5 de marzo de 2018

Renovarse

Renovarse en la vida es un proceso interno que cada uno tiene que realizar. A veces de manera intencionada, otras veces obligados o empujados por las circunstancias, todos en algún momento nos vemos en esa imperiosa necesidad de un cambio.
Renovarse nunca ha dependido de otra persona, de lo contrario, viviríamos dependiendo de otros en cuanto a nuestras propias decisiones y voluntad. Eso no es sano desde ningún punto de vista.
Renovarse implica saltar la barrera de lo que otros opinen o de los propios paradigmas que uno tiene. Es, en resumidas cuentas, un riesgo del cual no sabemos resultados pero que sí que es necesario.

Algunas personas se pegan en una etapa de la cual no pueden salir. No abren sus mentes a otras fuentes por medio de las cuales Dios puede traer alegría y paz. Quizás para salir de esa etapa, seamos desafiados a salir de nuestra zona de confort y de todo aquello que nos ata al pasado.

25 de enero de 2018

Oración de un 05-11-2016 titulada: "No huiré"

No huiré, aquí me quedaré
Aunque me inunde la angustia y la desesperanza.
No huiré, aquí estaré
Aunque alrededor vea que todo cae
y mi mundo interno se desmorona.
No huiré, permaneceré.
Angustiado y herido vendré.
Aunque sea necesario humillarme
y volver a cero.
Volver a destruir todo lo construido
para afirmar los cimientos.
No huiré, aquí estaré.
Aunque todo se vuelva frío al principio
Me volveré de todo corazón a ti.
Evitaré culpar al mundo de mis desgracias
Sobre mis pies estaré y asumiré.
Como hombre
No como niño
No huiré como los niños
Aquí quedaré... aunque el viento sople fuerte
y quiera desplomarme.
No huiré y te expondré mi corazón
Herido y angustiado estoy
Pero anhelante de ser sanado.
Aunque duela.
Aunque en el proceso sangre
Aunque ya no haya más anestesia que poner
Todas tus olas y tus ondas
han pasado sobre mí.

No huiré, aquí estaré
hasta escuchar tu voz y tu voluntad
No perseguiré culpables en mi mente
Ni volveré a ser igual después de esto.
Me quedaré. No renegaré
Aunque haya querido morir.
Aunque dentro de un auto haya deseado morir
No cobraré represalias. No.
Como hombre me quedaré aquí.
Por eso busco de todo corazón tu presencia
Busco el consuelo que viene de ti
y la palabra que me afirme.

No huiré, aunque se derrumbe el mundo otra vez
y los cimientos de lo construido tiemble
y las rocas de las que me afirmé sean removidas
y caiga todo aquello de lo cual me afirmé
y que no eras tú.
Vendré a ti de nuevo sin nada que reclamar.
Callaré. Lloraré en alta voz. Clamaré.
Y aunque patalee como un niño, me quedaré
Porque eso es ser hombre..
No abortar la misión y anhelar ser como Cristo.

Llévame a tus atrios otra vez.
Para no huir más de mi mismo y del mundo.
Para no quedarme en palabras y sí en acciones.
Aunque la angustia esté patente
Pasará.
Veré todo aquello que planeaste para mi vida.
Veré el propósito.
Y luego me veré a mí, que ya no soy el mismo.
Que luego de cerradas las heridas, permanecí.
Y al permanecer, tú me premiarás con  la victoria.
Me premiarás por la constancia y por el hecho de querer.
Por exponerme a tus manos de alfarero
para romper todo lo antiguo,
para demoler los cimientos que no hiciste tú.

Aquí estaré, no huiré.
Lucharé por lo que me has dado contra el diablo.
No me arrebatará el monte que conquisté.
Lucharé aunque cueste tiempo y todas mis energías
Y aunque a veces dude.
Seguiré trabajando.
Seguiré buscando tu nombre.
Seguiré amando.
Seguiré siendo sanado.

2 de enero de 2018

Nueva capacidad de soñar

Desde muy pequeño hubo una gran pregunta en mi vida: ¿Habrá algo imposible para Dios? Cada vez que no funcionaba algo, esa pregunta parecía ser respondida positivamente, es decir, había cosas imposibles para Dios. Habían temas en donde Dios no intervenía.

