30 de julio de 2011

Una princesa para mí [...]




Se cuenta que en lejanos horizontes de un reino olvidado, vivía un príncipe que cada cierto tiempo se disponía a vigilar sus territorios. Le gustaba ir a las fronteras a vigilar que todo estuviera bien dentro de su país y a informarse de las noticias de las tierras vecinas. Mantenía esa rutina al menos dos veces al mes y siempre que llegaba a las fronteras, solía sentarse a observar la forma de vivir en los demás reinos.


Cierto día de marzo, volvió a visitar las fronteras del reino para observar cómo vivían los extranjeros en sus tierras. Fue allí donde la vio. Se trataba de una mujer que caminaba algo triste por los lugares cercanos a su casa... La vio algo cabizbaja y absorta en sus pensamientos. No quiso ser entrometido, puesto que no sabía las costumbres de los demás reinos alrededor. Si bien nunca exitieron conflictos con los países vecinos, no quería arriesgarse a pecar de entrometido.



La historia dice que el príncipe solía visitarla cada cierto tiempo. Ya no era una sola visita, sino que eran cada vez más frecuentes. En varias oportunidades la invitó a tomar café y a compartir con él en su palacio. Se rumorea que en así todo comenzó. Lo que sí es cierto, es que él la invitó a ser su princesa y a compartir con él los privilegios del reino, de tal manera de gobernar las tierras con justicia y en paz y buenas relaciones con los demás reinos. Al aceptar su invitación, él se sintió el hombre más feliz sobre la tierra... A ella nunca más se le vio triste y toda lágrima se olvidó...



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Pensé que era el fin. Llorando el pasado, de pronto algo me dijo que las páginas de antaño debían ser dejadas atrás, con todos los sueños que allí había. No sabía lo que vendría. Debo reconocer que tenía miedo e inseguridad. Y allí, en medio de la nada, me di cuenta que Dios lo hizo todo. Y que bueno que fue así!! Porque si él lo hace, entonces todo es perfecto y hermoso en su tiempo. Porque la trajo a ella y me di cuenta que sí, que existen las princesas... de hecho, yo estoy con una de ellas =)

24 de julio de 2011

Cuando no me ven [...]



"Querido Señor...
A veces te pido que me uses, que te reveles a los demás a través de mí. Podría recordar tantas veces en que he visto errores y debilidades en mí y, a pesar de todo eso, continuas confiando en alguien que falla.
Padre, podría dar fe de que tu misericordia se hace nueva cada mañana. Gracias por eso! porque ves a Jesús en nosotros y por esa razón nos perdonas y nos llamas a tu presencia como servidores tuyos, y no sólo como eso, si no también como hijos del rey.

Te amo... y te pido que me ayudes a serte fiel incluso cuando nadie me ve, incluso cuando no hay nadie que vigile si estoy haciendo las cosas bien o mal. Que pueda hacer las cosas no como si alguien me estuviera viendo, sino pensando en que eres tú quién ve mi vida desde lo más íntimo hasta lo mása público. Que en todo pueda tener el deseo de buscar la santidad y de entregar lo mejor de mí... No se trata de mis méritos... lo sé; ellos no me hacen más aceptado delante tuyo, pero sí sé que buscando la santidad me parezco más a ti y en mi carácter puedo reflejarte a otros también...

Gracias por ver oro entre el barro :)"

18 de julio de 2011

"Para que te vean" [...]

"Señor:
¿Sabes que me he dado cuenta? Que a veces las personas alrededor no se fijan de qué religión eres. La mayoría respeta las religiones y las acepta como parte del acerbo cultural de nuestra sociedad. Las personas alrededor no ponen su mirada en saber si levanto mis manos al cantarte o si hablo en lenguas, o si voy a tal o cual iglesia, o si oro todos los días o si ayuno. De hecho, una vez conversando con una compañera de trabajo, me dijo que ella veía si la persona era consecuente y si no tenía dobles discursos.

¿Sabes que me he dado cuenta? [Que si decidimos con sabiduría y madurez; que si en vez de insultar, bendecimos; que si en vez de ser desleales con nuestros compañeros, anteponemos la fidelidad a la ambición y la codicia de dinero; que si en vez de descalificar, incluimos; que si nos esmeramos en conocer a las personas y nos hacemos sus amigos a pesar de los "qué dirán"; que si damos con generosidad y no queremos todo para nosotros mismos; que en vez de "pelar" al resto, los escuchamos sin emitir juicios de valor anticipados; que no cambiamos para mal aunque nos insulten y el medio nos empuje a ser amargados, tristes, depresivos y mandones...] la gente alrededor podría tener una imagen de Jesús un poco más clara.

