12 de octubre de 2006

Una lección de humildad


"Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo..." (Filipenses 2:3)

Permítanme leer este versículo de atrás para adelante:

"Si cada uno estima a los demás como superiores a él mismo, entonces se evitarán contiendas y vanaglorias" (Del Autor)

La humildad es definida como aquella "virtud consistente en conocer nuestra bajeza y miseria, y proceder de conformidad con este conocimiento". Me llama tanto la atención esta palabra. Lejos de ser algo abstracto, es un concepto que toma cuerpo cada día. Decidimos tomarlo, o simplemente darle la espalda.

Dios promete estara cerca de los humildes y darles gracia. Si entendiéramos tan sólo un poco de la palabra, estoy seguro que clamaríamos al cielo para que Dios formara la humildad.

La humildad reconoce sus errores y pide ayuda.
La humildad no guarda rencor.
La humildad llora sin temor.
La humildad corre al amor y toma su mano.
La humildad considera a los demás como un ejemplo a seguir y extrae la sustancia más valiosa de cada persona para cultivarla en su propia vida.
La humildad no busca intereses personales.
La humildad es sincera.
La humildad es la primera que pide perdón y se humilla.
La humildad es madura.
La humildad prefiere el anonimato antes que la exaltación en público.
La humildad rechaza la hipocresía y los intereses creados.
La humildad busca el bien ajeno antes que el propio.
La humildad agrada a Dios y conquistar el corazón del Padre.

¿Quieres ser humilde..? ¿Quieres seguir el ejemplo de Cristo?


Renuévame Señor Jesús
Ya no quiero ser igual
Renuévame Señor Jesús,
pon en mi tu corazón.

Porque todo lo que hay dentro de mí,
necesita ser cambiado, Señor
Porque todo lo que hay dentro de mi corazón,
necesita más de ti
necesita más de ti.

8 de octubre de 2006

Restauración



"Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará"

Desde el pozo de la desesperación, escuché mi nombre en la eternidad. Me pregunté: ¿Será que alguien me busca? Y seguí escuchando el eco de alguien que llamaba... Pasaron 3 minutos... Después escuché otra vez, pero ya no decía mi nombre. Llamaban a un tal: "Hijo".

Esperé sin responder. Pasaron 6 minutos, mientras el pozo se hacía cada vez más depresivo, más triste y cansador. Y de pronto esa misma voz que llamaba: David... David... "¿Quién será?", me preguntaba, y comencé a llorar porque no sabía quién me llamaba. Desesperado por no poder contestar desde lo profundo de esa cisterna, me ensimismé. Pensé que aquella voz nunca más me llamaría...

Al siguiente día desperté desesperado, e intenté escalar el pozo de la desesperación, sin conseguir los resultados esperados. Entonces grité de manera sorda, a ver si el que me llamaba, volvía a pronunicar mi nombre. Al mediodía algo pasó... Y la voz de nuevo hablándome: "Hijo, sube hasta mí". Comencé a escalar y vi cómo en lo alto del pozo se dibujaba un halo de luz que brillaba y me encandilaba. Una voz me decía: "Sube". Y con cada vez más entusiasmado subí, y al parecer todo se veía más ligero. Esa voz me ayudaba. Entonces dije: "Le preguntaré su nombre". Y le grité desde la mitad del pozo. Me faltaba mucho por escalar. Y casi inmediatamente, con una voz que penetró todas mis frustraciones, temores, vacíos y deudas, la voz me dijo: "Yo soy tu Padre, y ahora serás mío". Y de pronto me hallé fuera del pozo, haciéndole preguntas a Dios. Vi cómo vendaba mis heridas, y cómo podía dormir después de años de cansancio.

