24 de julio de 2011

Cuando no me ven [...]



"Querido Señor...
A veces te pido que me uses, que te reveles a los demás a través de mí. Podría recordar tantas veces en que he visto errores y debilidades en mí y, a pesar de todo eso, continuas confiando en alguien que falla.
Padre, podría dar fe de que tu misericordia se hace nueva cada mañana. Gracias por eso! porque ves a Jesús en nosotros y por esa razón nos perdonas y nos llamas a tu presencia como servidores tuyos, y no sólo como eso, si no también como hijos del rey.

Te amo... y te pido que me ayudes a serte fiel incluso cuando nadie me ve, incluso cuando no hay nadie que vigile si estoy haciendo las cosas bien o mal. Que pueda hacer las cosas no como si alguien me estuviera viendo, sino pensando en que eres tú quién ve mi vida desde lo más íntimo hasta lo mása público. Que en todo pueda tener el deseo de buscar la santidad y de entregar lo mejor de mí... No se trata de mis méritos... lo sé; ellos no me hacen más aceptado delante tuyo, pero sí sé que buscando la santidad me parezco más a ti y en mi carácter puedo reflejarte a otros también...

Gracias por ver oro entre el barro :)"

18 de julio de 2011

"Para que te vean" [...]

"Señor:
¿Sabes que me he dado cuenta? Que a veces las personas alrededor no se fijan de qué religión eres. La mayoría respeta las religiones y las acepta como parte del acerbo cultural de nuestra sociedad. Las personas alrededor no ponen su mirada en saber si levanto mis manos al cantarte o si hablo en lenguas, o si voy a tal o cual iglesia, o si oro todos los días o si ayuno. De hecho, una vez conversando con una compañera de trabajo, me dijo que ella veía si la persona era consecuente y si no tenía dobles discursos.

¿Sabes que me he dado cuenta? [Que si decidimos con sabiduría y madurez; que si en vez de insultar, bendecimos; que si en vez de ser desleales con nuestros compañeros, anteponemos la fidelidad a la ambición y la codicia de dinero; que si en vez de descalificar, incluimos; que si nos esmeramos en conocer a las personas y nos hacemos sus amigos a pesar de los "qué dirán"; que si damos con generosidad y no queremos todo para nosotros mismos; que en vez de "pelar" al resto, los escuchamos sin emitir juicios de valor anticipados; que no cambiamos para mal aunque nos insulten y el medio nos empuje a ser amargados, tristes, depresivos y mandones...] la gente alrededor podría tener una imagen de Jesús un poco más clara.

¿Sabes que me he dado cuenta? Que más allá de hacer cosas, debemos "ser". Que si oramos, no lo hacemos por seguir a otros o por obligación, sino porque anhelamos buscar tu voluntad y, finalmente, ser como tú. Que si damos generosamente, lo hacemos con el interés en la persona y no como un evangelio que solo se encarga de dar un mensaje de esperanza pero sin hacerlo patente a través de relaciones de amistad, gestos de generosidad, sacrificios de tiempo y recursos, etc.

Te agradezco que hayas puesto oro en vasos de barro... Moldéanos y da la forma que quieras a estos vasos de barro que solo quieren hacer tu voluntad. Que cuando veamos a los demás, los miremos con amor y que el resultado de nuestra relación contigo sea personas honestas, generosas, justas, leales, amigables... es decir, con el carácter de Cristo. En la medida que somos como tú, las personas comienzan a preguntar qué hay dentro de uno que es diferente... Claramente no somos nosotros; eres tú que les gritas para que te conozcan... Es ahí cuando ocupas estos vasos de barro para que hablen de ti =)"

14 de julio de 2011

Libre entrada


Cuando pequeño, siempre me enseñaron a pedir permiso antes de entrar a la casa de alguien desconocido. Por eso, vez que íbamos de visita, el hábito que me enseñaron fue el de limpiarme los pies antes de entrar y el de pedir permiso al entrar a esa casa.
Esto contrastaba fuertemente con lo que hacía en mi casa. Cuando llegaba del colegio no entraba a la casa pidiendo permiso. Y si bien me limpiaba los pies a la entrada, era para no ensuciar y no por "educación". En la casa de uno, no se entra al baño pidiéndole permiso al papá o a la mamá; menos le dices a tu hermano: "¿puedo estar en el living contigo?".

