30 de diciembre de 2010

2010 - 2011

Recuerdo siempre que cada 31 de diciembre lo dedicaba a hacer balances, analizando cosas que mejorar y cosas que fortalecer. Sin embargo, este último día del año lo dedicaré a agradecer por aquello que Dios me ha dado y a creer en sus promesas para el presente y el futuro, queriendo que Él haga su voluntad en mi vida sin que yo fuerce las circunstancias como a veces lo hago o siendo impaciente en mi interior... Anhelo profundamente que llegue un tiempo de esperanza donde pueda ver lo que Dios quiere que haga, aún cuando haya incertidumbre. Deseo de todo corazón que ciertas cosas se aclaren en mi vida y que ya no sienta -como a veces me pasa- esa soledad que de repente viene, a pesar de saber que hay mucha gente a mi alrededor. No saben cuánto anhelo eso...

"Señor, acuérdate de lo que has hablado a mi vida y no calles por favor. Acuérdate de las palabras habladas en la intimidad, cuando, sentados tú y yo, hablábamos de todo con profundo detalle... Enséñame a descubrir tus nombres en medio de cada circunstancia y allí reencontrar mi valor. Cuando suceda eso, permíteme vislumbrar en parte lo que tu libro ha escrito de mí y sorprenderme de aquello que piensas que soy capaz de hacer, mientras levanto mis manos a ti declarando mi dependiencia de ti y pidiendo que agendes de nuevo mis tiempos y lo hagas todo nuevo"

26 de diciembre de 2010

Para mi la Vida es esto [...]


Cuando pienso en este año, la imagen del recuerdo se tiñe de momentos trágicos. Los ya mil veces comentados episodios del terremoto, maremoto, mineros, accidente de turbus y presos de San Miguel vienen a la mente como una pequeña muestra de lo que ha sido este tiempo. A raíz de todo esto, esperamos que el 2010 se vaya pronto y que el nuevo año traiga la anhelada esperanza que necesitamos. A raíz de todo, esperamos que el 2010 se vaya con todas esas cosas malas y el 2011 se trague la desesperanza, evocando tiempos de éxito y prosperidad. En tiempos como este, es bueno que recatemos del baúl de nuestros desvanes, aquella virtud tantas veces olvidada: el agradecimiento. Me hago esta pregunta: ¿puedo ver lo bueno de entre lo malo? o ¿puedo rescatar las virtudes de entre los defectos de los demás? ¿puedo agradecer en medio de la tragedia? Y esta es mi respuesta: Sí, podemos. Porque esto es para mí la vida: repartir el pan con los que necesitan, agradecer por el día despertado, mirar a nuestro alrededor y valorar de verdad lo que tenemos, dar honra a los que amamos, sin dar por asumido que ellos saben que los queremos; dejar de lado las caretas y reconocer cuando hemos fallado, brindar servicio a los demás sin que nadie más que ellos se entere, permitir que otros nos confronten sin mostrar defensas o atacarlos por ello... Y también algo que repetiré hasta el cansancio: bendecir a quienes nos han ofendido, prestar la otra mejilla [...] [...], dar a quienes nos hieren, no ser rencorosos ni ser egoísta con los demás...

"Y esta es mi oración, querido Dios... que este tiempo de fin de año traiga consigo una nueva esperanza y una devoción renovada hacia ti. Que pueda rendir mi vida a tu servicio sin escatimar en los gastos, riesgos o problemas. Mi oración hoy se dirige hacia el futuro, hacia lo que tu libro ha escrito de mí, hacia lo que tu voluntad ha trazado como nuevo rumbo donde transitar, como nuevo derrotero hacia ti, como nuevo tiempo de volverme a ti y de amarte con todas las fuerzas, con todo el pensamiento y con todas mis canciones... Para mi la vida eres tú... para mí el respirar vida no se trata de menor dolor, menos tragedias o que las cosas resulten como mis planes lo han dispuesto... sino que estar contigo, vibrar con los mismos sueños que palpitas y estar día a día en tu presencia... Para mí eso es vida..."

22 de diciembre de 2010

Pre-Navidad



La navidad se acerca a pasos agigantados... los niños corren agitados por las aceras de las calles y las luces a lo lejos avisan que corriendo viene el 25 de diciembre. Son las mismas luces que en antaño me gustara observar en sus brillos al unísono... siempre constantes y con cánticos escuchados cuando te acercabas. En navidad es la vida la que agradecemos, porque Jesús mismo vino al mundo a pesar de las incomodidades de un pesebre.

Antes de navidad, quisiera preguntar: ¿qué estás dispuestos a dar? Seguramente alguno habrá destinado parte de su presupuesto a comprar regalos para obsequiar a algunas personas cercanas. Pero les vuelvo a preguntar: ¿qué estás dispuestos a dar? Ya no pensando en las cosas materiales que el comercio nos propone, ya no pensando en cómo adornaremos la casa o cómo estiraremos el dinero para que alcance para estas fiestas. ¿Qué estás dispuesto a dar? ¿Perdonarás al que te ofendió? ¿Dejarás el orgullo de lado en esta navidad? ¿Pensarás en el otro antes que en ti mismo? ¿Pondrás tu vida en servicio de otros? Les animo a pensar en alguien a quien bendecir antes de navidad y estoy seguro que el 25 de diciembre no será aquel día de estrés donde luchamos con el bolsillo para que deje de gastar. Les desafío a pensar en alguien a quien expresarle el sentido de la navidad... Les desafío a entregar vida aunque sientas que no la tienes, aunque no sepas cómo hacerlo... Que esta navidad sea diferente no dependerá de cuántos regalos recibas o cuantos regalos des, sino en que salgamos de nuestro egoísmo y decidamos amar, a pesar de haber sido dañados, o traicionados, o dejados de lado, etc. El amor verdadero no consiste en dar cuando todo esta bien, sino aquel que, viendo errores y problemas, decide perdonar y seguir adelante.


16 de diciembre de 2010

No fuerces tu destino


La inspiración de este blog fue pensada en centrar el discurso en la restauración. La palabra en sí significa "volver al estado original", y, claro está, que muchas veces en la vida debemos volver al principio para comenzar de nuevo algún asunto. Generalmente restauración se liga mucho con los problemas emocionales o relacionales, pero restaurar también puede significar recomenzar un proyecto abandonado o recuperar sueños que se habían abortado. Cuando forzamos a las personas a ser sanadas, no resulta, así como cualquier cosa en la vida que hacemos en nuestras fuerzas. En esto uno ve que es Dios el que nos acerca hacia sí mismo y nos brinda la anhelada restauración. Si confiamos en él, en algún momento responderá a nuestra oración y anhelo, y nos sanará... a su manera y a su tiempo.

Cuando forzamos situaciones, nos desgastamos y desgastamos a los demás. Confiar en Dios es todo un desafío de paciencia y de coraje que demandará de nosotros fe aun cuando no veamos nada o cuando veamos que todo funciona totalmente al revés de nuestra oración.
¿Cuándo sé que he forzado una situación? Cuando quiero algo y porfío aunque no vea resultados y asoman profundos sentimientos de frustración. Ese es el momento propicio para dejar de pensar en los cómos y los por qués y depositarlo en la voluntad de Dios. En la práctica esa voluntad de Dios podrá ser la solución del problema, como su no solución, dependiendo del caso... pero ante todo, al confiar en Él traerá paz y esperanza de que las cosas de nuestro presente y de nuestro futuro ya están en su conocimiento.

Cuando forzamos a la gente a que sea como nosotros queremos o las intentamos adaptar a nuestra forma de hacer las cosas, pronto se generará un desgaste en la relación. Lo importante, cuando suceden esas cosas, es tener la humildad para reconocer nuestras debilidades y también el esfuerzo para cambiar por el bien del otro. Saben... cuando entendemos eso en nuestra vida, se respira un aire más libre, sin la presión de querer controlarlo todo e incluso cuando hay problemas, podemos aceptar las sugerencias de los demás y no actuar de manera independiente todo el tiempo. Cuando dejamos de porfiar con Dios y rendimos todas nuestras defensas y temores, su paz y su seguridad nos lleva a cambiar y estar más alineados a lo que quiere para nuestras vidas.

10 de diciembre de 2010

Una vida llena de color


"No hay mejor vida que la que se vive a concho... no hay mejor lugar que aquel en el que disfrutamos el haber nacido y en donde podemos sabernos amados por Dios. No hay mejor lugar que su presencia para entenderlo, para abrazarlo con todas las fuerzas, para recibir la paz que nos convence que todo está bajo su control y para abrir los ojos y darnos cuenta que todo está lleno de color"

1 de diciembre de 2010

Confiar, morir, confiar, morir, confiar, mor... [...]


Ese iba a ser el gran día. Tenía 12 años y uno de esos sueños más grandes que tenía, se haría realidad ese domingo. Había ensayado toda la semana con unos cojines que hacían de cajas, hi-hat, tombs, floor-tombs y platillos. Era aquel sueño de tocar batería frente a toda la iglesia. Lo esperaba. Trabajé un montón, practicando y componiendo algunos redobles (o fills como le llamábamos). El día sábado de esa semana iba a ser mi primer ensayo con el grupo. Y llegado el día, me dicen que no podría tocar por no me acuerdo qué motivos. Me sentí horrible. Como niño me había ilusionado y era un ansiado día para mí; pero sucedió exactamente lo contrario. Recuerdo bien que mi hermano mayor era el líder de alabanza y que notó mi tristeza... Esa noche oré y me rendí, decidiendo esperar más tiempo para poder tocar. Toqué cerca de 6 años y yo diría que marcó una etapa importante en mi vida.

Eso otro iba a ser mi gran aporte a la familia. Había cumplido recién los 18 y decidí regalarle un reloj a mi papá. Era un regalo simbólico pues era el mismo reloj que me habían dado en cuarto medio por las buenas notas. Recuerdo que oré mucho por ese día, esperando que fuera un día que marcara mi vida de ahí en adelante y que lograra conseguir el anhelado acercamiento con mi papá... Pero sucedió exactamente lo contrario... y mucho más que eso... Recuerdo aquel 28 de diciembre de 2006 cuando oré y le dije a Dios que le entregaba mi felicidad, le rendía los éxitos, que rendía todo, para que cuidara a mis hermanos pequeños y a mi mamá.

Yo diría que esas han sido algunas de las veces en que he sentido esa dolorosa sensación de tener que dejar atrás un proyecto o algún deseo contra mi voluntad. A veces uno no entiende por qué pasan las cosas y se resiste a dejarlas atrás. Puedo decirles que no vale la pena darle vueltas a las cosas que nos duelen... es mucho mejor confiar en Dios incluso en lo que no comprendemos y aprender de eso. A pesar de todo... hay que seguir adelante.

25 de noviembre de 2010

Gente...

