Su cama en ángulo obtuso y sus sábanas sobre sus manos denotan su condición. Esas arrugas de años de caminar, de años de caminar con un corazón a medias me hacen respetarlo. Creo que nunca lo había querido como ahora. Creo que nunca como ahora me había gustado tanto saludarlo y preguntarle cómo estaba... y verlo cómo hace sus ejercicios matutinos. Se los presento: mi abuelo. Setenta y cinco años, casado, tres hijas y un hijo. Cánceres, preinfartos, accidente vascular, forman parte de su listado de enfermedades. Mmmmm... pese a todo, veo a Dios en los ojos vidriosos que me miran cada vez que lo saludo... Veo en él, una herencia de pasión por Dios e hijos de hijos que impactan vidas.
Su ejemplo es uno entre varios para mí. Sobre todo porque canutos hay miles, pero apasionados por Dios, pocos. Me defino como alguien soñador... un inquieto por hacer cosas nuevas, ser alguien diferente, romper la rutina y las tradiciones que siempre he llevado. Eso me ha llenado de temores porque yo, como todos, nos gusta lo conocido. No he tenido muchos éxitos la verdad. Hartas veces he querido que la gente se apasione por Dios, pero no lo logro... cuando me pasa eso, pienso que en realidad no soy yo el que cambia a las personas ni las atrae a Dios, sino que es Él. Mmmm... he pensado si seré buen hombre más adelante o cambiaré como he visto que tantos hombres cambian... sobre todo en el trato hacia los demás. Si escribiera todos esos pensamientos, seguro ocuparía muchas líneas. En fin... sólo la voz de Dios se escucha como un eco desde mi niñez: "Yo voy contigo, nunca cambiaré"... "todos tus hijos serán mis adoradores". Es la voz de Dios que escucho tan fuerte que quiebra mis esquemas y temores... que me llama, que enciende mi fuego. No es religión, tampoco es un simple estilo de vida... es mi pasión y mi todo.
"Señor... mi oración es que te hagas fuerte en medio de nuestras adversidades. Perdona nuestros errores diarios y llámanos a ser hombres y mujeres que amen tu corazón".
Dios se encargó de hacer todo de nuevo, con un nuevo comienzo. Les invito a celebrar conmigo los milagros increíbles que Él hace cuando le creemos!!
25 de junio de 2008
19 de junio de 2008
Vivo para agradarte

Depender es una palabra fuerte para mí. Es caminar como si pendiéramos de un hilo y el vacío está bajo nuestros pies. Me cuesta depender... cada vez que le digo a Dios que quiero eso me doy cuenta que finalmente, cuando sucede algo que debería "hacerme depender", me da miedo. En realidad nos cuesta mirar hacia lo desconocido, lo incierto; preferimos lo familiar, lo cómodo, lo seguro, lo que sabemos hacer.
Depender es simplemente vivir las promesas de Dios sólo como instrumentos y no como responsables de llevarlas a cabo. Me he dado cuenta que muchas veces me hallo sintiéndome responsable del trabajo en GBU, en mi familia, en mi iglesia. Es como una carga de culpa al no ver los resultados que espero...
Depender es decirle a Dios "aquí estoy, haz lo que quieras de mí", pero a la vez estar dispuesto a soñar y a enfrentar con fe las circunstancias.
Depender es volver a caminar de Su mano, no creyendo que todo se trata de nosotros. Más bien se trata de Él, de su historia, de su amor por nosotros y de la relación que desea tener con sus hijos.
Depender de Dios es dejar que Él pelee nuestras batallas... dejar de defendernos y descansar física, mental y espiritualmente.
14 de junio de 2008
Te he esperado

Simplemente quiero oír tu voz,
no cambiar mi esencia
a causa de los cambios de la gente a mi alrededor.
Hace mucho tiempo tengo hambre de ti,
una sensación de desesperación,
más allá de la religión,
más allá de un domingo,
más allá de esta canción.
Sencillamente decirte
que te he esperado...
aunque la gente no te busque
aquí me tienes,
aguardando el ver tu gloria
y pronunciar tu nombre de nuevo,
como cuando me llenabas,
como cuando me decías que me amabas.
Aquí me tienes,
sin palabras y sin gestos.
La gente ha cambiado,
hay veces que le da lo mismo el resto.
Mientras aguardo verte un segundo
hablar contigo,
llamarte amigo y papá.
