5 de marzo de 2007

Como si fuera ayer


La mañana estaba fría y el viento matutino corría fresco y sin temor. Los naranjos, alfombrados por el rocío, yacían inmóviles, serios y ordenados. Y yo en las tablas endebles de aquella gradería, aguardaba con ansiedad que el partido comenzara. El viento pasaba a segundo plano, y solamente sentía la pasión de aquel momento. Yo quería ver a mi padre jugar fútbol. Momentos antes lo había acompañado a cambiarse al camarín. Junto con él, muchos hombres grandes y peludos cambiaban sus ropas cotidianas por un short y una polera de un mismo color. Mi papá era volante. O parece que era eso, porque siempre lo miraba tirar los centros para que otro hiciera el gol, mientras algunos gritaban su nombre dentro de la cancha...

Los recuerdos son cada vez más presentes. Yo estaba en las gradas, un poco nervioso porque papá podía caerse o su equipo podía perder, sin embargo no emitía ningún grito desde donde estaba. Fue como ayer que lo vi correr velozmente, y eso me llamaba la atención. Porque siendo un hombre de cuerpo no muy delgado, podía mover sus piernas más rápido que todos. Y me sentía orgulloso de él... Era mi papi.

Más tarde pedimos permiso para recoger naranjas desde los árboles que, esta vez se movían mucho más y la escarcha de las 8 a.m. había desaparecido. Ese día celebramos comiendo naranjas...

Creo que si lo viera jugar otra vez, tendría la misma actitud: parado en las gradas, en silencio y esperando que hiciera un gol. Quizás sonriéndome de que conservara su capacidad de correr rápido. No sé... Le daría gracias por el camino recorrido, le agradecería lo que ha hecho por mí. Por jugar otros partidos a favor mío y por correr velozmente por cubrir mis necesidades. Abrazaría también sus triunfos y esperaría que las multitudes le rindieran un aplauso por algún gol. Y creo que otra vez sería un niño en su hombro, un bebé que clama a favor suyo, un pequeño que aguarda las palabras de su padre.

Esta vez agradeceré sus palabras que, buenas o malas, formaron mi carácter. Le rendiré homenaje aunque mi humanidad me diga que no se lo merece. Le abrazaré aunque sea de espaldas y terminaré por cerrar etapas con él. ¿Puedo seguir condenando a alguien? ¿Puedo una vez más negar mis raíces sin soltar lo que me mantuvo atado tantos años?


Papá:

- En tu ausencia encontré a Dios Padre.

- En tu presencia aprendí el esfuerzo y la perseverancia. Que las metas en la vida tienen un costo y hay que pagarlo, que hay que entregarse por completo en pos de un desafío que quizás nadie cree.

- En tus palabras encontré, sin saber, mi destino.

- En tus actitudes mi carácter se formó.


...

...


¿Puedes enseñarme a jugar fútbol contigo? ¿O a soldar una reja? ¿Puedes invitarme a caminar por la interminable línea del tren? Ahí reiremos otra vez; yo te encontraré y tú me encontrarás. Ahí verás que siempre me tuviste al lado, y yo veré lo mismo en ti. Allí me daré cuenta que tengo tus mismos ojos. Que la genética nos ha ligado a nuestra herencia. Allí veré que también me parezco a ti...


Te quiero, aunque quizás nunca leas este escrito y te emociones como yo. Felices 50 años...

26 de febrero de 2007

La última página de mi libro...



"Y olvidarás tu miseria, o te acordarás de ella como de aguas que pasaron" (Job 11:16)


¿Cuántas veces he querido olvidar el pasado, para no revivir momentos penosos y frustrantes? Cuestionamientos por aquí y por allá. Desánimo por un lado y por otro. Desilusión a cada momento...


Pero he aprendido a dar gracias por todo y en todo momento a Dios:


- Gracias por llorar de dolor: Eso ha formado mi carácter y purificado mis intenciones.

- Gracias por los insultos: Ellos me han llevado a la identidad que has creado para mí.

- Gracias por la soledad: Porque he valorado tu compñaía y la de los demás.

