30 de diciembre de 2010

2010 - 2011

Recuerdo siempre que cada 31 de diciembre lo dedicaba a hacer balances, analizando cosas que mejorar y cosas que fortalecer. Sin embargo, este último día del año lo dedicaré a agradecer por aquello que Dios me ha dado y a creer en sus promesas para el presente y el futuro, queriendo que Él haga su voluntad en mi vida sin que yo fuerce las circunstancias como a veces lo hago o siendo impaciente en mi interior... Anhelo profundamente que llegue un tiempo de esperanza donde pueda ver lo que Dios quiere que haga, aún cuando haya incertidumbre. Deseo de todo corazón que ciertas cosas se aclaren en mi vida y que ya no sienta -como a veces me pasa- esa soledad que de repente viene, a pesar de saber que hay mucha gente a mi alrededor. No saben cuánto anhelo eso...

"Señor, acuérdate de lo que has hablado a mi vida y no calles por favor. Acuérdate de las palabras habladas en la intimidad, cuando, sentados tú y yo, hablábamos de todo con profundo detalle... Enséñame a descubrir tus nombres en medio de cada circunstancia y allí reencontrar mi valor. Cuando suceda eso, permíteme vislumbrar en parte lo que tu libro ha escrito de mí y sorprenderme de aquello que piensas que soy capaz de hacer, mientras levanto mis manos a ti declarando mi dependiencia de ti y pidiendo que agendes de nuevo mis tiempos y lo hagas todo nuevo"

26 de diciembre de 2010

Para mi la Vida es esto [...]


Cuando pienso en este año, la imagen del recuerdo se tiñe de momentos trágicos. Los ya mil veces comentados episodios del terremoto, maremoto, mineros, accidente de turbus y presos de San Miguel vienen a la mente como una pequeña muestra de lo que ha sido este tiempo. A raíz de todo esto, esperamos que el 2010 se vaya pronto y que el nuevo año traiga la anhelada esperanza que necesitamos. A raíz de todo, esperamos que el 2010 se vaya con todas esas cosas malas y el 2011 se trague la desesperanza, evocando tiempos de éxito y prosperidad. En tiempos como este, es bueno que recatemos del baúl de nuestros desvanes, aquella virtud tantas veces olvidada: el agradecimiento. Me hago esta pregunta: ¿puedo ver lo bueno de entre lo malo? o ¿puedo rescatar las virtudes de entre los defectos de los demás? ¿puedo agradecer en medio de la tragedia? Y esta es mi respuesta: Sí, podemos. Porque esto es para mí la vida: repartir el pan con los que necesitan, agradecer por el día despertado, mirar a nuestro alrededor y valorar de verdad lo que tenemos, dar honra a los que amamos, sin dar por asumido que ellos saben que los queremos; dejar de lado las caretas y reconocer cuando hemos fallado, brindar servicio a los demás sin que nadie más que ellos se entere, permitir que otros nos confronten sin mostrar defensas o atacarlos por ello... Y también algo que repetiré hasta el cansancio: bendecir a quienes nos han ofendido, prestar la otra mejilla [...] [...], dar a quienes nos hieren, no ser rencorosos ni ser egoísta con los demás...

"Y esta es mi oración, querido Dios... que este tiempo de fin de año traiga consigo una nueva esperanza y una devoción renovada hacia ti. Que pueda rendir mi vida a tu servicio sin escatimar en los gastos, riesgos o problemas. Mi oración hoy se dirige hacia el futuro, hacia lo que tu libro ha escrito de mí, hacia lo que tu voluntad ha trazado como nuevo rumbo donde transitar, como nuevo derrotero hacia ti, como nuevo tiempo de volverme a ti y de amarte con todas las fuerzas, con todo el pensamiento y con todas mis canciones... Para mi la vida eres tú... para mí el respirar vida no se trata de menor dolor, menos tragedias o que las cosas resulten como mis planes lo han dispuesto... sino que estar contigo, vibrar con los mismos sueños que palpitas y estar día a día en tu presencia... Para mí eso es vida..."

22 de diciembre de 2010

Pre-Navidad



La navidad se acerca a pasos agigantados... los niños corren agitados por las aceras de las calles y las luces a lo lejos avisan que corriendo viene el 25 de diciembre. Son las mismas luces que en antaño me gustara observar en sus brillos al unísono... siempre constantes y con cánticos escuchados cuando te acercabas. En navidad es la vida la que agradecemos, porque Jesús mismo vino al mundo a pesar de las incomodidades de un pesebre.

