26 de octubre de 2010

Términos y comienzos

Han acabado los alginatos y las siliconas,
las tardes compartiendo con compañeros del día a día también...
Se acaban las cubetas platinadas,
todos los box que ocupábamos desde antaño.
Se acaba la vida de universidad con sus encantos...
se acaba la etapa más movida,
dejando atrás sentimientos y pensamientos.
Termina un tiempo recordado,
tiempo de volver a partir de cero,
tiempo de caerse y volverse a levantar,
fue ese tiempo de ver los milagros de Dios,
Su provisión de todo este tiempo.
Terminan los ciclos de tristeza,
terminan las caídas y los éxitos de cada semana.
Terminan tantas cosas
que hoy me emociono agradecido,
que hoy me emociono sin palabras,
que hoy me emociono sin argumentos,
contento,
alegre,
por un momento intentando disfrutar este momento
que de pocos está la vida....
Terminan la universidad con sus encantos,
termina la carrera con sus logros y fracasos...


Y hoy miro al cielo al volver a un nuevo comienzo...
a abrir otra etapa en mi vida...

Comienzan las horas laborales,
comienzan las inversiones y el futuro anhelado,
comienza aquella etapa de la cual siempre decía:
"Algún día Dios me permitará ser dentista"...
comienza la etapa de un sueño...
como cuando uno es niño y le compran el juguete deseado...
Comienza el tiempo de la familia y el matrimonio,
y aunque no lo veo, sé que pronto vendrá...
Comienza pronto el tiempo de cosecha,
comienzan las alegrías compartidas.
Comienza un nuevo tiempo junto a Dios...
otra arista de quien busca ser un verdadero adorador...

Comienza otra etapa...
en la cual otra vez rindo mi felicidad,
rindo el éxito para Ti, Señor...
tú sabes que te amo y que si tú no estás
nada tiene sentido.
Comienza otra etapa...
en la que te pido que aparezcan nuevos nombres para mí.
Lo rindo todo...
tú sabes que estoy en tus manos.
Tú sabes que cada logro en la vida es por ti.
Por eso hoy el reconocimiento es tuyo,
y los agradecimientos se encausan alegres y emocionados a ti.
Tú sabes que todo es por ti, Señor.
y que hoy contento te escribo de nuevo...

12 de octubre de 2010

Agradecimientos de mi tesis


A Dios, por proveerme de todo lo necesario y por ayudarme en todo este tiempo.
A mis padres: Carlos y Ruth, por ser quienes, con su esfuerzo, me han dado un ejemplo de vida a seguir. Es difícil describir en palabras lo que siento por ellos.
A mi hermano Andrés y mi cuñada Carolina; y a mi hermana Susana con mi cuñado y amigo Sebastián: estoy seguro que sin su amistad y apoyo incondicional, este trabajo no sería el mismo.
A mis hermanos menores: Daniel, Elizabeth y Carla. A todos ellos agradezco por la alegría y cariño que tanto me han dado.
A mis sobrinos: Ignacia y Matías.
A mis abuelos: Pepe, Lila, Arturo y Juana.

Al Profesor Braulio Gómez por haber propuesto la realización de este trabajo y por el constante apoyo y compromiso que vi en él. Al Profesor Dr. Enrique Ramírez, por la constante ayuda, motivación, enseñanza y formación. Al Profesor Dr. Rodrigo Lara por su valiosa ayuda en la construcción de esta tesis.
A Gabriel Rabi por su enorme disposición para enseñarme y por sus valiosos consejos.
A Blanca Guzmán, por su preocupación, paciencia y buena voluntad.

A la Dra. Carmen Lucía Guzmán, por la confianza y colaboración constante en la construcción de esta investigación.

Al Profesor Jorge Rodríguez, por la disposición y ayuda en este trabajo.

Agradezco especialmente a la Clínica “Sistemas Radiológicos Maxilofaciales”, la cual aportó los exámenes utilizados en este estudio. A sus funcionarias Paula y Sra. Elsa. Sin su colaboración este trabajo no hubiera sido posible.

A Romy, Joy, Jaime, Guillermo y Poly. No puedo negar el cariño indescriptible y el aprecio que siento por cada uno de ellos. Gracias chiquillos por formar parte importantísima en mi vida.

A mis amigos en estos 6 años de universidad: Juan Luis, Sergio, Leonardo, Lidia, Karin, Claudia, Nicolás, Víctor, Pamela, Kathy, Felipe, Ange, Débora y Christopher.