Todos decimos que haremos algo y no lo hacemos. O criticamos cosas que después hacemos o que nos terminan gustando. A veces decimos que algo nos gusta tanto que nunca lo dejaríamos, pero al tiempo la indiferencia nos gana la batalla y abandonamos el proyecto. Mirando a la gente, entiendo eso que a veces se oye a nuestro alrededor: "No confíes en nadie... preocúpate de ti mismo"

Mirando a la gente he visto que algunas cambian de un modo tan brusco que me llama la atención y que, cuando uno se los dice, se sienten ofendidas o se comienzan a proteger. También hay quienes se desaparecen de todo y dejan relaciones de amigos y familia de lado, ya sea por trabajo, por estudios o porque simplemente no hay deseo. He visto como la gente se vuelve rencorosa con el tiempo y cómo no son capaces de perdonar...

He visto como la rutina nos hace morir a los sueños. Que el trabajo, que el estudio, que las cuentas, que el auto que hay que comprar, que el regalo de navidad que hay que darle a la familia, etc. He visto cómo las necesidades de hoy se miden en base a los lujos, entrando en un sistema de vida totalmente diferente al cual queríamos. He visto cómo todo eso es vano en sí mismo y cómo vivir en pro de uno mismo finalmente nos destruye... He visto cómo la gente miente, traiciona, deja de perdonar, abandona a los amigos como quien se desprende de una ropa, deja de preocuparse por quienes los quieren... He visto cómo las personas duras de carácter finalmente terminan lamentando su infelicidad, sumergidos en un círculo vicioso del cual quieren salir, pero que no pueden porque no se dejan ayudar o no permiten que las cosas se hagan de otra forma que no sea la suya propia. Y en este momento me sonrío también, porque veo que yo hago lo mismo, sumergido muchas veces en una cuadrada manera de vivir, deseando las cosas a mi manera y no a la de Dios.

"No confíes en otros", "piensa en tu futuro", "no te postergues". Son muchas de las frases que se nos dice a menudo a través de la publicidad y de nuestras amistades. Y sí, es bueno preocuparse de uno mismo y del futuro, pero si centramos la atención en nosotros mismos, pronto caeremos en sentirnos otra vez vacíos. No existe eso de vivir aislados de los demás, porque incluso los que se dicen "antisociales" necesitan de gente de la cual aislarse. No existe eso de aislándonos de la gente, nadie nos va a dañar... El individualismo francamente nos llevará al egoísmo, y el egoísmo a la indiferencia e insensibilidad.

He visto cómo la gente es imperfecta y me alegro por eso, porque yo también lo soy. He visto cómo la gente se ofende la una a la otra, pero me alegro por eso porque también lo he hecho. He visto que hay gente que deja de ser confiable, pero no por eso uno va a dejar de confiar. El problema está en que, cuando alguien nos traiciona, pensamos que todos son iguales y que nunca podremos depositar sinceridad en otros. Y nos sumergimos heridos en aquel mismo círculo vicioso que, si no cortamos, volverá a tocar la puerta en otro momento. Es ahí cuando entendemos que Dios nos hizo nacer en una comunidad imperfecta para mostrar su amor perfecto. Por eso dice: "lloren con los que lloran y rían con los que ríen", de manera que ya no vivamos para nosotros mismos, sino para Él y para quienes ha puesto a nuestro alrededor.

23 de noviembre de 2010

El viento acribillado

Sólo hoy espero que el silencio
acribillado en sus perfectos recovecos,
marque la distancia que de nuevo aquí se muestra...
Sólo hoy espero que el destierro,
con sus incontables desconfianzas,
marque de nuevo el derrotero...
que se traza otra vez en este viento...

Es el viento que lanza llamaradas...
es el viento que traduce lo difícil...
Oh, si pudiera controlar el viento de lo imposible,
llamaría paz a lo que llaman guerra,
llamaría verdad lo que hoy tramitan por mentira...

Sólo hoy espero que la guardia,
sea bajada en silencio como siempre...
allí.. donde los huraños montes acanalados
y el cielo abierto le dan la bienvenida...
Oh, si fuera capaz de controlar el viento...
y le diera nuevas rutas que siguiera...
sería un cambio en el cielo acribillado...
por las heridas del pueblo que cantan a mi lado...

Sólo espero que el discurso,
valga la pena algún día...
mientras las nubes le dicen al sol qué hacer...
y mientras la lluvia cae incesante acorde escribo...
Oh, si cantara con todas mis fuerzas...
sería como el pájaro que canta inocente...
sería un tigre que caza sigiloso...
Oh, si pudiera controlar lo imposible,
me daría cuenta que volvería a ser ese que no crece
sería aquel huraño que no sigue a nadie,
que sólo se escucha a sí mismo...
y no se da cuenta que las nubes ya sollozan...

Sólo espero que el silencio y la partida
tracen una nueva ruta aminorada...
sólo espero que el silencio...
busque espacios donde caer sentado...
y que me diga algún día qué pasó...
y que no pase indiferente frente mío,
que no mire al cielo como inerte,
que no pase como si ya todo hubiera pasado...
Oh, si volviera a palpar el viento que se extiende
si volviera a buscarte y encontrarte,
seguro caería el viento acribillado...

Oh, si pudiera calmar esta tormenta
que se alza infame sin parar en sus nostalgias...
si pudiera calmar el viento y las olas,
que se alzan sin permiso en el camino...
si pudiera mirar otra vez dentro mío...
y convencerme que el viento vive acribillado...

Hoy sólo me queda a mí el silencio...
de tanto hablar, la lengua se ha secado...
de tanto abrazar los brazos se atrofiaron...
ya los pies se han cansado en su esfuerzo...
Caminaba entre vientos desolados...
caminaba entre lugares apartados...
buscando ser quien no era,
buscando caminar arriba del viento...
pero sin darme cuenta...
que ya estaba acribillado...

21 de noviembre de 2010

Escritos de viajeros

No recuerdo bien el momento en que lo conocí, pero sí que fue en el GBU (Grupo Bíblico Universitario). También recuerdo bien que fue durante el año 2006 en alguna de aquellas conversaciones de pasillo o en la micro. Hasta ahora no he encontrado a alguien que sepa de mejor manera los estatutos y bases del GBU... fue él quien me introdujo en el glosario de términos usados allí y en toda aquella jerga característica jeje.

Fue en el mismo año donde unas dos o tres conversaciones fueron necesarias para entrar en confianza y para poder conversar incluso temas profundos. Fue en aquellos viajes de retorno a casa en Maipú que pude conocerlo más allá del GBU. Vi en él una persona muy honesta y transparente... A veces sufrido, ha ido superando de a poco sus trabas familiares y de su propia persona. Eso lo ha hecho sabio en varios aspectos de su vida. En estos cortos 4 años que lo conozco, puedo ver cómo ha madurado y cómo el paso del tiempo ha generado en él un gran cambio en su manera de ver la vida. Nunca olvidaré uno de los consejos más sabios que me dio para salir adelante en tiempos críticos. De hecho, ese consejo aún sigue ayudándome a seguir cuando hay épocas de incertidumbre o tristeza, como un eco de aquella buena conversación...

Esforzado, estudioso como pocos, entregado y entusiasta. Serían los 4 adjetivos que ocuparía para describirlo. Su nombre es Jaime Peña y ya lo deben haber leído en algún otro escrito de este mismo blog o visto en algunos de los comentarios que ha hecho aquí. Ha sido, de hecho, una de las personas más fieles en visitar este escondido blog. La gente lo conoce por su humor característico jejeje, pero pocos han podido compartir con él sus luchas, sus problemas pasados e incluso sus quejas... Debo decir que es una de las personas que más sabe escuchar sin juzgar a los demás, lo cual se valora mucho...

"Querido amigo: tantas cosas que escribir, tantas cosas que comentar, tantas anécdotas en estos 4 años vividos. Cuántas salidas a comer con los amigos, cuántas reuniones de núcleo compartidas, cuántas conversaciones en Río Quino, cuántos momentos de sinceridad, cuántos momentos de orar juntos, de avanzar a pesar del sufrimiento, de creer a pesar del dolor y de levantar el ánimo a otros. Cuántas caídas y cuántos momentos de levantarse. Es tan difícil de resumir todo, que sólo surgen palabras de agradecimiento... Eres una de las pocas personas que me conoce a fondo y a quien he podido confiar secretos muy profundos.
El día de tu matrimonio fue emocionante. No alcancé a decírtelo, pero extiende la felicidad de ese momento al día a día... No te desesperes cuando las cosas no resultan o si la gente actúa de maneras que no comprendes. La vida está llena de circunstancias que no entendemos... y, con todo, hay que secarse las lágrimas y seguir adelante, aunque cueste. No te desanimes y no temas del futuro, porque Dios te proveerá de lo necesario; incluso si no hay trabajo él te sustentará. No dejes de soñar, porque la mirada puesta en el objetivo permite avanzar más rápido. Y no dejes de ser mi amigo, porque pienso que hay gente que te valora y que ora por ti y tu matrimonio... uno de ellos es este escritor... Un fuerte abrazo


Jaime y su esposa Noemí

15 de noviembre de 2010

A pesar de mí


Estos días he estado pensando en cuánto he cambiado durante este año... Seguro que al pensarlo, se vienen a mi mente muchas cosas que han cambiado para mal y de las cuales cuesta hablar. Siento que me he vuelto más frío, sobre todo ante lo que a otros les pueda ofender de mí... Por eso mismo, les pido perdón a todos los que he ofendido al no estar presente cuando lo esperaban o si alguna actitud los pasó a llevar. También me he puesto más quejumbroso, algo que seguramente he criticado tantas veces y me ha vuelto una persona más orgullosa y testaruda...

Frente a todo esto, siempre me cuestiono el hecho de criticar actitudes que finalmente yo mismo practico. Otra cosa que me cuestiono mucho es la forma en que enfrento los problemas con otros, siempre tratando de "no quedar mal con nadie", cosa que no es buena desde ningún punto de vista, porque lo único que hace es desgastarte... especialmente con aquellas personas que se demoran un poco más en dejar el rencor de lado y querer conversar el tema...

También me siento más desmotivado que antes. Han sucedido cosas muy buenas que valoro, pero mirando hacia el futuro, se asoma la incertidumbre otra vez, de no saber qué camino tomar o si el camino decidido hasta el momento es el mejor. De no saber si dejar a la familia sea el mejor proyecto o si quedarse en Santiago sea el camino a tomar. Mi confianza es saber que en todas las veces que he pasado por momentos así, la mano de favor del Señor viene de nuevo y traza un nuevo derrotero por el cual transitar... "Ven Señor, y trae algo nuevo, a pesar de mí..."


3 de noviembre de 2010

Te sacan del encierro

Recuerdo la vez que me fui a quedar a su casa. Era un camarote en el que hablamos por largo rato. Aunque lo había visto miles de veces en la iglesia y habíamos compartidos muchos de aquellos momentos inolvidables juntos en los jóvenes, no lo conocía muy bien. Fue esa noche donde hizo una de las confesiones que marcarían su futuro de ahí en adelante... y aunque era un secreto a voces, fue bueno saberlo de su boca: "me gusta la susy..." Su nombre es Sebastián, mi cuñado.