Antes de navidad, quisiera preguntar: ¿qué estás dispuestos a dar? Seguramente alguno habrá destinado parte de su presupuesto a comprar regalos para obsequiar a algunas personas cercanas. Pero les vuelvo a preguntar: ¿qué estás dispuestos a dar? Ya no pensando en las cosas materiales que el comercio nos propone, ya no pensando en cómo adornaremos la casa o cómo estiraremos el dinero para que alcance para estas fiestas. ¿Qué estás dispuesto a dar? ¿Perdonarás al que te ofendió? ¿Dejarás el orgullo de lado en esta navidad? ¿Pensarás en el otro antes que en ti mismo? ¿Pondrás tu vida en servicio de otros? Les animo a pensar en alguien a quien bendecir antes de navidad y estoy seguro que el 25 de diciembre no será aquel día de estrés donde luchamos con el bolsillo para que deje de gastar. Les desafío a pensar en alguien a quien expresarle el sentido de la navidad... Les desafío a entregar vida aunque sientas que no la tienes, aunque no sepas cómo hacerlo... Que esta navidad sea diferente no dependerá de cuántos regalos recibas o cuantos regalos des, sino en que salgamos de nuestro egoísmo y decidamos amar, a pesar de haber sido dañados, o traicionados, o dejados de lado, etc. El amor verdadero no consiste en dar cuando todo esta bien, sino aquel que, viendo errores y problemas, decide perdonar y seguir adelante.


16 de diciembre de 2010

No fuerces tu destino


La inspiración de este blog fue pensada en centrar el discurso en la restauración. La palabra en sí significa "volver al estado original", y, claro está, que muchas veces en la vida debemos volver al principio para comenzar de nuevo algún asunto. Generalmente restauración se liga mucho con los problemas emocionales o relacionales, pero restaurar también puede significar recomenzar un proyecto abandonado o recuperar sueños que se habían abortado. Cuando forzamos a las personas a ser sanadas, no resulta, así como cualquier cosa en la vida que hacemos en nuestras fuerzas. En esto uno ve que es Dios el que nos acerca hacia sí mismo y nos brinda la anhelada restauración. Si confiamos en él, en algún momento responderá a nuestra oración y anhelo, y nos sanará... a su manera y a su tiempo.

Cuando forzamos situaciones, nos desgastamos y desgastamos a los demás. Confiar en Dios es todo un desafío de paciencia y de coraje que demandará de nosotros fe aun cuando no veamos nada o cuando veamos que todo funciona totalmente al revés de nuestra oración.
¿Cuándo sé que he forzado una situación? Cuando quiero algo y porfío aunque no vea resultados y asoman profundos sentimientos de frustración. Ese es el momento propicio para dejar de pensar en los cómos y los por qués y depositarlo en la voluntad de Dios. En la práctica esa voluntad de Dios podrá ser la solución del problema, como su no solución, dependiendo del caso... pero ante todo, al confiar en Él traerá paz y esperanza de que las cosas de nuestro presente y de nuestro futuro ya están en su conocimiento.

Cuando forzamos a la gente a que sea como nosotros queremos o las intentamos adaptar a nuestra forma de hacer las cosas, pronto se generará un desgaste en la relación. Lo importante, cuando suceden esas cosas, es tener la humildad para reconocer nuestras debilidades y también el esfuerzo para cambiar por el bien del otro. Saben... cuando entendemos eso en nuestra vida, se respira un aire más libre, sin la presión de querer controlarlo todo e incluso cuando hay problemas, podemos aceptar las sugerencias de los demás y no actuar de manera independiente todo el tiempo. Cuando dejamos de porfiar con Dios y rendimos todas nuestras defensas y temores, su paz y su seguridad nos lleva a cambiar y estar más alineados a lo que quiere para nuestras vidas.

10 de diciembre de 2010

Una vida llena de color


"No hay mejor vida que la que se vive a concho... no hay mejor lugar que aquel en el que disfrutamos el haber nacido y en donde podemos sabernos amados por Dios. No hay mejor lugar que su presencia para entenderlo, para abrazarlo con todas las fuerzas, para recibir la paz que nos convence que todo está bajo su control y para abrir los ojos y darnos cuenta que todo está lleno de color"

1 de diciembre de 2010

Confiar, morir, confiar, morir, confiar, mor... [...]