El libro de Eclesiastés cita lo siguiente: "Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo". Hace dos años le estaba pidiendo a Dios por un proyecto que quería lograr y que era difícil conseguir. Postulé y la primera vez no resultó; me desanimé, pero algo me dijo que debía seguir insistiendo. Postulé al siguiente año y fue lo mejor que Dios me pudo haber dado, en el momento exacto. Entonces entendí que para Dios no hay nada imposible y que debía seguir insistiendo y conectándome con él, de tal manera que, en la medida que lo buscara, iba a pedir lo que él anhelaba. 

Mi última publicación se refería a la pregunta que le hice a mi mamá sobre el cajón de manzanas. Claramente Dios podía hacerlo aparecer en el instante que se lo pidiera, pero Él quiere darle un propósito para glorificarse. ¿Cuál es tu imposible en este momento? ¿Una enfermedad? ¿Una crisis matrimonial o un divorcio inminente? ¿Una crisis financiera? Lo pregunto porque Dios quiere glorificarse en la forma y tiempo que él quiera. Sólo debemos disponernos en sus manos y morir a nuestro orgullo.

Preséntale ese imposible a Dios y él se encargará a su tiempo y de las maneras que sólo él sabe. Mientras tanto, sueña, emprende, lucha, no desmayes, vuelve a luchar, no te compares, lucha, ora e intercede. Y ese milagro sucederá...

30 de noviembre de 2017

Cajón de manzanas

Amo a Dios más que a cualquier otra persona. Desde muy pequeño mi madre me motivó y enseñó a buscarlo. Un día le pregunté, jugando en la escalera, si el Señor era capaz de hacer aparecer un cajón lleno de manzanas si yo se lo pedía. Ella sin dudar me dijo que sí. Con lo olvidadiza que es, seguro no recuerda mi pregunta, pero a mí me marcó porque desde ese día mi mente de niño entendió que Dios era todopoderoso. Desde ese día comenzó un camino lleno de desafíos en los cuales nunca olvidé esa respuesta. Y a medida que fui creciendo, ese cajón de manzanas ha tomado varias formas, pero Dios sigue siendo el mismo y yo su niño que lo amo.


23 de septiembre de 2017

Cuando no entendemos

Uno de estos días, extrañamente, desperté con la seguridad que Dios tenía el control de todo. Digo extrañamente, porque tiendo a hacer que todo el control esté en mis manos. Ese mismo control que no consigue más que frustración en la mayoría de los casos. Ese día, como hace muchos días, sentí la paz y alegría de saber que Dios estaba cerca, tomando cada situación y cada persona en su momento justo.

Hace un año, le pedí a Dios que me ayudara a llegar al propósito que tenía para mí, incluso pidiéndole que me empujara si era necesario. Siento que así fue finalmente, porque los sucesos abruptos e inesperados, me llevaron a buscarlo con desesperación. Quién sabe, quizás este sea el momento que Dios esperó para poder cumplir todas las promesas que un día me dijo que haría conmigo.

Si lees esto y crees que es el fin, claramente no lo es. El fin viene cuando perdemos la fe. La fe nos mantiene vivos, conectados con el Señor y sensibles a su voz. No es el fin... para Dios no lo es, aunque para algunas personas alrededor lo parezca.

¿Hay muchos cuestionamientos? Ríndelos a Dios. Son esos cuestionamientos los que nos mantienen dependiendo de Él.
¿Hay dolor? Eso es parte del proceso de sanidad. Toda sanidad duele, pero trae bienestar en el largo plazo.
¿Hay decepción? Perdonar es la mejor inversión, porque nos hace libres del rencor y libres para volver a amar.
¿Hay deseos de venganza? Dios es justo, nunca nos dejará. La venganza sólo acarrea odio y un deseo insaciable de dañar.
¿Hay planes rotos? Quizás sea la antesala a un nuevo tiempo de bendición.
¿Le fallaste a alguien? Hay una segunda y tercera e infinita oportunidad en Dios, independiente de lo que otros digan o incluso sentencien.
¿Hay incertidumbre? Algún día acabará y todo será más claro.

