25 de febrero de 2011

Sentado aquí

Hoy me quedo en el silencio [...]
Sentado entre preguntas que no cesan,
entre respuestas no alcanzables
y palabras que no pesan.

Prefiero la quietud de este momento,
sentado,
callado,
reflexivo,
y lento tal vez...

Hoy quiero pensar en lo que pienso,
en querer darle vueltas a la vida,
vueltas a lo que parece tan incierto,
vueltas a lo que la vida me pida.

Prefiero ya dejar de darle vueltas a las cosas,
cerrar ciclos más rápido,
pensar en lo que viene adelante...
más rápido,
más directo,
sin tantos rodeos,
sin tantos pretextos.

Hoy quiero darme cuenta
que el tiempo ya ha pasado...
que no eres un niño...
que ya no eres el ingenuo niño de los cinco...
que ya todo debe dar un vuelco...
más rápido,
más directo,
sin tantas preguntas obvias,
sin tanta lentitud,
sin planes en vano,
sin tantos "peros".

Prefiero la quietud de este momento,
donde sé que estás tú, querido Dios.
Te he dicho tantas veces que me cambies...
pero así tantas son las que me resisto,
con lentitud,
con indirectas,
con preguntas obvias,
con planes en vano,
con muchos "peros".

Hoy quiero pensar en lo que pienso
y volver al inicio,
volver a cantarte en el secreto,
a componer canciones olvidadas.
Con pasión,
con rectitud,
con sinceridad,
con una actitud diferente...
esa actitud que no tiene peros,
que trata a la vida frente y sin rodeos...
y que deja de hacer planes que no cumple...

Sentado estoy de nuevo [...]
la vida cambia, la gente cambia, todo cambia...
Y hoy vuelvo a ti en el silencio...
esperándote de nuevo entre palabras de pasión...
de honestidad.
Entre palabras que carecen de "peros"...
y que susurran planes que vienen a lo lejos...
tus planes y no los míos,
tu carácter y no el mío...
O como dijera el bautista:
"que tú crezcas y yo mengüe".
Aquí... sentado de nuevo...
mirando tu cara y deseando el abrazo del Padre,
para mirar la vida de frente...
sin peros,
sin planes en vano,
con pasión,
con decisión,
con carácter,
con Jesús.

19 de febrero de 2011

Yo también valgo


Preguntarnos cuánto valemos es una buena reflexión que deberíamos hacernos cada cierto tiempo. No para centrar la atención en nosotros y ser autoreferentes o egoncéntricos, pero sí para que nuestras relaciones con los demás sean sanas. Todos tenemos autoestima, sean hombres o mujeres, sólo que ésta se manifiesta de maneras diferentes en cada uno. Algunos aparentan ser muy seguros de sí mismos, pero por dentro son débiles y necesitan el apoyo de los demás para no sentirse a la deriva. Otros, en cambio, parecen débiles, pero por dentro guardan una fortaleza que se manifiesta especialmente en los momentos difíciles de la vida. Lo importante, independiente de cómo sean nuestros temperamentos, es que sepamos que tenemos un valor como personas y que dicho valor debe ser cuidado por nosotros y respetado por los demás.

Hay veces en que este tema sale a la luz luego de conflictos amorosos o problemas de relación con familiares o amigos de los cuales sentimos que nos faltan el respeto. Frente a estos conflictos están quienes no hablan nada y se lo guardan todo, sufriendo en silencio. Si bien las mujeres al parecer sufren más de esto, lo hombres igual tienden a guardarse esa emocionalidad y preferir el silencio antes que reaccionar frente a los insultos. También están aquellos que explotan en el momento y que dicen lo que piensan sin importar que pasen a llevar a los demás. Esto para algunos es lo más sano (descargarse de manera de no acumular enojo o pena), pero se vuelve lamentable cuando lo ocupamos como actitud de defensa frente a todo lo que nos parezca ataque. Aquel tipo de personas que son "a la defensiva" creen que los demás no se dan cuenta de su debilidad, pero ese tipo de actitudes deja entrever mucho que su corazón aloja heridas y problemas no resueltos. Quien tiene una actitud y un corazón sano, no necesita defenderse de todo, sino más bien puede callar en los momentos adecuados y hablar cuando la circunstancia lo amerita, y sin necesidad de hacerlo pasando a llevar a todo el mundo.

