
"Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo..." (Filipenses 2:3)
Permítanme leer este versículo de atrás para adelante:
"Si cada uno estima a los demás como superiores a él mismo, entonces se evitarán contiendas y vanaglorias" (Del Autor)
La humildad es definida como aquella "virtud consistente en conocer nuestra bajeza y miseria, y proceder de conformidad con este conocimiento". Me llama tanto la atención esta palabra. Lejos de ser algo abstracto, es un concepto que toma cuerpo cada día. Decidimos tomarlo, o simplemente darle la espalda.
Dios promete estara cerca de los humildes y darles gracia. Si entendiéramos tan sólo un poco de la palabra, estoy seguro que clamaríamos al cielo para que Dios formara la humildad.
La humildad reconoce sus errores y pide ayuda.
La humildad no guarda rencor.
La humildad llora sin temor.
La humildad corre al amor y toma su mano.
La humildad considera a los demás como un ejemplo a seguir y extrae la sustancia más valiosa de cada persona para cultivarla en su propia vida.
La humildad no busca intereses personales.
La humildad es sincera.
La humildad es la primera que pide perdón y se humilla.
La humildad es madura.
La humildad prefiere el anonimato antes que la exaltación en público.
La humildad rechaza la hipocresía y los intereses creados.
La humildad busca el bien ajeno antes que el propio.
La humildad agrada a Dios y conquistar el corazón del Padre.
¿Quieres ser humilde..? ¿Quieres seguir el ejemplo de Cristo?
Renuévame Señor Jesús
Ya no quiero ser igual
Renuévame Señor Jesús,
pon en mi tu corazón.
Porque todo lo que hay dentro de mí,
necesita ser cambiado, Señor
Porque todo lo que hay dentro de mi corazón,
necesita más de ti
necesita más de ti.