Otro día, volví al pozo de la deseperación, pero vi a otros conmigo, y entonces les dije: "Oigan, la voz que me habló hace un tiempo, sueña con verlos a ustedes" Y escuché la voz que entraba desde la boca del pozo, que decía con alegría: "Hijo, tráemelos acá". Y hablé a los que estaban en el pozo de la desesperación lo que la voz decía. Y les dije: "Él ha soñado con ustedes todo este tiempo". Y ellos me decían: "¿Será posible tanto amor?". Con entusiasmo subimos juntos, y la voz cada vez era más fuerte. Tan fuerte que vi que aquellos que subían desde el pozo de la desesperación eran liberados de sus cargas, y podían subir muy ligeramente. Al llegar a la salida del pozo de la desesperación vi letreros que decían: "Estos son mis hijos, que han salido del pozo de la desesperación". Y luego de eso, al instante, sonó una trompeta, luego un tambor, después teclados, guitarras. Las arpas volvieron a sonar, junto con las danzas de todos los que subían del pozo de la desesperación. Y en eso vi más rótulos a los pies de algo que parecía una cruz, que decían: "Bienvenidos a casa, a la casa de mi Padre". Otro decía: "Yo les amo con amor inefable". Al lado de ese, se leía claramente: "Mis pensamientos son de paz, y no de mal". Y a medida que leía los rótulos, vi que gotas de sangre caían desde la cruz y un cordero que moría por toda la humanidad. Y después un silencio... Y todos los frustrados de corazón comenzaron a cantar una nueva canción, que derribaba sus sueños frustrados y Dios les daba nombres nuevos, que decían: "Especial", "Útil", "Fiel", "Hermoso", "Amado". Y al recibir mi nombre leí: "Adorador"...

El cielo saltaba mientras salían más personas desde el pozo de la desesperación. Los que salían con cadenas, eran libres cuando tocaban los rótulos que estaban bajo la cruz y veían la sangre del Cordero. Cantaban los que habían sido libres... Vi cómo saltaban los que habían sido golpeados y avergonzados por la causa.

Había fiesta... Pero en medio de todo eso alguien clamaba. Entre tanto jolgorio no alcanzaba a percibir lo que decía. Hasta que de pronto escuché claramente: "Les amo porque sí... No busquen más explicación" Y cuando escuché eso, bajé mi rostró y alguien vino y cambió mi apariencia de frustrado y tímido, por una apariencia del que pelea la batalla y toma los sueños de Dios. Y decidí partir con algunos de los que habían subido del pozo de la desesperación, a buscar a los que estaban todavía dentro sufriendo a causa de sus cadenas y de las palabras que los demás vomitaban sobre ellos.

Cuando bajé vi a algunos que tenían un cartel en sus rostros que decía: "Dios nunca me usará". Otros habían escrito en sus cuerpos algunas frases, por ejemplo: "Dios no me ama", o "Dios no existe", o "Prefiero quedarme aquí antes que sufrir más". Y algunos de los que habían descendido conmigo, llevaban cartas en sus manos y se las iban dando a aquellos que estaban en cárceles y cadenas. Y vi cómo algunos lloraban, y otros vomitaban sus fracasos y sus cadenas eran rotas. Y en las cartas decía: "Sé libre EN EL NOMBRE DE JESÚS". Y vi en mi bolsillo que Dios había puesto un "llamado". Entonces me esforcé en abrirlo y leí: "Yo te elegí, no vuelvas atrás... Sígueme". Y uno de los que estaban encadenados me preguntó qué me pasaba. Entonces le relaté toda mi experiencia. Y vi cómo a medida que contaba lo que me había pasado, muchas de las cadenas se iban cayendo, y recuerdo que los carteles se iban destruyendo solitos. Y la persona lloraba, y a la vez se dibujaban sonrisas, sonrisas de destinos nuevos, de vidas transformadas. Y la voz llamó de nuevo y dijo: "Yo les amo"... Y hubo un clamor de los que estaban en el pozo, y los que estaban escondidos en cuevas, comenzaron a salir , atraídos por la voz del que hablaba.

