27 de mayo de 2009

Ella es... Romina :p


"¿Cuál es tu nombre?". Fue una de las preguntas que se oyeron en una fría noche de Neltume. Todos los campamentistas en círculo, presentándonos en lo que iba a ser una noche evangelística. "Romina", contestó, presentándose al grupo. La persona que guiaba la actividad grupal le preguntó a la persona que estaba al lado de Romina: "¿Cuál es tu nombre?". Al instante se escuchó nuevamente a la misma persona diciendo: "Soy Romina". Y así... habrán sido unas 3 veces en total en que Romina se presentó al grupo. Yo, que estaba a varios asientos de distancia, moría de la risa, mientras la guía de la actividad, seguía seria como al principio.

Esta es quizás una de las imágenes que más tengo guardada en mi memoria. Esa noche fría en Neltume reí mucho. Y cómo no, si la sola presencia de la mujer de la que hablaré, marca diferencias en el lugar donde está.

Ella es una mujer que se presenta en silencio. Su pequeño movimiento de cabeza, un sentar lento y un comportamiento un tanto retraído, hacen parecer que es una persona tímida y muy callada. De hecho, la primera vez que pude compartir con ella, casi me trataba de "usted". Pero sólo cinco minutos de amena conversación son capaces de desatar toda la carga emocional que guarda ella. Sólo bastan cinco minutos para que la timidez se vaya y comiencen las risas a carcajadas. Sí... estás pensando bien. Me refiero a la misma mujer que se presentó 3 veces en Neltume: Romina Valeska Rosas Soto.

Jejejeje... probablemente hasta acá haya sido sólo risas y chistes en el escrito. Sin embargo, también creo que hay una parte importante de la Romy que - siento - pocos conocen, o solo los más cercanos. Me refiero a la calidad humana y su generosidad sin condiciones. Es quizás uno de los privilegios más grandes, conocer a alguien que pese a todo lo que ha vivido es capaz de perdonar y seguir adelante en su camino con alegría y fortaleza. Recuerdo en tantas ocasiones que su alegría me sacó de los problemas y las risas fueron la medicina que necesitaba en ocasiones. A veces también fue un oído de auxilio al cual recurría cuando estaba mal y una aliada incondicional con la que compartimos muchos momentos de amistad.

"Gracias Romy por tu amistad. Gracias por el don que Dios ha puesto en ti de tener fe. Tu ejemplo me ha enseñado en el silencio cuán importante es madurar y avanzar con gozo en la vida... Pese a todos los problemas que has pasado en estos últimos meses, sólo puedo decirte que el solo saldrá de nuevo. Nunca tires la esponja... y cuando des, hazlo con gozo sin esperar nada a cambio, tal cual lo has hecho hasta ahora. Como dije alguna vez... uno nunca pierde cuando das a otros. Gracias por invertir en mí... por esos cumpleaños que has organizado, por las juntas en que hemos podido sincerarnos... y por el privilegio de seguir llamándome tu amigo. Que Dios te bendiga mucho Romy... son los sinceros deseos del dueño de este blog"




David Menares

19 de mayo de 2009

Como buenos amigos

Un oído es mejor que mil bocas juntas al momento de conocer a una persona. Preguntas por aquí y por allá pueden ser mejores que miles de consejos. Dedicarse a conocer a las personas en vez de juzgarlas es quizás el mejor remedio contra la hipocresía personal, porque podemos ver cuánto necesitan de Dios y cuánto necesitan de salvación en áreas de su vida.
Un amigo es alguien que acepta incondicionalmente a otro, sin perjuicio de poder corregirlo a momentos. Siempre veo que está lleno de jueces alrededor que se remiten a criticar, a hablar mal a las espaldas de los demás y a decir siempre... "tú deberías hacer esto", "te irá bien si haces esto" (y me incluyo en este grupo). Me doy cuenta que mis compañeros y amigos no necesitan que alguien venga y les eche un tratado en el bolsillo ni que les diga: "La Palabra del Señor dice..." Ellos necesitan un amigo que los escuche en medio de sus problemas. ¿Esto será menos cristiano? Esa es la pregunta que me planteo a veces y le planteo al Señor también. ¿Será menos cristiano conversar con mis amigos sin hablar de él hasta esperar la oportunidad de hablar de lo que Dios significa para mí?

