profundo de esa cisterna, me ensimismé. Pensé que aquella voz nunca más me llamaría...

Al siguiente día desperté desesperado, e intenté escalar el pozo de la desesperación, sin conseguir los resultados esperados. Entonces grité de manera sorda, a ver si el que me llamaba, volvía a pronunicar mi nombre. Al mediodía algo pasó... Y la voz de nuevo hablándome: "Hijo, sube hasta mí". Comencé a escalar y vi cómo en lo alto del pozo se dibujaba un halo de luz que brillaba y me encandilaba. Una voz me decía: "Sube". Y con cada vez más entusiasmado subí, y al parecer todo se veía más ligero. Esa voz me ayudaba. Entonces dije: "Le preguntaré su nombre". Y le grité desde la mitad del pozo. Me faltaba mucho por escalar. Y casi inmediatamente, con una voz que penetró todas mis frustraciones, temores, vacíos y deudas, la voz me dijo: "Yo soy tu Padre, y ahora serás mío". Y de pronto me hallé fuera del pozo, haciéndole preguntas a Dios. Vi cómo vendaba mis heridas, y cómo podía dormir después de años de cansancio.

Otro día, volví al pozo de la deseperación, pero vi a otros conmigo, y entonces les dije: "Oigan, la voz que me habló hace un tiempo, sueña con verlos a ustedes" Y escuché la voz que entraba desde la boca del pozo, que decía con alegría: "Hijo, tráemelos acá". Y hablé a los que estaban en el pozo de la desesperación lo que la voz decía. Y les dije: "Él ha soñado con ustedes todo este tiempo". Y ellos me decían: "¿Será posible tanto amor?". Con entusiasmo subimos juntos, y la voz cada vez era más fuerte. Tan fuerte que vi que aquellos que subían desde el pozo de la desesperación eran liberados de sus cargas, y podían subir muy ligeramente. Al llegar a la salida del pozo de la desesperación vi letreros que decían: "Estos son mis hijos, que han salido del pozo de la desesperación". Y luego de eso, al instante, sonó una trompeta, luego un tambor, después teclados, guitarras. Las arpas volvieron a sonar, junto con las danzas de todos los que subían del pozo de la desesperación. Y en eso vi más rótulos a los pies de algo que parecía una cruz, que decían: "Bienvenidos a casa, a la casa de mi Padre". Otro decía: "Yo les amo con amor inefable". Al lado de ese, se leía claramente: "Mis pensamientos son de paz, y no de mal". Y a medida que leía los rótulos, vi que gotas de sangre caían desde la cruz y un cordero que moría por toda la humanidad. Y después un silencio... Y todos los frustrados de corazón comenzaron a cantar una nueva canción, que derribaba sus sueños frustrados y Dios les daba nombres nuevos, que decían: "Especial", "Útil", "Fiel", "Hermoso", "Amado". Y al recibir mi nombre leí: "Adorador"...

El cielo saltaba mientras salían más personas desde el pozo de la desesperación. Los que salían con cadenas, eran libres cuando tocaban los rótulos que estaban bajo la cruz y veían la sangre del Cordero. Cantaban los que habían sido libres... Vi cómo saltaban los que habían sido golpeados y avergonzados por la causa.

Había fiesta... Pero en medio de todo eso alguien clamaba. Entre tanto jolgorio no alcanzaba a percibir lo que decía. Hasta que de pronto escuché claramente: "Les amo porque sí... No busquen más explicación" Y cuando escuché eso, bajé mi rostró y alguien vino y cambió mi apariencia de frustrado y tímido, por una apariencia del que pelea la batalla y toma los sueños de Dios. Y decidí partir con algunos de los que habían subido del pozo de la desesperación, a buscar a los que estaban todavía dentro sufriendo a causa de sus cadenas y de las palabras que los demás vomitaban sobre ellos.