Después volvimos a subir, y comenzó a llover. Eran gotas de perdón y gracia... Y se comenzaron a escuchar los sonidos de la fiesta: tambores, arpas, guitarras, y voces de miles, diez miles, millones.

"El lugar seco se convertirá en estanque, y el sequedal en manaderos de aguas [...]. Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará imundo por él, sino que él mismo estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará." (Isaías 35:7-8)

1 de octubre de 2006

Niño de Dios

Dedicado a mi hermano Daniel, con cariño...

Lloro por ti; quiero estar contigo,
en un abrazo, en una plática,
en un saludo.
Veo tus ojos: tus pupilas desgastadas
tu iris desteñida de dolor.
Veo tu esclera rojiza de tanto llorar.
Es inevitable... Eres mi ejemplo:
Poeta de Dios.

Eres el ejemplo de niño!!!
Sí... alcanzarás más:
Sueña más, niño mío...
Salta alto, brinca a tu destino.
Corre a los brazos de papá...
Abrázalo, perdónalo.
Dile que lo quieres, que lo necesitas,
que lo amas otra vez.
Dile por mí, que quieres conversar con él.
Dile por mí, cuando se van al circo.
Dile por mí, cuando lo saludas...
Dile por mí... que desfallezco...
que muero por dentro...
que quiero conversar con él,
de hombre a hombre,
y no de enemigo a enemigo.

Niño de Dios!!!
Tus ángeles te cuidan.
Eres un alba que resplandece,
crepúsculo despejado
naciente de ilusiones y deseos.
¡Salta Niño de Dios!
Sueña y llévate a tus hermanitas contigo,
incúlcales la imagen del Eterno.

A veces te veo llorar...
Veo tus ojos preocupados,
tus brazos tensos,
buscando dónde descansar,
dónde huir, dónde esconderte
en qué cueva calmar la tempestad.
¡No llores más! Te lo ruego.
No me hagas llorar como ahora.
Tú eres música que despierta a Dios
¡Salta niño! ¡Tú puedes!
¡Tú cantas, tú sueñas, tú vives,
tú formas, tú amas sin condición!

A veces lloro por ti...
Una y otra vez,
abrazado a tu imagen infantil.
Te veo, te extraño, te quiero, te busco
porque eres un niño con carácter adulto
¿Quién te hizo madurar?
Tú eres un ejemplo, no lo olvides.
No naciste sin razón...
Yo también te tuve en mis brazos...
piel morena y arrugada,
(lágrima), piel de bebé.

A veces sonrío por ti:
te veo jugar y me dan ganas de jugar,
de volver a tus 11 añitos,
y ser tu mejor amigo,
tu compadre, tu oído infaltable.
Me haces reír, poeta de Dios.
Levantarás vidas completas.
¡Salta niño! ¡Eleva tus brazos!
¡Serás un águila que vuela alto!

¡¡¡Salta, hermano mío!!!
¡¡¡Brinca a tus sueños!!!
Toma mis manos,
volemos juntos, yo te ayudo,
y tú me ayudas más.
Compongamos salmos juntos:
tú cantas y yo toco las cuerdas.
El salmo 151 escrito en tu corazón.

Te quiero, hermano; tú eres como yo.
Sombra de viudas y sostén de débiles:
¡Alcanza más que yo, niño de Dios!
Este homenaje es para ti...
(lágrimas y sonrisa)


"Quien desee entrar en el Reino de los cielos, debe ser como un niño..."

27 de septiembre de 2006

Tienes un lugar en Él


Estoy sorprendido... Ese día vi niños levantando las manos. Primero eran 2, luego 3... y después 20!!! También vi adultos y luego algunas fotos que nos sacamos con ellos.