Cuando uno piensa en cuánto valemos, la figura de Jesús viene a la memoria, como una muestra de su amor y su esperanza hacia nuestras vidas. Tal vez nunca le hemos preguntado a él nuestro valor. Los clichés nos dicen que él murió en la cruz y que eso debería bastarnos. Sin embargo, hoy apelo a un encuentro personal con aquella cruz. Cuando sólo tenemos la información (intelectualmente) de que Dios nos ama y dio a su hijo por nosotros, eso terminará en ser un argumento religioso más (con sentido intelectual, pero sin vida en sí mismo). Sin embargo, cuando es Dios mismo quien nos hace ver lo que valemos, entonces tiene sentido la vida que Él nos ha dado. Cuando pasa eso, la religión cae y da paso a la vida que Él quiere... no aquella que se seca de clichés religiosos. Nos damos cuenta, además, que es saludable quererse a uno mismo y velar porque otros también nos respeten y nos quieran, sin caer en el egoísmo o egocéntrismo.¿Cómo saber lo que valgo delante de Dios? La respuesta es una: intimidad con Él.

14 de febrero de 2011

Vibré con la misión estudiantil


Esta nota la escribí a través de facebook hace un tiempo. En este tiempo tan especial que viví quiero compartírsela:


"Yo no quería ir al GBU. De hecho me resistí varias semanas a responder a la invitación que me hacían unos compañeros que eran cristianos y que querían comenzar a participar. El tiempo corría cercano a mayo o junio de 2005 cuando un día llegamos a una pequeña sala que tenía 1 mesa y algunas sillas. Habían unas 5 personas que no había visto en todos esos 4 meses de universidad. Entre ellas estaba Valeria Bastías quien, al leernos un pasaje del evangelio de Juan, comenzó a hacernos preguntas. Ese era el GBU que conocí.

Siempre tendía a ser tímido y bajo perfil. Eso me cargaba porque sentía que de esa manera ningún compañero podría conocer a Dios. A pesar de eso, poco a poco me fui identificando y entusiasmando con la misión estudiantil... El núcleo pasó por momentos altos, estables y otros bajos. El año 2007 fue especialmente difícil porque el núcleo se redujo a dos personas, entre las cuales estaba Daniela Soto. Recuerdo que oramos mucho durante todo ese año, juntándonos incluso antes del comienzo de las clases a las 7:30 de la mañana. Fue el 2008 cuando vimos nacer al grupo de nuevo... en su mejor momento llegamos a ser unas 15 personas, entre los cuales contaban compañeros no cristianos y de otras religiones.

Nunca olvidaré el día en que se hizo una reunión evangelística en la que iba a cantar y tocar guitarra. Tenía mucho nervio porque habían compañeros míos no cristianos que me iban a escuchar. Mi sorpresa fue grande cuando los vi cantando la canción mientras tocaba: "Tan Sólo He Venido" (de Juan Luis Guerra). Después no sé cómo hablé de tener una relación con Jesús y que conocerlo no se trataba de religión. Sólo sé que ese no era yo... porque el tímido que siempre había sido, estaba hablando esta vez en público, y predicándole a sus compañeros!

Y hoy... ya pasados 5 años en el movimiento, veo que dentro de mí había una pasión por Cristo, pasión porque mis compañeros de universidad le conocieran, pasión por mostrar a un Dios de vida y no de reglas y legalismo. Ya han pasado 5 años de GBU... 5 años desde que viera por primera a vez un grupo de compañeros en torno a un estudio bíblico. En todos estos años pude observar que, lejos de ser indiferentes, nuestros compañeros desean encontrarse con Dios de una manera profunda y real. Lejos de ser quienes se burlan de nosotros, cuando tienen problemas piden que oremos por ellos e incluso se inquietan en cuanto a ciertos temas en los que tienen dudas. Y lejos de ser gentes que debamos discriminar, ellos son, con todo, amigos en quienes también uno puede confiar y contar en los momentos difíciles.

En estos 5 años Dios me regaló amigos. Incontables amigos en los cuales pude depositar confianza y mucho afecto... La lista es larga al recordarlos y la emoción es grande al ver lo que significaron para mí... Entre ellos están Juan Luis y Leonardo, dos compañeros que se convirtieron en el GBU y a través de los cuales Dios se encargó de enseñarme que Él no se limita por formas de ser (introvertidos, extrovertidos) o por recursos al momento de querer usar a alguien para su gloria. Por eso es tiempo que ahora vibren otros, que se levanten otros y que motiven a otros a llevar a Cristo a todo lugar y a contagiar la educación superior con su salvación".