- Gracias por la angustia: Porque me ha llevado a depender de ti.

- Gracias por las largas horas de oración: Porque conocí tu intimidad.

- Gracias por las horas en que cantábamos juntos: Porque vi como tu amor me envolvía y me acompañaba.

- Gracias por las discusiones: Porque me han dado sabiduría para no ofender.

- Gracias por tus abrazos: Que hacían de cada jornada un consuelo.

- Gracias por escogerme y amarme: Cosa que te costó convencerme.

- Gracias por los detalles.

- Gracias por tus palabras.

- Gracias por tus risas y tus palmadas en mi hombro.

- Gracias por conocerme.

- Gracias por poder mirar el pasado y perdonar.


"De lejanas tierras te llamé... Y te escogí..."Hay algo que me hace volver al Padre"Yo te llamé". Son sus palabras tan simples, pero profundas. "Yo te seguiré". Dios ha preparado un camino. "Nunca te desampararé". Hay un lugar para ti. "¿Quieres estar conmigo?". Siempre una invitación abierta a todo el mundo. "Ven". Su llamado sencillo. "Te amo". Es su sentimiento hacia ti...


No más cuestionamiento, no más frustración, no más desilusión...

20 de febrero de 2007

Un verano más


Escribo acumulado de emociones y cosas que contar. Escribo lleno de recuerdos cargados de pasión y sentimiento, intentando conseguir alguna inspiración a partir de la nostalgia que siento por querer volver donde estuve...


Antes de ir al sur, la tensión y las reminiscencias del pasado aún estaban latentes y punzaban mi interior cada vez que daba rienda a mis pensamientos... Pensaba que iba a descansar de todo eso, pero no fue tan así.


Quise tantas cosas...


Quise descansar y decirle a Dios que por favor todo estuviera bien. Pero no fue así. Entre el estrés y el cambio de planes, hubo momentos duros que sólo eran calmados en la intimidad.

Quise que todo saliera como lo había planeado, y que los programas se cumpliesen como lo habíamos organizado, de tal manera que evitásemos más trabajo del habitual. Pero no fue así...

Quise cantar a Dios muchas veces y componerle canciones que lograran traducir lo que sentía dentro. Sobre todo la interrogante de saber en qué tiempo estaba viviendo, qué era lo que el Padre quería conmigo y qué debía hacer yo. Pero el cielo estaba en silencio. Mientras me alegraba el canto el mirar el volcán, los cerros tapizados de árboles y el humo emanado de la maderera de Neltume. Aunque hubiera silencio en los cielos, quería seguir cantando.

Quise llorar, pero no pude... Sentía que todo volvía a cero. Que el esfuerzo para solucionar los problemas no habían servido de nada. Y me volví en mí mismo, queriendo huir de este tormento... Al final de todo, seguía rendido ante Dios, sin más motivo que entregarle todo lo que soy y todo lo que seré.

Quise ayudar a otros... Y justo cuando estaba más débil, veía la gracia de Dios usándome. Cuando necesitaba más ayuda, vi que el Padre me consolaba a través de otros... No lo puedo comprender...


Quise cerrar una etapa y dar vuelta la página. Pero acepto el tiempo de Dios y estoy dispuesto a dejar que sane todo en mi interior. Alguien me dijo: "No creo que este sea tu tiempo de descansar; aún estás en la sala de operaciones". Eso me dejó en frío y flotando en el vacío otra vez... Vuelvo a depender, vuelvo a confiar en Él...


Creo que no me defenderé nunca más. Creo que no me exaltaré frente a los demás ni haré alardes de mi conocimiento o habilidad...


Vuelvo a morir...


Vuelvo a despertar...


Dejaré que el Padre defienda mi camino y que me exalte frente a los demás. Mientras tanto callaré esperando tan sólo su compañía, su "nunca te dejaré" con el cual ha sellado nuestras vidas. Vuelvo a ser samaritano, a buscar entre los anónimos al que necesita ayuda para curar sus heridas. A desear que muchos sean restaurados...