Nunca perdemos al conocer a alguien... siempre ganamos. Al dar una amistad, al dar una ayuda a alguien que lo necesita, siempre ganamos, aunque ellos después nos traicionen. Porque siempre son más los amigos que están que los que traicionan. Por esos, yo estoy dispuesto a ir... y sé también que Dios me llama a eso cada día: "Háblales de mí"... Ellos necesitan conocer no al Dios de los canutos, no al Dios de los que hablan raro en las iglesias y que se visten de terno, corbata y falda larga. Ellos necesitan saber que aquí también hay alguien que cae y que a veces está lleno de problemas, pero que tiene a alguien que lo ha sacado de la depresión y del engaño de creer que la vida no tiene sentido cuando hay problemas alrededor. Necesitamos probar un poco de ese amor incondicional del Padre... sí... esta generación lo necesita.

Siempre he tenido una fuerte atracción a llevar la Biblia desde el papel a la vida diaria. Traducir de alguna manera el contenido de esa relación con Dios en carácter y en actos de fe y amor. Pese a las burlas y al mal llamado fanatismo cristiano. Hoy sigo mi camino... con fe...

14 de mayo de 2009

Cuando Dios llega tarde

La mirada clavada en la oscuridad del techo, era la única reacción que atinaba a realizar. Anoche, cuando me acosté, todo estaba en silencio y estaba fresco. Por un lado quería llorar y por otro calmarme. Por un lado me decía: "David... no puedes estar sufriendo por esto de nuevo", pero por otro me decía: "Es lo más sano que puedes hacer". Son las disyuntivas frente a las que me encuentro a menudo para enfrentar los problemas.
Antes de acostarme, me miré al espejo un momento: ojeras, barba sin afeitar y un cuerpo cansado. Volví a pensar en lo largo que ha sido este proceso y en cómo nos ha dejado cansados. Siempre pensé que mis papás podían arreglarse en algún momento e imaginaba el momento en que mi papá volviera cambiado. Siempre pensé que el alejamiento les podía hacer recapacitar y lograr la reconciliación. Pero esta semana me di cuenta que no: una audiencia judicial los separó definitiva y legalmente. No pensé que me afectara; de hecho, sabía que todo conduciría a aquello... Sólo que ver la actitud de mis papás entre sí me hizo por largos años pensar y soñar que todo pudiera ser mejor algún día... Con mi mirada pegada al techo, me preguntaba cómo hacerlo para que se llevaran bien y oraba por ellos para que pudieran superar sus diferencias. Pero cada vez me acostaba con más frustración. Era el choque con la realidad... el niño que salía de la burbuja de los ensueños de adolescencia.
Cada domingo el sonido de la camioneta de mi papá, significa volver a chocar con la realidad. Significa a momentos, unos quince minutos de pelear, de decirle a las niñas que se entren para que no nos escuchen discutir. Quince minutos de no saber qué y cómo responder y quince minutos de ver que mi mamá mira de reojo por la rendija de la puerta a mi papá. Esos quince minutos me hacen recordar al niño que tuvo que madurar antes de tiempo por el mismo motivo... Largos años de diferencias y discusiones, desdenes y daños, heridas y malos tratos.
Mi mamá también ha cambiado. Ambos han cambiado. Se han vuelto más egoístas, más preocupados de sus propios intereses. A veces ni nos pescan... los argumentos no son válidos si no les convienen y la calidad de "hijo" no nos dan pie a nada. No me siento como ese hijo amado incondicionalmente... me siento tan diferente a eso... a veces me siento muy aislado, como queriendo lograr lo mejor para el bien común, pero encuentro el alboroto del desorden de mi familia... de tener que ser a veces papá, a veces hijo, a veces defensor de mi mamá, a veces el que está en desacuerdo con ella, a veces la imagen masculina de la casa.
Muchas presiones vienen a mi vida sobre mi futuro. La mirada pegada en el techo también pregunta a veces cómo lo haré para salir adelante. Y algo en mi interior me dice siempre que no será con mis fuerzas ni con todas las capacidades que pueda tener...
Anoche me acosté pensando que Dios ya se había olvidado y que ya se había pasado el tiempo de hacer algo por nosotros. Pensaba sin decirle nada... con temor a ofenderlo si se lo decía, con temor a que de pronto la relación se cortara si le decía que estaba triste porque sentía que no escuchaba el dolor ni la oración. Que no sabía lo que estábamos viviendo, que no se había manifestado como en otras oportunidades...
De pronto mientras pensaba en todo esto muy afligido, escuché su voz: "¿Qué pasa hijo?"... Comencé a llorar. Con las frazadas trataba de ocultar el sonido del exterior, comencé a decirle al Señor: "Perdóname... perdóname..." "Perdóname por todo el fracaso familiar..." "Perdóname por planificar mi vida tan cuadradamente" "Perdóname por todo..." En ese momento, sentí el amor incondicional y la aceptación del Padre... fue como sentir la paz de que él sabe todo de mí y lo acepta, aún las cosas más malas de mí. Y que todo sigue bajo control.

