
Cuando Dios dice del David de la Biblia que es un varón conforme a su corazón, uno tiende a pensar muchas cosas antes de llegar al centro, a la esencia de esta afirmación. Nunca nos imaginamos a alguien conforme al corazón de Dios. Sin embargo, David tenía algo que no muchos habían aprovechado y que no muchos habían descubierto, y eso el peso de adorar a Dios.
Me gustaría desmentir ciertos conceptos mentales que acarreamos de manera inconsciente, pero que determinan en gran manera nuestra conducta. Lo primero, es que adorar a Dios no significa solamente cantar una canción, y listo, ahí termina todo. Tampoco sirve que levantemos las manos y nos sintamos reconfortados por Dios y que ahí acabe el sentido de adorar. Tampoc es cumplir con las reglas de Dios, ni levantarse a orar muy temprano con el sólo objetivo de sanar la conciencia y apagar la llama de la culpa.
Quisiera tan sólo que quien lea este discurso, sepa que adorar es amar en extremo. Algunos adoran a sus novios o novias. Otros adoran algún deporte o el tocar un instrumento o carretear con los amigos. Sea cual sea el círculo donde nos desenvolvemos, a algo exaltamos, a algo le entregamos nuestro tiempo, a algo adoramos.
¿Qué tenía David? Amaba a Dios en extremo, pero no se quedaba callado; al contrario, tomaba el arpa y comenzaba a profetizar con ella. ¿O no lo ven enlos Salmos en que está plagado de grandes revelaciones que venían a él cuando adoraba a Dios? No se trata de decir "te amo", o un simple "te bendecimos", pero que quede en la boca y no se traduzca en un estilo de vida. Lejos de todo mi tesis a plantear es esta: adorar es un estilo de vida. Si no fuera así, Jesús no se lo hubiera dicho a la mujer samaritana. "El Padre está buscando adoradores en espíritu y en verdad". ¿Qué se necesita para ser un adorador?
Primero: "en espíritu", es decir, que desde lo más profundo de nuestro ser podamos entregarle a Dios lo mejor de nosostros, lo que atesoramos.
Segundo: "en verdad". No los que aman que los vean gritar por Dios o que los vean más espirituales que otros. No. La adoración está lejos de ser un acto de exaltación personal. Quien quiera adorar debe ser alguien que aprenda a ser verdadero delante de Dios, sin ocultar ninguna debilidad, y sin dejar de depender de Dios. Eso cuesta un precio grande. precio de moriri cada día y de verdad reconocer nuestra condición. Es preferible ser verdadero en la intimidad y no un farsante en público. Quien prefiere agradar a Dios, sabe que está lejos de ser visto de los hombres, y vive su vida mirando las cosas de Dios y aplicándolas en el diario vivir.
Adorar está lejos de ser reiterativo. Cuando ammamos a Dios comienzan a darse cosas que antes no pensabnsábamos experimentar. ¿Saben qué es? Creatividad. Creatividad para adorar. ¿Ven a David? Siempre tenía una nueva canción que cantar y dedicársela al Señor, aunque estuviera muy mal y en peligro de muerte. Siempre había originalidad. Y ese es otro punto. Dios nos hace originales, y no andamos copiando las maneras de otros.
Por último, adorar es una decisión que nos llevará a nuevas revelaciones del Padre, hasta tal punto que Él mismo nos trasformará EN SU PRESENCIA. En ese lugar callamos porque Dios mismo nos calma y nos transforma; en ese lugar la misma gloria de Dios se ve manifestada. ¿Y saben por qué? Porque Dios es amor, y busca a los que lo aman en extremo para revelarse a ellos. En ese momento dejamos de hablar nosotros para dejar que El hable, y que nos demos cuenta que nada es repetido, y que El hace todas las cosas nuevas.
Pero toda parte por humillarse y decir: "Quiero adorate Señor, pero no sé". Esa es la mejor afirmación que alguien puede hacer.