Que lo sepan todos! Estoy cansado, pero seguiré corriendo hasta alcanzar todo lo que Padre quiso que yo fuera. Estoy nostálgico, pero mi decisión es amar hasta las lágrimas. Y perdonar...


...


...


"Vuelvo a ti. Vuelvo a los pastos que un día me prometiste. Vuelvo a cantar que Jehová es mi pastor. Vuelvo a dejar que me sorprendas como la primera vez que lo hiciste... Sé que alguna vez respiré soledad, pero tengo la certeza que has caminado conmigo pese a mis errores. Que me sigues hasta lo más escondido, hasta el secreto lugar...

No pediré que las cosas se solucionen. Sólo te alabaré porque eres Dios. Te daré gracias por los problemas y los desafíos. Te amaré más cuando me abrazas en tiempo de tormenta. Te desearé más cuando me estés moldeando. No pediré soluciones ni fórmulas de teología barata; sólo pediré estar donde tú estás, y seguir tus pisadas. Pediré hacer calzar mi mano con la tuya, como un padre y su hijo. Y cuando crezca, haré que mi mano haga un sonido de aplauso con la tuya...

No pediré que me des palabras para defenderme. Sólo pediré que me mires, mientras pasan las adversidades. Te amo por lo que eres y no por lo que tienes; tú lo sabes bien. Amén"

20 de enero de 2007

Necesito escribir

Después de todo lo acontecido, necesito escribir...
Necesito volver a las líneas inquietas que se sumergen en el alma y sacan a relucir lo que está en el interior.
Necesito escribir puntos y comas; mayúsculas y minúsculas; vocales y consonantes...
Necesito volver a inspirarme. Necesito tener un objeto de inspiración...
Necesito ser un niño que baila entre las letras de esta página y canta melodías con sus dedos.
Necesito ser sincero y honesto.
Necesito no hablar mal de los demás.
Necesito ser yo sin imitar a los demás.
Necesito un minuto en Su presencia.
Necesito una lágrima brotando otra vez entre ojos cristalizados de emoción.
¿Vale la pena ser honesto frente al mundo sin serlo en el interior?
¿De qué sirve el dinero en abundancia si no hay valores en el interior?
¿De qué vale..?

Necesito volver al descanso de una letras vertidas sobre el papel.
Necesito una tonada que inspire a mis pensamientos a ser derramados de una sola vez.
Necesito levantar mis manos y ver la realidad en su plenitud.
¿Quién no llora y yo sigo llorando?
¿Quién dejó de reír y yo río más?

Necesito volver a mi identidad...
Necesito tomar una guitarra y componerle una canción...
Necesito tocar un DO o un RE en Sus brazos.
Necesito decirle lo que significa para mí...
Necesito recostar mi cabeza en su regazo.
Necesito agradecerle por sacarme del hoyo donde estaba.
Necesito saltar con él...

12 de enero de 2007

Un carácter conforme a Él (parte 2)


Alegría

Muchas veces pensé que Dios se levantaba de mal humor y que cierto día me castigaría por alguna mala acción, por alguna torpeza o algún fracaso. En otras ocasiones Dios era todo lo bueno que yo quería. Y viviendo en esa dualidad cualquier relación no trae buenos frutos...
¿Acaso digo que Dios aprueba mis errores? De ninguna manera. Él lo ve y también tiene algo que decir respecto de eso, pero ya no existe la condena, al contrario, existe una nueva oportunidad para todo aquel que lo necesite...

Pero el saber que el Padre está para ayudarme y no para condenarme, también vino con ello un regalo: la alegría. ¿Alguien puede disfrutar de las cosas sencillas de la vida? ¿Disfrutar un "te quiero", un beso o un abrazo de un niño?
La salvación trae alegría... Pero la alegría debe tener en sí misma una decisión del corazón y no de la mente. La alegría es un fruto que viene de gustar de la presencia de Dios. ¿Cómo se puede adoptar una actitud de alegría si el mundo alrededor muestra confusión y gran dolor..? ¿Cómo se puede despertar en la mañana y sonreír a ese sujeto que en el espejo hace los mismos gestos que yo?

