3 de junio de 2017

Este es mi momento


Este es mi momento. Para ponerme de pie. Para replantearme mi manera de ser. A partir de sincerarme conmigo mismo y con la propia confesión de lo que pasó.

Una persona muy amada me traicionó y no supe como reaccionar. Por meses me resistí a dejar ir y a soltar todo el control. Muchas veces perdí mi vida por darla a una persona que todo lo estropeó y que me prometió muchas cosas que nunca fueron. Fue como un golpe bajo, como una puñalada por la espalda, como un sueño roto. Pero finalmente me di cuenta que debía dejar de insistir. Ese no era el camino de paz para mi vida. Mi propio valor se había perdido tratando de solucionar algo que no tenía sentido.
También me victimicé por algunos meses. "¿Por qué yo?". "No me merecía esto", "Creo no haber sido tan malo como para recibir esto". Las respuestas no estaban ahí tampoco. No estaban en ser objeto de lástima ni ganar el apoyo de los demás. No...
Hoy me encuentro en ese momento crucial de mi vida donde todo puede dar un giro. Un giro en carácter y en expectativas. Un giro en madurez. Un giro de valorar quien soy. De valorar el hombre que soy. Que soy valioso y amado. Con todo y defectos, soy un hombre de muchas convicciones.

En medio de la autoflagelación y culpa, el Señor me habló y me dijo: "Tranquilo, no fue tu culpa... lo hiciste bien". Sólo ahí pude descansar y dejar de buscar en mí las respuestas a lo inexplicable. Sólo así pude avanzar y creer que el Señor me seguiría a pesar de que alguien muy amado se fuera de mi lado por seguir sus propios intereses.

¿Y ahora qué? Esa pregunta viene de la mano con el perdón. Viene de la mano de dejar ir desde lo más profundo y definitivamente. De dejar de estar presente y arriesgando mi propio valor por otro. Porque todo tiene un fin. Y estoy situado en ese momento de la vida donde todo puede cambiar y donde debo hacer los ajustes que marcarán mis próximos treinta años y mi vida entera.

Soltar...
Dejar el pasado...
Tomar elementos del pasado para aprender...
Avanzar...
Volver a creer...
Volver a crecer...

"Señor... viví 6 años de mucha felicidad que acabaron abruptamente. Sin embargo, el viaje sigue. Lo bueno de esto es que estás en mi barca. No me dejaste ni siquiera cuando estaba por el suelo. Padre... me traicionaron, me rompieron en mil pedazos, jugaron conmigo... Pero hoy levantas y reconstruyes lo que estaba perdido. Este es el momento de ajustar, restaurar y seguir. No me dejes. No te canses de mí. Sigue aquí conmigo sin importar lo que pase. Te he esperado por meses... Desde ahora amplía mi mirada a lo que quieras tú. No más mi voluntad ni mi concepto de felicidad. Amén"