En la Biblia leemos que Dios nos ha dado libre entrada a su presencia... y que podemos entrar libremente al trono de la gracia para recibir el oportuno socorro. Cuando leo ese versículo, me imagino a una persona que te dice: "Siéntete como en tu casa... puedes usar todo lo que hay aquí como si fuera tuyo". Y Dios así lo ha hecho con nosotros: nos ha dejado entrar a su hogar y hacerlo nuestro. Nos ha dado la bienvenida a su casa!!!
Tal vez ustedes no logren comprender del todo por qué este tema es tan importante para mí, pero el hecho de que Dios nos permita gozar de todo lo que es él, también nos libera de ese temor al rechazo que podamos percibir de parte de él. Es como si Dios nos dijera: No es necesario que pidas permiso... entra en mi presencia y usa todo lo que hay ahí. Su amor no nos rechaza, al contrario, echa fuera el temor y nos permite entrar en Su casa.

"Señor... gracias por tener libre acceso a tu casa. Una vez me dijiste que me usarías para restaurar a muchas personas y yo, con todo el temor que tenía en mi corazón, te daba gracias por ver en mí el oro de entre el barro. A esos cortos 12 años, comenzaba a entender que no estabas interesado en corregirme con castigos desproporcionados ni rechazo. Tu objetivo era mostrarme al Padre que hay en ti. Cada cierto tiempo puedo verte en pleno y me asombro de ver que no eras aquella persona que pensaba tan lejana o que al primer error ya me iba a desechar... Hoy, entrando libremente a tu casa, veo que todo es posible... que si oro por alguien, esa persona puede sanarse en tu nombre; que si dijiste que me usarías para llevar tu mensaje a muchas personas, entonces debo avanzar sin pensar que en cada acto deba pedir permiso... Creo en ti y creo que tú puedes hacer del barro un gran vaso...
Muchas veces te he pedido que me cambies... que ma hagas más extrovertido, más hablador, más entrador con las personas... Pero aún recuerdo cuando me dijiste: "Los líderes que yo levanto no son los grandes caudillos; no son aquellos que tienen las cualidades innatas... sino los débiles, aquellos que dependen de mí"... Y hoy a través de estas palabras te digo nuevamente que aquí estoy... dispuesto ante ti. Igual que esa vez que me dijiste que siempre tendría un lugar en tu casa... Sí, en tu casa siempre habrá un lugar incondicional para mí... Hoy oro para que muchos puedan llegar a tu casa y puedan darse cuenta que en tu hogar hay libertad y vida."





10 de julio de 2011

A pesar de mí [...]




Querido Dios:
Cuando pienso en tu amor, lo primero que se viene a mi mente es tu fidelidad y de cómo tu misericordia se hace nueva cada mañana. Eso sobrepasa lo que mi mente puede comprender y lo que mi razón puede explicar. Porque no entiendo cómo siempre olvidas nuestros errores y te acuerdas de tus promesas hacia nosotros; y no entiendo cómo darle una explicación lógica a tu perdón infinito. Quizás no quieres que me esfuerce en tratar de entender o explicar esto, sino recibirlo.

Gracias por darnos segundas oportunidades a pesar de conocernos tan a fondo. Eso me hace vulnerable y frágil a tu mirada, pero a la vez me hace valioso delante de ti. Gracias por Jesús, porque fue él quien permitió que hoy pueda estar aquí, dando gracias por el perdón y por la gracia que derramas sobre aquellos que son tuyos...

No trataré de entender ni explicar... solamente recibir aquello que tienes para mí y dar todo de mí para buscar con todas mis fuerzas el caminar en santidad, así como tú quieres [...]

5 de julio de 2011

Te anhelo por sobre todo...




Señor:

No hay mejor oración que aquella que surge del corazón. No hay mejor conversación contigo que aquella que abre el corazón y te dice todo lo que piensa, siente, cree y espera. Y hoy pienso, siento, creo y espero en ti... Creo que es un buen momento para pedirte que de nuevo charlemos acerca de ti.
No sé por qué varias veces que me he acercado a ti, te veo como aquel león de las crónicas de Narnia... Capaz de rugir tan fuerte que eres capaz de descongelar el hielo de nuestros inviernos y de hacer temblar a tus enemigos. Pero a la vez eres capaz de jugar con los niños... Por eso muéstranos quién eres... no la imagen preconcebida que tenemos. Queremos verte a ti, tal cual eres... no llamarte cuando tenemos algún problema, sino buscarte aún cuando alrededor se vea crisis e inestabilidad. Anhelo con todo mi corazón platicar contigo acerca de mis sueños, mis temores, mis anhelos más profundos... y luego de eso, escuchar tu voz... la voz que calma las tempestades, la voz que anima a los que están tristes, la voz que sana a los enfermos, que da vista a los ciegos, audición al sordo y que hace al cojo saltar; la voz que todos anhelamos y que a momentos creemos tan esquiva.