Ese iba a ser el gran día. Tenía 12 años y uno de esos sueños más grandes que tenía, se haría realidad ese domingo. Había ensayado toda la semana con unos cojines que hacían de cajas, hi-hat, tombs, floor-tombs y platillos. Era aquel sueño de tocar batería frente a toda la iglesia. Lo esperaba. Trabajé un montón, practicando y componiendo algunos redobles (o fills como le llamábamos). El día sábado de esa semana iba a ser mi primer ensayo con el grupo. Y llegado el día, me dicen que no podría tocar por no me acuerdo qué motivos. Me sentí horrible. Como niño me había ilusionado y era un ansiado día para mí; pero sucedió exactamente lo contrario. Recuerdo bien que mi hermano mayor era el líder de alabanza y que notó mi tristeza... Esa noche oré y me rendí, decidiendo esperar más tiempo para poder tocar. Toqué cerca de 6 años y yo diría que marcó una etapa importante en mi vida.

Eso otro iba a ser mi gran aporte a la familia. Había cumplido recién los 18 y decidí regalarle un reloj a mi papá. Era un regalo simbólico pues era el mismo reloj que me habían dado en cuarto medio por las buenas notas. Recuerdo que oré mucho por ese día, esperando que fuera un día que marcara mi vida de ahí en adelante y que lograra conseguir el anhelado acercamiento con mi papá... Pero sucedió exactamente lo contrario... y mucho más que eso... Recuerdo aquel 28 de diciembre de 2006 cuando oré y le dije a Dios que le entregaba mi felicidad, le rendía los éxitos, que rendía todo, para que cuidara a mis hermanos pequeños y a mi mamá.

Yo diría que esas han sido algunas de las veces en que he sentido esa dolorosa sensación de tener que dejar atrás un proyecto o algún deseo contra mi voluntad. A veces uno no entiende por qué pasan las cosas y se resiste a dejarlas atrás. Puedo decirles que no vale la pena darle vueltas a las cosas que nos duelen... es mucho mejor confiar en Dios incluso en lo que no comprendemos y aprender de eso. A pesar de todo... hay que seguir adelante.

25 de noviembre de 2010

Gente...

Todos decimos que haremos algo y no lo hacemos. O criticamos cosas que después hacemos o que nos terminan gustando. A veces decimos que algo nos gusta tanto que nunca lo dejaríamos, pero al tiempo la indiferencia nos gana la batalla y abandonamos el proyecto. Mirando a la gente, entiendo eso que a veces se oye a nuestro alrededor: "No confíes en nadie... preocúpate de ti mismo"

Mirando a la gente he visto que algunas cambian de un modo tan brusco que me llama la atención y que, cuando uno se los dice, se sienten ofendidas o se comienzan a proteger. También hay quienes se desaparecen de todo y dejan relaciones de amigos y familia de lado, ya sea por trabajo, por estudios o porque simplemente no hay deseo. He visto como la gente se vuelve rencorosa con el tiempo y cómo no son capaces de perdonar...

He visto como la rutina nos hace morir a los sueños. Que el trabajo, que el estudio, que las cuentas, que el auto que hay que comprar, que el regalo de navidad que hay que darle a la familia, etc. He visto cómo las necesidades de hoy se miden en base a los lujos, entrando en un sistema de vida totalmente diferente al cual queríamos. He visto cómo todo eso es vano en sí mismo y cómo vivir en pro de uno mismo finalmente nos destruye... He visto cómo la gente miente, traiciona, deja de perdonar, abandona a los amigos como quien se desprende de una ropa, deja de preocuparse por quienes los quieren... He visto cómo las personas duras de carácter finalmente terminan lamentando su infelicidad, sumergidos en un círculo vicioso del cual quieren salir, pero que no pueden porque no se dejan ayudar o no permiten que las cosas se hagan de otra forma que no sea la suya propia. Y en este momento me sonrío también, porque veo que yo hago lo mismo, sumergido muchas veces en una cuadrada manera de vivir, deseando las cosas a mi manera y no a la de Dios.

"No confíes en otros", "piensa en tu futuro", "no te postergues". Son muchas de las frases que se nos dice a menudo a través de la publicidad y de nuestras amistades. Y sí, es bueno preocuparse de uno mismo y del futuro, pero si centramos la atención en nosotros mismos, pronto caeremos en sentirnos otra vez vacíos. No existe eso de vivir aislados de los demás, porque incluso los que se dicen "antisociales" necesitan de gente de la cual aislarse. No existe eso de aislándonos de la gente, nadie nos va a dañar... El individualismo francamente nos llevará al egoísmo, y el egoísmo a la indiferencia e insensibilidad.