"Gracias Señor porque en los momentos de mayor oscuridad, tu luz siempre brilla. Es tu esperanza viva, tu abrazo paternal y tu deseo de relacionarte con nosotros. Gracias por todo lo vivido; entiendo que este era el momento que esperabas para revelarte más profundamente a mi vida. Confío mi vida a ti con todas mis fuerzas, incluidos los sueños y necesidades más profundas. Mi deseo es que todo aquel que lea estas palabras, te conozca más y experimente el poder de tus palabras. Amén"


9 de mayo de 2017

Un nuevo comienzo

"Señor, gracias por los nuevos comienzos. Sé que estás haciendo algo nuevo porque me dijiste que así lo harías. Ni siquiera sé qué irá a pasar pero confío en ti. Nunca me has fallado y esta no será la ocasión de hacerlo. Has permanecido fiel en cada etapa de mi historia, la cual has ido escribiendo con tu propia mano.

Ahora soy más simple... no me aferro a las cosas materiales ni dependo de personas para estar bien. A través de todas las experiencias aprendo que tú eres el autor de esta historia. Es una historia de grandes proezas porque tus bendiciones me seguirán hasta el último de mis días.
 
Ya no soy tan grave con lo que sucede alrededor. Si me va bien o mal, te agradezco lo vivido pero no me quedo pegado. No es bueno quedarse pegado en los éxitos ni en las carencias. Menos confiando en que algo externo vendrá a solucionar los problemas.

He aprendido que el tiempo puede ser un buen aliado y que los pensamientos rígidos siempre terminan por romperse. Por eso me has ablandado y puedo tolerar los fracasos como parte de la misma historia que has trazado para mí. Porque son esas mismas experiencias desagradables las que siempre me han impulsado a conocerte más y a que seas revelado.

No tengo grandes sueños. No. No pido grandes cosas. Ahora he quedado en cero, en blanco, otra vez. Y te agradezco. Es la única manera de emprender nuevamente el vuelo y seguir adelante. No le temo a la muerte porque tú la venciste. Sé que estaré contigo pase lo que pase. Porque soy tu hijo y te pertenezco.

Si me fallan, perdono. Si me traicionan, bendigo. Si me duele, lloro. Si tengo rabia, hablo. Si tengo decepción, me refugio en ti. Si hablan mal de mí o inventan cosas, bendigo. Porque sabes quien soy: un hombre convencido que te ama y quiere ser como tú.

Finalmente contestaste una oración que hice el año pasado cuando me sentía frío contigo: quebraste este vaso y empezaste a formar uno nuevo, lleno de ti, de tu gracias y de tu verdad. Cuando dejé de excusarme y culpar a otros, por fin pudiste venir a limpiar los escombros de mi corazón... todo aquello que por años escondí y que por años sufrí. Ya no hay sufrimiento ni victimización; ahora hay valor para ponerme en pie y correr con menos peso y con menos temor a todo.

Ahora puedo decir que creo en ti. En ti haré proezas y alcanzaré lo que nunca imaginé, porque esa fue tu promesa. En tu amor descubrí la libertad y saber que has puesto todo lo necesario para vencer. Porque eso soy contigo. Amén."




1 de abril de 2017

Oración

Muchos de ustedes que leen este escrito no saben quién soy. En general, escribo reflexiones pero poco de mí, tratando de ocultarme en ellas. Últimamente he vivido los meses más duros de mi vida y no he estado bien. La crisis golpeó mi vida y ésta se desordenó. A los pocos que leen esto, les pido su oración...

9 de febrero de 2017

Renacer



Secar las lágrimas y ponerme de pie, esa es la consigna como en todos los tiempos difíciles. Sin quejarme tanto y sin analizar tanto los motivos de esta caída. Sólo ponerme de pie. Pido al Señor ser sanado para terminar este proceso sin rencor. Hay personas que las dañan y se vuelven agresivas o chismosas. Pero no quiero cambiar mi esencia, no tiene sentido.

Y seguir... 