9 de octubre de 2010

Cambios de etapa

Y los cambios vienen... cuando quizás suceda que un nuevo sol salga luego de la oscuridad... Y hoy siento eso... que ya hay todo un tiempo que está pasando. Siento una gran tristeza hoy.. como si muchas cosas fueran y debieran quedar atrás; y a la vez, agradecimiento por todo lo que Dios ha hecho en todo este tiempo. Muchas emociones juntas a veces, pero sé que Dios abrirá nuevos horizontes en mi vida... y mientras lo hace, quiero que me lleve a soñar más de lo que he soñado hasta ahora, y concretar los sueños que ha puesto en mi corazón...

3 de octubre de 2010

Sueño...

He escrito tanto de él que las letras se han gastado en su esfuerzo de transmitir las ideas, de expresar los sentimientos y las emociones que han surgido espontáneas. Me he inspirado tanto en esta persona que incluso muchos textos subyacen atentos en mi memoria para ser escritos y reescritos en algún papel y que tienen su rostro en ellos. Y hoy quiero presentarlo aunque, como digo siempre, probablemente nunca lea esto o se lo llegue a mostrar. Anhelo el día de poder hacerlo... y abrirle este escrito cuando pasen los años y sea el tiempo de abrazarlo de nuevo.

Me prometí a mi mismo dejar de escribir acerca de él por largo tiempo. Y hoy abro la cortina de este escenario para mostrarlo nuevamente, pero esta vez perdonado... esta vez pudiendo mirarlo a la cara sin rencor y sin ganas de tenerlo bien lejos... Mientras escribo, anhelo traer su imagen como aquella de la niñez, como aquella en que los inocentes juegos hacían de papá un superhéroe, un hombre fuerte, un ejemplo de vida y un modelo a seguir. Mientras escribo, las lágrimas siguen siendo buenas compañeras de un tema que aún no se ha enfriado... de un tema que aún sigue ahí latente a veces. No lloro por el recuerdo doloroso... No lloro de pensar en todo lo que viví... Sino lloro por haber sido esta la persona que Dios utilizó para atraerme hacie Él otra vez. Luego de mucho tiempo en pausa, hoy puedo levantarme y presentarles a mi papá Carlos.

De grandes dotes discursivos, esforzado, responsable y apasionado... Siempre atento a nuestras necesidades, lo he visto trabajando mucho por darnos siempre lo mejor. La carrera de odontología no es para nada barata, pero él asumió costearlo todo, incluso cuando el dinero escaseaba. Vi muchas veces fe en sus oraciones, cuando pedía para que nada nos faltara. Y también vi cómo Dios le respondía y los recursos fluían de la nada, incluso habiendo deudas y partes que pagar. Lo vi trasnochado, muchas veces llegando tarde a causa de las horas extras... pero siempre preocupado que nada faltara.

El día en que se fue de casa escribí en este mismo blog: "Cuando vuelvas de este largo viaje, te esperaré con los brazos abiertos y con un rótulo que diga perdón". No volvió por diversas circunstancias... y ya han pasado muchos 18 de septiembres, navidades y años nuevos en que hemos estado todos dispersos en la familia; y aunque aún se siente raro a veces, poco a poco la mano de consuelo de Dios se ha encargado de calmarlo todo y de suplir las necesidades. Estoy seguro que en su soledad también lo ha hecho... Aún en medio de las tormentas familiares, he visto al Dios que acepté en mi corazón: un Dios capaz de restaurar lo imposible, de poder para sanar lo que nadie puede sanar... un Dios que sana la depresión y para quién nada hay difícil.

"Las palabras sobran y los discursos inútiles para expresar todo lo que hoy quisiera decirte. Por un momento quisiera transportar este discurso a los juegos de mi niñez y darte gracias como si fuera un niño, aquel hijo que salía contigo a caminar y que te acompañaba a veces. Permíteme por un momento hacerte sentir especial, así como Dios te ha hecho... así como sus manos te formaron... con aquel propósito con el que naciste. Permíteme ofrecerte mi amistad cuando decidas volver, para decirte que ya no hay rencor... que el dolor se ha esfumado en la imagen de Jesús... que detrás de mis palabras ya el perdón se ha sembrado y todo dolor ha sido sanado. Cuando vuelvas..."