"Padre... ayúdame a salir adelante. Ayúdame a creer más en ti y a no dudar de tu plan... enséñame a aceptar a David tal cual es y a amarlo más. Esta vez quiero rendirme a ti desde lo más profundo de mi ser... desde lo más escondido y recóndito de mi corazón. Te necesito. Te amo. Te busco."

8 de mayo de 2009

Aquellos deprimidos

Ya no me sorprende ver a pacientes llenos de problemas y en cuya entrevista clínica nos relatan depresión. Sertralina, fluoxetina, amitriptilina, imipramina, diazepam, lorazepam son parte de una larga lista de medicamentos que dicen tomar. Pocas veces como ahora me he puesto a pensar en este tema que, como pandemia, se extiende a través de todas las clases sociales y no discrimina entre los que se han educado en una buena universidad y aquellos que no han podido estudiar nunca en su vida.

Si bien estoy conciente que la depresión es posible de tratar farmacológicamente, pienso que hay otra parte que corresponde a la "rehabilitación" del enfermo. Seguramente antes se pensaba que los medicamentos lo eran todo para solucionar este problema. He visto a varios depresivos que toman y toman medicamentos, pero continúan mal... y me pregunto qué le pasa a esta generación. Sobre todo porque la sociedad actual ve mal al que no trabaja o que decide descansar. También se busca solo la mal llamada competencia y el éxito a partir de una escalada de estrés, donde se confunde el esfuerzo y la responsabilidad con el abuso de nuestro cuerpo y el disfrute de la vida. Una vida que muchas veces se basa en el principio de "trabajo para vivir" a "vivo para trabajar"

Las personas depresivas son sensibles ante las circunstancias de la vida y tienden a ver lo malo de las cosas y no sacar el lado positivo. Prefieren quedarse con lo difícil del momento y perderse en el desánimo. Frente a eso me pregunto qué puedo hacer. Me identifico mucho con todos aquellos que sufren depresión porque siento que la tuve hace un tiempo y que tengo pensamientos depresivos a menudo que me dicen: "Te irá mal", "todo fracasará", "no hay solución".

Ante todo esto, estoy de acuerdo en que las personas puedan recurrir a ayuda profesional como cualquier otro enfermo. Pero me quedan algunas dudas: ¿es eso suficiente si no cambian los acontecimientos estresores o dolorosos? ¿es suficiente con una pastilla dar solución si no cambia el entorno? La respuesta ante esto parace bastante lógica: claro que no... La gente necesita amor de verdad. La gente necesita redes verdaderas que las acepten tal cual son... redes como una familia bien constituida, redes como un lugar donde se le deje de juzgar y se le deje de exigir ser de cierta forma. Son esas redes las que sacan adelante a las personas depresivas... aquellas redes que se entretejen en los círculos más íntimos: amigos, padres, hermanos... que más que sobreproteger a los que sufren depresión, les deben acompañar el proceso y darle herramientas con las que puedan más adelante avanzar.