Siempre alegre, extrovertido... con la talla a flor de piel y una gran capacidad para motivar. Creo que son contadas las veces en que lo he notado triste o desmotivado por largo tiempo. Muchas menos las veces en que he recibido un no como respuesta a alguna petición. Muy generoso, integrador y una calidad de persona que admiro mucho. Creo que nunca se lo he dicho, pero esta es la ocasión... y uno de los objetivos de escribir acerca de personas importantes ha sido el de honrar a aquellas personas que quiero y que han formado parte importante de mi vida.

Él es un buen amigo... uno de aquellos que puedes compartir mucho tiempo sin aburrirte y también conversar temas serios. Él es un amigo fiel, de esos que uno encuentra en pocas partes... sin embargo, él permanece. Muchas veces recuerdo haber estado desmotivado hace algún par de años, y las salidas me reanimaron o el sentido del humor dio vida en medio del dolor. Nunca me había puesto a pensar pero Sebastián se ha transformado en alguien importante en mi vida y alguien que Dios ha usado para dejar de lado el encierro y ser más abierto en comunicar lo que uno cree...

"Agradezco a Dios el hecho que ya seas parte de mi familia, como un hermano más... La familia Menares Fernández no es muy expresiva, pero todos te quieren, aunque no lo digan en palabras. Somos callados, pero todos valoramos la alegría que has traído a estos pocos introvertidos :) Gracias por cuidar a la Susy también... porque veo que es feliz a tu lado y eso nos hace felices a nosotros también. No cambies eso, porque el hecho que seas atento con ella, la conquistará una y otra vez. Ve en el Maty un proyecto de vida... un pequeño que aprenderá de tu buen ejemplo...

Y ahora me surge esta pregunta: ¿Cuál es la nueva etapa a la que Dios teestá llamando a vivir? Has alcanzado un título profesional, un trabajo y una familia estable... ¿qué se viene ahora? Y hago esta pregunta inquisitivamente para desafiar al Sebastián que soñaba y actuaba. Hago esta pregunta al Sebastián que amaba el desafío y que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de alcanzar su objetivo. Dios quiere usar esa parte tuya para alcanzar a otros con su reino. Tiempo es de soñar de nuevo, de exponer delante de Dios tu verdadero llamado en la vida... Por eso el cielo pregunta hoy: "¿Puedo contar contigo?" y "¿Quién irá por nosotros a los necesitados y a los pobres?".


26 de octubre de 2010

Términos y comienzos

Han acabado los alginatos y las siliconas,
las tardes compartiendo con compañeros del día a día también...
Se acaban las cubetas platinadas,
todos los box que ocupábamos desde antaño.
Se acaba la vida de universidad con sus encantos...
se acaba la etapa más movida,
dejando atrás sentimientos y pensamientos.
Termina un tiempo recordado,
tiempo de volver a partir de cero,
tiempo de caerse y volverse a levantar,
fue ese tiempo de ver los milagros de Dios,
Su provisión de todo este tiempo.
Terminan los ciclos de tristeza,
terminan las caídas y los éxitos de cada semana.
Terminan tantas cosas
que hoy me emociono agradecido,
que hoy me emociono sin palabras,
que hoy me emociono sin argumentos,
contento,
alegre,
por un momento intentando disfrutar este momento
que de pocos está la vida....
Terminan la universidad con sus encantos,
termina la carrera con sus logros y fracasos...


Y hoy miro al cielo al volver a un nuevo comienzo...
a abrir otra etapa en mi vida...

Comienzan las horas laborales,
comienzan las inversiones y el futuro anhelado,
comienza aquella etapa de la cual siempre decía:
"Algún día Dios me permitará ser dentista"...
comienza la etapa de un sueño...
como cuando uno es niño y le compran el juguete deseado...
Comienza el tiempo de la familia y el matrimonio,
y aunque no lo veo, sé que pronto vendrá...
Comienza pronto el tiempo de cosecha,
comienzan las alegrías compartidas.
Comienza un nuevo tiempo junto a Dios...
otra arista de quien busca ser un verdadero adorador...

Comienza otra etapa...
en la cual otra vez rindo mi felicidad,
rindo el éxito para Ti, Señor...
tú sabes que te amo y que si tú no estás
nada tiene sentido.
Comienza otra etapa...
en la que te pido que aparezcan nuevos nombres para mí.
Lo rindo todo...
tú sabes que estoy en tus manos.
Tú sabes que cada logro en la vida es por ti.
Por eso hoy el reconocimiento es tuyo,
y los agradecimientos se encausan alegres y emocionados a ti.
Tú sabes que todo es por ti, Señor.
y que hoy contento te escribo de nuevo...

12 de octubre de 2010

Agradecimientos de mi tesis


A Dios, por proveerme de todo lo necesario y por ayudarme en todo este tiempo.
A mis padres: Carlos y Ruth, por ser quienes, con su esfuerzo, me han dado un ejemplo de vida a seguir. Es difícil describir en palabras lo que siento por ellos.
A mi hermano Andrés y mi cuñada Carolina; y a mi hermana Susana con mi cuñado y amigo Sebastián: estoy seguro que sin su amistad y apoyo incondicional, este trabajo no sería el mismo.
A mis hermanos menores: Daniel, Elizabeth y Carla. A todos ellos agradezco por la alegría y cariño que tanto me han dado.
A mis sobrinos: Ignacia y Matías.
A mis abuelos: Pepe, Lila, Arturo y Juana.

Al Profesor Braulio Gómez por haber propuesto la realización de este trabajo y por el constante apoyo y compromiso que vi en él. Al Profesor Dr. Enrique Ramírez, por la constante ayuda, motivación, enseñanza y formación. Al Profesor Dr. Rodrigo Lara por su valiosa ayuda en la construcción de esta tesis.
A Gabriel Rabi por su enorme disposición para enseñarme y por sus valiosos consejos.
A Blanca Guzmán, por su preocupación, paciencia y buena voluntad.

A la Dra. Carmen Lucía Guzmán, por la confianza y colaboración constante en la construcción de esta investigación.

Al Profesor Jorge Rodríguez, por la disposición y ayuda en este trabajo.

Agradezco especialmente a la Clínica “Sistemas Radiológicos Maxilofaciales”, la cual aportó los exámenes utilizados en este estudio. A sus funcionarias Paula y Sra. Elsa. Sin su colaboración este trabajo no hubiera sido posible.

A Romy, Joy, Jaime, Guillermo y Poly. No puedo negar el cariño indescriptible y el aprecio que siento por cada uno de ellos. Gracias chiquillos por formar parte importantísima en mi vida.

A mis amigos en estos 6 años de universidad: Juan Luis, Sergio, Leonardo, Lidia, Karin, Claudia, Nicolás, Víctor, Pamela, Kathy, Felipe, Ange, Débora y Christopher.

9 de octubre de 2010

Cambios de etapa

Y los cambios vienen... cuando quizás suceda que un nuevo sol salga luego de la oscuridad... Y hoy siento eso... que ya hay todo un tiempo que está pasando. Siento una gran tristeza hoy.. como si muchas cosas fueran y debieran quedar atrás; y a la vez, agradecimiento por todo lo que Dios ha hecho en todo este tiempo. Muchas emociones juntas a veces, pero sé que Dios abrirá nuevos horizontes en mi vida... y mientras lo hace, quiero que me lleve a soñar más de lo que he soñado hasta ahora, y concretar los sueños que ha puesto en mi corazón...

3 de octubre de 2010

Sueño...

He escrito tanto de él que las letras se han gastado en su esfuerzo de transmitir las ideas, de expresar los sentimientos y las emociones que han surgido espontáneas. Me he inspirado tanto en esta persona que incluso muchos textos subyacen atentos en mi memoria para ser escritos y reescritos en algún papel y que tienen su rostro en ellos. Y hoy quiero presentarlo aunque, como digo siempre, probablemente nunca lea esto o se lo llegue a mostrar. Anhelo el día de poder hacerlo... y abrirle este escrito cuando pasen los años y sea el tiempo de abrazarlo de nuevo.

Me prometí a mi mismo dejar de escribir acerca de él por largo tiempo. Y hoy abro la cortina de este escenario para mostrarlo nuevamente, pero esta vez perdonado... esta vez pudiendo mirarlo a la cara sin rencor y sin ganas de tenerlo bien lejos... Mientras escribo, anhelo traer su imagen como aquella de la niñez, como aquella en que los inocentes juegos hacían de papá un superhéroe, un hombre fuerte, un ejemplo de vida y un modelo a seguir. Mientras escribo, las lágrimas siguen siendo buenas compañeras de un tema que aún no se ha enfriado... de un tema que aún sigue ahí latente a veces. No lloro por el recuerdo doloroso... No lloro de pensar en todo lo que viví... Sino lloro por haber sido esta la persona que Dios utilizó para atraerme hacie Él otra vez. Luego de mucho tiempo en pausa, hoy puedo levantarme y presentarles a mi papá Carlos.

De grandes dotes discursivos, esforzado, responsable y apasionado... Siempre atento a nuestras necesidades, lo he visto trabajando mucho por darnos siempre lo mejor. La carrera de odontología no es para nada barata, pero él asumió costearlo todo, incluso cuando el dinero escaseaba. Vi muchas veces fe en sus oraciones, cuando pedía para que nada nos faltara. Y también vi cómo Dios le respondía y los recursos fluían de la nada, incluso habiendo deudas y partes que pagar. Lo vi trasnochado, muchas veces llegando tarde a causa de las horas extras... pero siempre preocupado que nada faltara.

El día en que se fue de casa escribí en este mismo blog: "Cuando vuelvas de este largo viaje, te esperaré con los brazos abiertos y con un rótulo que diga perdón". No volvió por diversas circunstancias... y ya han pasado muchos 18 de septiembres, navidades y años nuevos en que hemos estado todos dispersos en la familia; y aunque aún se siente raro a veces, poco a poco la mano de consuelo de Dios se ha encargado de calmarlo todo y de suplir las necesidades. Estoy seguro que en su soledad también lo ha hecho... Aún en medio de las tormentas familiares, he visto al Dios que acepté en mi corazón: un Dios capaz de restaurar lo imposible, de poder para sanar lo que nadie puede sanar... un Dios que sana la depresión y para quién nada hay difícil.

"Las palabras sobran y los discursos inútiles para expresar todo lo que hoy quisiera decirte. Por un momento quisiera transportar este discurso a los juegos de mi niñez y darte gracias como si fuera un niño, aquel hijo que salía contigo a caminar y que te acompañaba a veces. Permíteme por un momento hacerte sentir especial, así como Dios te ha hecho... así como sus manos te formaron... con aquel propósito con el que naciste. Permíteme ofrecerte mi amistad cuando decidas volver, para decirte que ya no hay rencor... que el dolor se ha esfumado en la imagen de Jesús... que detrás de mis palabras ya el perdón se ha sembrado y todo dolor ha sido sanado. Cuando vuelvas..."





29 de septiembre de 2010

Su nombre es...