Alrededor de 30 jóvenes nos reunimos en torno al servicio ese día. Era un día de sembrar, de madurar y de ser asombrados. No puedo decir más... Desde la mañana de ese 23 de septiembre Dios había estado ahí, esperándonos... El lugar era pequeño, pero si había un buen flujo, todo iba a resultar. De pronto comencé a ver si todo estaba en orden. Nadie había llegado... Las salas estaban numeradas tal como lo habíamos previsto. Seguro que algo no resultaría ese día, pero estaba contento y asombrado con lo que había pasado los días anteriores. Las sillas estaban en su lugar; las mesas, tal como lo habíamos planificado. Pero faltaba Él...

Jeremías 1:4-10... ¿Qué resultados habrá tenido? Cuando terminamos el devocional de estos versículos, me hubiera gustado quedarme ahí adorando una hora más, y dando gracias por todo lo que Dios había restaurado en mi vida. Je! Recuerdo cuando me decía a mi mismo: "Tú nunca dirigirás algo". Y ahí estaba... Dando el devocional... En ese momento me sentí amado por Él, y eso cambia las cosas, y restaura lo que pasó.

Después llegó el pastor. Estaba contento porque iríamos a servir. Esa iglesia ya querían cerrarla porque habían muy pocas personas y no se podía autofinanciar. Pero de pronto una luz... una esperanza... oraciones respondidas... iglesias resucitadas.

Después llegó la Joy. Luego 15 personas más y así fueron llegando todos... Me pregunto si el devocional fue tan glorioso para ellos como lo fue para mí; y si se hubieran quedado conmigo adorando 1 hora más (o quizás todo el día) si hubiéramos podido.

Hubo charlas, atención, etc. Vi camillas, medicamentos, personas pasando, gente agradecida, otras personas, enojadas... De todo un poco. Una mujer golpeada por el marido, una señora tendida en cama por mucho tiempo, un niño autista, gente desorientada, sin recursos... Pero gente sencilla, agradecida... "Gracias doctor"...

Después llegó el rompecabezas y gente levantó la mano queriendo ser amigos de Dios. Oro para que Dios se les revele mucho más. Luego el pastor hablando frente a la gente, algunos jugando fútbol, después desarmando....


Eran las 19:30. El sol se estaba poniendo y la labor había acabado. Ojeras por montón, dolor muscular, desgano físico... Pero con una sonrisa esbozada. No había más... El sol se escondió, y con él todo lo que ese día habíamos entregado.

"Ahora me pregunto: ¿Dónde me llevarás? Es una pregunta que me para los pelos. Sólo puedo decir algo: TE CREO. Más que nunca te creo... Porque un día me amaste y me dijiste quien era para ti... Y tu gracia... tu gracia me hizo nuevo.

¿Dónde me llevarás? ¿Dónde quedó el que me acusaba? ¿Dónde quedó el que me maldecía? Parece que calló, parece que se escondió.
¿Dónde quedó la desconfianza? ¿Dónde quedaron las lágrimas? Parece que se desvaneciaron cuando me dijiste: "No digas más..."

22 de septiembre de 2006

La libreta de hoy

Fue un día de locos. Y es que nadie me había dicho que los días previos a un operativo eran tan gastadores. Mi cuerpo comienza a clamar por la cama, y mis pies por aquel guatero que no existe, y mi cabeza por aquel suave descansar. Esta semana fue de locos... A momentos estuve triste por lo que estaba pasando a mi alrededor.
El día jueves 21 no téníamos médico, y eso significaba que los medicamentos traídos del sur no serían entregados a la gente. Tampoco había instrumental para el área odontológica, ni tampoco insumos para ayudar a la gente. Nada... Pero yo sabía que algo iba a suceder. Pero nada...
Ese día no había tenido clases, sin embargo, llegué a las 21:30 a mi casa. Esa noche estaba fría, y yo tenía temor de llegar muy tarde y hubieran más problemas en mi casa. Sin embargo llego, y me encuentro con la sorpresa. Así que en medio de peleas y discusiones, ahí estaba llamando por teléfono a la gente, tiritando mi cuerpo y pendiente de organizar este operativo y también de vigilar que no hubiera violencia. Fue hacer dos cosas a la vez. Veía a mi hermano menor llorando y yo ahí... Ay ay ay. Fue un día para olvidar. Pero en medio de la nada, antes de vivir todo aquello, oré a Dios. Pero oré sentado en una micro!!! Y siempre con la pregunta: "Señor, ¿estás conmigo en esto? ¿o lo inventamos para quedar satisfechos que hicimos algo como núcleo de GBU?" Le pedí a Dios que tomara todo el control.