Ven de nuevo y háblame... Ruge, león... león de Judá. Ruge sobre mis temores, sobre mis sueños y forma tu carácter en mí, de tal manera que otros puedan verte a ti a través de mí. Y después que rujas, háblame sobre tu carácter paternal, de tal manera que podamos salir juntos a pasear como a veces lo hacemos o que compongamos canciones como solemos hacerlo allí en privado. Permíteme estar cerca tuyo, porque eso es mejor que cualquier lujo aquí en la tierra; déjame tocar tu rostro y describirlo... para que otros vayan en pos de ti no por lo que puedas darles, sino por lo que eres, porque eres amor y hermosura, querido Dios.

Para que te terminen amando, como te amo yo... Para que sientan la misma pasión que hoy siento. Para que piensen en ti, como hoy pienso... Para que esperen en ti aunque no haya seguridad en nada alrededor... Para que amen tu presencia, como la amo y busco desesperadamente [...]

3 de julio de 2011

Háblanos de nuevo

Querido Dios:
Hoy nos acercamos a ti con un corazón sincero, como el que se acerca sin poder ocultar nada delante de ti. Te seguimos esperando... a pesar de ver a nuestro alrededor circunstancias difíciles a momentos, o caos financieros. Confiamos en ti aunque se remueva la tierra y reine la inestabilidad... Creemos en ti, aunque todo diga que no es necesario creer y que cualquier verdad sirve para llegar a la felicidad.

Hoy oro por aquellos que te anhelan sin obtener respuesta a sus oraciones. Por aquellos que sufren en silencio sin ver soluciones. Por aquellos que siguen esperando fielmente en aquel que puede salvarles de su realidad. Por aquellos que te siguen amando aunque no vean nada bueno alrededor. Ellos te anhelan, Dios... Revélate de nuevo para que te busquen por lo que eres y no por lo que le puedes entregar. Y cuando te reveles, muéstrales tu poder a través de las circunstancias, de tal manera que vean que eres un Dios que todo lo puede y que nada hay difícil para ti. De hecho, eres un Dios de milagros e imposibles. Háblanos de nuevo y rompe el hielo que por tanto tiempo ha ido enfriando nuestros corazones y ha congelado nuestra fe hasta conformarnos con poco..."

30 de junio de 2011

La oración que justifica


Se acercaron tanto el fariseo como el publicano. El primero, muy bien vestido, lleno de muchas cosas buenas que contarle a Dios acerca de sí mismo. El segundo, había engañado a unos cuantos para ganar dinero para el imperio romano. El primero, de pie, oraba a Dios pensando en lo bueno que era. El segundo, postrado en tierra, oraba a Dios pensando en que no sabía cómo acercarse a Dios. El primero, merecía el premio de ser escuchado; el segundo, no merecía nada.
¿Cuál creen que tocó el corazón de Dios? ¿Cuál de las dos oraciones tuvo el efecto esperado? Lucas lo relata así: el publicano volvió justifica antes que el otro. ¿Qué creen que pasó entre medio para que quien se fuera con el favor de Dios fuera el que menos lo merecía? La clave está en la actitud de la oración...
El fariseo daba gracias a Dios por su suficiencia, por ser mejor que otros y por cumplir sus mandamientos. El publicano le pedía a Dios su favor, golpéandose el pecho... sintiendo que no merecía nada. Y es que a Dios no se le conquista con obras ni tratando de ganarse su atención. No se trata de lo que hacemos ni tampoco de cuánto le cumplamos cada instante... Se trata de Dios en todo tiempo y de rendir nuestras suficiencia... porque solamente en él somos perdonados. ¿Cuál fue el efecto? El publicano salió transformado, perdonado; el fariseo, igual que como llegó... Seguir la tradición como si esta tuviera en sí misma la vida, trae consigo la muerte del evangelio. Vivir humillados delante de Dios, nos da vida.