Te he esperado...
te he esperado...
Pues hay una silla en mi soledad
que tiene tu nombre
grabado para ti,
grabado en tu honor....
Te he esperado, sabes...
entre dolores, lágrimas y esfuerzo,
te he llamado...
te necesito, no como religión,
sino como el aire
... a mi alrededor.
7 de junio de 2008
Me doy cuenta
Hace un par de meses leí una reflexión que me llamó mucho la atención. En ella el autor concluía diciendo que lo que nos hacía diferentes a cualquier otra persona no era el pecado (porque todos somos pecadores) sino más bien la gracia. Estos dos términos -pecado y gracia- pienso que están distorsionados actualmente. Incluso suenan extraños, ajenos y anacrónicos. Y concuerdo en aquello... Nadie define pecado sino un antiguo pastor que lo condena. Nadie define gracia al parecer porque nos cuesta hacerlo.
Cada vez que trato de evaluar como soy, me llevo decepciones. Y porque quien les escribe es igual de errante que el resto. Bastaría pedirle a alguien cercano a mí que escribiera sobre mis defectos y de seguro haría una lista larga sobre eso. Me doy cuenta de lo "charcha" que soy... Seguro ese antiguo pastor que define pecado, me apuntaría como exponente del mismo. Es fácil caer en el círculo de condenar a todos los que cometen errores.
Quizás hay alguien más que se sienta tan "charcha" como yo. Sin embargo, Jesús nos muestra un camino más excelente frente a esto... Y claro... Jesús, frente a nuestros errores, se detiene frente a nosotros, nos apunta con su dedo y nos dice: "Ni yo te condeno... vete y no peques más".
Me doy cuenta que gracia es ser apuntado por el dedo del amor de Dios...
Me doy cuenta que gracia es recibir ayuda para no errar.
Cada vez que trato de evaluar como soy, me llevo decepciones. Y porque quien les escribe es igual de errante que el resto. Bastaría pedirle a alguien cercano a mí que escribiera sobre mis defectos y de seguro haría una lista larga sobre eso. Me doy cuenta de lo "charcha" que soy... Seguro ese antiguo pastor que define pecado, me apuntaría como exponente del mismo. Es fácil caer en el círculo de condenar a todos los que cometen errores.
Quizás hay alguien más que se sienta tan "charcha" como yo. Sin embargo, Jesús nos muestra un camino más excelente frente a esto... Y claro... Jesús, frente a nuestros errores, se detiene frente a nosotros, nos apunta con su dedo y nos dice: "Ni yo te condeno... vete y no peques más".
Me doy cuenta que gracia es ser apuntado por el dedo del amor de Dios...
Me doy cuenta que gracia es recibir ayuda para no errar.
1 de junio de 2008
La voz que habla más fuerte

"Digiere tu vino, mujer". El silencio del templo de pronto se vio interrumpido por la voz ronca y fuerte del sacerdote. Frente a él una mujer. No más de 30, una túnica blanca y unas manos que mantenía unidas a su pecho. "No piense que estoy ebria", explicó. Ella estaba allí porque se habían burlado de ella. La esposa de su marido se burlaba y cada año subir al templo era un ataque a su autoestima. Y claro, si le decía: "Acaso no puedes tener hijos como yo los tengo", "quizás el próximo año puedas quedar embarazada". La mujer subió al templo en silencio y en secreto. "Señor... dame un hijo y lo dedicaré a ti".
Yo no sería tan arriesgado como ella. Se las presento. Su nombre: Ana. Familia: de Elcanca. Hijos: cero. Enfermedades: esterilidad. ¿Quién pide un hijo para después dárselo a otro? ¿Sería suficiente tres años para poder disfrutar de un hijo? Wow! yo le hubiera dicho: "Emmm, Anita... este.. mira... piénsalo bien... quizás después sufras más". A lo que siento que ella responde muy segura: "Ya lo decidí; le pediré un hijo a Dios". Acariciando mi barba le diría: "Pero a ver... ¿no podrías adoptar uno y dejar esto hasta aquí?. Y de pronto alzo mi mirada, y su asiento se observa vacío.