Cuando bajé vi a algunos que tenían un cartel en sus rostros que decía: "Dios nunca me usará". Otros habían escrito en sus cuerpos algunas frases, por ejemplo: "Dios no me ama", o "Dios no existe", o "Prefiero quedarme aquí antes que sufrir más". Y algunos de los que habían descendido conmigo, llevaban cartas en sus manos y se las iban dando a aquellos que estaban en cárceles y cadenas. Y vi cómo algunos lloraban, y otros vomitaban sus fracasos y sus cadenas eran rotas. Y en las cartas decía: "Sé libre EN EL NOMBRE DE JESÚS". Y vi en mi bolsillo que Dios había puesto un "llamado". Entonces me esforcé en abrirlo y leí: "Yo te elegí, no vuelvas atrás... Sígueme". Y uno de los que estaban encadenados me preguntó qué me pasaba. Entonces le relaté toda mi experiencia. Y vi cómo a medida que contaba lo que me había pasado, muchas de las cadenas se iban cayendo, y recuerdo que los carteles se iban destruyendo solitos. Y la persona lloraba, y a la vez se dibujaban sonrisas, sonrisas de destinos nuevos, de vidas transformadas. Y la voz llamó de nuevo y dijo: "Yo les amo"... Y hubo un clamor de los que estaban en el pozo, y los que estaban escondidos en cuevas, comenzaron a salir , atraídos por la voz del que hablaba.

Después volvimos a subir, y comenzó a llover. Eran gotas de perdón y gracia... Y se comenzaron a escuchar los sonidos de la fiesta: tambores, arpas, guitarras, y voces de miles, diez miles, millones.

"El lugar seco se convertirá en estanque, y el sequedal en manaderos de aguas [...]. Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará imundo por él, sino que él mismo estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará." (Isaías 35:7-8)

1 de octubre de 2006

Niño de Dios

Dedicado a mi hermano Daniel, con cariño...

Lloro por ti; quiero estar contigo,
en un abrazo, en una plática,
en un saludo.
Veo tus ojos: tus pupilas desgastadas
tu iris desteñida de dolor.
Veo tu esclera rojiza de tanto llorar.
Es inevitable... Eres mi ejemplo:
Poeta de Dios.

Eres el ejemplo de niño!!!
Sí... alcanzarás más:
Sueña más, niño mío...
Salta alto, brinca a tu destino.
Corre a los brazos de papá...
Abrázalo, perdónalo.
Dile que lo quieres, que lo necesitas,
que lo amas otra vez.
Dile por mí, que quieres conversar con él.
Dile por mí, cuando se van al circo.
Dile por mí, cuando lo saludas...
Dile por mí... que desfallezco...
que muero por dentro...
que quiero conversar con él,
de hombre a hombre,
y no de enemigo a enemigo.

Niño de Dios!!!
Tus ángeles te cuidan.
Eres un alba que resplandece,
crepúsculo despejado
naciente de ilusiones y deseos.
¡Salta Niño de Dios!
Sueña y llévate a tus hermanitas contigo,
incúlcales la imagen del Eterno.

A veces te veo llorar...
Veo tus ojos preocupados,
tus brazos tensos,
buscando dónde descansar,
dónde huir, dónde esconderte
en qué cueva calmar la tempestad.
¡No llores más! Te lo ruego.
No me hagas llorar como ahora.
Tú eres música que despierta a Dios
¡Salta niño! ¡Tú puedes!
¡Tú cantas, tú sueñas, tú vives,
tú formas, tú amas sin condición!

A veces lloro por ti...
Una y otra vez,
abrazado a tu imagen infantil.
Te veo, te extraño, te quiero, te busco
porque eres un niño con carácter adulto
¿Quién te hizo madurar?
Tú eres un ejemplo, no lo olvides.
No naciste sin razón...
Yo también te tuve en mis brazos...
piel morena y arrugada,
(lágrima), piel de bebé.

A veces sonrío por ti:
te veo jugar y me dan ganas de jugar,
de volver a tus 11 añitos,
y ser tu mejor amigo,
tu compadre, tu oído infaltable.
Me haces reír, poeta de Dios.
Levantarás vidas completas.
¡Salta niño! ¡Eleva tus brazos!
¡Serás un águila que vuela alto!

¡¡¡Salta, hermano mío!!!
¡¡¡Brinca a tus sueños!!!
Toma mis manos,
volemos juntos, yo te ayudo,
y tú me ayudas más.
Compongamos salmos juntos:
tú cantas y yo toco las cuerdas.
El salmo 151 escrito en tu corazón.

Te quiero, hermano; tú eres como yo.
Sombra de viudas y sostén de débiles:
¡Alcanza más que yo, niño de Dios!
Este homenaje es para ti...
(lágrimas y sonrisa)


"Quien desee entrar en el Reino de los cielos, debe ser como un niño..."