29 de enero de 2011

Mi querido hermano Andrés


Él es mi querido hermano Andrés. Él es mi hermano mayor. Cuando éramos niños solíamos jugar al alumno y al profesor. Y cuando llovía, solíamos mirar por la ventana las pozas y riachuelos que se formaban bajo la lluvia sollozante. Ambos queríamos salir en los inviernos a pisar aquellas pozas que, por prohibición de los papás, no podíamos tocar. A él le gustaba tocar el teclado y escribir a veces. Callado. Simple. Introvertido. Soñador.

Él me aconseja cuando las cosas no se ven muy bien o cuando me ve triste. Él se hace presente aplicando sabiduría en los momentos precisos. Él sabe hablar la palabra indicada cuando se necesita. Él es un buen amigo... más que un hermano, lo considero un gran amigo a quien valoro mucho. Él sabe de heridas en la vida y de cómo sobreponerse. Él sabe lo que es quedarse con nada y recibirlo todo. Él sabe de pequeños y grandes sacrificios. Él sabe de quedar sin amigos y sentir la soledad. Él sabe de aprender de los errores y de corregirlos en el tiempo. Él sabe de crisis y reconciliaciones. Él conoce al Señor... Él sabe lo que es pasar adorando sin que el tiempo lo limite. Él sabe de tocar el corazón de Dios, haciendo que su mano de favor se vuelva hacia él. Él sabe de miradas disonantes y corazones abatidos. Él sabe que con su música toca el cielo en un instante y que las teclas traen sanidad. Él no sabe que existen muchas personas que lo valoran... y que lo siguen valorando más allá del tiempo y la distancia. Él no sabe que está en el recuerdo de aquellos en quienes invirtió su tiempo y pasión.

Él está hoy de cumpleaños... y mis mejores deseos son para él...

"Querido amigo y hermano... eres y serás una de las personas más importantes que tengo. Te dedico estas palabras otra vez, emocionándome para variar y a la vez deseándote que la paz de Dios venga de nuevo sobre ti con poder... No estás solo. Nunca lo has estado y nunca lo estarás. A veces ha parecido duro el camino y has sentido que nunca acabará el estrés y la duda. Por eso mi oración es que Dios traiga para ti un tiempo de descanso y de trazar nuevos sueños... sueños que desafíen la pasión que sigue gritando dentro tuyo. Permítele que grite más fuerte, de manera que el Señor te use en lugares que nunca habías planificado."

25 de enero de 2011

No más ajenos


Hay un tema que hace un tiempo inquieta mi mente y no quiero dejar de expresar. Especialmente porque creo que somos una generación que no puede ser otra más, que se enajena de los problemas de los demás y que vive la vida de manera insensible o pensando que son "los demás" los que tienen que arreglar el mundo. Hay un concepto llamado "alienación" que se vive profundamente en nuestros tiempos y se refiere a ese sentimiento de que no podemos hacer nada para cambiar nuestro alrededor o que todo esfuerzo realizado terminará en nada. Eso a veces se ha colado entre nuestros pensamientos, y por eso a veces nos quejamos diciendo a otros: "No inviertas en los demás", "no confíes en nadie", "mira por ti mismo". De una u otra manera hemos intentado comprobar en nuestra vida que todo eso parece cierto y no nos damos cuenta que poco a poco se nos va pegando una capa de egoísmo y autosuficiencia a la piel.

Tengo aún la imagen del sábado recién pasado, cuando estábamos en un grupo y llegó Daniel Bourdané (secretario general de la IFES) a nuestro lado a preguntarnos quién quería seguir trabajando en el grupo bíblico universitario (GBU) en los próximos años. Todos callaron y miraron a una persona. Una de las personas del grupo indicó tal persona como posible candidata a seguir trabajando en el GBU, pero la pregunta que hizo Daniel fue directa a esa persona que habló: ¿Y por qué no tú? Hubo silencio... luego nos dijo que Dios sólo necesitaba a gente fiel y que lo demás él lo hacía y proveía de recursos económicos. Esa es precisamente la pregunta que me ha rondado en la cabeza: ¿Y por qué siempre tienen que ser los demás los que tienen que hacer algo o tienen que moverse o pensar para poder tener una calidad de vida mejor? ¿Por qué siempre tiene que ser el del lado el candidato a pagar el precio por hablar de Jesús y no puedo ser yo? ¿por qué siempre el del lado está más capacitado que yo? (eso pensamos a veces)... ¿por qué no podemos orar a Dios pidiéndole que nos use a nosotros para impactar nuestra generación? Están los pesimistas que responden a esta pregunta con pesimistas comentarios de que estamos en los últimos tiempos o que hay mucha maldad. Están los cómodos que al primer sacrificio abandonan la misión aludiendo a que "no es su llamado". A los primeros les respondería que quizás podemos estar en los últimos tiempos, pero quiero que Dios me halle trabajando si es que viene y hablando de él hasta el último minuto. A los segundos, solamente les diría que si van a ser cómodos entonces que no sean cristianos...