Solamente recuerdo haberlo saludado y a los dos minutos me volvió a hablar, diciendo: "David, acompáñame a la oficina, por favor". Había estado haciendo gestiones (en realidad, otros por mí), para conseguir una beca para el campamento nacional del siguiente año. La verdad es que no comprendía bien dónde me había metido ni a las personas que estaba conociendo. Siempre cuento la misma historia de haber llegado a la oficina del GBU y haber leído un panel donde decía: "Estamos en una generación que tiene una tendencia al hedonismo"... Sólo leí eso y mi reacción inmediata fue: "Emmm... ¿dónde me vine a meter?" jejeje.

Lo conocí en una oficina que estaba llena de universitaros. Era diciembre y se estaba organizando un campamento de servicio en Neltume; él, mientras tanto organizaba las cosas para el campamento nacional del GBU que sería después. Organizado, siempre dispuesto a escuchar, sincero, honrado y con una capacidad de servicio que he visto en pocos... Médico veterinario de profesión, pero siempre obedeciendo a Dios por sobre sus propios intereses... En medio de esto aparece un gran amigo... Se los presento: su nombre es Gustavo Sobarzo. No podría sino hablar bien de él, pero por sobre todo me gustaría destacar su fidelidad. Siempre me acuerdo de una experiencia que me marcó en el año 2007, cuando estaba muy mal con cosas de la familia. En el mismo campamento de servicio estuvo siempre dispuesto a conversar; de hecho, me propuso que oráramos juntos todos los días que durara ese campamento. En efecto, así lo hicimos... y fue una experiencia que hasta el día de hoy valoro como una de las más notables. Yo no sé si realmente él se da cuenta del alcance de su servicio, pero estoy seguro que Dios lo usa para restaurar y pastorear a las personas. En él han encontrado no sólo a un asesor, sino a un amigo y consejero dispuesto a trabajar por ellos y a ser sensible a sus necesidades.

Pienso que hace mucho bien recordar el amor que Dios brinda a través de aquellas personas que uno quiere. Y hoy Gustavo, "permíteme honrarte a través de estas palabras y agradecer tu amistad. A través de ti he comprendido el valor del servicio y he visto en ti un ejemplo de vida, de toma de decisiones y de valentía para seguir en la vida. A pesar de los errores que veas en ti mismo, y el cansancio que a veces ves que toca tu puerta, aún así no te detengas. A pesar de las adversidades y de los asuntos que escapan a tu control, permite que Dios dirija aquello que te cuesta o que ves imperfecto... Y ahora te pido que por un momento mires hacia atrás y puedas ver lo que Dios ha hecho a través de ti... Cuando estés mirando, recuerda los tiempos invertidos, los estudiantes que llegaban tristes y se iban aliviados, los que colapsaban y se iban más tranquilos y ve cómo Dios usa incluso tus debilidades para bendecir a otros. Cuando termines de ver hacia lo pasado, echa un vistazo hacia el futuro... Espero que veas lo mismo que yo: matrimonios restaurados, estudiantes animados y un Dios que te usa con poder".



24 de septiembre de 2010

Te he llamado amigo

Recuerdo bien el día en que lo divisé por primera vez. Fue en la entrada a las salas de la Facultad de Química. Me habían hablado de él, pero sólo lo había visto en un par de fotos rondando por algunos "fotologs" de aquel tiempo. También tuve la oportunidad de leer algunos de sus escritos de blog... y de hecho puedo decir que gracias a la insistencia suya y de Jaime, abrí este espacio para escribir.

Lleno de luchas internas, con dilemas existenciales, anhelos de santidad y con una profunda devoción a Dios. Listo siempre para hablar y escuchar... sobre todo a escuchar. Risueño, sincero, transparente, esforzado y con una gran capacidad de llegar al corazón de las personas. Al igual que Joy, algunas veces le vi vestido de niño interpretando obras de teatro; en otras, ayudando en operativos, cantando en iglesias y encuentros. Cuando lo veía hablando en público, debo reconocer que lo observaba con gran admiración y con ganas de tener algunas de sus cualidades. Y siempre oraba: "Señor, dale más de lo que él anhela".

Siempre que nos juntábamos a conversar, recuerdo que pasábamos mucho tiempo riéndonos y tirando tallas; pero de un momento a otro, las conversaciones podían tornarse muy profundas y reflexivas. Creo que una de las personas que más confronta mi vida es Guillermo. Como ya dije, admiro muchas cosas de él, pero sobre todo agradezco la honestidad para decirme las cosas que ve mal en mí o los caminos que no he tomado bien. Agradezco el hecho de poder compartir con él mis penas, alegrías, caídas, tropiezos y luchas diarias... y a pesar de eso, no ser condenador.

Mientras intento escribir, los recuerdos asoman entre letras de profundo agradecimiento. Nunca olvidaré lo que Dios me habló un día: "Él es mi amigo". Solamente me remití a sonreír... es como si Dios confiara mucho en Guille y hubiera depositado en él un fuerte llamado pastoral y evangelístico. Es como si su mano de favor le siguiera donde quiera que va... Creo que esa amistad con Dios la vi muchas veces reflejada en personas restauradas a través de él... también la vi en personas llorando de emoción, cantando de alegría... la vi en árboles que volvían a la vida y en debilidades que se transformaban en fortaleza.

Con todo eso las dudas siguen... y las luchas internas siguen golpeando la puerta a veces. Pero Guille... "nunca olvides que Él está contigo y que las promesas que te ha dado no son para un futuro lejano, sino para un futuro que se construye desde tu presente. Y es tiempo de que construyas sobre la base de los sueños que hay en tu corazón... de aquellos sueños que has estado planificando desde hace ya mucho tiempo. Cuando lo hagas, mira a tu alrededor, y observa a aquellos que con manos sinceras queremos ayudar a que te pongas de pie en tus caídas, a llorar contigo y a reír cuando estés contento. Observa que te extrañan, que oran por ti, que anhelan compartir tus éxitos, tus fracasos, tus pensamientos profundos.
Y ahora... ¿que es lo que sueñas? ¿qué es lo que mueve tu corazón a seguir? ¿qué es lo que motiva al Guillermo de los 24 años? Cuando respondas eso amigo, te estaré esperando en el mismo Mc Donald donde hemos casi resuelto el mundo y donde los toques de amistad hacen la diferencia entre un día y el otro".


20 de septiembre de 2010

A largo plazo

Con fuertes interrogantes desde antes de nacer. Padres preocupados. Primera hija. Nuevas interrogantes. Problemas. Más problemas. Luego un parto. Luego problemas otra vez. Crecimiento. Desarrollo. Problemas. Que la salud. Que el control médico. Aprietos económicos... Escondida... Herida... Sanada... Herida otra vez... Escondida otra vez... Altos. Bajos.

Entre aquellos altos y bajos, la conocí. Sentada con alguien al lado de uno de los muros del salón del recinto, la vi sentada al lado de alguien conversando y luego orando. Creo que es la mejor escena de la que estas líneas pueden valerse para describirla. Entre altos y bajos alentando, conversando, levantando sueños, ayudando a cargar pesadas cargas, comprendiendo y siendo fiel... Me habían hablado de ella y un par de escenas del pasado me la hacían parecer "cara conocida". Y, en efecto, la había visto varias veces tomando forma de lápiz en una obra de teatro. En un hospital. Luego en cerros. En iglesias...

El 2006 fue el año en que su amistad fue el obsequio que el Señor dio a mi vida en épocas de dolor. Cuando recuerdo eso me es imposible contener algunas lágrimas... esas que están llenas de agradecimiento... esas que se intentan retratar entre letras imposibilitadas de expresar toda la emoción y que surgen espontáneas. No podría contar las innumerables llamadas, mensajes de texto, conversaciones en donde sólo me escuchó y en donde fue testigo del dolor y también del perdón... En medio de todo oró por mí y sus oraciones eran consuelo y fuerza en medio de todo.

Han pasado 4 años y medio desde la primera vez que la vi sentada en Río Quino conversando y orando por alguien. Ya no está el lápiz de amarilla apariencia ni tampoco los bailes que allí hacía en los hospitales, cerros e iglesias. Tampoco están los mismo amigos... algunos ya no están, otros siguen, y algunos otros se han sumado al círculo. Entre todos los amigos surge una pequeña e importante característica en común: han sido escuchados por Joy. No se trata de esas amistades en que uno se ríe y la pasa bien tan solo. No se trata tampoco de alguien que está en un momento de tu vida, pero después desaparece. Como alguien muy acertadamente lo dijera hoy: "Joy, eres una amistad a largo plazo". Creo que no hay mejores palabras para describir su fidelidad, su respeto, su discresión y sobre todo el consuelo que emana de las conversaciones, de los llantos derramados y de los tiempos invertidos.

El autor de estas líneas hoy la observa con admiración... "Has sabido superar tus problemas y sigues aquí. Con problemas y más problemas, pero aquí sigues. Y hoy te abrimos los brazos para que esta vez otros te carguen, otros te consuelen, otros eleven los brazos caídos, las autoestimas derrotadas y los corazones apocados. Permite que el suave toque de su Espíritu le dé vida a los sueños muertos... a esos que en otros tiempo no fueron tomados, pero que ya es tiempo de creer. Permite que el suave toque de su voz penetre en lo más recóndito y levante autoestimas destruídas, hogares caídos y brazos cansados. Cuando hables, permite que la voz de su Espíritu de vida a los que te escuchan, porque no eres tú quien habla, sino que es Él mismo a través de tu carácter de aceptación, de amor y de perdón. Cuando estés dolida, permite que la suave sanidad de su Espíritu utilice tus heridas y errores para dar vida a los que piensan que nada pueden y que el amor del Padre no los alcanza... Cuando anheles, hazlo a brazos abiertos, porque aún en medio de los imposibles veo que Dios pondrá aquellos recursos que actualmente no ves. Y cuando te llame, no te escondas... pues no existe un error tan grande que Él no pueda perdonar; y no existe una debilidad tan profunda que Él no pueda utilizar para mostrar su gloria. Te quiero amiga... Te deseo un feliz cumpleaños"

15 de septiembre de 2010

Por consolar...

Sentada en un pequeño espacio de no más de 1 metro. Justo encima de uno de los colchones que se habían dispuesto para ese retiro. Ahí estaba ella. Tímida, pero observándolo todo. Justo en frente suyo habían dos personas intentando tocar una guitarra a cuatro manos en las posiciones más extrañas que pueden imaginarse: un amigo y el autor de estas líneas. Aquel Chillán del 2006 estaba helado afuera, sin embargo, dentro de la sala, la estufa a leña instalada cerca de la entrada, mitigaba el frío. Fue el lugar preciso donde la conocí, sin saber siquiera quién era. Sólo me acuerdo haberla saludado con un frío "hola" sin profundizar en nada más.

Comúnmente descrita como alegre, seguramente algunos pocos han tenido el privilegio de conocerla a tal punto de entrar a sus motivaciones de vida y compartir sus luchas diarias. Comúnmente descrita como "buena pa' la talla", detrás de las risas y el chiste espontáneo, aparecen de pronto aquellas cualidades que no deja entrever a todo el mundo. Un tanto oculta en las risas, puedes descubrir el corazón que a veces se protege, pero que esconde en sí mismo a una persona sencilla, esforzada, con sufrimientos pero que sigue en pie, con luchas que la acomplejan pero digna y amada por Dios... con un amor entrañable por aquellos que ella ha denominado sus "amigos".