He visto cómo la gente es imperfecta y me alegro por eso, porque yo también lo soy. He visto cómo la gente se ofende la una a la otra, pero me alegro por eso porque también lo he hecho. He visto que hay gente que deja de ser confiable, pero no por eso uno va a dejar de confiar. El problema está en que, cuando alguien nos traiciona, pensamos que todos son iguales y que nunca podremos depositar sinceridad en otros. Y nos sumergimos heridos en aquel mismo círculo vicioso que, si no cortamos, volverá a tocar la puerta en otro momento. Es ahí cuando entendemos que Dios nos hizo nacer en una comunidad imperfecta para mostrar su amor perfecto. Por eso dice: "lloren con los que lloran y rían con los que ríen", de manera que ya no vivamos para nosotros mismos, sino para Él y para quienes ha puesto a nuestro alrededor.

23 de noviembre de 2010

El viento acribillado

Sólo hoy espero que el silencio
acribillado en sus perfectos recovecos,
marque la distancia que de nuevo aquí se muestra...
Sólo hoy espero que el destierro,
con sus incontables desconfianzas,
marque de nuevo el derrotero...
que se traza otra vez en este viento...

Es el viento que lanza llamaradas...
es el viento que traduce lo difícil...
Oh, si pudiera controlar el viento de lo imposible,
llamaría paz a lo que llaman guerra,
llamaría verdad lo que hoy tramitan por mentira...

Sólo hoy espero que la guardia,
sea bajada en silencio como siempre...
allí.. donde los huraños montes acanalados
y el cielo abierto le dan la bienvenida...
Oh, si fuera capaz de controlar el viento...
y le diera nuevas rutas que siguiera...
sería un cambio en el cielo acribillado...
por las heridas del pueblo que cantan a mi lado...

Sólo espero que el discurso,
valga la pena algún día...
mientras las nubes le dicen al sol qué hacer...
y mientras la lluvia cae incesante acorde escribo...
Oh, si cantara con todas mis fuerzas...
sería como el pájaro que canta inocente...
sería un tigre que caza sigiloso...
Oh, si pudiera controlar lo imposible,
me daría cuenta que volvería a ser ese que no crece
sería aquel huraño que no sigue a nadie,
que sólo se escucha a sí mismo...
y no se da cuenta que las nubes ya sollozan...

Sólo espero que el silencio y la partida
tracen una nueva ruta aminorada...
sólo espero que el silencio...
busque espacios donde caer sentado...
y que me diga algún día qué pasó...
y que no pase indiferente frente mío,
que no mire al cielo como inerte,
que no pase como si ya todo hubiera pasado...
Oh, si volviera a palpar el viento que se extiende
si volviera a buscarte y encontrarte,
seguro caería el viento acribillado...

Oh, si pudiera calmar esta tormenta
que se alza infame sin parar en sus nostalgias...
si pudiera calmar el viento y las olas,
que se alzan sin permiso en el camino...
si pudiera mirar otra vez dentro mío...
y convencerme que el viento vive acribillado...

Hoy sólo me queda a mí el silencio...
de tanto hablar, la lengua se ha secado...
de tanto abrazar los brazos se atrofiaron...
ya los pies se han cansado en su esfuerzo...
Caminaba entre vientos desolados...
caminaba entre lugares apartados...
buscando ser quien no era,
buscando caminar arriba del viento...
pero sin darme cuenta...
que ya estaba acribillado...

21 de noviembre de 2010

Escritos de viajeros

No recuerdo bien el momento en que lo conocí, pero sí que fue en el GBU (Grupo Bíblico Universitario). También recuerdo bien que fue durante el año 2006 en alguna de aquellas conversaciones de pasillo o en la micro. Hasta ahora no he encontrado a alguien que sepa de mejor manera los estatutos y bases del GBU... fue él quien me introdujo en el glosario de términos usados allí y en toda aquella jerga característica jeje.