Y en medio de la tensión, recuerdo que llamo a Andrés Gaete, quien me avisa que hay médico y que además trae medicamentos. Eso fue un oasis en medio del desierto.

"Señor, ¿estás conmigo en esto..?

Y así llegué al viernes 23. Hoy. Apenas tuve una clase a las 8 de la mañana, pero fue un día de correr demasiado. A las 11 de la mañana reunión. Después a las 12 corriendo para conseguir los instrumentales. A las 1 juntarme con Guillermo para ir a buscar unas cajas de medicamentos y llevarlas a la oficina. A las 3:30 estábamos con 3 cajas cada uno cargando estos medicamentos en una camioneta y además cargando las maletas del rompecabezas. Fue grato encontrarnos con un hombre de la iglesia que nos fue a ayudar y se llevó las maletas. Gente increíble!!

"Señor, ¿estás conmigo en esto?"

Eran las 4 y con guillermo caminando buscando unos guantes y unos CDs. Habíamos mandado unas cartas a unas casas dentales, a las cuales yo no les tenía mucha fe. Entonces decidí "ayudar a Dios". Ay ay ay. Y se me ocurrió la genial idea de ir a comprar los guantes. Y fuimos... Compramos aquello y después caminamos muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuucho.


"Señor, ¿sigues estando conmigo?"

Hasta que con Guillermo hicimos una parada en medio del ajetreo del día. Comimos helados, conversando de la vida y de nuestras vidas. Y ahí... Después nos despedimos.
Cuando llego a pocas cuadras de mi casa (luego de un viaje en micro donde los cabezazos abundaban y las ojeras no podían ser peores) suena mi celular.

"Señor... ¿de verdad estás conmigo?

Me llamaba una amiga del núcleo, avisándome que en las casas dentales les dieron muchas cosas, entre ellas guantes, flúor y mascarillas. Y yo mientras hablaba cargaba la bolsa con guantes. Después de eso, me calló la santa teja... Je! HOMBRE DE POCA FE!

Parece que Dios está conmigo...


"De pronto un desierto... Después violencia... Después niños llorando, manos dañadas y levantadas en mala intención. Después la tele,, las niñas tranquilas, por ahí discutiendo alguien... ¿Llamo a los carabineros?... No, mejor no... Después en el computador... Después en la oración... Después en la cama a las 2 a.m.. Después suena algo... Hay que levantarse otra vez. A vencer el temor, la duda y la corrupción.
Pero no... Hay una esperanza... Al parecer en la mañana llegó la primavera... Una sonrisa... Un niño riendo... Un niño soñando... Un niño en la ventana... Un niño en el espejo. Parece que hay paz.
¿Quién irá Hermosos son los pies de los que anuncian la paz. ¿Quién les dirá a los niños que aun es posible seguir adelante? ¿Quién anunciará buenas noticias de esperanza a esos matrimonios? ¿Quién irá restaurando vidas en el nombre de Jesús?

Hay sólo un clamor en mi vida: Aquí estoy... Ahí cobra sentido el sufrimiento... Las lágrimas vertidas son justificadas por miles de niños sonriendo y por gente agradecida y enamorada de Cristo. He venido a hacer la voluntad del Padre. De pronto undestino, un encuentro personal y una fe en gratitud a Él. Te mereces todo, Señor.