Su rival: Penina... la otra. Su voz burlona irritaba cada año a Ana. Su voz la entristecía y la dejaba sin comer. Penina es la mujer que lo tiene todo. Ella es la que le ha dado prestigio a su nombre y no necesita nada más, por lo tanto se burla a costa de hijos e hijas. Y como lo tiene todo, menosprecia a quien no. "Penina... quizás debieras cambiar un poco tu carácter"... le preguntaría. Pero ella sólo levanta una ceja y sonríe con sarcasmo. Sí. Ella disfruta siendo así.
Ana estaba en depresión (por lo cual Ana lloraba y no comía). Anoréxica y sensible su esposo le dice: ¿Acaso no soy mejor yo que diez hijos? La respuesta de Ana es un largo silencio... ¿Podía él comprender lo sucedido? ¿Penina se había reído alguna vez de él? Quizás no, piensa Ana. Entonces en su desesperación clama en el silencio desde el templo... "Con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente". Ana tenía a Penina cada año en su oreja recordándole que no tenía hijos. Elcana ni un poco de comprensión. Ana en su angustia llamó a Dios. "... y Jehová se acordó de ella". ¿Resultados? Claro! su nombre es Samuel: un bebé de tez morena, sonriente e inquieto. Samuel es fidelidad de Dios y es el regalo a las Anas que se atreven a confiar en su poder antes que otra estrategia. Se las presento otra vez. Nombre: Ana. Familia: de Elcanca. Hijos: 1 (Samuel). Enfermedades: Ninguna.
Ana me deja una lección: la voz de la burla y del desánimo no puede más que la voz de Dios que me defiende. La voz del que me maldice no puede más que el Dios que me bendice. Dios dignifica a los suyos... Gracias Dios!
24 de mayo de 2008
...
Su jadeo constante no me dejaba en paz. Sentía que en cualquier momento la respiración agitada podía acabarse en el sueño que estaba llevando. Mientras tanto las primeras escenas de mi infancia aparecían sin permiso, llevándose mis pensamientos hace 10 años atrás, como cuando comía de sus tortillas, como cuando me educaba... De pronto volví mi vista a la cama y seguía respirando fuerte.
Antes de sentarme frente a ella examiné su cuerpo. Su cara, usualmente cándida, ya estaba ajada. Su piel, amarilla de ictericia en algunos sectores, equímosis repartidas en todas sus extremidades y su boca entreabierta me llenaron de escalofríos. Le dije a mi abuela: "Hay que limpiarle la boquita"... Alcancé a acariciar sus pómulos estirados por las arrugas del cuello, quizás escribiendo en mi mente la historia que viví junto a ella. Sus antiguas historias repetidas mil veces con los mismos detalles de pronto se asomaron por la ventana y vi su mirada perdida que me aconsejaba otra vez. Me vi jugando mientras reía conmigo... Me vi abrazándola como en el último año nuevo en que ya sabía que quizás nunca más la podría ver así de animada. Me vi jugando con el camión Goliat que me regaló cuando más lo quería... La vi cocinando para esas navidades que ansiaba cada vez que llegaba diciembre.
Cuando me quedé solo con ella, tomé su mano y oré a Dios. Le pedí que su cuerpo ya no sufriera más, que diera alivio a su dolor...
Hoy su pieza se tornó más oscura.. hoy su voz dejó su timbre característico grabado en la cinta de mi mente y de mi corazón. Hoy el sonido de las escaleras mientras bajaba fue cambiado por el eco de sus cariños, por el eco de su preocupación, por el eco de su corazón. Eso me inspiró a cantarle y a componerle una canción anoche, a rendirle mi más sincero reconocimiento, a abrazarla con lo que tengo, con más de veinte años con su compañía.
Soy el que más lloro cuando escribo... y perdónenme cuando escribo así de triste, pero más alá de eso estoy tranquilo porque Dios respondió mi oración, y se fue en paz, en el sueño, en su cama y en mi corazón.
Adiós tía Prisci...
Antes de sentarme frente a ella examiné su cuerpo. Su cara, usualmente cándida, ya estaba ajada. Su piel, amarilla de ictericia en algunos sectores, equímosis repartidas en todas sus extremidades y su boca entreabierta me llenaron de escalofríos. Le dije a mi abuela: "Hay que limpiarle la boquita"... Alcancé a acariciar sus pómulos estirados por las arrugas del cuello, quizás escribiendo en mi mente la historia que viví junto a ella. Sus antiguas historias repetidas mil veces con los mismos detalles de pronto se asomaron por la ventana y vi su mirada perdida que me aconsejaba otra vez. Me vi jugando mientras reía conmigo... Me vi abrazándola como en el último año nuevo en que ya sabía que quizás nunca más la podría ver así de animada. Me vi jugando con el camión Goliat que me regaló cuando más lo quería... La vi cocinando para esas navidades que ansiaba cada vez que llegaba diciembre.