Hoy caminaba por avenida Matucana orando por mi generación. Esa generación que llena formularios, fichas clínicas y licencias médicas con el diagnóstico de depresión. Esa generación escondida tras la tristeza de los acontecimientos de la vida. "Ellos te necesitan"... se lo digo a Dios constantemente. "No necesitan que se les encierre en las iglesias... necesitan algo más que prohibiciones para cambiar su vida.. necesitan que le des sentido a su existencia y que te reveles a ellos. Y lloro por eso... clamando por esta generación... pero por los que creen en ti y además viven en depresión llenos de culpa. Para todos ellos... yo sé que sigues con los brazos abiertos"

4 de mayo de 2009

Frente a ti

En frente de ti me encuentro... solo de nuevo. Con la inmensa fachada de tu gloria... con la inmensa presencia del que lo llena todo. Del que es admirable pero invisible. Delante tuyo me encuentro, observando todas mis debilidades, pero encontrando en ti el perdón. De tu trono fluye un río. Es un río de misericordia para todos los que deciden creer en tu Hijo. No hace acepción de personas, tampoco de edades ni de géneros. No corre de menara muy ordenada, sino que se derrama sobre todo aquel que te desea. Sobre todo aquel que desea a tu Hijo. Y allí me encuentro... como queriendo bañarme en el río de tu gracia y no salir más de ahí. Porque es allí donde soy entrenado, donde las palabras dejan de ser audibles y se convierten en hechos, en acciones que hablan de ti, que hablan de tu amor infinito... que hablan de tus fuertes hombros, de tus millares de caballos y carros. Son esas palabras que hablan de tu poder, de tu majestad y tus gentes de a caballo...

Y contigo estoy... rodeado de invitados a cenar. Ángeles, hombres, mujeres y niños que están a tu mesa, degustando el mismo espacio que yo. Es en esa presencia donde me doy cuenta que la mesa no es un largo rectángulo, sino que es un círculo cuyo centro eres tú... y gracias porque eres tú el centro... porque sé que puedo ser tu colaborador, pero nunca podré reemplazarte... y eso me hace débil a tus palabras, a aquello que sueñas conmigo... "No eres tú el que lo cumplirá... seré yo"... esas son tus palabras que resuenan tan fuerte mientras el viento roza mis mejillas y un par de lágrimas ruedan por ellas de manera libre... como dando gracias por todo lo débil que soy, pues eres más fuerte en mi corazón. Es allí, cuando escucho el palpitar de tu corazón, donde entiendo la razón de haber vivido... fue tu mano, tu deseo, tu amor perfecto y tus dedos, los que me formaron desde lo profundo... quieto y loco a la vez... Fue allí en el secreto donde formaste mis pies, mis manos y mi rostro... ¿Se parecerá al tuyo? Quizás... o quizás tengo algunos rasgos que emulan la suave textura de tu miel... oh Dios...

Anhelo más y más de ti. Sólo amarte más como dice la canción que más me gusta cantarte, aún cuando todo está mal o cuando todo parece difuso y sin solución. Sé que tengo un hogar en tu presencia... donde hay 2 sillones: uno para ti y otro para mí... donde puedo sentarme a charlar largas horas contigo en una conversación eterna que nace del corazón... donde puedo decir todo lo que quiera y des-ocultar mi corazón, des-ocultar aquello que anhelo de verdad, aquello que para los demás es un fanatismo o es un alharaco religioso, pero que para mi tiene todo el sentido. Es en esos sillones donde la inocencia del ambiente me permite encontrar tu voz tan sanadora como lo imaginé; y puedo cantar, decirte que te he compuesto una canción la noche anterior... canción que se trata de ti y de lo especial que eres para mí... A través de ella puedo arrancarte sonrisas y a la vez decirte que te amo desde lo más profundo, desde aquello que quizás nadie lo imagina y que hoy toma forma de palabras escritas en un blog. Aquí sigo esperando y no me he cansado de adorarte aunque las circunstancias hablen que no estás o que has dado la espalda a tu escogido.