Cuando vemos a alguien alegre, podemos llegar a pensar que esa persona no tiene ningún problema en su familia, le va bien en sus estudios, sus amistades no le fallan y que todo marcha como debería ser. Sin embargo, Romina es un ejemplo de que la vida no tiene que tener toques "ideales" para ser feliz. Detrás de las risas, tú puedes encontrar lágrimas de sufrimiento a veces, momentos de desilusión, luchas internas, cosas que no entiende por qué pasaron... Sin embargo, siempre está allí para apoyar y ser fiel a sus amigos...

No recuerdo nunca haber peleado tanto con alguien que con Romina y al rato ser de nuevo amigos. Tampoco recuerdo haber reído tantas veces con alguien. Tampoco recuerdo a alguien que haya hecho tantas cosas para brindarme uno de los mejores cumpleaños de mi vida el año 2007...

Y ahora, ¿qué más podría escribir? ¿qué palabras uno podría usar para agradecer a alguien a quien uno quiere y estima mucho? ¿qué palabras quedan después que el corazón se emociona al ver el regalo de Dios a través de la forma de amigos como estos?

Querida Romina... aquí van algunas palabras para ti: "¿Quién dijo que no valía la pena confiar en las personas? ¿Quién dijo que "todos" te fallan? ¿Quién te dijo: "Tú das tanto por tus amigos y ellos no te dan nada"? Seguramente por dar sin esperar recibir, Dios te recompensará el doble de lo que piensas... pondrá en ti sueños de los cuales no te creerás capaz, menos cuando estés en momentos bajos; pero confía... cuando suceda eso, cree en aquel Dios que dijo de ti que te levantaría y que te pondría en alto, para darte el valor que en Su corazón posees. Vendrán otros a consolarte, por haber sido tú quien consolaste antes; por alegrar a otros, serás alegrada; por cantar en la tristeza, otros cantarán acerca de ti; por considerar el dolor de otros, serás considerada...
Gracias por el admirable corazón que hay detrás de ti amiga... por ese que escondes a veces, pero que de repente se deja entrever... Cuando suceda eso, permite que la suave voz de Dios calme las tormentas, llene los desiertos y le dé un nuevo sentido a tu vida... Te quiero mucho"



11 de septiembre de 2010

Reminiscencias de infancia

Lejos de ser un recuerdo nostálgico, pequeñas reminiscencias de una infancia acumuladas en mi memoria, me motivan a escribir. A escribir de la historia pasada, pero también de la futura, diseñada por Dios en el día a día que creó para nosotros.

Entre aquellos trozos de recuerdo, aparecen momentos importantes en donde la familia que te vio crecer, toman un sentido aún mayor. Entre los ocho de la familia, también está mi hermano Andrés... Una de las cosas que más admiraba y admiro de él, es su devoción por Dios. Encerrado muchas veces en la pieza, sentía muchas veces desde la pieza vecina, la pasión con que tocaba el teclado. Eran notas de amor por Dios... notas que trazaron un derrotero para nuestra familia también. No hay palabras para describir lo que significa tener un tiempo de intimidad con Dios en donde Él mismo habita, conversa, ríe, canta y restaura. Estoy seguro que la identidad de Andrés está muy ligada a esos momentos a solas con Dios, en donde nadie más puede entrar... ningún problema, enfermedad, estrés o incluso crisis en la vida... Es el mismo lugar donde las promesas de Dios cobran sentido para él, justo en los momentos bajos.

Nunca olvidaré la vez que de tanto que me molestaba con una niña del pasaje, le mordí el abdomen. Hice tanta fuerza que no sólo le arranqué un grito, sino además se me salió un diente jejeje... O la veces que íbamos con mi papá a caminar por la vía del tren y juntos nos hincábamos en el suelo para oír desde los rieles si el tren venía cerca. O las veces en que jugábamos al profesor y al alumno... O las veces que tocábamos música juntos... O esas tantas ocasiones de reuniones familiares... O las veces en que sufrimos juntos, reímos juntos, avanzamos juntos a pesar de todo. O las veces en que me alentó mientras casi caía en depresión... O las veces en que celebramos los éxitos...

Hay muchas personas con las que uno puede pasarla bien. También hay varias personas que podrían acompañarte en un tiempo de tu vida. Pero hay una o dos personas tan solo, de las cuales uno puede decir: "Éste ha estado siempre conmigo". E indudablemente, ese lugar en mi vida lo ocupa Andrés. Gracias hermano por tu perseverancia y fidelidad...



9 de septiembre de 2010

Nuevo enfoque


¿Y qué podemos hacer si corremos solos la vida? Creo que nada... Es por ello que el nuevo enfoque del blog estará dirigido temporalmente a personas que han llegado a ocupar un lugar importante en mi vida, pero sin dejar de escribir ocasionalmente acerca de temas relacionados con el acontecer diario y con experiencias y enseñanzas aprendidas en el día a día. Con ello intento homenajear la compañía de personas a través de las cuales Dios se ha encargado de recordarme que sus promesas son reales y tienen la forma de simples amigos y personas a las que he tenido el privilegio de conocer.

Gracias por leer este blog :)

28 de agosto de 2010

En...

En la sonrisa de los niños...
y en el breve saludo de un anciano...
En ese "gracias" y ese "por favor" que nos hace tan humanos...
y en esa sinceridad del que dice que no puede...
En la alegría del que da sin pedir a cambio...
y en el que se atrave a amar incluso ante el rechazo...
En la esperanza que con nada se destruye...
y en el que aguanta aunque el dolor lo sobrepase...

En el que vive por lo que le apasiona...
y en el que soporta la dura crítica con entereza...
En el que no aguanta medias verdades ni que tranza...
y en el que apuesta por el peor de los mortales...
En el que ama incluso al que lo daña...
y en el que de prejuicios se desprende...

En todo eso veo... y sólo ahí... lo más esencial en la vida...

19 de agosto de 2010

Porque por él nos movemos y somos

Finalmente si uno quisiera encontrar lo más importante en la vida, por sobre el éxito personal y por sobre los momentos de hondo fracaso, se encontraría con la mira atenta, fiel y consoladora de Jesús. En él se resume todo... él es la respuesta ante nuestra frustración y ante las ganas incesantes de ser alguien en la vida; ante el sufrimiento, ante ese dolor punzante, y también ante el más profundo sentimiento de logro y satisfacción.

Por el nos movemos... y somos...

15 de agosto de 2010

Esa bomba explotará...


"Tal como es el pensamiento del hombre en su corazón, así es él". Uno de los proverbios enuncia así una de las verdades que creo son más pertinentes para nuestra generación. La sociedad actual tiene varias características que han influenciado para bien y para mal nuestra mentalidad. Una de ellas es el efecto de las exigencias actuales sobre la familia. Seguramente, al hacer una encuesta acerca de nuestras prioridades en la vida, uno de los puntos que estará dentro de los primeros lugares, claramente será la familia...

Al hacer un TAC de nuestra sociedad, vemos que en su parte más superficial, ha alcanzado muchos logros: un mejor (en parte) estándar de vida, una generación de jóvenes yendo a la universidad y siendo profesionales, una esperanza de vida mucho mayor, menos enfermedades agudas que hace algunas décadas atrás, etc. Son logros muy buenos. Sin embargo, esta sociedad adolece de otras cosas tan importantes como el hecho de sentirse plenos. Y resulta contradictorio porque por un lado hay buena situación económica, hacemos lo que nos gusta, tenemos quizás una mejor calidad de vida que la que nuestros padres nos dieron, tenemos mejor acceso a médicos y especialistas, etc., no obstante, hay mucha soledad, mucha competitividad injusta, mucho desgaste, etc. Se le pide a la mujer que sea exitosa y al final de cuentas que sea una super mamá, una super dueña de casa, una super profesional, una super hija, etc. Y el resultado: mujeres frustradas, depresivas, que no saben por qué sus hijos los rechazan o no les entregan el cariño que esperan. Los hombres también adolecen de otras cosas que las mujeres debieran conocer para entendernos también: existe falta de una definición de hombre. Con esto no quiero referirme a alguna desviación sexual ni nada por el estilo, sino más bien al carácter, a la masculinidad de un hombre. A veces se escuchan personas que hablan de hombres que "no se ponen los pantalones en la casa", que "no toman las riendas del hogar", etc. Y los hombres, aunque poco se crea, necesitan amigos... amigos que actualmente hay cada vez menos. Las mujeres les exigen a los hombres que sean buenos, expresivos, que sepan escucharlas, que jueguen con los niños y que las saquen al mall. Quizás para el hombre no es difícil proveer, pero sí muchas veces es difícil para entablar relaciones. Tendemos al aislamiento, a las pocas palabras, a la mirada penetrante más que a la respuesta dura, al encierro de los sentimientos más que a la expresión de ellos, a solucionar las cosas por nosotros mismo antes que buscar a alguien en quien confiar...

Y el que es cristiano no escapa a esto... En estos 23 años de vida he visto a más cristianos tristes que a personas no creyentes. La frutración abunda en mujeres que, aunque creen en Dios, se sienten frustradas por no sentirse llenas, plenas, etc. Como si lucharan y lucharan sin saber dónde finalmente van a llegar. Pidiendo a gritos ayuda, pero la voz no les sale; sólo un corto "estoy bien" cada vez que les preguntan el cotidiano: "¿cómo estás?".


A esto quiero llegar...


¿Qué es lo que está moviendo su vida actualmente? ¿Los deseos de éxito personal (que no tienen nada malo en sí mismos)? ¿Las ganas de "demostrarle" a alguien cuan capaz es?
¿Qué es lo que hoy desmotiva tu vida? ¿Alguna mala experiencia? ¿Un fuerte sentimiento de frustración y de sentir que no eres capaz? ¿Un pasado que arrastra secuelas profundas?

Son preguntas incisivas... y las he dirigido especialmente a nuestro yo. A cómo yo puedo me motivo día a día para levantarme y seguir adelante. Sin embargo, deseo hacer una pausa y terminar con esto: la única respuesta a todas esas preguntas no emana de fuertes motivaciones personales. No surge de buenas intenciones de cambiar. No se basan en buenas noticias que sucedan a nuestro alrededor. Todas ellas se encausan hacia Jesús. Usted puede voltear a ver personas que son exitosas profesionalmente, pero su vida personal exhala un vacío y desaliento muy muy profundo. No se convierta en eso; antes bien, decida arrojar a la cruz su pasado, sus desafíos, sus sentimientos de derrota, frustración, y decida de una buena vez seguir a Cristo, sino tarde o temprano, esa bomba de problemas internos y externos explotará.