¿Sabes que me he dado cuenta? Que más allá de hacer cosas, debemos "ser". Que si oramos, no lo hacemos por seguir a otros o por obligación, sino porque anhelamos buscar tu voluntad y, finalmente, ser como tú. Que si damos generosamente, lo hacemos con el interés en la persona y no como un evangelio que solo se encarga de dar un mensaje de esperanza pero sin hacerlo patente a través de relaciones de amistad, gestos de generosidad, sacrificios de tiempo y recursos, etc.

Te agradezco que hayas puesto oro en vasos de barro... Moldéanos y da la forma que quieras a estos vasos de barro que solo quieren hacer tu voluntad. Que cuando veamos a los demás, los miremos con amor y que el resultado de nuestra relación contigo sea personas honestas, generosas, justas, leales, amigables... es decir, con el carácter de Cristo. En la medida que somos como tú, las personas comienzan a preguntar qué hay dentro de uno que es diferente... Claramente no somos nosotros; eres tú que les gritas para que te conozcan... Es ahí cuando ocupas estos vasos de barro para que hablen de ti =)"

14 de julio de 2011

Libre entrada


Cuando pequeño, siempre me enseñaron a pedir permiso antes de entrar a la casa de alguien desconocido. Por eso, vez que íbamos de visita, el hábito que me enseñaron fue el de limpiarme los pies antes de entrar y el de pedir permiso al entrar a esa casa.
Esto contrastaba fuertemente con lo que hacía en mi casa. Cuando llegaba del colegio no entraba a la casa pidiendo permiso. Y si bien me limpiaba los pies a la entrada, era para no ensuciar y no por "educación". En la casa de uno, no se entra al baño pidiéndole permiso al papá o a la mamá; menos le dices a tu hermano: "¿puedo estar en el living contigo?".

En la Biblia leemos que Dios nos ha dado libre entrada a su presencia... y que podemos entrar libremente al trono de la gracia para recibir el oportuno socorro. Cuando leo ese versículo, me imagino a una persona que te dice: "Siéntete como en tu casa... puedes usar todo lo que hay aquí como si fuera tuyo". Y Dios así lo ha hecho con nosotros: nos ha dejado entrar a su hogar y hacerlo nuestro. Nos ha dado la bienvenida a su casa!!!
Tal vez ustedes no logren comprender del todo por qué este tema es tan importante para mí, pero el hecho de que Dios nos permita gozar de todo lo que es él, también nos libera de ese temor al rechazo que podamos percibir de parte de él. Es como si Dios nos dijera: No es necesario que pidas permiso... entra en mi presencia y usa todo lo que hay ahí. Su amor no nos rechaza, al contrario, echa fuera el temor y nos permite entrar en Su casa.

"Señor... gracias por tener libre acceso a tu casa. Una vez me dijiste que me usarías para restaurar a muchas personas y yo, con todo el temor que tenía en mi corazón, te daba gracias por ver en mí el oro de entre el barro. A esos cortos 12 años, comenzaba a entender que no estabas interesado en corregirme con castigos desproporcionados ni rechazo. Tu objetivo era mostrarme al Padre que hay en ti. Cada cierto tiempo puedo verte en pleno y me asombro de ver que no eras aquella persona que pensaba tan lejana o que al primer error ya me iba a desechar... Hoy, entrando libremente a tu casa, veo que todo es posible... que si oro por alguien, esa persona puede sanarse en tu nombre; que si dijiste que me usarías para llevar tu mensaje a muchas personas, entonces debo avanzar sin pensar que en cada acto deba pedir permiso... Creo en ti y creo que tú puedes hacer del barro un gran vaso...
Muchas veces te he pedido que me cambies... que ma hagas más extrovertido, más hablador, más entrador con las personas... Pero aún recuerdo cuando me dijiste: "Los líderes que yo levanto no son los grandes caudillos; no son aquellos que tienen las cualidades innatas... sino los débiles, aquellos que dependen de mí"... Y hoy a través de estas palabras te digo nuevamente que aquí estoy... dispuesto ante ti. Igual que esa vez que me dijiste que siempre tendría un lugar en tu casa... Sí, en tu casa siempre habrá un lugar incondicional para mí... Hoy oro para que muchos puedan llegar a tu casa y puedan darse cuenta que en tu hogar hay libertad y vida."





10 de julio de 2011

A pesar de mí [...]