AGRADECIMIENTOS

Poly: Gracias por tu continuo apoyo en los momentos más difíciles, y las palabras reconfortantes. Aunque se vivan momentos tensos, el amor de Dios permanece. Dios será fiel a tu corazón, y traerá la recompensa que tanto anhelas. Nunca digas: Eso no es para mí, porque Dios te llevará donde no imaginas ¡Te quiero!

Guille: No hay más que decir de este muchacho: aperrado, donde se diga retiro, él va, guerrero de oración y ayuno, y sobre todo, un amigo fiel que siempre que uno recurra estará ahí. El corazón tuyo, Guillermo, es un barro que está blando para el Alfarero. Je. Estoy seguro que crecerás en sabiduría y en gracia. Gracias por todo!

Joy: Un amigo es una esperanza en el desierto. Un agua en medio de la sequedad. Tus palabras han sido el oasis que necesitaba. Las lágrimas tienen sentido y tú lo sabes mejor que yo! Gracias por tu confianza, por confiar en alguien que no conocías mucho, y por mostrarme el hermoso corazón que el Padre ha puesto en ti! Sigue adelante y llegarás a las lágrimas de alegría. ¡La estéril dará a luz! Eeeeeeeeeeee

Amigos especiales como Romané. Gracias por tu disposición y confianza. Y a Rodrigo... ufff... ese es un grande! Un profesor que enseña a otros, pero dispuesto siempre a aprender de otros. Dios les bendiga. Y obviamente a mi querida Grace que se echa de menos...

11 de septiembre de 2006

Sin palabras...


Recuerdo claramente que ese día no tenía nada en especial. Al contrario, estaba nublado y el ambiente estaba muy frío. Yo sólo miraba desde la silla donde estaba sentado, el vaivén inconstante de los árboles a través de la ancha ventana que daba hacia el exterior. No sé porqué yo estaba en primera fila. Quizás debí haber estado con los niños jugando en el segundo piso de aquella iglesia. No sé...
Era 12 de septiembre del año 1999. Yo tenía 12 años, y era el tercero de cuatro hermanos en ese tiempo. Muchas cosas en mi mente ya comenzaban a colapsar. Eso se entremezclaba con los miedos y temores a lo desconocido... Pero lo peor... Y que yo no sabía... Necesitaba amor.
Sólo recuerdo que aquel día pasé adelante y recibí a Jesús en el corazón. De pronto alguien hizo el llamado y yo pasé... Ahí me encontré con Él.
Yo sabía que algo habia pasado, y aunque en los días siguientes no sentí nada de nada, doy gracias a Dios porque he tenido el privilegio de conocerle. Quizás no haya mucho que hablar, quizás sólo abrazarlo a Él y decirle una y otra vez, en un incesante llanto: "Gracias Papá".

"¿Cuántas veces intenté agradar a las personas para sentirme aceptado? ¿Cuántas veces el temor invadía mi corazón en las noches? ¿Cuántas veces lloraba como un niño bajo las frías noches de invierno y tapado hasta la cabeza para que nadie me escuchara? ¿Cuántas veces quise huir, gritar, descargarme con algo o alguien, y decirle que estaba mal? ¿Cuántas veces quise hacer y hacer y hacer? (y llorar, llorar, llorar).

Un tiempo ya pasó... Las lágrimas de dolor han quedado atrás, sepultadas junto al hoyo de una cruz. El dolor, ¿dónde quedó? Y el resquemor, ¿adónde huyó? Je! Miro alrederor y ya no hay nada! Puedo ver el rostro del Padre sonriéndome y abrazándme otra vez, y yo diciéndole alegremente. Volví a ti!!! Volví a ti!!!
¿Dónde quedó el pasado? ¿Dónde los errores? Je! Ya no importa si me ofenden otra vez, o invaden mi privacidad. Ya no importa si alguien me dice que soy un loco , un estúpido, un flojo, un bueno para nada. Eso ya no me interesa! Tengo el amor de Dios y eso me basta para caminar, y para avanzar otra vez.
Gracias Padre... Ya son siete años desde aquel día y si me llamaras otra vez, con mucho gusto miraría la ancha ventana al vaivén de los árboles y pasaría mil veces delante de ti para conocerte un poco más"