En la Biblia hay un montón de ejemplos que nos hablan de personas comunes que respondieron al llamado. De la nada Dios pregunta: ¿A quién enviaremos? Y la respuesta emana de un hombre llamado Isaías. Después Dios escoge al joven Jeremías, a Ezequiel, etc. Uno también puede ser como ellos en el sentido de responder al llamado específico de Dios para un área de trabajo. Me encanta cuando en Hechos se describe al rey David como alguien que "sirvió a su generación"... Creo que quienes respondan al llamado de Dios, serán descritos así... y yo quiero ser uno de ellos... Somos personas comunes y corrientes, pero que servimos a un gran Dios, lleno de sueños imposibles para nosotros pero posibles para él. Por eso les motivo a no enajenarse de los problemas de otros. Háganse amigos de los que piden dinero en las calles. Conversen con los compañeros de trabajo. Conozcan con quienes comparten el día a día. No anden mirando con desconfianza a todo el mundo o amargándose porque otro se levantó con el pie izquierdo. Vivan el cristianismo con carácter, no como si tuvieran que esconderlo para que nadie se burle o lo menosprecie. Vivan a Cristo como una pasión y no como una emoción. Y cuando escuchen su llamado, no miren al del lado, sino que muestren un corazón dispuesto a servirle para que seamos una generación que sirve a los demás y no que simplemente envejeció trabajando o enfrascada en sus preocupaciones.


18 de enero de 2011

Un tesoro escondido


"El reino de los cielos es como un tesoro escondido en un campo. Cuando un hombre lo descubrió, lo volvió a esconder, y lleno de alegría fue y vendió todo lo que tenía y compró ese campo"

Si uno encontrara un tesoro en algún lugar, tendría varias opciones:
1º Recoger el tesoro, no decirle a nadie y después hace uso de él como a uno le parezca.
2º Hablar con el dueño del terreno donde estaba escondido el tesoro y decirle que encontramos un tesoro y que lo justo es repartirlo en partes iguales.
3º Devolverlo en su totalidad al dueño del terreno.
4º Esconder el tesoro, no decirle a nadie y comprar el terreno donde está el tesoro.

Llama la atención que la opción escogida por el hombre fue la de vender TODO lo que tenía y comprar el terreno. Y Jesús dice que el reino de los cielos es como eso, es decir, como un hombre que lo encontró (se encontró con el reino de Dios) y dio todo lo que tenía por tener ese tesoro. Por eso ahora la pregunta es: ¿qué nos llama Jesús a hacer "con" el reino de los cielos? Y la respuesta nos la da el hombre de la parábola: lleno de alegría fue y vendió todo lo que tenía y compró ese campo. El reino de Dios es un tesoro por el cual vale la pena rendirlo todo: orgullo, argumentos, nuestra historia pasada, nuestra confianza en el dinero, en nuestra profesión, nuestras heridas, etc. El hombre fue y vendió lo más importante para él y compró el campo donde estaba el tesoro. Eso sí que es para valientes!


Agradecimientos a Carlos Hernández por haber expuesto esto en el campamento de niños recién pasado

12 de enero de 2011

Nº 24 =)

En este cumpleaños sé que algo diferente ha pasado. Algo me dice que se vienen nuevos desafíos muy buenos para mi vida... Como me dijera un amigo: este será el año de comenzar a construir y a levantar los pilares. Y estoy seguro que se vienen cosas tan buenas que no alcanzo a imaginar.

Agradezco a todos aquellos que hicieron de este cumpleaños un día especial... todos me hicieron sentir especial. Los quiero mucho!