Desde ahora se abre un nuevo capítulo de mi historia. El tiempo dirá cuál huella dejé y si todo el sacrificio valió la pena. Confío con todas mis fuerzas en Dios, aunque toque el fracaso y la dificultad; porque sé que me va a levantar otra vez y este será un testimonio fuerte en mi vida más adelante.

5 de julio de 2016

La fidelidad del Señor

En general, intentamos evitar toda situación que nos ocasione problemas, conflictos, dificultades, etc. O tal vez desechamos sueños por parecer difíciles, imposibles de realizar por falta de recursos. Creemos que las emociones asociadas a la alegría debieran ser nuestra meta de vida, como pensando que esa es la felicidad que todos perseguimos.

Lo cierto es que, al pasar por tiempos de dificultad, vulnerabilidad, conflictos, problemas, etc., constituye un escenario propicio para experimentar que el Señor es fiel a sus promesas. Vivir todo el tiempo evadiendo la dificultad y los problemas no es un camino sano. Podría salvarnos de situaciones incómodas a veces, pero nos privará de vivir dependiendo del Señor y no nos impulsará a movernos de la situación que estamos viviendo hacia algo mejor.

11 de abril de 2016

Amado y especial

Nunca me había puesto a pensar en lo importante que es sentirme amado. Esto nos ayuda a amar sanamente también y sentir un real valor de nosotros mismos.
Cuando pensamos en el amor, inmediatamente se viene a la mente muchos gestos, actos o actitudes hacia otros. Sin embargo, para poder amar y hacer sentir especial a otros, creo que es importante amarnos también a nosotros mismos. No de una manera ególatra. Sólo sano. Es decir, saber de corazón que el Señor nos ama y vivir a partir de esa base.

Creo que no todos lo tienen muy claro. Haciendo un pequeño ejercicio de introspección, comencé a buscar cosas que yo mismo veía buenas en mí y claramente la balanza se inclinaba a encontrar muy pocas virtudes. Más bien la crítica era lo primero que surgía. Me di cuenta que tal vez no tenía tan claro el amor de Dios hacia mí mismo, si yo mismo era quien me rechazaba. A veces incluso es lo que proyectamos sin darnos cuenta...

Muchas inseguridades y temores vienen de no sabernos amados por nuestro entorno. Partiendo desde las figuras materna y paterna, pasando por nuestros amigos o redes de apoyo, hasta llegar al sabernos amados por el Señor. Tememos al rechazo y a la burla. Pensamos de manera obsesiva que le debemos algo a alguien y que debemos vivir en base a lo que otros digan o determinen de nosotros.

En esta noche en que escribo, y si alguien todavía me lee, quiero que juntos hagamos un momento de pausa. Simplemente acallar la autocrítica, la crítica ajena y bajarle el volumen a nuestra propia percepción de nosotros mismos. Por un segundo pongamos nuestra mirada hacia nuestro interior y no a evangelizar o "hacer cosas" para sentirnos valorados o incluso usados por Dios. Por un momento centrémonos en el verdadero punto de partida y hoja de ruta: el inmenso amor del Padre hacia mí. Y en ese silencio, permitamos al Espíritu Santo convencernos de corazón que nos ama entrañablemente, más allá de nuestra imaginación y más allá de lo que otros digan de mí.

Para recibir el amor de Dios no es necesario presentarse con grandes curriculums o pedirlo luego de haber realizado una buena acción. Simplemente está. Para darnos valor. Para amar del mismo modo como Él nos ama a nosotros. Para cuidarnos. Para abrazarnos. Para tocarnos. Para llenarnos de Él. Cuando conoces su amor, conoces su esencia, su naturaleza.

Ese es el lugar que nos pide estar. No en el estrés, afanados de tanto quehacer. No en el afán de servirle. Sino en el amor. Siempre habrá un tiempo para ti en Su amor. Siempre habrá una palabra de afirmación. Siempre habrá una palabra de ternura y de paz, para poder traspasarle esa mochila de críticas, de rechazo y de años de oscuridad.

