Han habido tiempos raros y este. La U ha estado llena de altos y bajos y ha consumido gran parte de mi tiempo y fuerzas. Han habido días horribles... días de mucho estrés. Días de levantarse con un dolor de guata muy grande y días de no parar. Otros días han sido más relejados. Han sido tiempos de reír un poco y de hacer nada.
Ha sido un tiempo de depende única y exclusivamente de Dios y de su provisión. El hecho de depender de los pacientes me ha sacado mil canas y he aprendido a descubrir a momentos las peores actitudes de la gente. En fin... pienso que todo esto me ha servido para tener más personalidad en decir lo que pienso. Por otro lado, en el GBU tenemos que administrar el campamento nacional y ya me siento medio presionado por eso y además medio culpable de sólo haber participado en una sola actividad a nivel nacional y que fue el encuentro zonal.
Mmmm... tiempos extraños... espero que pasen pronto.
Dios se encargó de hacer todo de nuevo, con un nuevo comienzo. Les invito a celebrar conmigo los milagros increíbles que Él hace cuando le creemos!!
8 de noviembre de 2008
26 de octubre de 2008
17 de octubre de 2008
¿A quién engaño?
Quiero ver luz...
Quiero ver soluciones...
quiero ver cambios a mi alrededor...
quiero avanzar...
¿a quién engaño?
no veo luz,
no veo soluciones,
no veo cambios a mi alrededor...
y no avanzo.
Quiero soñar,
sanar enfermos,
tener visión de vida...
¿a quién engaño? :(
si siempre digo que cambiaré,
y nunca lo hago.
Siempre digo que se vienen tiempos nuevos,
y no es así...
que siempre evado la realidad,
y pienso en las cosas buenas,
y no en las malas...
negando que sufro, que las cosas me afectan
más de la cuenta, más que otros.
Negando que me molesto y no digo nada...
¿Dónde estás, Dios?
¿Dónde corro esta vez?
¿Dónde brilla tu presencia para ir?
Mis canciones han cambiado.
Te anhelan. Te necesitan.
Dependen de ti, de tu mano.
¿Dónde quedó mi fe?
¿Dónde mis sueños que he dejado de trabajar?
Quiero esto y esto otro,
idealizo y luego choco con la realidad...
idealizo a las personas, y siempre caigo...
¿y a quién engaño con todo esto?
si estos días han sido horribles,
llenos de estrés, esperas desesperantes,
gente que va y viene,
pero que nadie se queda...
que no veo a nadie con quien conversar...
a quien recurrir y que tenga ánimo de hablar...
Quiero tener buenas intenciones,
lucho por amar de manera pura...
¿y a quién engaño?
he sido un tonto otra vez...
si ni las buenas intenciones sirven,
si ya nadie aprecia eso...
que siempre te miran como si te trajeras algo malo bajo la manga,
que siempre te miran sin confianza,
como si ya se hubieran extinto
los que seguimos creyendo en la verdad,
y en la transparencia.
Y en los que seguimos creyendo
en ver a los enfermos sanados,
a los cojos saltando,
y a los ciegos ver.
Y siempre sueño,
como un tonto que cae y se pone de pie,
como un tonto que anhela ser diferente,
pero que no puede,
que se da cuenta que es igual al resto..
y que calla... sí... se lo calla todo...
¿a quién engaño con todo esto?
si al final de cuentas no soy lo que todos piensan...
que estoy lleno de defectos,
que mi corazón está manchado de errores,
que intento e intento,
pero que caigo... sí...
¿a quién engaño..?
9 de octubre de 2008
Todo se junta
Esta semana ha sido horrible... Es jueves y quiero que termine, que pronto den las 6 de la tarde para descansar. Todo lo que he planificado con mis pacientes no ha servido: que no llegan, que se enferman, que no se motivan a cooperar a veces. Ese es el tema de todos mis días: no quiero más U. Me he puesto a pensar en cómo reacciono cuando las cosas escapan de mi control y simplemente no doy a basto. Cuando sucede eso, tengo que salir a tomar aire, queriendo escapar de las clínicas porque ya estoy chato.
Voy atrasado en la mayoría de los ramos clínicos y creo que si no descanso, colapsaré y será peor. Creo que eso necesito... descansar... descansar... y descansar... Trato de no colapsar, pero ya no puedo. Trato de levantarme para ir a clases, pero no me alcanza y los cinco minutitos de gracia se transforman en 1 hora pegado en las sábanas.
Por otro lado, hace 5 semanas no veo a la Poly... y no sé hasta cuándo podré verla. Eso también suma a todo el problema de la U... Y aunque trato de no pensar mucho en eso, igual no puedo dejar de extrañarla.