Cuando me quedé solo con ella, tomé su mano y oré a Dios. Le pedí que su cuerpo ya no sufriera más, que diera alivio a su dolor...
Hoy su pieza se tornó más oscura.. hoy su voz dejó su timbre característico grabado en la cinta de mi mente y de mi corazón. Hoy el sonido de las escaleras mientras bajaba fue cambiado por el eco de sus cariños, por el eco de su preocupación, por el eco de su corazón. Eso me inspiró a cantarle y a componerle una canción anoche, a rendirle mi más sincero reconocimiento, a abrazarla con lo que tengo, con más de veinte años con su compañía.
Soy el que más lloro cuando escribo... y perdónenme cuando escribo así de triste, pero más alá de eso estoy tranquilo porque Dios respondió mi oración, y se fue en paz, en el sueño, en su cama y en mi corazón.
Adiós tía Prisci...
18 de mayo de 2008
Sus ojos lloraban...

Mirando a través de las azules paredes del hospital, las ventanas pasaban a mi alrededor calladas, simples y delgadas. Los transitados senderos del edificio, marcaban a cada instante una atmósfera de nostalgia, tal vez melancolía y un poco de añoranza de tiempos pasados... No hacía mucho, las mismas salas me miraban desde lejos cuando me disponía visitar a mi abuelo en el hospital. Hoy, como quizás nunca antes, me puse nervioso mientras caminaba a su encuentro. El reloj marcaba las 15:23 hrs. cuando atravesé la antigua y angosta entrada de un sector del Sótero del Río.
Estaba nublado. Las primeras gotas surgían inadvertibles, cubriendo de manera tácita las ventanas que daban hacia el exterior. Y mi abuelito estaba allí. Entre bolsas de sueros, una camilla y una ficha clínica. Mis pies me llevaron directo a él, mientras se acercaba la hora de término de las visitas. De repente me hallé tomándole la mano a un anciano que siempre había visto fuerte y lleno de energía. ¿No era el mismo capaz de viajar a todos lados y de recorrer los mejores parajes del sur? ¿No era el mismo que nos hacía reír en cada 18 de septiembre..? Era él... con sus canas largas de tanto vivir, con su piel plegada entre esos ojos que cada vez se hacían más pequeños... era una extraña mezcla de melancolía y deseos de salir corriendo de allí para volver a compartir como en antaño.
Comenzó a llorar. Me vio y sus ojos se cristalizaron sin siquiera haber grandes motivos. Su voz temblorosa y sus ojos trémulos estaban agradecidos por la compañía, pero a la vez clamaban por alivio, por respirar aire fresco, por pisar otra vez las pozas que dejaba la lluvia ahí afuera, por tomar una bicicleta y sin paraguas salir a dar un paseo. Sus cejas parecían cada vez más escasas y su piel carente de turgor me daban claras señales de que su cuerpo no estaba resistiendo más... que ya estaba gastado y mucho más delgado.
Quizás nunca más vea tus ojos despiertos... quizás nunca más vea que me dices "Dios te bendiga", quizás no exista otra vez en que te pueda expresar mi cariño, mi afecto, mi entrega y el hecho de sentirme orgulloso de ser tu nieto, de haberme sentado en tus rodillas, de haber palpado esa piel con mis manos de niño, y de haber compartido un tiempo contigo. Pero te entrego lo que sé hacer: estar presente cuando lo necesites y en mi ausencia rendirte un honor con mis escritos.
Fuerza abuelito... te quiero mucho.
13 de mayo de 2008
Tengo sed

Recuerdo una de las veces en este año donde el calefont se echó a perder y de pasada la cañería que daba a él colapsó también. Cada vez que sucedía eso, los pasos a seguir eran cortar el agua y darla solamente para llenar botellas con agua y así evitar que saliera agua por la cañería y se perdiera más de la que ya se estaba perdiendo. No fue una situación agradable. La verdad es que fue bastante incómodo... Un día llegué como si nada a la casa y abrí la llave para tomar un vaso de agua y no salió más que un chorro de aire. "Chuuuuuuuu", recordé; la cañería estaba mala.