Déjame adorarte en la intimidad... más y más... hasta que la eternidad quede corta y los siglos de los siglos no detengan el cántico nuevo... las canciones inventadas de una simple motivación, desde aquellas que sólo digan "te amo" hasta las que tengan largas estrofas de sincera composición.
Déjame hablar de ti a los que de verdad necesitan de ti. A aquellos que veo vagando tras un pedazo de pan y lamiendo el suelo por comida. Por aquellos que no teniendo nada, buscan desesperados un colchón que los acomode en invierno y una frazada que les conserve la vida una noche más. Por ellos, Dios, dispersa el río que nace de tu trono; dispersa el río que trae sanidad a las naciones, sanidad a los hombres, mujeres y niños. Por ellos quiero trabajar y dar mi vida... ¿cómo lo haré? no lo sé... solo quiero hacerlo... déjame cooperarte en la extensión de tu amor por las naciones... en la extensión de tu amor por aquellos que de verdad necesitan la semilla de mostaza.

22 de abril de 2009

Cuando nadie me ve

El telón se ha cerrado. Las luces se han apagado ya. El escenario se ha bajado de su altura pública cotidiana. Los aplausos han cesado. Y ahí me encuentro... solo ante Dios. Cuando el telón se cerró, las luces se apagaron y el escenario ya no es más, me encuentro conmigo mismo, con mis defectos, con todo aquello que detesto de mí. Cuando todo el aplauso y la admiración de otros cesa, me encuentro delante de Dios. Y delante de mí hay un espejo... un espejo que muestra verdaderamente quien soy. En mi intimidad, donde nadie me ve, soy lo que soy... con mis deseos más nobles pero también con mis errores más ocultos. Es allí donde la careta de la sonrisa se cae y la "buena onda" se traduce en lágrimas de sinceridad... lágrimas de quien sufre también, de quien busca con intensidad a Dios. Es frente a ese espejo que me doy cuenta que todo lo que soy es por la gracia de Dios... me doy cuenta frente a él que puedo ser sincero y cantar una desafinada canción con todo el sentimiento.

Cuando el telón se cierra y el público se fue, me encuentro conmigo... y me hallo preguntando a cada rato: ¿Por qué decidiste por mí? En ese momento su presencia me inunda y una libre paz inunda el lugar donde me encuentro... podría saber con certeza la respuesta: "Porque sí". Esa es la gracia de Dios que me impulsa a la santidad, a dejar de verlo con temor y a aceptar y no ganar su confianza.

Cuando las cortinas se cierran y el "amén" público a la oración ya no está, las palabras más triviales cobran sentido: "Gracias papá..." "Buen día Dios"... "te he extrañado hoy". Es una relación que amo, que deseo desde el fondo de mi corazón. Porque en su presencia he aprendido a aceptar mis limitaciones y errores. Y es allí donde la mano de apoyo se halla extendida constantemente para mí y la aceptación se respira en el aire aun cuando tengo defectos... ¿quieres que te ayude? - me pregunta.

"Te necesito... en lo alto y en lo bajo estás conmigo. No soy tan diferente a los demás... he cometido errores a lo largo de mi vida... y en realidad lo único que me hace distinto cuando las luces se apagan y la gente no está, es tu gracia que hace especial aquello que no lo es... que hace amable aquello que no tenía la capacidad de ser. Tu gracia que fluye como un río cuando damos la lucha contra el error mientras corremos libremente en medio de los problemas. Es posible ser libres en medio de los problemas y seguir cantando aun cuando los azotes son más fuertes y las desiluciones crecen... Y siempre aquí me tendrás: cantándote, como un adorador que me has hecho... como aquel llamado que un día oí en mi corazón. Es mi identidad... nací para adorarte y todos mis hijos adorarán tu nombre en sus vidas también. Y aunque no conozco sus rostros, ellos te buscarán y serán libres para correr a ti. Sobre ellos profetizo bendición y amor abundante..."