8 de agosto de 2010

Una chapa sin aceite


Hace pocos días, la chapa de la reja comenzó a presentar problemas. Cada vez que metíamos la llave, costaba para que diera la vuelta. Cierto día probamos con mi hermano de echarle aceite, pero fue peor, porque le dimos una vuelta con la llave y se quedó trabada ahí. No hubo forma de moverla. Al siguiente día mi hermano -a martillazos - logró abrirla y confirmó nuestras sospechas: había mucho óxido y polvo, pero además algo que me llamó mucho la atención: había incluso telas de araña en su interior. Quizás desde cuándo esos delgados y pequeños hilos se habían entretejido ahí dentro sin que nadie lo supiera. De hecho, en veinte años esa reja nunca había fallado en quedarse trabada. La pintamos muchas veces por fuera e incluso varias veces le habíamos agregado el antioxidante. Sin embargo, el frío de este invierno fue implacable y al parecer el óxido y la suciedad de la chapa impidieron que su función se conservara inalterable por algunos años más.

Lo más raro de todo es que, cuando miré dentro de la chapa todas las telas de araña que habían ahí, algo me hizo sentido de cómo estaba mi corazón... Fue como si me hiciera la siguiente pregunta: "¿Estará mi corazón así: con óxido y polvo en su interior?" Probablemente parezca hilar fino, pero creo que vale la pena si lo llevamos al plano de nuestra relación con Dios.

La chapa descrita, claramente necesitaba una mantención más periódica. En todos estos años, no recuerdo una sola vez en que alguno de nosotros la haya lubricado. Nos preocupamos sí de su apariencia externa y de que las personas que pasaban por el frente de la casa, la vieran con una hermosa presentación.

Nuestra relación con Dios es precisamente esa chapa. Bien puede parecer linda por fuera, pero lo más importante está en lo íntimo, en el secreto que nadie ve... de hecho es en el interior de la chapa donde ocurre funciona el mecanismo de la llave y la chapa. Pero si no se mantiene, la chapa pierde su lubricación, y aunque utilicemos la llave correcta, está no dará la vuelta, se bloqueará y no podremos ingresar adonde queremos.

El óxido y el polvo, en este sentido, representan todas aquellas cosas que han aninado en nuestro corazón por mucho tiempo y que no se ha limpiado: prejuicios, heridas del pasado que no han sido sanadas y superadas, nuestra voluntad cuadrada de hacer las cosas, etc. Muchas veces le decimos a Dios que venga con poder a cambiarnos, pero resulta que él es la llave, pero no la chapa. La llave puede calzar muy bien, pero el problema está al interior de nosotros, que impide que la llave gire y podamos ingresar a nuevas etapas en nuestras vidas.

La intimidad con Dios no trae condenación a nadie, sino más bien expone nuestro corazón para asumir nuestras debilidades y errores para ser perdonados y ayudados por Él. Muchas veces confesamos con nuestras bocas que adoramos a Dios, pero en nuestra "chapa" sigue existiendo óxido. Y repito: la llave puede ser la correcta, pero la chapa puede tener un problema en su interior.

Para finalizar algo muy importante: la relación con Dios se basa en lo que Él ha hecho y hace por nosotros día a día; en lo sucesivo no intente presentarse a Dios como si no tuviera ninguna debilidad o como si debiera rendirle cuentas de su perfección y su "buena religión". Lo único que basta para que esa reja funcione, no es sacar copias de más llaves, sino más bien dejar que Dios abra nuestro corazón (la chapa), exponga nuestra realidad y permitamos que nos limpie. Nunca debemos cambiar PARA estar en la presencia de Dios; más bien, EN la presencia de Dios somos transformados.

1 de agosto de 2010

Un perdón que cuesta todo

Me parece impactante que varias veces en la Biblia Dios nos desafíe a ser como él. "Sean santos porque yo soy santo", "... para que sea perfectos, como su Padre en los cielos es perfecto".
Uno de los temas en los que Dios nos llama a parecernos a él, es en el tema del perdón y la reconciliación.
La palabra misma nos puede evocar muchas experiencias en donde hemos cometido errores que nos han dañado a nosotros mismos o a otros; o a la inversa, que otros nos hayan dañado. La palabra misma llama al término de un conflicto, al fin de una etapa de dolor o de ofensa, y que da paso a una etapa de reconciliación. No es fácil. Nadie dijo que no sería complicado mirar al ofensor con amor. Sin embargo, hay algo en la mirada de Jesús que nos llama a responder con amor en vez de venganza, como si el arma misma de venganza que Cristo impone es la de amar y servir con mayor voluntad a quienes nos ofenden. Quizás por eso el perdonar no implique un simple acto de palabra, sino más bien un acto de corazón.

Es muy difícil perdonar a otros si no tenemos conciencia de quiénes somos y de nuestros errores. ¿Has mirado con prejuicio y desconfianza a las personas? ¿Has dicho: nunca voy a perdonar a tal persona por lo que me hizo? Antes de seguir, sacúdase del polvo de esos juicios que ha usado y de esos "nuncas" que emitió en el fragor de un problema o en el nebuloso ambiente del conflicto.

Perdonar implica algo tan sencillo como disponerse a hacerlo. Claramente cuando somos dañados, no a muchos les nace instintivamente el perdonar de corazón; más bien, pensamos mal de la persona. Pero esto implica una etapa en donde debemos rendir nuestros argumentos e incluso nuestros derechos a la voluntad de Dios. Por eso al perdonar, mucho de nuestro egoísmo cae al suelo y nuestro egocentrismo recibe un golpe en la cara...

No puedo olvidar que hace 1 década atrás se hacían marchas a favor de los derechos humanos y del enjuiciamiento de ex-militares por el caso de los detenidos desaparecidos. Había una pancarta que decía: Ni perdón ni olvido... En otra oportunidad escuché a alguien decir: esta generación perdona pero no olvida. Y claro está que el perdonar implica dejar atrás. Si bien uno no puede borrar los recuerdos de su memoria, sí se puede dejar atrás (olvidar) el rencor asociado a ese recuerdo, dejar atrás ese odio asociado a cierta persona que nos dañó. Una forma de vengarse de eso a la manera de Cristo es ofreciendo la otra mejilla, sirviendo a quienes nos han ofendido y amando a quienes se oponen.

Para finalizar quiero detenerme en un punto: ¿Quién es capaz de cumplir con eso? La respuesta es clara: Nadie. Por eso es que si queremos ser como Él, habrá que morir día a día. El perdón cuesta un precio... el precio de olvidar para responder con amor incluso al ofensor.

25 de julio de 2010

El centro de tu vida


Cuando fuimos a Perales en los meses de marzo y mayo de este año recuerdo una de las experiencias que más han marcado mi vida. Fue un día domingo en que fuimos invitados a una de las iglesias. De no más de 15 personas y pentecostales todos, el pequeño local que servía como templo, se hacía tan pequeño que, aunque hacía mucho frío, allí dentro a momentos el calor humano sofocaba el ambiente.

Después de haber cantado, un hombre de unos 40 años se paró al frente y comenzó a dirigir la reunión. Él lo había perdido todo a causa del terremoto y maremoto del 27/02 y en verdad su cara no mostraba para nada preocupación. Si bien nunca supe cuál era su oficio, sus características físicas lo hacían parecer a un pescador artesanal. En un momento él comenzó a hablar acerca de la desgracia que ellos habían sufrido a causa del desastre y cómo habían perdido todo y ahora vivían en campamentos. Y terminó diciendo: "Y bueno... Jehová dio, Jehová quitó, pero en todo sea bendecido..." Creo haber leído alguna vez ese versículo en la Biblia, pero nunca me hizo sentido como aquella vez en que salió de los labios de alguien que realmente lo sentía y lo decía de corazón. Tocaron otra canción y no recuerdo bien qué decía, pero lloré sin que nadie lo notara. Creo haber entendido como pocas veces antes que el centro no es uno, sino Dios.

Uno a veces se atormenta tanto por algún problema que no se ha solucionado después de haber hecho un click en el computador. También nos volvemos locos cuando nos demoramos más en la fila del banco o los 10 minutos que teníamos presupuestados para hacer un trámite se transforman en 2 horas. Nos desquitamos con nuestra familia cuando otra persona nos trató mal o nos humilló. Desconfiamos de los demás, los saludamos con prejuicio, nos volvemos hoscos y lejanos... Son realidades que a todos nos pasa. Esta sociedad nos ha enseñado a siempre satisfacer al usuario y nunca a exigirle que se esfuerce. La publicidad centrada en el "yo" y en la autosatisfacción nos llama frecuentemente a privilegiar nuestro propio bienestar por sobre el de los demás... y a pensar en nuestro propio desarrollo personal más que el de quienes nos rodean. Y el centro es el yo.

Cuando oramos muchas veces nos frustramos al darnos cuenta que Dios pareciera no contestar nuestras oraciones acerca de una enfermedad no sanada, alguna deuda no saldada, algún orgullo que sacar, alguna depresión que superar, etc. O nos sentimos tan cansados cuando hay dolor y sufrimiento a nuestro alrededor, y Dios pareciera no contestar; o les contesta a todos menos a mí... Cuando centramos nuestra vida en nuestro propio bienestar y centramos toda la búsqueda de Dios en que él satisfaga nuestras necesidades, entonces hemos perdido de vista el cristianismo. Creer en Dios no significa tener una religión y creer "en algo" que suena bonito pero que no lo vivimos, algo que ha perdido la pasión del principio.

Yo no soy el centro. Uno no ora para que Dios apruebe todas las peticiones que oro, sino para alinear mi voluntad a la suya y responder a su invitación a participar en su reino. Cuando salimos del centro y somos menos ego-ístas, entonces el sufrimiento tiene sentido a la luz de Cristo... y tiene sentido dejar de autocompadecerse, dejar de pensar que el mundo entero confabula contra mí o soy la peor persona del mundo. Porque cuando Cristo es el centro, aprendemos a sufrir, pero sobre todas las cosas, a ponernos de pie y a decir: "Jehová dio, Jehová quitó, pero en todo sea bendecido".

Saludos!!!

18 de julio de 2010

¿Hay algo difícil para Dios?


Una mujer de aspecto no muy agraciado. Cabellos canos, frente gacha y unos 2 chalecos de lana delgada erá parte de lo que llevaba a cuestas día a día. Casi arrastrando los pies, se acercó buscando al hombre que podía sanar a su hija enferma. La fiebre no la había dejado dormir en toda la noche y su madre, desvelada, había tocado la puerta de médicos sin encontrar respuestas. De pronto, los periódicos le avisaron de la inesperada visita del maestro. Ella calzó los primeros zapatos que encontró y, dejando sola a la niña en casa, corrió a buscar al que todos llamaban rabí. Cuando lo encontró, ella recuerda haber balbuceado un par de palabras sin obtener respuesta. Hasta que se atrevió a hablar más fuerte y le dijo al hombre que quería que sanara a su hija. Como en una trampa, el maestro le condujo por un discusión que no duraría más de veinte segundos, hasta que ella le dijo: Claro... pero hasta los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de los hijos. Ella no sabía lo que dijo hasta que se detuvo a meditarlo. Algo había salido de ella que nunca en la vida hubiera esperado... Siempre de bajos ingresos y con todo lo que tenía decidió confiar en aquel extraño visitante. Y mientras esperaba un no rotundo como respuesta, vino aquella contestación que cambió su vida: Tu fe te ha salvado, tu hija queda sana de su enfermedad.