Ese tiempo me sirvió para pensar en lo importante que era para mi el agua y las implicancias que traía en mi vida el estar con un suministro así de interrumpido. Muchas veces me sentí sediento y la cosa no era tan fácil como abrir la llave y dejar que el agua corriera sino que había que ir a buscar las botellas con agua y echar el líquido en un vaso. No les cuento lo difícil que era bañarse en esas condiciones. Eso me hizo pensar que una necesidad tan fuerte como era el agua, me hizo comenzar a realizar más trabajo de lo común. Lo instantáneo de abrir la llave se tradujo en la paciencia de buscar botellas plásticas. Todo para aplacar mi sed. A veces me sentía un poco sobrepasado por la situación...
Hay veces que me he sentido "sediento", y no precisamente de agua. A veces hay necesidad de justicia, necesidad de ayudar a los demás, necesidad de Dios. ¿Cuál es tu sed? A veces nos parece extraño que una persona ore algo más que lo cotidiano y lo tildamos de loco, fanático, etc. Pero hay un punto que quisiera tocar hoy y esa es la sed de Dios. Nunca había pensado bien en esto, pero la sed es un estado de insatisfacción que termina por inquietarnos a hacer algo... en este caso, ir por agua. A medida que aumenta la sed, todo se torna en desesperación. He estado sintiendo eso en este último tiempo: una inquietud por buscar a Dios. Pero no es esa clase de inquietud motivada por algún problema o algo doloroso. Simplemente por estar con Él. Pienso que esa sed tampoco es motivada por la culpa ni por la obligación de orar como un "buen cristiano"; sino más bien en amor y devoción. Ya no me llena el hacer lo mismo de siempre... la verdad es que anhelo algo más de Dios en mi vida, algo más profundo que la rutina de los domingos o la oración del día a día...
3 de mayo de 2008
Te busco
En el silencio yo te busco... en el silencio yo te quiero....
en el silencio me quebranto... y en el silencio yo te encuentro...
pues te necesito,
pues te quiero al lado mío,
otra vez.
En el silencio busco al padre que necesito,
busco un abrazo que me aliente,
busco un "vamos hijo" que levante mis brazos débiles.
Busco tu fuerza cuando estoy vulnerable...
y es que cada cierto tiempo hay necesidad,
y no necesito indiferencia,
más bien tu potencia...
para avanzar.
En el silencio yo me quiebro,
¿y por qué tan débil me cautivas?
¿y por qué en el silencio me seduces?
Si yo te amo... si yo te deseo...
si yo te canto... si yo te busco...
como el aire que respiro...
entre lo sencillo y lo complejo...
que algunos no se detienen a mirar.
En el silencio me quebranto,
no te necesito sólo cuando estoy mal...
me asfixio si no estás... y lloro tus "ausencias"
porque si bien has formado carácter,
sigo siendo el mismo sensiblón de siempre...
te necesito,
más y más.
Aún en poesías yo te busco...
como si nadie me mirase,
y mis poesías cantadas te dedico,
a ti primero y después a los demás...
pues eres mi melodía,
mi armonía de amor...
algo que sólo conocemos tú y yo.
Porque los problemas no son nada,
no se comparan los dolores
si estás tú allí conmigo,
llenándome de valor, de pasión,
que sólo tú entiendes,
que sólo tú has creado,
que sólo tú has pensado.
Te amo aunque nada suceda,
te amo aunque todo se vuelva atrás,
te amo aunque todo se dé vuelta,
porque tu última palabra, es fidelidad
tu última palabra es caricia que se lleva,
caricia que me llena,
caricia que alimenta
el vacío que hay en mí.
en el silencio me quebranto... y en el silencio yo te encuentro...
pues te necesito,
pues te quiero al lado mío,
otra vez.
En el silencio busco al padre que necesito,
busco un abrazo que me aliente,
busco un "vamos hijo" que levante mis brazos débiles.
Busco tu fuerza cuando estoy vulnerable...
y es que cada cierto tiempo hay necesidad,
y no necesito indiferencia,
más bien tu potencia...
para avanzar.
En el silencio yo me quiebro,
¿y por qué tan débil me cautivas?
¿y por qué en el silencio me seduces?
Si yo te amo... si yo te deseo...
si yo te canto... si yo te busco...
como el aire que respiro...
entre lo sencillo y lo complejo...
que algunos no se detienen a mirar.