16 de abril de 2009

¿Estás dispuesto?

Quiero dedicar la publicación número 200 de este blog a ellas. Un par de veces he escrito acerca de las mujeres, pero en ninguna de ella creo haberlas descrito, como lo quiero hacer ahora.
Debo partir diciendo que cada mujer es un mundo entero por descubrir, en el que debemos ir explorando sus territorios y conociendo sus lugares secretos... aquellas cosas ocultas en sus corazones. Una mujer - o al menos la mayoría - no dirá sus secretos a cualquiera... tampoco les dará la posibilidad de conocerla a todo el mundo. Ellas tienen que encontrar tierra firme donde aterrizar. Y quizás eso es lo que más las describe a ellas y les da una cualidad muy importante: son aterrizadas. Si por ejemplo, un hombre propone un viaje a algún lugar... él piensa en que visitará muchos lugares... piensa en divertirse, piensa en comer, piensa en hacer tantas cosas que a los ojos y oídos de las mujeres parecen superficiales, incluso vanas, pero que el hombre valora por el hecho de ser sencillo y digno de gratificación. Pero la mujer piensa... "tenemos dinero?", "por cuántos días podremos estar en ese ñugar?"...

Las mujeres viven los procesos y por eso nos cuesta entenderlas del todo. Ellas no se conforman a veces con una buena palabra o un "tranquila, todo estará bien". Muchas veces se vuelven retraídas y piensan una y otra vez la solución de las cosas. A veces viven solas su procesos, pensando que nadie las entiende o bien, que son capaces de controlar por si solas sus problemas. Pero quizás ese sería un error e incluso una contradicción muy grande, porque es de conocimiento público que una mujer siempre busca protección... una figura que pueda contenerla y no solo regalonearla como lo hiciera cualquier enamoradizo, sino además que las pueda contener en el sentido de hacerle ver las cosas que puede y debe cambiar. En ese sentido, la mujer construye su emocionalidad a partir del protector. Si alguien muy importante para ella, les falla... seguro que todo su mundo se cae, por cuanto muchas veces la emocionalidad se basa en figuras en las cuales buscan refugio en la tristeza o bien un lugar de descarga cuando están irritables.

La mujer es sensible. Por más que absorba problemas, las lágrimas forman parte de sus vidas. Se emocionan con más rapidez que el hombre y muchas veces critican la frialdad. Seguramente viven sus procesos con intensidad emocional y afectiva, es decir, lloran y se lamentan, pero a la vez buscan recibir amor, cariño, aceptación y por sobre todo, un abrazo y un oído atento a lo que tenga que decir. Esa sensibilidad les hace pensar en los detalles de la vida y llevan a veces un estricto orden en las cosas que hacen, incluso llegando a lo obsesivo.

La mujer es fuerte y valiente. Hay algo en la mujer, que puede salir adelante con entereza en medio de los problemas. Aunque sufre y se las llora todas, es capaz de avanzar y luchar por lo suyo. También puede ocurrir lo contrario, que se hunda en la más profunda depresión... Pero aún así nunca son ni han sido el sexo débil y eso las hace dignas de reconocimiento por parte del escritor. Ellas son fieles... muy fieles.

Unas palabras personales...
La mujer necesita que alguien la contenga, que sepa tratarla, que pueda escucharla con atención y que sea capaz de darle una mano de aceptación en todo tiempo, aun cuando hayan cambios de ánimo o bien hayan cambios en las circunstancias. Una mujer no necesita de un palabreros, ni de hombres que busquen en ella solo contemplar un cuerpo bonito o bien buscar otro interés que no sea el franco acercamiento, la conquista vivida en amor y una relación formal... Buscan hombres y no machitos, como diría Jorge Antileo... Todos nosotros debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿Estamos dispuestos a arriesgarnos por una de ellas? La respuesta será esas horas de conversaciones y tiempo de calidad, las palabras de afirmación que nacen de una admiración mutua, actos de servicio cuando ellas no lo piden, regalos que hablen de lo especial que son para nosotros y un abrazo y una mano siempre abierta para ellas. Hago de nuevo la pregunta: ¿Estás dispuesto a arriesgarte..?