9 de enero de 2011

Sonrisa de bebé


Él no sabe decir mi nombre ni el de nadie. Se despierta en las mañanas ni siquiera pensando en qué le traerá el nuevo día. Observa la vida desde el mundo de las sensaciones e impresiones de una pequeña criatura. Cuando escucha un sonido, su cabeza gira y mira el objeto inanimado con gran asombro. Lo mira. A veces estira las manos para poder sentir el objeto en sus manos. Y lo mejor de todo: a veces sonríe mostrando sus dos dientecitos recién erupcionados y que consiguen iluminar el rostro de todos aquellos que lo observan desde cerca y desde lejos.
Él no sabe caminar ni se da cuenta cuando su papá está manejando en la carretera y él está atrás sentado, amarrado por todas partes y con una mamá y un tío que le hacen morisquetas. No se da cuenta de los problemas que hay a su alrededor. Observa sus juguetes sorprendiéndose que algunos son azules, otros verdes y otros blancos. Voltea su cabeza ante los sonidos y cuando duerme es sensible a los ladridos de los perros y a los gritos de otros niños.

Él no sabe que cuando sonríe, transmite vida a los que le hablan... Ni siquiera sabe decir su nombre... Quizás "Matías" le parezca un simple sonido reiterativo ante el cual deba abrir más los ojos o poner atención. Pero hay cosas de las que sí se da cuenta... Sabe que cuando le estiro las manos y le digo "venga con su tío", lo tomaré en brazos. Ante eso él estira las suyas como respuesta y se sonríe. Se da cuenta de las veces que le estoy hablando y conoce las voces familiares. Su inocencia y su alegría son características que ya comienza a mostrar... Le gusta ver los colores de la televisión y alega cuando se está demorando la comida. Aún no se da cuenta que somos débiles y que ante sus innumerables gracias es capaz de convencernos que la vida tiene sentido en ser vivida y desarrollada al máximo....

Cuando crezca lo invitaré a quedarse a mi casa para que juguemos fútbol o vayamos a andar en bicicleta... También iremos al cine y lo desafiaré a jugar fútbol en play station jejeje... Cuando crezca creo que le pediré que me enseñe a ser un niño de nuevo, a pisar las posas cuando llueva en los inviernos y a asombrarse de que las cosas tengan los colores que tienen...

3 de enero de 2011

Una relación sin religión

Solía hacer muchas cosas para aparentar que todo estaba bien. Aunque me gustaba tocar guitarra y orar a veces, recuerdo que en varias ocasiones sencillamente no estaba allí. Mi mente divagaba en la película que darían la siguiente hora o la página que visitaría en internet inmediatamente después de salir de mi pieza. Cuando iba a la iglesia me pasaba lo mismo... o pensando en lo que habría de almuerzo luego de salir de la puerta. Es fácil confundir la espiritualidad con mera religión, porque la gente no se da cuenta... Es tan fácil pasar desapercibidos cuando la imagen parece buena: status, buen auto, buen matrimonio/pareja, éxito profesional.

Me gustaría hablarles de la sencillez de la relación con Dios. Y creo que le daré al paso a una de las mejores explicaciones que me han dado del evangelio, de labios de un compañero de la U recién convertido: "Decidí dejar de vivir la vida de manera orgullosa". Esa fue la respuesta que me dio cuando le pregunté acerca de qué había sentido de haber aceptado a Jesús en su vida. La relación con Dios parte allí, en la sinceridad de no sentirse independiente, de saber que necesitamos de Él y de otros, de querer Su ayuda. Esa manera libre de orgullo no es una meta; es un camino que día a día debemos cruzar... Se probará en una pelea, en una discusión de matrimonio/pareja, en un conflicto con un compañero de U/trabajo, en la toma de decisiones, cuando alguien nos hiere, etc. Ante todos esos problemas es fácil orar 2 horas diarias sin salir transformados y vivir como un buen religioso. Cuando dejamos de perdonar a quienes nos ofenden es fácil ayunar sin tocar ese tema. Cuando no estamos cómodos con nuestra iglesia o con algún hermano, es más fácil quedarse callados y comentar los defectos de los demás con otros sin que ellos se enteren. La religión permite eso. Permite que nos quejemos de todo, pero sin ser vistos. Permite que nuestra conciencia nos haga sentirnos descansados y libres de culpa, pero sin vivir la plenitud de una relación sincera con Dios. La religión permite el orgullo y le da la bienvenida...