En el silencio me quebranto,
no te necesito sólo cuando estoy mal...
me asfixio si no estás... y lloro tus "ausencias"
porque si bien has formado carácter,
sigo siendo el mismo sensiblón de siempre...
te necesito,
más y más.
Aún en poesías yo te busco...
como si nadie me mirase,
y mis poesías cantadas te dedico,
a ti primero y después a los demás...
pues eres mi melodía,
mi armonía de amor...
algo que sólo conocemos tú y yo.
Porque los problemas no son nada,
no se comparan los dolores
si estás tú allí conmigo,
llenándome de valor, de pasión,
que sólo tú entiendes,
que sólo tú has creado,
que sólo tú has pensado.
Te amo aunque nada suceda,
te amo aunque todo se vuelva atrás,
te amo aunque todo se dé vuelta,
porque tu última palabra, es fidelidad
tu última palabra es caricia que se lleva,
caricia que me llena,
caricia que alimenta
el vacío que hay en mí.
23 de abril de 2008
En silencio

En silencio quiero tocarte...
atravesar la fibra interna de tu corazón,
y ahí mirarte.
Quizás cambiar de una buena vez los tonos formales
y decirte papá sin protocolos.
Sin muchas palabras,
para que te ame más mi silencio que mi voz.
En la intimidad que tú conoces,
en el secreto que es tuyo nada más...
En reposo, en silencio
sé que eres Dios...
que tiene todo bajo control,
que nunca me dejarás...
En silencio, en quietud de corazón,
te quiero adorar,
componerte otra canción en mi andar...
y no despegarme de ti nunca, nunca más
19 de abril de 2008
Hiriendo sensibilidades
Recuerdo que un día estaba en el cumpleaños de un primo. Hace tiempo que no los visitaba y esa era una buena ocasión para poder ponerme al día con ellos. Recuerdo una de mis tías había llegado y al verme me sacó en cara que no la tomaba en cuenta porque nunca la iba a visitar. Obviamente no quiero ventilar las cosas que suceden en mi familia, sino más bien reflexionar en base a un tema que siempre me ha causado conflicto. Esa vez me puse a pensar: ¿y por qué si ella quería tanto verme, nunca me llamaba a la casa? ¿o por qué si tanto quería que la fuera a ver, no me llamaba para visitarla? Y eso me ha hecho pensar algo que en muchos se repite (y me incluyo): pensamos que los demás deben tomar la iniciativa y no nosotros.
Al parecer existe una tendencia a ver las malas actitudes siempre fuera de nosotros. Los demás son los que ofenden, yo nunca. Los demás deberían preocuparse de mí, y no yo de ellos. Los demás son los inmaduros, yo no. Muchas veces no somos concientes de esos pensamientos, pero sí los manifestamos en nuestras relaciones personales.
Al final todo se traduce en que nos volvemos egoístas y pensamos que los demás deben responder por nosotros, y no nosotros mismos. Ya dejémonos de inmadureces... hagámonos cargo de nuestra vida y dejemos de culpar a los demás, sino la felicidad se la llevará el viento. Es mejor mirar la vida desde la perspectiva de nuestros propios errores, para poder juzgar bien a los demás. Es mejor analizarnos bien antes de hablar en contra de una actitud ajena... y si tanto deseamos algo de una persona, lo mejor es encarar las cosas y dejar de escondernos tras actitudes infantiles.
Al parecer existe una tendencia a ver las malas actitudes siempre fuera de nosotros. Los demás son los que ofenden, yo nunca. Los demás deberían preocuparse de mí, y no yo de ellos. Los demás son los inmaduros, yo no. Muchas veces no somos concientes de esos pensamientos, pero sí los manifestamos en nuestras relaciones personales.
Al final todo se traduce en que nos volvemos egoístas y pensamos que los demás deben responder por nosotros, y no nosotros mismos. Ya dejémonos de inmadureces... hagámonos cargo de nuestra vida y dejemos de culpar a los demás, sino la felicidad se la llevará el viento. Es mejor mirar la vida desde la perspectiva de nuestros propios errores, para poder juzgar bien a los demás. Es mejor analizarnos bien antes de hablar en contra de una actitud ajena... y si tanto deseamos algo de una persona, lo mejor es encarar las cosas y dejar de escondernos tras actitudes infantiles.
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