13 de abril de 2009

Puestos los ojos...

"Puestos los ojos en Jesús"... Ese es uno de los versículos que más llama mi atención en este tiempo. Por una parte están las cargas, que nos dicen: "Preocúpate de tus responsabilidades, haz esto, haz esto otro, cumple con esto, cumple con tus padres, cumple con tu iglesia". Y por otro lado está el pecado, el error, los desaciertos. Carga y pecado tienen algo en común: ambos producen cansancio y culpa. Varias veces me he sentido así: lleno de culpa por tener que cargar problemas y lleno de pensamientos de "no podrás", "te fallarán", "te cansarás".

Poner los ojos en algo significa llevar toda la atención hacia ese objeto. Jesús es el autor de la salvación... Hebreos lo declara. Pero es una salvación en el hoy, no sólo después de la muerte. Aunque creo que realmente la salvación es necesaria para sacarnos de nuestra "muerte espiritual o interna". Dios no dice: "Ya andas pecando de nuevo", "te dije que no te encerraras en tus problemas!!!" Dios dice: Despójate... haz una pausa y libérate de las cargas y del pecado. ¿Para qué? Para correr la carrera. Es lo máximo correr sin cargar una mochila a cuestas. Pero uno sólo puede correr si pone los ojos (la mirada, la atención, la dedicación) en Jesús, autor (iniciador) de la salvación. Una salvación que obra en nuestro presente, en nuestro carácter y obra liberándonos de la opresión.

6 de abril de 2009

Mi verdad

En la cama de una plaza tendía a meditar. Con el único apoyo en mi almohada, solía poner mis ojos con vista al techo. Techo que se mojaba cuando el goteo constante de una lluvia intensa traspasaba los pizarreños, creando formas mojadas de madera teñida. Escenas creadas en mi mente aparecían en esos minutos de pensar. Es la imagen de un niño viendo a sus papás discutir frecuentemente y ver el encierro de los hermanos en sus piezas, cuando cada uno tenía la suya. Era un niño lleno de complejos: por su cuerpo, por su nariz, por su cobardía, por su timidez, por su sensibilidad.

Fue entre esas frazadas que planificaba mi vida. Ese techo me observaba desde lo alto cuando mis ojos permanecían abiertos hasta tarde mientras ordenaba mi vida y soñaba con un futuro mejor. A veces decía: "Hablaré con mi papá para que todo se arregle"... "oraré junto a mi mamá para que su ánimo esté mejor"... "me juntaré con mis hermanos a orar todos los días". Me autocargué con actividades que nadie me había ordenado. Soñaba con que un día todo se arreglara en la casa, que mi papá dejara de gritar, mi mamá de llorar, mis hermanos de encerrarse y de disfrutar la vida. Soñaba que un día se me quebrara un vaso y nadie me retara... o que si llegábamos 5 minutos tarde a la casa, nadie nos culpara de desobediencia. A mis nueve años ya pensaba en cómo sería en el futuro.

Cada vez que habían problemas, sabía que había un lugar en donde nadie podría destruir mi relación con Dios. Era precisamente ese lugar, el del techo frente a mi cama, donde oraba y lloraba mis penas. Fue allí donde mis convicciones de vida se formaron y donde se gestaron mis más grandes anhelos. Refugiado en mis cuadernos y libros, entre mouses y teclados de computador, mi vida transcurría ligera, taciturna y concentrada. "Es mateo", decían... "Menares, puros sietes"... pero nadie me conocía. Nadie conocía al niño tras la puerta de Gengis Khan 811 en Maipú. Mi autoestima estaba destruida y no sabía bien quién era. Le pedía a Dios un hogar y una esposa a quien pudiera amar.