Me encomiento a Ti Señor... Confío en Ti.
Voy atrasado en la mayoría de los ramos clínicos y creo que si no descanso, colapsaré y será peor. Creo que eso necesito... descansar... descansar... y descansar... Trato de no colapsar, pero ya no puedo. Trato de levantarme para ir a clases, pero no me alcanza y los cinco minutitos de gracia se transforman en 1 hora pegado en las sábanas.
Por otro lado, hace 5 semanas no veo a la Poly... y no sé hasta cuándo podré verla. Eso también suma a todo el problema de la U... Y aunque trato de no pensar mucho en eso, igual no puedo dejar de extrañarla.
Me encomiento a Ti Señor... Confío en Ti.
4 de octubre de 2008
Su gloria...
Estaba de pie y afirmado en el pilar cercano al timbre. Había tomado una micro 201 de camino a la universidad en un día estresante como todos en este tiempo. El día abochornado me hacía estar aún más cansado de lo normal.
La noche anterior a ese día también me encontraba así de cansado. Mientras caminaba a la casa de mi hermana quise orar como de repente me propongo. Antes de hacerlo, me puse a pensar en lo que siempre le pedía a Dios cuando oraba. Me di cuenta que siempre le pido por mis problemas y a veces le reclamo sus promesas hacia mi vida. Cuando hablo con él, la mayor parte del tiempo lo dedico a conversar sobre lo que yo pienso, lo que yo sueño, lo que yo anhelo. De pronto, se me vino a la mente la imagen de Moisés en la cima del monte pidiendo a Dios que no destruyera al pueblo. Lo imaginé arrodillado dando un primer paso y diciéndole a Dios: "Si no vas con nosotros, no avanzaremos"... entonces hice el paralelo a mi vida: siempre pido eso... que acompañe mis sueños, mis anhelos y mis proyectos personales, sino de nada sirve hacerlo.
Y Dios se lo concedió...
Pero hubo un paso más que siguió a la petición de Moisés. Y me puse a pensar que nunca pedía eso y que en realidad era lo que más llenaba mi vida en todo tiempo. Era lo que más me hacía vibrar aunque hubieran conflictos a mi alrededor. Entonces le dije a Dios lo que Moisés pidió: "Muéstrame tu gloria... muéstrame tu gloria". No sé cómo empecé a llorar mientras caminaba y su dulce voz me hablaba otra vez. Por unos minutos pude abrazarlo, sentir su esencia... su gloria.
Mientras iba apoyado en la micro, de pronto mi mirada se desvió hacia la calle.Había un hombre tirado en el suelo durmiendo junto a unos perros. Algunos de la micro miraron también. Vi a uno que abrió sus ojos y luego siguió como si nada. Cuando lo vi, y cuando veo a la gente pobre así, siento el llamado de Dios tan fuerte... "¿Quién irá por mí a ellos?"...
Anhelo compartir la gloria de Dios a quienes lo necesitan...
La noche anterior a ese día también me encontraba así de cansado. Mientras caminaba a la casa de mi hermana quise orar como de repente me propongo. Antes de hacerlo, me puse a pensar en lo que siempre le pedía a Dios cuando oraba. Me di cuenta que siempre le pido por mis problemas y a veces le reclamo sus promesas hacia mi vida. Cuando hablo con él, la mayor parte del tiempo lo dedico a conversar sobre lo que yo pienso, lo que yo sueño, lo que yo anhelo. De pronto, se me vino a la mente la imagen de Moisés en la cima del monte pidiendo a Dios que no destruyera al pueblo. Lo imaginé arrodillado dando un primer paso y diciéndole a Dios: "Si no vas con nosotros, no avanzaremos"... entonces hice el paralelo a mi vida: siempre pido eso... que acompañe mis sueños, mis anhelos y mis proyectos personales, sino de nada sirve hacerlo.
Y Dios se lo concedió...
Pero hubo un paso más que siguió a la petición de Moisés. Y me puse a pensar que nunca pedía eso y que en realidad era lo que más llenaba mi vida en todo tiempo. Era lo que más me hacía vibrar aunque hubieran conflictos a mi alrededor. Entonces le dije a Dios lo que Moisés pidió: "Muéstrame tu gloria... muéstrame tu gloria". No sé cómo empecé a llorar mientras caminaba y su dulce voz me hablaba otra vez. Por unos minutos pude abrazarlo, sentir su esencia... su gloria.