Pero la relación sincera con Jesús nos llevará a rendir todo, incluso los mejores argumentos a nuestro favor. Cuando lo hacemos, cobra sentido la libertad, la gracia, el amor, la regla de oro, el bendecir en vez de maldecir, el ayudar a quienes nos han ofendido y el dejar de ser "buenos" para ser poderosos en las manos del Padre.


30 de diciembre de 2010

2010 - 2011

Recuerdo siempre que cada 31 de diciembre lo dedicaba a hacer balances, analizando cosas que mejorar y cosas que fortalecer. Sin embargo, este último día del año lo dedicaré a agradecer por aquello que Dios me ha dado y a creer en sus promesas para el presente y el futuro, queriendo que Él haga su voluntad en mi vida sin que yo fuerce las circunstancias como a veces lo hago o siendo impaciente en mi interior... Anhelo profundamente que llegue un tiempo de esperanza donde pueda ver lo que Dios quiere que haga, aún cuando haya incertidumbre. Deseo de todo corazón que ciertas cosas se aclaren en mi vida y que ya no sienta -como a veces me pasa- esa soledad que de repente viene, a pesar de saber que hay mucha gente a mi alrededor. No saben cuánto anhelo eso...

"Señor, acuérdate de lo que has hablado a mi vida y no calles por favor. Acuérdate de las palabras habladas en la intimidad, cuando, sentados tú y yo, hablábamos de todo con profundo detalle... Enséñame a descubrir tus nombres en medio de cada circunstancia y allí reencontrar mi valor. Cuando suceda eso, permíteme vislumbrar en parte lo que tu libro ha escrito de mí y sorprenderme de aquello que piensas que soy capaz de hacer, mientras levanto mis manos a ti declarando mi dependiencia de ti y pidiendo que agendes de nuevo mis tiempos y lo hagas todo nuevo"

26 de diciembre de 2010

Para mi la Vida es esto [...]


Cuando pienso en este año, la imagen del recuerdo se tiñe de momentos trágicos. Los ya mil veces comentados episodios del terremoto, maremoto, mineros, accidente de turbus y presos de San Miguel vienen a la mente como una pequeña muestra de lo que ha sido este tiempo. A raíz de todo esto, esperamos que el 2010 se vaya pronto y que el nuevo año traiga la anhelada esperanza que necesitamos. A raíz de todo, esperamos que el 2010 se vaya con todas esas cosas malas y el 2011 se trague la desesperanza, evocando tiempos de éxito y prosperidad. En tiempos como este, es bueno que recatemos del baúl de nuestros desvanes, aquella virtud tantas veces olvidada: el agradecimiento. Me hago esta pregunta: ¿puedo ver lo bueno de entre lo malo? o ¿puedo rescatar las virtudes de entre los defectos de los demás? ¿puedo agradecer en medio de la tragedia? Y esta es mi respuesta: Sí, podemos. Porque esto es para mí la vida: repartir el pan con los que necesitan, agradecer por el día despertado, mirar a nuestro alrededor y valorar de verdad lo que tenemos, dar honra a los que amamos, sin dar por asumido que ellos saben que los queremos; dejar de lado las caretas y reconocer cuando hemos fallado, brindar servicio a los demás sin que nadie más que ellos se entere, permitir que otros nos confronten sin mostrar defensas o atacarlos por ello... Y también algo que repetiré hasta el cansancio: bendecir a quienes nos han ofendido, prestar la otra mejilla [...] [...], dar a quienes nos hieren, no ser rencorosos ni ser egoísta con los demás...

"Y esta es mi oración, querido Dios... que este tiempo de fin de año traiga consigo una nueva esperanza y una devoción renovada hacia ti. Que pueda rendir mi vida a tu servicio sin escatimar en los gastos, riesgos o problemas. Mi oración hoy se dirige hacia el futuro, hacia lo que tu libro ha escrito de mí, hacia lo que tu voluntad ha trazado como nuevo rumbo donde transitar, como nuevo derrotero hacia ti, como nuevo tiempo de volverme a ti y de amarte con todas las fuerzas, con todo el pensamiento y con todas mis canciones... Para mi la vida eres tú... para mí el respirar vida no se trata de menor dolor, menos tragedias o que las cosas resulten como mis planes lo han dispuesto... sino que estar contigo, vibrar con los mismos sueños que palpitas y estar día a día en tu presencia... Para mí eso es vida..."

La cultura del balcón

Algunos gritaban por allá. Los de acá aplaudían y gritaban. "Llévense a la vieja loca", se escuchaba por ahí. Desde muchos balcone...