"Gracias Padre por el tremendo amor que me has dado. No lo podría medir ni alcanzo a imaginar sus dimensiones. Sólo sé que está y que quieres que lo recibamos. A quienes nos cuesta amarnos, ven y muéstranos día a día ese amor transformador, para saber que en tu presencia el aprendizaje de la vida puede ser sano. En tu amor nuestra imperfección queda completa... Aún en el error más grave o en el pecado más horrible, tu amor no mide tamaños y clasificaciones. Se derrama sobre todo aquel que cree. En tu amor encontramos sanidad y perdón. Caen las murallas y las armas de guerra. "No es tu batalla", nos dices. Es en ese amor donde todo lo que hacemos cobra sentido"

27 de diciembre de 2015

10 años de blog

He escrito desde muchos lugares en este blog, el cual hoy cumple 10 años de haber sido creado. Aquella primera publicación tenía que ver con la mujer samaritana con quien Jesús se encontró en torno a un pozo a mediodía. Desde allí, muchos tipos de escritos han pasado por este sitio... con penas, alegrías, noticias, acontecimientos importantes y cambios de etapa en mi vida. Sin duda, el Señor ha permitido que este lugar sirva para desahogarme y sincerarme en torno a la vida diaria.

Debo reconocer que la mayoría de las publicaciones han sido realizadas durante la noche. Algunas veces el insomnio hizo que me inspirara y, otras más, cuando se me pasaba la hora tocando la guitarra y adorando al Señor. He sentido cómo el reloj pasa volando cuando el corazón tiene hambre y sed de conocerlo más y más. El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos cuando uno es débil y le necesita para vivir. Podría decir que los primeros 5 años de blog, se caracterizaban por escritos rodeados de una atmósfera llena de temores e interrogantes... Cuestionamientos rodeaban mi mente día a día, entre contradicciones, decepciones, carencias paternales y maternales, etc. Pasados esos 5 años, vi una avalancha de bendiciones sobre mi vida que no podía creer y que me costó procesar. Muchas de esas bendiciones eran promesas que el Señor me había hecho cuando estaba en tiempos de aflicción. Pude probar y comprobar esa fidelidad de Dios de la que tanto se habla en la Biblia. Le pude ver y agradecer por todo lo sucedido, porque ha ido formando mi carácter a través de mentores y por medio de personas de difícil trato. El momento más agónico de mi vida lo escribí por aquí en el 2006... En medio de eso, tomé la guitarra y me puse a cantar acerca de lo bueno que había sido Dios conmigo hasta ese momento. En medio de las canciones que inventaba, recordé las veces que mi papá me llamaba fanático por quedarme hasta tarde orando, o las veces que fue violento conmigo por buscar al Señor. Pese a ello, esa persecución lo único que hizo fue potenciar mi anhelo por Él.

He aprendido a planificar en mi vida, pero por sobre todo, a adaptarme. Una planificación que carece de flexibilidad, muere llena de frustraciones. He aprendido que el Señor no habita en la abundancia de dinero o en el éxito como la mayoría de las personas lo concibe... Él no está allí. Él se hace presente cuando halla un corazón humillado que le necesita, sin importar si tiene mucho o poco, si lo acepta la sociedad o no, si lleva muchos o pocos años siendo cristiano, si cuenta o no con estudios teológicos. Nada sirve si Dios no es el centro.

"Señor, te doy gracias por estos años de escribir en este sitio. Estas líneas reflejan la motivación de derramar mi corazón en ellas para adquirir valor de ti. Gracias por este 2015 que nunca esperé vivir. Tú me has traído hasta aquí y has sido autor de esta historia que se sigue construyendo y de este libro que se sigue escribiendo, capítulo por capítulo. Gracias por cada etapa vivida, por cada persona conocida, por cada temor enfrentado, por cada desafío superado. Ahora te pido valor para seguir avanzando y para enfrentar lo que venga desde el próximo año en adelante. Ayúdame a verte poderosamente en los próximos 10 años y que no haya temor en mí de darte a conocer y de que otros te conozcan y sean restaurados. Señor, que muchos te conozcan..."

La cultura del balcón

Algunos gritaban por allá. Los de acá aplaudían y gritaban. "Llévense a la vieja loca", se escuchaba por ahí. Desde muchos balcone...