Mientras iba apoyado en la micro, de pronto mi mirada se desvió hacia la calle.Había un hombre tirado en el suelo durmiendo junto a unos perros. Algunos de la micro miraron también. Vi a uno que abrió sus ojos y luego siguió como si nada. Cuando lo vi, y cuando veo a la gente pobre así, siento el llamado de Dios tan fuerte... "¿Quién irá por mí a ellos?"...
Anhelo compartir la gloria de Dios a quienes lo necesitan...
26 de septiembre de 2008
Todos los hombres son iguales
"A veces me da rabia. Otras veces pena. Pero de esto tengo que escribir", pensaba antes que mis dedos y mi mente se inspirase en escribir esto. He escuchado que muchas mujeres dicen, cada vez que su pareja les falla, diciendo que todos somos iguales. La verdad no entiendo por qué reacciono de esa manera ante este dicho popular, pero me da una especie de enojo con esto. Pienso que es porque trato de ser diferente en ese sentido y no quiero actuar como los demás hombres lo hacen... Quizás por eso me detengo a pensar cada acto y cada decisión en mi vida, cosa de no afectar a los demás.
En especial, creo que me he incluso estresado por no imitar las malas decisiones de otros hombres. Si bien tengo muchos errores, me dedico mucha parte de mi tiempo a reflexionar sobre lo que hago y sobre lo que haré. Sé que suena algo extraño, pero así me sucede. Pienso que en eso mi pareja se merece mi respeto y fidelidad no nacidas de una obligación, sino de un amor profundo y verdadero.
Muchas veces hombres cristianos dejan mal parado a todos los demás y eso tb me causa una tristeza enorme y me genera una reflexión super grande... Que esto no sea así entre nosotros. Anhelo ser un hombre diferente, lleno de expectativas, que no sea como los del montón sino con una mentalidad de santidad.
Como ya casi nadie lee este blog, me di la oportunidad de hablar yo-yoístamente jejejeje.
En especial, creo que me he incluso estresado por no imitar las malas decisiones de otros hombres. Si bien tengo muchos errores, me dedico mucha parte de mi tiempo a reflexionar sobre lo que hago y sobre lo que haré. Sé que suena algo extraño, pero así me sucede. Pienso que en eso mi pareja se merece mi respeto y fidelidad no nacidas de una obligación, sino de un amor profundo y verdadero.
Muchas veces hombres cristianos dejan mal parado a todos los demás y eso tb me causa una tristeza enorme y me genera una reflexión super grande... Que esto no sea así entre nosotros. Anhelo ser un hombre diferente, lleno de expectativas, que no sea como los del montón sino con una mentalidad de santidad.
Como ya casi nadie lee este blog, me di la oportunidad de hablar yo-yoístamente jejejeje.
20 de septiembre de 2008
Extraño
Extraño las ráfagas fuertes del sur...
el follaje mezclado con las aguas...
y los árboles y las flores.
Extraño el sonar de los cantores..
que desde los techos alzan esplendores...
Extraño el río infinito de sonidos,
que golpeando en la roca gota a gota,
termina siendo un sonido que no se agota,
que escucho y que imagino,
a la vez...
Extraño el amancer y los atardeceres,
en tus brazos...
sí, contigo de tu mano y de la mía.
Extraño jugar inocente como un niño.
Extraño saltar sobre las pozas de agua,
y las torres de barro...
ser libre, fuerte, valiente...
Extraño el alegre reír de la inocencia,
y la libre poesía al son de tus inspiraciones.
Extraño saltar de alegría,
reír de gozo,
llorar de tristeza,
tener miedo de lo incierto...
Extraño la emoción de estar contigo...
de tomar tu mano
sentir el calor de tus venas,
y el palpitar de tu corazón.
Extraño cantarte, y escribirte...
extraño amarte,
extraño mirarte,
extraño contemplarte,
extraño llamarte al oído,
extraño tu voz femenina,
y tus apodos, tus sueños.
Extraño el crear cosas nuevas para ti,
extraño el olor de chimenea,
tu olor de sur...
Extraño tu presencia,
tu mirada y tu belleza...
Te extraño a ti.
el follaje mezclado con las aguas...
y los árboles y las flores.
Extraño el sonar de los cantores..
que desde los techos alzan esplendores...
Extraño el río infinito de sonidos,
que golpeando en la roca gota a gota,
termina siendo un sonido que no se agota,
que escucho y que imagino,
a la vez...
Extraño el amancer y los atardeceres,
en tus brazos...
sí, contigo de tu mano y de la mía.
Extraño jugar inocente como un niño.
Extraño saltar sobre las pozas de agua,
y las torres de barro...
ser libre, fuerte, valiente...
