25 de marzo de 2007

Una sola diferencia

La historia de mi vida se vio totalmente alterada cuando conocí a Dios. Estoy seguro que una multitud muy grande de personas podrían decir lo mismo; sin embargo, quisiera reflexionar en torno a un solo punto, y es aquello que ha marcado una diferencia profunda en mí.A veces pienso en impactantes mensajes que compartir, pero quiero describir el corazón de Dios. Creo que me he hecho aficionado a eso... Cada vez que pienso, canto u oro, vuelvo a sentirme sorprendido de todo lo que significa para mí.El trabajo minucioso que hace el Padre con nosotros, a veces es doloroso, a veces se disfruta, a veces se quiere dejar de lado, a veces se siente pasión... Mientras Él nos dice: "Tranquilo, todo estará bien..." Muchas veces quise dejar de lado todo y sentía rabia a causa de la injusticia que veía a mi alrededor, mientras algo en mi interior me decía: "Confía en mí...". Mientras más débil estaba, la fortaleza fue mucho mayor en Dios.Pero no fueron grandes cosas las que Él esperó de mí, sino al contrario, eran aquellos pequeños detalles que nadie nunca vería, aquellos que se ven en el secreto y que a nadie se cuentan, porque es un asunto de dos, un asunto compartido privadamente. Y ahí me conquistó: sentado en una cama con mis ojos cerrados y buscando el sentido de seguir viviendo en medio del caos y la depresión que vivía... ¿Qué esperaba de mí? Un corazón dispuesto a ser sanado... un corazón dispuesto a ser usado. Fue un detalle de su amor...


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¿Qué hace la diferencia entre tú y yo? El detalle de amor que el Padre ha puesto en cada corazón. Porque lo que se cree y piensa en el corazón es todo lo que habla nuestra boca.¿Con qué me presentaré delante de Dios? Con un pequeño detalle: mi amor.¿Con qué lograré capturar su corazón? Con mi humildad.


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Los pequeños detalles han marcado mi vida por completo. ¿Qué puedo hacer? Enseñar que los grandes sueños se construyen a base de pequeños "ladrillos" que cada cual va poniendo de acuerdo a un diseño personal. Quiero ser detallista como Él lo fue conmigo. ¿Será hoy el día para comenzar? Sí, hoy es el día...

20 de marzo de 2007

Espíritu Santo: Una nodriza

Dios es más sencillo de lo que creemos. ¿Por qué creer que recordará a cada momento nuestro pasado? Al parecer nuestra mente vuela más rápido que el esperar la voz de Dios. Y el Espíritu Santo nos ha sido dado para acompañarnos a todo lugar. No es de esas personas lejanas que no aguanta ninguna broma y que está todo el día serio. No es de esos que buscan lo peor de ti para sacarlo a la luz... Al contrario, estimula nuestras virtudes y está dispuesto a sanar y cambiar todo lo que hay en nuestro corazón. Pero hay sólo una condición: dejarlo ser. Si no le das el permiso, Él no podrá actuar. Me parece que es todo un caballero, y que toca la puerta pero no ingresa con violencia. Espera humildad.

Pero más allá de eso, tiene una personalidad de nodriza, puesto que ha sido enviado para estar a nuestro cargo y fortalecernos en todo tiempo. Hay algunos rasgos suyos que me llaman mucho la atención y revolucionan toda la imagen que creía tener de Él:

- El Espíritu Santo es flexible: No te condenará si le cuentas lo que eres, lo que sientes y lo que haces. Es un Consolador personal.
- El Espíritu Santo es sensible: Por lo mismo se puede contristar y quien blasfeme contra él no tendrá perdón.
- El Espíritu Santo es de confianza y de verdad: Puedes contarle todo lo que quieras, hasta reírte con Él. Con esto no le estoy restando el respeto que merece, sino diciendo que hay libertad en Él y que desea que no aparentes delante de su presencia. Más allá de alguien lejano que a veces nos visita, es un amigo que estará siempre ahí con un "buenos días" en la mañana y con su apoyo en todo tiempo.
- El Espíritu Santo es un entrenador: No importa cuantas veces caigas para alcanzar tu propósito en la vida, tu entrenador nunca te dejará y será alguien que estimule tus records y te dirá "¡tú puedes!" cada vez que no logres lo esperado.