Fue en el mismo año donde unas dos o tres conversaciones fueron necesarias para entrar en confianza y para poder conversar incluso temas profundos. Fue en aquellos viajes de retorno a casa en Maipú que pude conocerlo más allá del GBU. Vi en él una persona muy honesta y transparente... A veces sufrido, ha ido superando de a poco sus trabas familiares y de su propia persona. Eso lo ha hecho sabio en varios aspectos de su vida. En estos cortos 4 años que lo conozco, puedo ver cómo ha madurado y cómo el paso del tiempo ha generado en él un gran cambio en su manera de ver la vida. Nunca olvidaré uno de los consejos más sabios que me dio para salir adelante en tiempos críticos. De hecho, ese consejo aún sigue ayudándome a seguir cuando hay épocas de incertidumbre o tristeza, como un eco de aquella buena conversación...

Esforzado, estudioso como pocos, entregado y entusiasta. Serían los 4 adjetivos que ocuparía para describirlo. Su nombre es Jaime Peña y ya lo deben haber leído en algún otro escrito de este mismo blog o visto en algunos de los comentarios que ha hecho aquí. Ha sido, de hecho, una de las personas más fieles en visitar este escondido blog. La gente lo conoce por su humor característico jejeje, pero pocos han podido compartir con él sus luchas, sus problemas pasados e incluso sus quejas... Debo decir que es una de las personas que más sabe escuchar sin juzgar a los demás, lo cual se valora mucho...

"Querido amigo: tantas cosas que escribir, tantas cosas que comentar, tantas anécdotas en estos 4 años vividos. Cuántas salidas a comer con los amigos, cuántas reuniones de núcleo compartidas, cuántas conversaciones en Río Quino, cuántos momentos de sinceridad, cuántos momentos de orar juntos, de avanzar a pesar del sufrimiento, de creer a pesar del dolor y de levantar el ánimo a otros. Cuántas caídas y cuántos momentos de levantarse. Es tan difícil de resumir todo, que sólo surgen palabras de agradecimiento... Eres una de las pocas personas que me conoce a fondo y a quien he podido confiar secretos muy profundos.
El día de tu matrimonio fue emocionante. No alcancé a decírtelo, pero extiende la felicidad de ese momento al día a día... No te desesperes cuando las cosas no resultan o si la gente actúa de maneras que no comprendes. La vida está llena de circunstancias que no entendemos... y, con todo, hay que secarse las lágrimas y seguir adelante, aunque cueste. No te desanimes y no temas del futuro, porque Dios te proveerá de lo necesario; incluso si no hay trabajo él te sustentará. No dejes de soñar, porque la mirada puesta en el objetivo permite avanzar más rápido. Y no dejes de ser mi amigo, porque pienso que hay gente que te valora y que ora por ti y tu matrimonio... uno de ellos es este escritor... Un fuerte abrazo


Jaime y su esposa Noemí

15 de noviembre de 2010

A pesar de mí


Estos días he estado pensando en cuánto he cambiado durante este año... Seguro que al pensarlo, se vienen a mi mente muchas cosas que han cambiado para mal y de las cuales cuesta hablar. Siento que me he vuelto más frío, sobre todo ante lo que a otros les pueda ofender de mí... Por eso mismo, les pido perdón a todos los que he ofendido al no estar presente cuando lo esperaban o si alguna actitud los pasó a llevar. También me he puesto más quejumbroso, algo que seguramente he criticado tantas veces y me ha vuelto una persona más orgullosa y testaruda...

Frente a todo esto, siempre me cuestiono el hecho de criticar actitudes que finalmente yo mismo practico. Otra cosa que me cuestiono mucho es la forma en que enfrento los problemas con otros, siempre tratando de "no quedar mal con nadie", cosa que no es buena desde ningún punto de vista, porque lo único que hace es desgastarte... especialmente con aquellas personas que se demoran un poco más en dejar el rencor de lado y querer conversar el tema...

También me siento más desmotivado que antes. Han sucedido cosas muy buenas que valoro, pero mirando hacia el futuro, se asoma la incertidumbre otra vez, de no saber qué camino tomar o si el camino decidido hasta el momento es el mejor. De no saber si dejar a la familia sea el mejor proyecto o si quedarse en Santiago sea el camino a tomar. Mi confianza es saber que en todas las veces que he pasado por momentos así, la mano de favor del Señor viene de nuevo y traza un nuevo derrotero por el cual transitar... "Ven Señor, y trae algo nuevo, a pesar de mí..."


La cultura del balcón

Algunos gritaban por allá. Los de acá aplaudían y gritaban. "Llévense a la vieja loca", se escuchaba por ahí. Desde muchos balcone...