Extraño el alegre reír de la inocencia,
y la libre poesía al son de tus inspiraciones.
Extraño saltar de alegría,
reír de gozo,
llorar de tristeza,
tener miedo de lo incierto...
Extraño la emoción de estar contigo...
de tomar tu mano
sentir el calor de tus venas,
y el palpitar de tu corazón.
Extraño cantarte, y escribirte...
extraño amarte,
extraño mirarte,
extraño contemplarte,
extraño llamarte al oído,
extraño tu voz femenina,
y tus apodos, tus sueños.
Extraño el crear cosas nuevas para ti,
extraño el olor de chimenea,
tu olor de sur...
Extraño tu presencia,
tu mirada y tu belleza...
Te extraño a ti.
11 de septiembre de 2008
Así tal cual me presento... Y ya lo has sabido: fallo muchas veces. Así tal cual me rindo otra vez. Con dificultad. Con sinceridad. Con ganas de seguir adelante.
Así tal como soy... Desnudo. Sin defensas propias. Sin decirte quien soy argumentar a mi favor, sino con ganas de esperar a ver qué dices de mí esta vez. Define mis sueños. Define cada plazo de mis tiempos, cada lugar de mi camino, cada persona que conocer.
Así tal cual soy... No religioso ni menos lleno de formalidades para poder acercarme a ti. Con confianza me acerco a declararte mi amor una vez más, a decirte que te amo con todo mi ser, más allá de mis fuerzas, más allá de mis motivaciones. Es más que una oración. Es más que un ser lejano y apático. Eres lo que el aire es a los seres vivos... la flor que marca el fin del invierno y el comienzo de nuevos tiempos.
Así tal cual doy pasos. Seguro de ti, seguro que eres tú quien me ha llamado, seguro que eres tú quien me ha restaurado... sólo tú. Mi alegría es ver tu rostro cada mañana y decirte lo que he compuesto para ti. Algo nuevo. Una creación nueva para ti. Eres mi amor más profundo. Y te seguiré... se lo digo a todos los que puedo. No me moveré si no te mueves conmigo. No dejaré de perder un instante al lado tuyo y demandaré tu presencia con el respeto y la admiración que te mereces.
Así tal cual... en un segundo de tu abrazo declaro mi pasión por ti, por tu presencia en este lugar, por poder abrirte mi corazón sin sentirme juzgado por nadie, por sentir la libertad y a la vez la comprensión que fluye de ti, que cambia mis prejuicios, que libera mis sueños y hace de mí un instrumento que tú afinas. Déjame ser ese instrumento que este en tu bolso cuando lo necesites. Déjame ser ese instrumento que te acompaña donde vas. Cuando quieras visitar a los pobres, llámame que iré contigo; y si es a los débiles, aquí estaré.
Así tal cual declaro mi amor por ti...
Así tal como soy... Desnudo. Sin defensas propias. Sin decirte quien soy argumentar a mi favor, sino con ganas de esperar a ver qué dices de mí esta vez. Define mis sueños. Define cada plazo de mis tiempos, cada lugar de mi camino, cada persona que conocer.
Así tal cual soy... No religioso ni menos lleno de formalidades para poder acercarme a ti. Con confianza me acerco a declararte mi amor una vez más, a decirte que te amo con todo mi ser, más allá de mis fuerzas, más allá de mis motivaciones. Es más que una oración. Es más que un ser lejano y apático. Eres lo que el aire es a los seres vivos... la flor que marca el fin del invierno y el comienzo de nuevos tiempos.
Así tal cual doy pasos. Seguro de ti, seguro que eres tú quien me ha llamado, seguro que eres tú quien me ha restaurado... sólo tú. Mi alegría es ver tu rostro cada mañana y decirte lo que he compuesto para ti. Algo nuevo. Una creación nueva para ti. Eres mi amor más profundo. Y te seguiré... se lo digo a todos los que puedo. No me moveré si no te mueves conmigo. No dejaré de perder un instante al lado tuyo y demandaré tu presencia con el respeto y la admiración que te mereces.
Así tal cual... en un segundo de tu abrazo declaro mi pasión por ti, por tu presencia en este lugar, por poder abrirte mi corazón sin sentirme juzgado por nadie, por sentir la libertad y a la vez la comprensión que fluye de ti, que cambia mis prejuicios, que libera mis sueños y hace de mí un instrumento que tú afinas. Déjame ser ese instrumento que este en tu bolso cuando lo necesites. Déjame ser ese instrumento que te acompaña donde vas. Cuando quieras visitar a los pobres, llámame que iré contigo; y si es a los débiles, aquí estaré.
