
Cuando venía en el bus de vuelta del operativo médico-rompecabezístico de Chillán comencé a pensar demasiado en todo lo que había vivido, en todo lo que había pasado en apenas 3 días. Y sí que pasaron muchas cosas... El Padre me sorprendió...
Con los ojos cristalizados de emoción miraba a la ventana, esperando encontrar alguna explicación lógica a la forma que Dios había actuado en aquel lugar. Entonces aquellos recuerdos de cuando era pequeño comenzaron a aflorar rápidamente. La timidez y cobardía que me eran característicos; el miedo y temor a las figuras de autoridad y gran tristeza. Sin embargo, y tal como dice la Biblia, algo hizo que hubiera baile en vez de lamento, alegría en vez de lloro, un canto en vez de una queja. Por primera vez en mucho tiempo pude sentir el gozo y la liberación en mi vida. Ahí había un olor a libertad.
El día lunes recuerdo que hablamos de la paz de Dios en Filipenses 4:6-7 y eso fue realmente impactante. No pude contener mis lágrimas. Quizás nadie se dio cuenta, pero el Padre me había hablado en ese momento. A la luz de esas palabras hubo de pronto una claridad muy grande en mi corazón y sentí el respaldo de Dios. ¡Él mismo me estaba hablando! Fue genial. Aprendí que Dios guarda mi corazón y pensamientos en su paz cuando le confieso que yo ya no puedo más y que le necesito urgentemente. Y sé que varios entendieron lo mismo.
Sentado en el bus y en la oscuridad del viaje tanbién me pude dar cuenta de que la gente que estaba a mi alrededor ya no era la misma que hace 1 año, y eso me hizo ver la fidelidad de Dios, y sobre todas las cosas que no estoy solo, y que Él estaba llenando cada uno de mis vacíos. Pero no sólo estaba llenando, sino también moldeando. Lo mejor es saber que esos cambios no eran por mi esfuerzo o por mis grandes méritos, sino porque Dios quería tener misericordia.
Muchas veces, cuando Dios nos entrega un sueño y las circunstancias comienzan a ponerse confusas, perdemos la esperanza. La soledad y tantos otros sentimientos y emociones brotan y de pronto todo se nubla; pero hay algo que podemos hacer frente a todo eso: rendirnos y volver a soñar con la palabra de Dios. Quizás los problemas siempre estarán, pero la paz de Dios es suficiente para enfrentarlos, porque no es la paz del mundo. Ciertamente es un fruto del Espíritu Santo.
Y después de la emoción de los recuerdos, di tantas gracias al Padre, porque estaba rodeado de personas que hablaban palabras de Él a mi corazón. Agradezco grandemente a Dios por la obra "El Rompecabezas", que sin duda fue uno de los trampolines que Dios puso para impulsar mis sueños otra vez y comenzar a proyectarme. Y les digo a todos los que lean este blog: ¡NUNCA DEJEN DE SOÑAR PORQUE EL PADRE ESTÁ CON NOSOTROS! ¡SI SONREÍMOS ÉL RÍE CON NOSOTROS!
En un momento del viaje me invadió un gozo muy grande y una certeza de que había alguien que cuidaba de mí y que tenía todo el control. La oscuridad de la noche contrastaba la claridad que tenía en mi interior. Dios no necesita a los grandes, a los sabios o a los habilidosos. A aquellos que no se consideran nada o están perdidos, Dios ha tomado para glorificarse. Por eso les digo: ¡ES TIEMPO DE SOÑAR! No importa la capacitación. Si Dios nos llama es porque algo quiere de nosotros y porque ha creído en nosotros antes que nosotros mismos. Por eso todo el reconocimiento y adoración es del Él.