"Señor... hoy nos acercamos a ti con un corazón publicano. Llenos de errores, de vergüenza muchas veces y de temor. Nos acercamos a ti con un corazón que solamente anhela que le hables y que rompas el silencio en él. Ven con tu vida y perdónanos, porque solamente por ti vivimos y por ti somos. Nos acercamos a ti dejando de lado nuestros logros y nuestra autosuficiencia; de manera tal que tu gracia se deposite en nosotros para vivir... Gracias porque nos amas con todo tu ser y porque, al orar y rendirnos a ti, tú nos transformas a tu imagen. Porque somos tuyos..."

28 de junio de 2011

Cuando oramos



Cuando oramos no pedimos y pedimos en una interminable lista de necesidades imperantes. Tampoco lo hacemos por seguir la "regla cristiana". En la parábola del fariseo y el publicano, ambos oraron, pero uno salió justificado y otro no. Tampoco oramos porque otros lo hacen. Jesús mismo dijo que no repitiéramos una lista de palabras como otros lo hacen.

Cuando oramos, pedimos a Dios conectar nuestra voluntad con la suya. No buscamos torcerle la mano ni jugar a los gallitos con él; pedimos que su reino venga a nuestras vidas y seamos más como Él. Siento que muchos hablan a Dios, pero pocos hablan CON Él...

Esta nueva temática traerá consigo la frescura de la relación de intimidad con Dios y las oraciones que todos podamos aportar hacia él. Anhelo con todo mi corazón transmitirles la vida que trae consigo el amar a Dios con todo el corazón y la alegría de vivir en oración hacia Él.



Bienvenidos a esta nueva ruta!!

23 de junio de 2011

Al que rompió con la depresión

Hay muchas personas que, aún siendo cristianas, están sumidas en la más profunda depresión. Es un estado lamentable que solamente quienes han experiementado eso, pueden comprenderlo del todo. No es fácil, especialmente cuando leemos en la Biblia que tantas veces Dios habla del gozo. Muchas personas que son cristianas, leen eso y se sumen en la más profunda culpabilidad. Siempre me acuerdo de una canción que escuchaba frecuentemente cuando era niño... Decía: "No puede estar triste el corazón que alaba a Cristo"...

Hoy quiero compartirles que sí... un corazón que alaba a Cristo sí puede estar triste. Si no fuera así, el David de la Biblia no hubiera escrito tantos salmos. La mayoría de los salmos tuvieron una inpsiración basada en algún conflicto o en alguna decepción que tuvo. Muchas veces el mismo salmista le reclama a Dios por Su silencio y porque ve que no hace nada frente a su sufrimiento. Jesús mismo estuvo triste antes de morir y oró hasta tal grado de intensidad que sudó sangre. El profeta Elías, ante la amenaza muerte de la reina Jezabel, huyó a una cueva y allí deseó morirse, incluso después de haber desenmascarado a los profetas de Baal. Son personajes que sufrieron de la tristeza extrema... Y es que esta emoción es propia de nosotros... Quienes no aprenden a sufrir, tampoco aprenden a progresar. Quienes no sufren tampoco aprenden. El problema yace en la mantención de este sentimiento en el tiempo... Porque la depresión ya no es fisiológica y se traduce en un sentimiento permanente de desesperanza, temor, inseguridad, angustia, desmotivación y dolor. Realmente es un hoyo en el que la persona muere en vida... sin ganas de nada, sin ganas de progresar, sin la motivación propia de antaño...

También hay personas que viven etapas buenas y luego vuelven a un estado basal de desmotivación y, por más que luchan, no pueden superar esto.

Dios no juzga a quienes sienten indignos por estar con depresión. Al contrario, los acepta y ama su sinceridad. Ama cuando le decimos: "Señor... ya no puedo más"... "Señor, ya se acabaron mis fuerzas", "Señor, dime que me amas", "Señor... siento que mis fuerzas se acaban". No hay fórmulas para salir de la depresión, pero sí podemos seguir el ejemplo del mismo salmista que, a pesar de gritar, llorar, quejarse y todo, confiaba en Dios. Le confiaba sus penas y quebrantos. Le entregaba sus imperfecciones y le pedía que le corrigiera. No buscaba técnicas de relajamiento. No iba detrás de fórmulas caseras para encontrar la sanidad. Iba detrás de Dios... Estaba en sus brazos. Por eso varias veces dice: "Me siento como un niño destetado de su madre"...