Querido Dios:
Cuando pienso en tu amor, lo primero que se viene a mi mente es tu fidelidad y de cómo tu misericordia se hace nueva cada mañana. Eso sobrepasa lo que mi mente puede comprender y lo que mi razón puede explicar. Porque no entiendo cómo siempre olvidas nuestros errores y te acuerdas de tus promesas hacia nosotros; y no entiendo cómo darle una explicación lógica a tu perdón infinito. Quizás no quieres que me esfuerce en tratar de entender o explicar esto, sino recibirlo.

Gracias por darnos segundas oportunidades a pesar de conocernos tan a fondo. Eso me hace vulnerable y frágil a tu mirada, pero a la vez me hace valioso delante de ti. Gracias por Jesús, porque fue él quien permitió que hoy pueda estar aquí, dando gracias por el perdón y por la gracia que derramas sobre aquellos que son tuyos...

No trataré de entender ni explicar... solamente recibir aquello que tienes para mí y dar todo de mí para buscar con todas mis fuerzas el caminar en santidad, así como tú quieres [...]

5 de julio de 2011

Te anhelo por sobre todo...




Señor:

No hay mejor oración que aquella que surge del corazón. No hay mejor conversación contigo que aquella que abre el corazón y te dice todo lo que piensa, siente, cree y espera. Y hoy pienso, siento, creo y espero en ti... Creo que es un buen momento para pedirte que de nuevo charlemos acerca de ti.
No sé por qué varias veces que me he acercado a ti, te veo como aquel león de las crónicas de Narnia... Capaz de rugir tan fuerte que eres capaz de descongelar el hielo de nuestros inviernos y de hacer temblar a tus enemigos. Pero a la vez eres capaz de jugar con los niños... Por eso muéstranos quién eres... no la imagen preconcebida que tenemos. Queremos verte a ti, tal cual eres... no llamarte cuando tenemos algún problema, sino buscarte aún cuando alrededor se vea crisis e inestabilidad. Anhelo con todo mi corazón platicar contigo acerca de mis sueños, mis temores, mis anhelos más profundos... y luego de eso, escuchar tu voz... la voz que calma las tempestades, la voz que anima a los que están tristes, la voz que sana a los enfermos, que da vista a los ciegos, audición al sordo y que hace al cojo saltar; la voz que todos anhelamos y que a momentos creemos tan esquiva.

Ven de nuevo y háblame... Ruge, león... león de Judá. Ruge sobre mis temores, sobre mis sueños y forma tu carácter en mí, de tal manera que otros puedan verte a ti a través de mí. Y después que rujas, háblame sobre tu carácter paternal, de tal manera que podamos salir juntos a pasear como a veces lo hacemos o que compongamos canciones como solemos hacerlo allí en privado. Permíteme estar cerca tuyo, porque eso es mejor que cualquier lujo aquí en la tierra; déjame tocar tu rostro y describirlo... para que otros vayan en pos de ti no por lo que puedas darles, sino por lo que eres, porque eres amor y hermosura, querido Dios.

Para que te terminen amando, como te amo yo... Para que sientan la misma pasión que hoy siento. Para que piensen en ti, como hoy pienso... Para que esperen en ti aunque no haya seguridad en nada alrededor... Para que amen tu presencia, como la amo y busco desesperadamente [...]

3 de julio de 2011

Háblanos de nuevo

Querido Dios:
Hoy nos acercamos a ti con un corazón sincero, como el que se acerca sin poder ocultar nada delante de ti. Te seguimos esperando... a pesar de ver a nuestro alrededor circunstancias difíciles a momentos, o caos financieros. Confiamos en ti aunque se remueva la tierra y reine la inestabilidad... Creemos en ti, aunque todo diga que no es necesario creer y que cualquier verdad sirve para llegar a la felicidad.

Hoy oro por aquellos que te anhelan sin obtener respuesta a sus oraciones. Por aquellos que sufren en silencio sin ver soluciones. Por aquellos que siguen esperando fielmente en aquel que puede salvarles de su realidad. Por aquellos que te siguen amando aunque no vean nada bueno alrededor. Ellos te anhelan, Dios... Revélate de nuevo para que te busquen por lo que eres y no por lo que le puedes entregar. Y cuando te reveles, muéstrales tu poder a través de las circunstancias, de tal manera que vean que eres un Dios que todo lo puede y que nada hay difícil para ti. De hecho, eres un Dios de milagros e imposibles. Háblanos de nuevo y rompe el hielo que por tanto tiempo ha ido enfriando nuestros corazones y ha congelado nuestra fe hasta conformarnos con poco..."