Así tal cual declaro mi amor por ti...
3 de septiembre de 2008
...
Siempre hay problemas. La mayor parte del tiempo evito pensar en ellos... Sobre todo cuando hay relaciones que están tensas.
Estoy triste... quiero descansar
Estoy triste... quiero descansar
27 de agosto de 2008
Entonces no juzgues
Juzgar es algo que generalmente hacemos cuando descalificamos a otros por su condición, por su ropa, por su forma de ser, de hablar, etc. Juzgar es lo que hacemos cuando vemos a un mendigo y pensamos: "¿Qué se cree este picante?", "¿Por qué anda pidiendo..? que trabaje!".
Juzgar es lo que hacemos en la iglesia cuando alguien es demasiado efusivo y pensamos que es demasiado revoltoso para el "orden de Dios". O bien si viene vestido demasiado poco formal dejamos de mirarlo con agrado. Cuando juzgamos somos religiosos y cerramos el Reino de Dios a los demás.
Quizás por eso nos cuesta entender la gracia de Dios: porque juzgamos demasiado a las personas y las vemos tras el lente de nuestros propios conceptos de lo que es agradable a Dios. El amor de Dios no excluye a nadie... A veces pienso que si Jesús se hiciese hombre otra vez probablemente seríamos nosotros los que estaríamos en su contra al verlo compartir con aquellos que la sociedad y la iglesia rechanzan... Para Dios no importa la condición de las personas, sino más bien su corazón...
Si quieres agradar a Dios, entonces no juzgues...
Juzgar es lo que hacemos en la iglesia cuando alguien es demasiado efusivo y pensamos que es demasiado revoltoso para el "orden de Dios". O bien si viene vestido demasiado poco formal dejamos de mirarlo con agrado. Cuando juzgamos somos religiosos y cerramos el Reino de Dios a los demás.
Quizás por eso nos cuesta entender la gracia de Dios: porque juzgamos demasiado a las personas y las vemos tras el lente de nuestros propios conceptos de lo que es agradable a Dios. El amor de Dios no excluye a nadie... A veces pienso que si Jesús se hiciese hombre otra vez probablemente seríamos nosotros los que estaríamos en su contra al verlo compartir con aquellos que la sociedad y la iglesia rechanzan... Para Dios no importa la condición de las personas, sino más bien su corazón...
Si quieres agradar a Dios, entonces no juzgues...
18 de agosto de 2008
De ti dependo

Hacía calor. El viento estival aún se sentía tibio sobre las mejillas de los que transitaban por Avenida La Paz. Dentro del cuadro de la avenida siempre hay trabajadores de la Vega, junto con muchos camiones, camionetas y buses. Es un cuadro no muy agradable de ver. También hay gente que mendiga y que desea una moneda para satisfacer sus necesidades: algunos comer, algunos tomar alcohol, etc... También habían dos mendigos riéndose sobre la acera, deseando cien pesos para poder beber alcohol. Eran dos hombres peruanos: Juan y Hernán. Ambos de no más de 45 años, piel morena, ajada con el tiempo y de tez rubicunda, ojos negros y manos gruesas. Sus cuerpos estaban abiertos con heridas en el tórax y en el abdomen. Ambos trabajadores frustrados, adictos a una botella de vino desde hace 9 años...
A veces lucho conmigo mismo en mis pensamientos... preguntándome por horas la razón de los conflictos que se suscitan a mi alrededor. Ojalá fuera un problema externo a la familia, como para buscar apoyo en ella... pero no es así. Y trato de llegar a una explicación de la actitud de algunas personas... por qué tanta falsedad, tanto descaro, tanta falta de rectitud... que predicando a Cristo, después te golpean por la espalda en chismes y manipulación. Y le he pedido muchas veces a Dios que la restauración venga luego, que no aguanto, que me debilito mentalmente cada vez que veo la maldad a mi alrededor, que me estoy ahogando. Y digo: "Dios... ¿dónde has estado?", "¿Dónde puedo buscarte? Porque desde mi interior clamo y nadie responde...
Pero cuando voy caminando por la acera de Avenida La Paz, algo muy fuerte me dice en mi interior: "Háblale a los medigos..." "Conversa con ellos y sé su amigo..." Y no lo puedo entender ni tampoco explicarlo. Solamente sé que es una pasión que vence mi timidez y cobardía... Entonces estrechan su mano en la mía y por cinco minutos conozco su sinceridad y puedo reír con ellos.
"Creo que me estás enseñando a depender de ti"
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La cultura del balcón
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