Porque la vida cristiana no se trata de que en todo nos vaya bien y que veamos la prosperidad por todas partes. El cristianismo está lejos de proclamar el éxito personal y la carencia de problemas. El cristianismo no es estar alegre todo el tiempo... no es estar siempre arriba. El cristianismo se trata de Jesús. Y si estamos tristes, que lo compartamos con Él. Y si estamos alegres, celebremos con Él. Porque saben algo... de repente él romperá su silencio y hablará... Su mano romperá el hielo de nuestro corazón y hará que la esperanza fluya otra vez...

Recuerdo bien ese día que fui a la iglesia, porque no tenía ganas de ir. Hacía algunos días antes, había orado a Dios preguntándole si realmente me amaba... porque veía la desgracia alrededor y la desesperanza reinaba por todas partes. Ante su silencio y la dificultad de las circunstancias, me sumí en una profunda depresión. No quería salir... solamente quería el encierro en mi pieza. No quería que nadie me aconsejara usando los clichés de siempre... Sin embargo, ese día en la iglesia una persona oró por mí y me dijo de parte de Dios: "Yo te amo más de lo que tú imaginas". Cuando cuento o escribo esto, siempre me emociono y me es imposible aguantar las lágrimas. Esa simple respuesta cambió mi vida... Consiguió arrancar la soledad y la depresión... Consiguió volver a hacerme ver los sueños que Dios tenía para mí... Entendí que su amor es para todos, incluso para mí... y que su amor es tan poderoso que puede transformar cualquier cosa. Dado que él es amor, al encontrarnos con él nos encontramos con nuestro propio valor y nuestra verdadera identidad... En su amor renacen los sueños de nuevo y la vida vuelve a ser vida... Renacen las sonrisas y los planes a futuro. Renacen las relaciones con la familia y hay libertad para avanzar y creer que se puede seguir.


"Sobre toda enfermedad y sobre toda verdad. Sobre argumentos y altivez. Sobre egoísmos y falsedad. En altos y bajos. Contrastes y contrastes. En pobreza o abundancia. En tristeza o alegría. A través de las épocas y tiempos. Sobre modas y tendencias. Sobre todo eso... tú eres Dios. Y gracias por eso, porque tu mano tiene en control lo bueno y lo malo... Aun cuando estamos sumidos en la más profunda depresión, tú te acuerdas de nosotros... Te acuerdas que somos débiles y que no tenemos nada en este mundo sino a ti... Gracias por cargar nuestras cargas y por ver el oro puro dentro de nuestro barro. Gracias por tu victoria sobre la depresión y porque nos amas en una esfera superior a la de nuestra imaginación. Háblanos y rompe el silencio en quienes siguen sumidos ahí... Para que oigan la voz de esperanza... para que vuelvan a sentir el gozo de la salvación en tu presencia. Para que vean vida en sus huesos de nuevo. Para que celebren la libertad de la restauración... Amén"

19 de junio de 2011

Gracias Dios...



"Gracias Dios por todo lo significas en mi vida... A veces pienso en la fragilidad de la vida y cómo a veces nos sumergimos en el estrés y el frenesí del día a día, que no pensamos en lo esencial. Para mí lo esencial eres tú... Y ya no me conformo con menos que conocerte cada día más y darte toda mi vida.

Cuando pienso en ti, las lágrimas asoman y las palabras sobran, querido Dios. Cuando pienso en ti, recuerdo las veces que hablábamos juntos de camino a la universidad... o cuando solíamos salir a caminar al anochecer. Y allí escuchaba tu voz que cambiaba mi día, incluso en aquellos días más tristes. Cuando pienso en ti, el agradecimiento surge constante, al ver que sigues ahí con tu misericordia y con tu bondad. Porque aunque el mundo se acabe, tú seguirás allí. Y si caigo, tu me sostendrás.

Gracias por tu voz de padre que a menudo me recuerda que me amas. No se trata de cuánto puedo hacer, sino de lo que tú ya hiciste... O la voz que en un tiempo fue como la de un entrenador y me decías que siguiera adelante aunque doliera, porque eso me haría más fuerte para avanzar... Como cuando me decías que me pondrías en lugares de influencia y no entendía cómo... o que amigos se acercarían a pedir mi consejo y yo no me veía capaz de hacerlo. O como cuando me hiciste pedirle perdón a quien sentía que no merecía... Y así, el orgullo fue cediendo al carácter que tú estabas formando, como un vaso quebrado por el alfarero y que quiere hacer de nuevo.

Entendí, como dijera un escritor, que aunque tenías muchos porqués, en tu presencia no se hizo necesario contestarlos... Porque tú eras la respuesta a esos porqués... tú eras la restauración de mi vida... tú eras mi riqueza... tú eras mi sanidad... tú mi abundancia y prosperidad... Tú eras el premio soñado, el tesoro encontrado... tú eras mi papá... ese que siempre buscaba tener.

