11 de abril de 2007

Sigo...


Ayer vi a uno de eso compañeros de liceo que hacen recordar aquellos buenos y malos momentos vividos cuando estudiábamos juntos. Las risas, las tristezas, las colaciones... También las bromas que nos hacíamos o cuando nos burlábamos de los profesores jajajaja. Peor cuando era un colegio de hombres. Bellos momentos, bellos recuerdos.


En un momento comenzó a hablarme de su vida, sobre todo de sus momentos más tristes. Eran las 8 de la noche y seguíamos hablando. Le conté parte de lo que había vivido en estos últimos tiempos y recordé todo lo sucedido... Fue un momento profundo... Fue como si de pronto nuestras historias calzaran y yo podía decirle con mucha confianza que Dios me sacó de la tristeza en que estaba... Él se sonrió... "Señores, ya vamos a cerrar", fue la afirmación con que el encargado del local nos hizo dar cuenta de que ya era tarde... y muy tarde.



Hoy en la mañana desperté preocupado y cansado. Y mientras caminaba resignado a llegar atrasado a la U, conversé con Dios como quien conversa con alguien que tiene al lado: "Aunque no entiendo lo que pasa en estos momentos con mi familia, y no puedo ver lo que sucederá, confío en Ti, y en que tus brazos fuertes me están sosteniendo otra vez.