Dedicado a mi hermano Daniel, con cariño...Lloro por ti; quiero estar contigo,
en un abrazo, en una plática,
en un saludo.
Veo tus ojos: tus pupilas desgastadas
tu iris desteñida de dolor.
Veo tu esclera rojiza de tanto llorar.
Es inevitable... Eres mi ejemplo:
Poeta de Dios.
Eres el ejemplo de niño!!!
Sí... alcanzarás más:
Sueña más, niño mío...
Salta alto, brinca a tu destino.
Corre a los brazos de papá...
Abrázalo, perdónalo.
Dile que lo quieres, que lo necesitas,
que lo amas otra vez.
Dile por mí, que quieres conversar con él.
Dile por mí, cuando se van al circo.
Dile por mí, cuando lo saludas...
Dile por mí... que desfallezco...
que muero por dentro...
que quiero conversar con él,
de hombre a hombre,
y no de enemigo a enemigo.
Niño de Dios!!!
Tus ángeles te cuidan.
Eres un alba que resplandece,
crepúsculo despejado
naciente de ilusiones y deseos.
¡Salta Niño de Dios!
Sueña y llévate a tus hermanitas contigo,
incúlcales la imagen del Eterno.
A veces te veo llorar...
Veo tus ojos preocupados,
tus brazos tensos,
buscando dónde descansar,
dónde huir, dónde esconderte
en qué cueva calmar la tempestad.
¡No llores más! Te lo ruego.
No me hagas llorar como ahora.
Tú eres música que despierta a Dios
¡Salta niño! ¡Tú puedes!
¡Tú cantas, tú sueñas, tú vives,
tú formas, tú amas sin condición!
A veces lloro por ti...
Una y otra vez,
abrazado a tu imagen infantil.
Te veo, te extraño, te quiero, te busco
porque eres un niño con carácter adulto
¿Quién te hizo madurar?
Tú eres un ejemplo, no lo olvides.
No naciste sin razón...
Yo también te tuve en mis brazos...
piel morena y arrugada,
(lágrima), piel de bebé.
A veces sonrío por ti:
te veo jugar y me dan ganas de jugar,
de volver a tus 11 añitos,
y ser tu mejor amigo,
tu compadre, tu oído infaltable.
Me haces reír, poeta de Dios.
Levantarás vidas completas.
¡Salta niño! ¡Eleva tus brazos!
¡Serás un águila que vuela alto!
¡¡¡Salta, hermano mío!!!
¡¡¡Brinca a tus sueños!!!
Toma mis manos,
volemos juntos, yo te ayudo,
y tú me ayudas más.
Compongamos salmos juntos:
tú cantas y yo toco las cuerdas.
El salmo 151 escrito en tu corazón.
Te quiero, hermano; tú eres como yo.
Sombra de viudas y sostén de débiles:
¡Alcanza más que yo, niño de Dios!
Este homenaje es para ti...
(lágrimas y sonrisa)
"Quien desee entrar en el Reino de los cielos, debe ser como un niño..."