Te amo mucho Señor...

14 de junio de 2011

Dejando la pasividad




Un hombre es también un mundo que descubrir... Silenciosos tal vez, poco comunicativos en general y con unas ganas grandes de soñar, explorar y descubrir.
Hay algunas características que le son propias, como por ejemplo el hecho de querer marcar relevancia en donde estén. Un hombre no está conforme con establecerse en un lugar y organizarlo a su manera, sino que en sus genes está el deseo de extenderse, de ir por nuevos rumbos, de plantearse desafío y metas sin importar muchas veces el costo que eso traiga.
Tampoco un hombre dará a conocer sus áreas débiles a cualquiera. Y eso es quizás uno de los desafíos que toda mujer que anhela conocerle, deba soslayar. Porque en general el hombre tiende a callar sus miedos, a esconder los temores y a bajarle el perfil a los problemas. El dolor es un tema que requiere ser dejado atrás y no enfrentado muchas veces. Por eso pareciera ser que un hombre no sufre y es siempre fuerte. Pero las apariencias se las lleva el viento... En el fondo un hombre igual sufre, igual llora en silencio y oculta la debilidad sin contarle a nadie. Algunos se guardan eso por temor a ser expuestos, a que otros los desplacen del grupo, o por temor a ser tildados como "quienes no se la pueden".
Al hombre le cuesta estar solo. Necesita una comunidad donde sentirse apoyado y desarrollado. Necesita mirar por otros, abrigar autoridad sobre un grupo de personas tal vez o sentirse querido y respetado.
El hombre busca apasionarse por algo sino, todo ese sentido de relevancia cae y él mismo cae en la tristeza y el desgano. La más terrible sensación que puede sentir es la frustración, de saber que se esforzó mucho por algo (por un sueño, por una persona, por un proyecto) y no lo concretó o esa persona no lo valoró.
A veces el hombre piensa mucho las cosas y las lleva poco a la acción. Es lo que yo llamaría: pasividad masculina. De muchas veces saber lo que hay que hacer, pero quedar paralizados por no saber cómo llevarlo a cabo. Tal vez aquí la presencia de una persona que lo acompañe puede sacar de él lo mejor o lo peor. Y cuando digo "alguien que lo acompañe", me refiero a una pareja, un familiar o un amigo. El hombre la mayoría de las veces no reacciona con la crítica amarga, es decir, aquella crítica que lo ataca, que le dice lo imperfecto que es o lo que no sabe hacer bien. Por ahí alguien que sepa cómo hacerlo entender sin llegar a atacarlo, puede conseguir el mejor de los efectos. El hombre reacciona mejor cuando lo alhagan, cuando le dicen sus cosas buenas y no cuando los critican o les dicen todo el tiempo lo malo de ellos o le pasan recalcando sus defectos. La pasividad masculina puede surgir cuando no hay un ambiente favorable para que alcance sus sueños y su sentido de realización.

Por eso mi oración es que podamos ser hombres con los pantalones bien puestos. Es decir, hombres de palabras que, cuando decimos que vamos a hacer algo, lo hagamos en serio y sin dejar pasar mucho tiempo.

"Señor... el ser hombres también nos dota de una autoridad que tú nos has delegado. No es una autoridad para imponerse, sino para cuidar, avanzar, explorar, descubrir y entregar. No esa autoridad para pasar a llevar a los demás, sino para incluirlos. No es esa autoridad para pasar desapercibidos, sino para marcar un destino en la vida de los hijos y de los amigos. No es esa autoridad para dañar, sino para restaurar, construir y dar esperanza.
También te pido que nos hagas libres para desarrollarnos plenamente y para relacionarnos con otros, especialmente con aquellos que tenemos más cerca y que merecen que les abramos nuestro corazón y nuestros sueños, a pesar de que eso implique el ser tildados de débiles o faltos de carácter. En otras palabras, haznos más hombres para poder abrir camino en la incertidumbre y avanzar con valentía a pesar del miedo interno que podamos sentir... sin paralizarnos, sin callar, sin ser pasivos, sin dejar de explorar y soñar..."

La cultura del balcón

Algunos gritaban por allá. Los de acá aplaudían y gritaban. "Llévense a la vieja loca", se escuchaba por ahí. Desde muchos balcone...