
"Abriendo su boca les enseñaba, diciendo:Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados [...]"
Quisiera brevemente reflexionar respecto de esto. Puede ser un simple escrito, una simple fantasía de un porvenir auspicioso, pero, ¿qué pueden hacer estas palabras por mí. Porque predicarlas sin haberlas vivido es como enseñar mecánica sin saber conducir un auto, o ser constructor y no saber armar una maqueta. Sin embargo, todo esto pasa a ser más que letras para mí, porque hay grandes promesas para los que creen. Para los que creen de verdad, y viven su vida de acuerdo a eso. Serán bienaventurados los pobres de espíritu, los que lloran, los mansos, los que tienen hambre y sed de justicia. ¿Qué hace similares a acada uno de ellos? Su necesidad. Todos ellos necesitan, y esta es la base para atraer el corazón de Dios: rendirse completamente y decir: "Te necesito"... Nada más...
Si estás pasando un tiempo de colapso interior y piensas que todo va a fracasar y que quedarás en la tierra del olvido, toma un momento para decir tan sólo: "Te necesito Señor, porque tú tienes el descanso". Eso cambia las cosas, transforma las vidas y nos lleva a la victoria y así podrás decir conmigo:
"Aunque todo ande mal, y las cosas no muestren orden, aquí estoy, Señor. Mi corazón está cansado, rendido, hastiado de muchas cosas, de personas y del pasado. Si debo pasar todo esto, Señor, sólo muestrame tu corazón y con ello se verá recompensado todo este tiempo de aflicción. Que en los tiempos de mayor presión pueda ver tu rostro agradado de mi vida. Si puedo arrancarte una sonrisa, tal vez una mirada o por lo menos que me mires, y a lo más que extiendas tu abrazo, me siento recompensado, porque vería tu amor. Ese amor que me dice: "Ya no me llames más Dios, llámame Padre, porque eso soy para ti". Con tal de que me moldees con tus manos, estoy dispuesto a esperar más y a vivir de acuerdo a tu voluntad, aunque las estructuras colapsen. Por sobre todo, enséñame a adorar tu corazón y a volverme a ti cada mañana. Amén"