(Cuando en el corazón pensamos que de pronto todo se acabó, o que ya nada tiene sentido; entonces alguien viene, y nos toca la espalda y nos dice: "Camina, que yo estoy contigo, no temas más")

5 de septiembre de 2006

Tiempo de dar y restaurar


Les cuento que le núcleo de Odontología y Cs Químicas está organizando un operativo médico-dental-psicológico en el cual podamos evangelizar y entregar gratuitamente salud a personas que no poseen los recursos para acceder a servicios de atención constantemente.
Para esto se requiere que voluntarios se presten para esta obra. Esto será en la Iglesia La Roca en Maipú y la idea es trabajar rápido porque será el 23 de este mes. Por ello les pido que puedan avisarnos de alguna forma que podrán participar (lo mejor sería que lo dejen consignado en los comentarios de este blog). Cualquier sugerencia se acepta, así que espero sólo que los ánimos estén arriba!!!! Los de regiones están invitados desde ya. Ddejen sus datos para poder contactarlos.
Todos los detalles se irán dando poco a poco.
Dios les bendiga mucho!!!

27 de agosto de 2006

Un arma invencible


Recordando tiempos antiguos, doy gracias a Dios por lo aprendido, por sentirme amado, cuidado, abrazado. Sobre todo porque descubrí el poder de la alabanza. Y creo que hay mucho más que aprender. Aquel que adora a Dios tiene poder en Él, porque declara su presencia en todo lugar y declara los atributos de Dios.
No me digan que es mentira; porque adoradores busca Dios, que se levanten con música, danzas, panderos, flautas, y a una sola voz clamar a los cielos por misericordia.

Alaben a Dios entre los pueblos
las naciones proclamen su poder
y su gloria llene toda la tierra.

No es fantasía, no es una utopía.
Cuando alabas hay algo que sucede
Los ángeles del cielo se ponen de pìe
y entonan alabanzas al Cordero.

No me digan que es mentira.
La alabanza tiene poder,
poder para vencer.
Vence tinieblas, mentiras, hipocresía y todo

Alábenle siempre, con toda libertad
porque al alzar las manos hay poder en Él.
Porque al saltar algo nuevo se desata.
Porque al aplaudir proclamamos al Santo

Alábenle con sus cuerpos,
no se retengan más.
Tiempo delevantarse del polvo
y sin vergüenza proclamar al que vive.

Si a los cantantes famoso el mundo adora,
¡cuánto más nosotros!
¡A jesús, pasión de multitudes!
Alábenle más que a los cantantes,
y habrán frutos en sus manos.
Porque cada gesto, cada entrega, cada ofrenda,
es una semilla que puedes darle a Él.

(Cuando enfrentes grandes problemas, no olvides que adorar es un arma en tus manos. Dios sabe que no exagero)

La foto de arriba corresponde al año 2005. Rinconada de Maipú

20 de agosto de 2006

Llévame a la cruz


Las palabras se han acortado... El discurso es más sencillo de lo que parece y en medio de la neblina, de pronto el sol dispersa todo lo que antes no me dejaba ver. No quiero hacer comparación con alguna persona... No quiero ser más que nadie... Y aunque soy un gran necesitado lo único que me puede hacer similar a Cristo es ir a la cruz. Y ese es mi clamor: ¡Señor, llévame a la cruz! Junto con todos mis deseos, sueños, dolores, traiciones; a crucificar mi carne por la causa, a crucificar mi pasado en Él.
Porque si queremos ser iguales a Cristo, debemos ser como Juan, que fue el único discípulo que estuvo al pie de la cruz. Al pie del que sangraba gota a gota y clamaba sin cesar: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Ese es el carácter de Cristo: que todo lo perdona, que todo lo sufre, que es capaz de morir por otros. Mi único clamor es estar crucificado con Él.

"Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos" (Gálatas 5:24)

13 de agosto de 2006

Tempestad

Necesito descargarme con algo. Algo que me asegure sacar todo lo que tengo guardado acá adentro. No quiero seguir pensando... no puedo más. El invierno es crudo, y más cuando pasa en el corazón. Anhelo los momentos de amor con el Padre, de decirle "no me dejes más, no te quiero sentir lejano... abrázame otra vez".
No es fácil que el mundo de pronto se achique y la culpa invada nuevamente todos y cada uno de los pensamientos. No me digan nada... Todos sabemos lo que hay que hacer en esos momentos. No me digan: "Dios te ama", ni tampoco "espera en el Señor", porque lo sé. Ni quisiera que nadie me hablara... sólo me abrazara.
Perdonar es un proceso desgarrador. Hasta las lágrimas. Me despierto y sé que a la noche tendré que perdonar otra vez, por las palabras, por los golpes duros a la emoción, por la culpa vertida, por los vómitos derramados. No quiero más odio. ¡Suéltenme de una vez! ¡Dios es mi libertador, nada de nada me dañará! ¡Aunque se levante guerra, la confianza mía es él!

¿Te acuerdas cuándo te conocí?
Casi moría por verte a ti
Cuando anhelaste mi corazón,
y yo el tuyo.
Ven, que muero de amor,
que mis lágrimas ya no resisten horror,
que invade la incertidumbre,
estoy cansado de andar.
Dame fuerzas para seguir,
y no me abandones más.

Fórmame, entréname
enséñame a vivir,
como tú...
y nadie más que tú.
Bendición por maldición,
mal por bien,
golpe por caricia,
amor por odio,
aliento por culpa.

Enséñame a morir...
y vivir en ti

5 de agosto de 2006

Te perdono



Esperé de ti un gran abrazo,
sólo por ser yo y no por mis logros.
Esperé de ti que de noche me dijeras: "buenas noches",
pero recibí a cambio una mirada de odio,
y de angustia.

Esperé de ti un beso,
cuando llegabas del trabajo,
pero a veces pasabas sin saludarme
quizás fui invisible ante ti,
quizás dijiste: "él ya no existe para mí".

Esperé de ti que me amaras tal cual soy,
y que me dijeras te necesito,
pero recibí de ti ásperas palabras:
destrucción, engaño y rencor.

Quizás esperabas de mí un beso,
cuando llegaba de estudiar,
y no lo recibiste,
pasé de largo,
también callé.
Perdoname...

Esperé que un día me dijeras:
"hijo estoy contigo",
pero recibí los látigos de tu indiferencia.
Callé... no te respondí
decidí no hablar maldición contra ti.

Pero aunque hayamos pasado eso,
te quiero, te extraño como a un niño
y por eso te perdono...
El vacío era muy grande.
Te perdono, te abrazo, te canto
te beso, te amo, me rindo.
Otra vez...

Quizás no lo entiendas,
pero hoy suelto la horca
con que me estaba muriendo
de dolor y desilusión por ti.
Y te perdono...

Me cuesta hasta las lágrimas decirlo,
me desprendo,
me desgarro,
pero vuelvo a vivir,
recusito, me elevo otra vez.

¿Qué esperar de ti, papá?
Que vuelvas a amar.
El amor todo lo cree,
todo lo sufre, todo lo soporta.
El amor nunca dejará de ser...

La cultura del balcón

Algunos gritaban por allá. Los de acá aplaudían y gritaban. "Llévense a la vieja loca", se escuchaba por ahí. Desde muchos balcone...