[...] Y usted lee el relato: "Y quedó sana desde aquella hora". Cuando la mujer volvió a la casa, encontró que su hija estaba de pie, tendiendo su cama y doblando su ropa. Su aspecto ya no era el de una moribunda ardiendo en fiebre, sino el sonriente caminar de una persona que ya está libre de una enfermedad. Había quedado sana; Dios la había sanado...

La entrevista que le hicieron posteriormente se tituló: "La milagrosa sanidad de la hija de la mujer sirofenicia". ¿Habrá algo difícil para Dios? El no rotundo de la mujer lo dice todo: sólo se necesita creer en Él, sin importar el origen, sexo, raza, edad, los errores, el pasado, el presente, el futuro, las preocupaciones, los quehaceres y la forma de ser.

15 de julio de 2010

Muchas veces damos gracias por la cruz,
pero muy pocas queremos ir a ella...

11 de julio de 2010

Saliendo de la regla

Uno en la vida siempre tiene que andar precavido. Ese era el clásico consejo de mi abuelita cuando tenía 5 años. De hecho cuando me quedaba en su casa y hacia frío, ella tomaba todas las precauciones de acostarse con mil frazadas encima y de revisar que los demás no durmieran helados. Mi papá era igual que ella jejeje... siempre lo veía revisando si los ventanales de la casa estaban cerrados y si la llave del gas estaba correctamente cerrada. A veces revisaba toda la casa para ver si estaba limpia y si no lo estaba, inmediatamente limpiar lo que estaba sucio.
Cuando tenía aproximadamente 8 años, mi mamá siempre me contaba que me amurraba cuando las cosas no resultaban como yo quería. Me iba a un rincón solo a llorar y a enojarme con el resto... aislado, con cara de rabia y responder a los que me preguntaban "qué te pasa" con un cortante "!déjame!". Y eso era un clásico cuando estaba haciendo un trabajo de manualidades y no resultaba lo que quería.

A medida que fui creciendo, comencé a darme cuenta que uno no puede ser tan rígido en la vida y que en algún espacio de ésta, tiene que haber un lugar para el fracaso, para la frustración. Si uno pasa la vida evadiendo el fracaso y el sufrimiento, finalmente esa misma actitud termina haciendo sufrir a la persona. No podemos pensar en una vida sin caídas, sin cometer errores quizás, sin haberse caído varias veces. Es como cuando el niño empieza a caminar y el papá, los hermanos´, tíos y todo el mundo quiere que camine, pero da un paso e inmediatamente se cae. Pero nadie reta al niño ni le regaña su caída. Al contrario, siempre hay alguien que lo ayuda a volver a levantarse y seguir probando. Si uno quiere vivir la vida sin fracasos, protegiéndose de todo el sufrimiento, nunca aprenderá a caminar de verdad. Siempre tendrá el concepto en su mente de cómo se camina, de cómo se hay que levantarse cuando uno se cae, pero no hará lo más importante: ponerse de pie e intentar caminar. A menos que pase algo: tome la decisión de aprender. Ya lo he dicho otras veces: Dios es perfecto, pero no es perfeccionista. Cuando experimentamos fracasos (como las caídas del bebé), él no nos rechazará; vendrá a ayudarnos a ponernos de pie de nuevo, para que intentemos caminar otra vez.

Cuando uno acepta el sufrimiento y da gracias a Dios por él, el diablo retrocede. Porque ya no puede triunfar con ningún argumento. La lección ya fue aprendida. El fruto ya apareció.

En uno de sus poemas, Borges expone algo parecido a lo que expongo, al decir que si viviera de nuevo, saldría sin paraguas cuando hubiera lluvia, además de pisar las pozas. Pero ya tenía ochenta años y se le había ido la vida. Cuando hayan problemas económicos, no te autorrechaces; acéptalo como parte de la vida y pide a Dios que te ayude a salir. Cuando sientas que has fracasado en algo, acéptalo como parte de la vida y da vuelta la página, sin darle más cabida a que los pájaros aniden allí; luego ponte de pie y sigue caminando sin evadir los hoyos en el camino.

5 de julio de 2010

300 entradas


Me parece como si hace muy poco hubiera comenzado a escribir en estas líneas y ya llevo 300 publicaciones. Ya han pasado casi 5 años desde que abrí este blog y nunca pensé que duraría tanto. De hecho, ya varios de mis amigos han cerrado los suyos porque han surgido nuevas plantillas virtuales donde escribir o francamente han dejado de escribir por diversas razones.

Me gusta escribir... siempre lo he dicho. Siento que puedo decir muchas más cosas que lo que a veces puedo hablar. Muchas veces escribo todo lo que pienso en vez de explotar con cualquiera que se cruce en el camino. Y ha servido. Estas líneas han sido testigos presenciales de las alegrías, penas, planificaciones, sueños, metas y todos los etcéteras posibles que pueda aguantar este escrito.

Al revisar el registro de escritos, solamente puedo dar gracias a Dios por las experiencias de este tiempo, las que, buenas o malas, han servido para madurar y para mirar a Jesús en vez de mirar las circunstancias; para confiar en Él más que en cualquier otra cosa; y para adorarlo más que a todo. Muchas veces escribí cosas que luego borré. Otras han quedado escritas como borrador. Y otras han sido publicadas como muestra de las vivencias, sentimientos, emociones y planificaciones de una vida que quiere vivir para adorar a Dios en todo tiempo y para agradarlo en cualquier circunstancia.

23 de junio de 2010

Me encontré con un Dios abundante

Por estos días ocurrió algo extrañamente hermoso. Fui a Valparaíso a visitar algunos núcleos y a darles ánimo en la evangelización dentro de la universidad. Cuando les compartí de Jonás, de la mujer adúltera y del hermano mayor del hijo pródigo, siempre llegamos a la misma conclusión: hay un Dios de amor que nos ama abundantemente.

Cuando uno trata de explicar ese inmenso amor, lo único que podemos ver es que es un amor loco, fuera de todo intelecto y uno de esos temas que escapan a la razón humana. Es un amor que no se contrargumenta; sólo se recibe. No depende de lo que hagamos; depende de Dios. No se basa en lo que hagamos o no hagamos, merezcamos o no merezcamos; se basa en Él.

Y como dice Danilo Montero: la historia no cambia porque es contada; la historia cambia cuando es creída. El amor de Dios toca nuestra puerta de nuevo para devolvernos el valor perdido, la dignidad derrotada y la fuerza interna para seguir adelante.

18 de junio de 2010

Es invierno

Cuando casi es invierno,
y las hojas caen secas en el suelo de las calles...
escribo otra vez... escribo de nuevo.
Estando el tiempo triste y lagrimoso.

A veces la vida se torna difícil,
y todo vuelve a cero,
siendo presa tan simple de la incertidumbre,
y encerrándome en un sinfín de pensamientos.
Dios, pon en mí un nuevo aliento.
Pon delante de mí un nuevo tiempo,
donde ya no sea yo,
sino tú en mí...
donde no sea lo que yo quiera siempre,
ni mis planes,
ni mis ilusos comentarios..
sino tú, solamente tú...
Que atrás queden los buenos y malos recuerdos.
Que atrás quede la falta de carácter.
Que atrás quede lo que pudo ser y no fue.
Para pasar a la siguiente etapa...

Ayúdame a creer mientras la esperanza ya se ha ido,
y ayúdame a tener una nueva actitud frente a la vida...
Ven y consuela este momento...
Ven y ayúdame de nuevo...
para secar las lágrimas y ponerme de pie...

31 de mayo de 2010

No empujes el río

Mi hermano Andrés (conocido mundialmente como Andy), siempre habla de no empujar el río. Alguno preguntará qué teoría psicológica rara es esta de la que estoy hablando. No es ninguna teoría rara, sino más bien muestra un principio que Dios nos habla a menudo cuando estamos colapsados o cuando las cosas francamente han salido de nuestro control.

Siempre se habla de planificar y hacerlo bien, tratando de controlar la mayor cantidad de factores posibles. Pienso que en todo orden de cosas es bueno planificar, para hacer las cosas bien y con excelencia. Sin embargo, hay un punto que no debemos dejar de lado... y ese punto se refiere a que toda planificación debe tener entre sus puntos "varios" el concepto del fracaso. Esto no quiere decir que desde ahora nadie debiera planificar, pero sí ser más tolerantes cuando las cosas no resultan como uno las planeó desde el principio. La mayoría de las cosas en la vida se van moldeando en el tiempo y van cambiando (nuestro carácter, nuestras familias, los amigos, etc.)... por lo que si tenemos expectativas en la vida, éstas también deben considerar el factor de descontrol, es decir, que no todo resulta como lo queremos y soñamos.

Dios también está en el descontrol. Y me atrevería a decir que su especialidad es irrumpir cuando nuestros planes han fallado o cuando estamos atrapados en una realidad que se ha salido de nuestras manos... o francamente algo que ya asumimos como parte de nuestra vida (una vida mediocre, una vida sin esperanza, una vida que desconfía de todo y todos, etc.). Nuestro buen amigo Tuto se refiere a todo esto con el término "plasticidad" y realmente es eso: ser moldeables, movernos con los tiempos y carácteres de las personas. Que cuando los planes fracasen, seamos capaces de ponernos de pie y buscar otras posibilidades para salir adelante, con la ayuda que Dios nos brinda.

No empujar el río significa rendirse... dejar de querer las cosas como nosotros las queremos y decirle a Dios: "Desde ahora quiero que se hagan las cosas como tú las quieres, sin importar el precio".

25 de mayo de 2010

Soñando en grande

Nehemías no era una persona tan diferente a muchos de nosotros. Buena casa, buen auto y buen trabajo con sueldo más que digno en la casa del rey eran parte de su realidad de vida. Con todo eso, una noticia alteró el curso de su vida para siempre: sus hermanos israelitas estaban siendo avergonzados y el muro estaba destruido. Nehemías lloró, no soportó la situación y decidió orar a Dios para que le diera éxito en reconstruir los muros de la ciudad.

Y ahora pregunto... ¿cuándo fue la última vez que lloraste la realidad que estás viviendo u observando cercano a tu entorno? "Baaah, David... yo ya no sufro", me podría decir. Cuando hablo de llorar, no me estoy refiriendo precisamente a autocompadecerse o lamentarse todo el tiempo, sino que sentir el sufrimiento de otros, ponerse en el lugar de los demás, mirar por el bien de otros y por qué no decirlo, por la realidad que uno mismo vive.