Quizás las sábanas guarden el recuerdo de las veces que me escondí para no recibir el rechazo. Quizás en lo oculto de esa oscuridad todo sería una burbuja de escape donde los gritos no llegaran, donde el golpe brusco y el gesto violento se mezclaban con las heridas del corazón. No sé cómo sobreviví a eso. No entiendo cómo la violencia y la tensión estuvieron alojadas por tanto tiempo en la casa sin que nada explotara y se destruyera. Sin que los carabineros llegaran a tocar las puertas del 811 a separar a mis papás. No entiendo cómo nadie terminó escapando de la casa o expulsado por "rebelde".

Y ahora escribo a más de 10 años desde que soñaba con todo eso. En estos 10 años soñé que Dios siempre me hablaría... Soñé con encontrar a mi esposa y a una familia. Soñé con que todo cambiara y fuera mejor... Y no he cambiado. Aún miro al techo de mi pieza, que sigue mojado por el rastro de la lluvia y digo: "Yo sé, Señor, que entre las tensiones y las desiluciones, tu mano de amor siempre siguió ahí... que el paso firme de tus pisadas siempre han guiado mis pasos. Y hoy lloro... queriendo correr a abrazarte y a decirte gracias por lo vivido... gracias por amarme como ningún otro, por enseñarme que es posible seguir teniendo esperanza y que es posible que los cojos salten, que los mudos hablen y que los sordos oigan. Que es posible seguir creyendo aunque la circunstancias destruyan mis sueños más preciados y se caigan las planificaciones que hice en mi niñez. Te pido que esta vez sea como tú lo quieres... como tu corazón lo anhela"

31 de marzo de 2009

...

Con sueño y con el ruido a lo lejos, escribo...
Las circunstancias cambian... la gente también.
como queriendo inspirarme,
como queriendo llamar la atención con las palabras...

Por sobre todo hay que seguir,
secarse las lágrimas y ponerse de pie,
asumir sin lamentarse,
vivir todo a concho,
alegrarse en el camino,
alegrarse entre los tristes
y sanar el corazón.

22 de marzo de 2009

Unos consejos personales

1.- Cuando alguien te dañe, perdónalo.
2.- Si alguien te daña por segunda vez, perdónalo sin perder el tiempo en volver a pensar.
3.- Si la misma persona te sigue dañando, considera alejarte de ella con el corazón dispuesto a perdonar.
4.- No seas egoísta.
5.- Cuando inviertes en otras personas, siempre ganas.
6.- Cuando inicies un proyecto, no pienses que los resultados dependen de tu esfuerzo.
7.- Muchas veces Dios hace cosas con nuestro esfuerzo, y algunas veces, sin nuestro esfuerzo.
8.- Cuando necesites decir algo malo que ves en alguien, trata de hablar con gracia y no con confrontación.
9.- Algunos creen que luchando por sí mismos, ganarán algo. Ellos no saben que mientras intentan salvarse a sí mismos, se vuelven más infelices.
10.- La persona prudente sabe cómo y cuándo decir las cosas.
11.- El verdadero líder siempre recuerda de dónde salió.
12.- El que busca en sí mismo la solución a los problemas, acarreará depresión.
13.- Mientras no sueltes el control de tu vida, Dios nunca podrá obrar.
14.- Si eres sincero, ya estás a las puertas del reino de Dios.
15.- Cuando te sientas triste, busca a alguien que te haga sonreír.
16.- Si estás en problemas, busca ayuda. El verdadero amigo siempre te atenderá.
17.- La infelicidad no existe en sí misma; tú la has aceptado.
18.- Saca la vista de ti mismo. Alrededor hay más gente como tú.
19.- No eres el centro. Dios lo ha hecho así por tu bien.
20.- El que ama a otro, es capaz de ver en él lo que otros no.
21.- El verdadero valor de una persona no radica en lo que hace, sino en lo que es.

La cultura del balcón

Algunos gritaban por allá. Los de acá aplaudían y gritaban. "Llévense a la vieja loca", se escuchaba por ahí. Desde muchos balcone...