¿Cuál es tu imagen del Espíritu Santo..? Aún creo no poder asimilar lo que acabo de escribir.

5 de marzo de 2007

Como si fuera ayer


La mañana estaba fría y el viento matutino corría fresco y sin temor. Los naranjos, alfombrados por el rocío, yacían inmóviles, serios y ordenados. Y yo en las tablas endebles de aquella gradería, aguardaba con ansiedad que el partido comenzara. El viento pasaba a segundo plano, y solamente sentía la pasión de aquel momento. Yo quería ver a mi padre jugar fútbol. Momentos antes lo había acompañado a cambiarse al camarín. Junto con él, muchos hombres grandes y peludos cambiaban sus ropas cotidianas por un short y una polera de un mismo color. Mi papá era volante. O parece que era eso, porque siempre lo miraba tirar los centros para que otro hiciera el gol, mientras algunos gritaban su nombre dentro de la cancha...

Los recuerdos son cada vez más presentes. Yo estaba en las gradas, un poco nervioso porque papá podía caerse o su equipo podía perder, sin embargo no emitía ningún grito desde donde estaba. Fue como ayer que lo vi correr velozmente, y eso me llamaba la atención. Porque siendo un hombre de cuerpo no muy delgado, podía mover sus piernas más rápido que todos. Y me sentía orgulloso de él... Era mi papi.

Más tarde pedimos permiso para recoger naranjas desde los árboles que, esta vez se movían mucho más y la escarcha de las 8 a.m. había desaparecido. Ese día celebramos comiendo naranjas...

Creo que si lo viera jugar otra vez, tendría la misma actitud: parado en las gradas, en silencio y esperando que hiciera un gol. Quizás sonriéndome de que conservara su capacidad de correr rápido. No sé... Le daría gracias por el camino recorrido, le agradecería lo que ha hecho por mí. Por jugar otros partidos a favor mío y por correr velozmente por cubrir mis necesidades. Abrazaría también sus triunfos y esperaría que las multitudes le rindieran un aplauso por algún gol. Y creo que otra vez sería un niño en su hombro, un bebé que clama a favor suyo, un pequeño que aguarda las palabras de su padre.

Esta vez agradeceré sus palabras que, buenas o malas, formaron mi carácter. Le rendiré homenaje aunque mi humanidad me diga que no se lo merece. Le abrazaré aunque sea de espaldas y terminaré por cerrar etapas con él. ¿Puedo seguir condenando a alguien? ¿Puedo una vez más negar mis raíces sin soltar lo que me mantuvo atado tantos años?


Papá:

- En tu ausencia encontré a Dios Padre.

- En tu presencia aprendí el esfuerzo y la perseverancia. Que las metas en la vida tienen un costo y hay que pagarlo, que hay que entregarse por completo en pos de un desafío que quizás nadie cree.

- En tus palabras encontré, sin saber, mi destino.

- En tus actitudes mi carácter se formó.


...

...


¿Puedes enseñarme a jugar fútbol contigo? ¿O a soldar una reja? ¿Puedes invitarme a caminar por la interminable línea del tren? Ahí reiremos otra vez; yo te encontraré y tú me encontrarás. Ahí verás que siempre me tuviste al lado, y yo veré lo mismo en ti. Allí me daré cuenta que tengo tus mismos ojos. Que la genética nos ha ligado a nuestra herencia. Allí veré que también me parezco a ti...


Te quiero, aunque quizás nunca leas este escrito y te emociones como yo. Felices 50 años...