23 de mayo de 2012

Cruzar la línea de la cobardía

Siempre me ha llamado la atención que los primeros discípulos muchas veces era apedreados, perseguidos, insultados o se burlaban de ellos, y eso les hacía hablar con más denuedo la palabra de Dios. Muchas veces el ser perseguidos, se convertía en un estímulo para hablar más acerca de Cristo. Esta imagen puede parecer la de un mensaje impopular y, a veces, difícil de aguantar, lo cual convertiría al evangelio en una muy mala opción. Y nosotros, como discípulos de Cristo, también estamos llamados a seguir sus pisadas y de parecer extranjeros en medio de compañeros de universidad o de trabajo; o parecer locos y que recibamos indiferencia o el clásico "respeto tu religión, pero yo creo en Dios a mi manera". En realidad lo único que le pido al Señor es que me dé fuerzas para ser valiente y hablar de Él siempre, cruzando la línea de la timidez y cobardía.