¿Cuáles son esas situaciones que no soportas, que sientes que son una injusticia? Gente mendigando, compañeros de universidad que tienen problemas en sus casas o con sus recursos económicos, compañeros de trabajo con un vacío muy grande, etc. Uno decide si ve la vida como un buen observador o se involucra con las personas con las que se relaciona. Dios no vino a Nehemías con una gran señal del cielo para que fuera a reconstruir el muro. Él dijo: "Señor, dame éxito en lo que quiero emprender". ¿Qué haces cuando una injusticia social se ve a tu alrededor? ¿Miras de lejos, conversas con las personas afectadas o simplemente mueves la cabeza y dices: "Pucha que lata"? ¿Qué haces al ver la mediocre realidad que estás viviendo? ¿La aceptas como si fuera el "destino", te llenas la boca con quejas y autocompasión o comienzas a mirar la vida con soluciones en vez de más problemas?

Finalmente Nehemías fue a construir el muro de Jerusalén. Y aquí hay una noticia que sería bueno remarcarla desde las letras chicas del contrato: hubo gran oposición. Pero Nehemías soñó más grande que los problemas: él tenía la visión de reconstruir el muro, y eso era una convicción más fuerte que las críticas, las amenazas, los problemas económicos, las conspiraciones, etc. Todo buen proyecto trae consigo oposición... porque eso involucra cambios que se rebelan contra el "orden" establecido. Pese a ello, nada puede frenar el plan de Dios si hay un hombre o mujer que se atreve a creer en él.

16 de mayo de 2010

Bienvenido a la familia :)


Con ojos que casi ni se abren, unos 51 centrímetos de largo y un cuerpo totalmente encorvado sobre sí mismo, él aún no sabe cuánto su tío lo ha esperado. Sin mucho que decir, pero con su tez blanca y sueves manos, él lo único que sabe es llorar cuando lo mudan o cuando molestan mucho su dormir. Se llama Matías Andrés Vergara Menares.
Te hemos esperado incluso antes que se creara tu vida y en parte entiendo cómo el corazón de Dios ha puesto un nuevo aliento en la familia a través de ti. En parte entiendo cómo memorizar tu rostro que, teniendo aún unos ojos que ven sombras, tiene la imagen de tus padres grabada en tus ojos, en tu boca, en la forma de tus dedos y en la inocencia que surge de tu cuerpo de medio metro.

Cuando crezcas verás la bendición del Padre sobre ti como un propósito nuevo dentro de tu familia. Cuando crezcas no olvides extenderte siempre hacia adelante y creer lo imposible. Verás la gloria de Dios al conversar con los niños y los grandes... y cuando tengas momentos débiles habrán personas que sostendrán tus manos... manos de trabajo, manos de esfuerzo, manos que le hablan a lo que no existe para que exista otra vez... será la mano de Dios sobre la tuya con fe.

¿Qué más puedo decir? Estoy contento de ver a un nuevo integrante de la familia y no quiero ni pensar en las navidades, los años nuevos y esos cumpleaños llenos de gritos cuando juegue junto a la Nachita... y junto a mí también.

13 de mayo de 2010

Esto lo resume todo



Te adoro en la inmensidad de un universo iluminado por tus dedos. Te adoro al mirar lo que has hecho en mí, lo que han tenido que curar tus manos y han tenido que llamar a vida tus labios. Con todo, sigues siendo mi Dios... Con todo, sigues siendo poderoso. Y estas palabras son el reflejo de un homenaje a ti: de mi amor, de la pasión que brota de mi interior al querer encontrarme contigo. Y es que cada área de mi corazón anhelo que te agrade, que cada área tenga el toque y el precio de tu gracia. Estas palabras reflejan que eres vida en mí y que pueden fallar tantas cosas, pero tú nunca fallas. Reflejan que te entregaste por quien no debías. Reflejan que nada sé si no es por ti. Reflejan que todo buen proyecto resulta gracias a ti y que todo depende de tu mano. Hoy quiero estar contigo... nada más que contemplar tu rostro mirando al horizonte, queriendo arrancar el preciso pensamiento que tienes en este momento. Y ser como tú... y adorar horas y horas en tu presencia... con las cuerdas, con tambores, con una batería o con el tono de mi voz.

9 de mayo de 2010

Quizás algo cambie...

Ya han pasado dos internados donde he podido ver la realidad odontológica y comenzar a visualizar los pro y los contras de la profesión. Todo esto de estar en el último año de la carrera, hace pensar inevitablemente en lo que se viene... y que en un año más ya estaré probablemente titulado o trabajando, si es que no es antes. Se vienen cambios de etapa, cambios de realidad, cambios en los ingresos recibidos y cambios en los gastos realizados. Y todo lo que conlleva el llamado mundo laboral.
Debo decir que me hubiera gustado quedar más tiempo en San Francisco de Mostazal. La calidad de persona que hay allá es genial, junto con la tremenda oportunidad de aprender. Y aprendí de las personas que fueron como pacientes y también de nuestros tutores. A veces pienso que quizás me vaya de Santiago e ejercer a otro lado y eso implique otro nuevo cambio en mi vida. Me gusta el hecho de atender a personas en lugares que no sea Santiago y me siento cómodo en el ambiente rural... Quizás en un futuro no muy lejano Dios me dé la oportunidad de viajar y si no es por irme a trabajar, al menos poder realizar operativos en diversos lugares donde la salud es precaria. Por el momento todo eso está en proyecto y oración...
Son reflexiones que vienen a la mente luego de quedar el último internado asistencial... Y uno puede pensar muchos planes a futuro (que pueden o no resultar), pero ante todo, mi mayor anhelo es que Dios sea glorificado en todo y pueda colaborar en la extensión de su reino.

24 de abril de 2010

La necesidad de un padre


Los más duros lo niegan. Los más dispersos se dedican a llenarlo con actividades. Otros lo buscan en el trago, en los amigos y en las mujeres. Ellas se vuelven inseguras, sensibles, todo les afecta. Algunas pasan de un hombre a otro buscándolo esa figura en alguno de ellos. Nadie puede negar que la necesidad de un padre es importante en la vida de una persona. Quien haya vivido la experiencia de un padre ausente puede decir con toda autoridad que es una de las experiencias que más marcan, no tan sólo por la desilusión que ello conlleva, sino además por la consecuencia que eso tiene en el carácter y en el trato con los demás.


El duro proceso de hacerse hombre conlleva perdonar a la figura paterna imperfecta que tuvimos. Nadie puede madurar y seguir a la siguiente etapa si no perdona a su padre. Es por esto que todos nos sentimos ligados a volver a nuestro origen, a volver a casa... Quizás pueda ser difícil, pero tiene que llegar un día en donde dejemos de apuntar con el dedo a nuestro papá y darnos cuenta que nosotros también tenemos errores y que podríamos incurrir en esos mismo errores más adelante. Perdonar en este respecto significa volver a disfrutar y a conversar con el papá de nuevo. En otras circunstancias, quizás signifique olvidar todo lo malo y rescatar lo bueno sin poder volver a tener a esa persona frente a nuestros ojos. Y perdonar significa algo muchísimo más precioso: ser restaurado completamente. Es decir, dejar que todo vuelva a cero y enfrentar con pureza el proceso personal de madurar y hacerse hombre, aunque cueste lágrimas y cueste el mismo hecho de aceptar la cruda realidad que a veces se nos puede presentar.


Hay una canción pentecostal que recuerdo porque me gustó mucho lo que dice en su coro:


"Feliz, contigo yo me siento feliz

aunque pase muchas pruebas,

y aparezcan los problemas,

seguro estoy bajo sus brazos de amor"


Dios está dispuesto a restaurar ese lazo de amor perdido con papá. Él nos acepta tal cual somos y nos ama con un amor incondicional que no nos hará daño. Su amor no golpea, su amor no pasa a llevar... su amor no es rencoroso ni "sacador en cara". Su amor está feliz de que hayamos nacido... ¿Puede creerlo?

16 de abril de 2010

Nuestra "triste" realidad


Arriba del transantiago. También en el consultorio urbano que no atiende a la hora. En el consultorio rural que está atochado de gente sin que den abasto los servicios de urgencia. Un padre ausente. Un hijo rebelde y una hija indolente. Un hermano conflictivo y otro desinteresado por la familia. Un jefe explotador. Un trabajo agotador. Un compañero de trabajo arribista y chaquetero. Un rojo en la universidad y un ramo reprobado. Una crisis económica. Una enfermedad crónica y la muerte de un ser querido.

Cuando uno es niño, la vida se torna algo sencillo. Un par de juguetes hacen feliz a cualquier niño que encuentra en ellos una forma de pasar la tarde de manera entretenida. También uno se reía cuando el perro ladraba o movía la cola de manera incesante... Cosas simples que para ellos son muy importantes. Cuando uno los ve, mueve la cabeza y piensa: "Qué inocentes son...".

Recuerdo bien un día en que me propuse observar el comportamiento de la gente. Estaba en la Plaza de Armas y de pronto choco con un caballero de frente. Tratando de insultarme, se alejó balbuceando y mirando al suelo. Cuando subí a la micro, la imagen fue extraña, porque vi que cada pasajero iba sentado solo y el asiento del lado estaba desocupado. Algunos dormían y otros miraban por la ventana, en un ensimismamiento que asombra. Esta generación es desconfiada... le gusta hacer las cosas solos por temor a que alguien haga fracasar el éxito que con tanto esfuerzo hemos alcanzado. Esta generación prefiere ir al mall a olvidarse de sus problemas comprando y creyendo que una carrera profesional podrá llenar sus vacíos. Y se defiende como nadie cuando alguien intenta ayudar...

La autocompasión no lleva a nada más que a perpetuar el profundo sentimiento de soledad y abandono que muchas veces tenemos. Lo vivió Jonás, Moisés, Elías y Jacob. Es ese profundo sentimiento de ver que "nada cambia, que "todos avanzan menos yo", que "para otros es tan fácil y para mí no", etc. Y el pasado juega un rol tan importante en esto, que si no lo cortamos con lo bueno y lo malo, nunca podremos avanzar hacia la siguiente etapa... No le resto valor a los problemas, pero si le resto el valor a vivir creyendo que todo es un problema... y aún peor... de personas que sacan ganancia a partir de su problema. Cuando Jesús le preguntó al paralítico: "¿Quieres ser sano?", se lo dijo porque algo había en su corazón que no lo había hecho caminar, más que un ángel que bajara cada cierto tiempo o alguien que lo cargara hasta el pozo: un corazón autocompasivo. Y su respuesta fue inmedita: "Pero es que Señor... no tengo a nadie que me haga bajar y otro toma mi lugar"... "Pero es que Señor..." "Pero es que Señor"...

Esta semana hicimos una educación a un grupo de 4 niñas y un niño. Cuando terminamos, vi unas caras de agradecimiento que no había visto ni siquiera en los campamentos de Perales hace dos semanas. Se despidieron dándonos un beso y prometiendo volver a la siguiente sesión de prevención de caries. Esta generación necesita el amor de Dios... y necesita a personas que le muestren a Cristo de una manera práctica, brindando un Dios y una esperanza que no niega ni resta valor los problemas, pero que sí les dice a los mismos problemas que no serán un estorbo para cumplir el propósito que Dios prometió.