Si puedes sonreírle un segundo y decirle a tu reflejo de ese espejo: "Qué guapo(a) te ves hoy!!!", pienso le has dado un golpe bajo al diablo. Si eres capaz de dar una sonrisa a todo el mundo cuando te hablan, entonces has ganado más que un millón de pesos. Si despiertas en la mañana con aires de querer vivir ese día de manera intensamente, entonces tendrás un banquete diario y todos los días serán tu cumpleaños...

La alegría libera a quienes están oprimidos por enfermedad y dolor. Pero no es un acto, ni tampoco un evento aislado, sino que debe ser una actitud. La alegría que brota de un corazón sincero y que no tiene falsedad, tiene grandes frutos en el resto de la gente. Si eres capaz de partir por estas cosas pequeñas que nadie ve, estoy seguro que más de alguien quedará impactado por esa actitud y habrá una recompensa de parte de Dios.

Estar alegre es distinto a "estar" alegre. Estar alegre es transitorio y muchas veces es la pantalla ocupada para ocultar la pena y depresión que se vive en el interior. Ser alegre está en el alma, se incrusta en los pensamientos y se trasmite hacia el rostro. "El corazón alegre hermosea el rostro"... Las personas más alegres no son las que lo son por fuera, sino las que traen la actitud circulando por sus venas a cada momento... Ahora cuando te vea, quiero ver tus dientes al sonreír (de algo que sirva estudiar odontología jejejejeje).

Eso sería...

PD: Luego de pasar a la segunda década de mi vida, tengo una gran sonrisa dibujada en el rostro...

7 de enero de 2007

Carácter conforme a Él (parte 1)


La boca

Por mucho he guardado en mi corazón el realizar este tipo de reflexiones. He esperado para comentar acerca de uno de los temas que más me gusta: el carácter de Dios.
¿Cuántas veces hemos anhelado que la gloria de Dios esté sobre nosotros o el hecho de ver cumplidas las promesas poderosas que el Padre ha puesto en nuestros corazones? Quizás muchas. A mí me ha quitado largas hora de sueño el pensar en lo que Dios hará en mi futuro. Sin embargo, quiero que todos conozcan unas de las piezas más importantes de este rompecabezas. Para muchos será la parte más difícil de hacer calzar, o bien será la más sufrida. No lo sé...

Esta vez me referiré a la lengua. Aquel miembro compuesto de varios pares de músculos (genigloso, faringogloso, hiogloso, etc.), es muchas veces el que más problemas nos trae. Y resulta impresionante que anhelemos que Dios hable a través nuestro, sin embargo no existe el esfuerzo por guardar nuestras palabras de aquello que no conviene.
Me llama la atención que existan personas que hacen alarde de cosas pequeñas, como por ejemplo que a un niño se le caiga un vaso y éste se rompa. Entonces su boca se ve estimulada a decir toda clase de improperios. No digo esto para juzgar a gente que no conoce a Dios, sino más bien a aquellos que, diciendo conocer la verdad, no son capaces de refrenar su lengua. Que llamándose cristianos no disfrutan de las cosas sencillas de la vida. El libro de los proverbios, una y otra vez, dice que el que refrena su lengua es sabio. Incluso dice que el necio, si callare, es contado como prudente.

¿Qué tiene la lengua? Es el instrumento mediante el cual se ve reflejado nuestro corazón. No por nada la Biblia dice: "De la abundancia del corazón habla la boca". Podría decirse que la lengua es la puerta de salida de todo lo que hemos guardado en nuestro interior. Si guardamos odio, entonces nuestra boca no tardará mucho en levantar calumnias y hablar mal de aquella persona hacia la cual guardamos ese sentimiento. O si existe un gozo en nuestro interior, tampoco guardaremos por mucho tiempo eso.

¿Alguno quiere ser usado por Dios? Entonces refrene su lengua de hablar lo que no conviene. Quizás el hablar de cuando se cae un vaso no es algo tan fuerte como una traición o una infidelidad. ¿Qué hacer con eso? Callar. Mientras más callas, Dios te defenderá más. Si crees que con tu boca vas a ganar adeptos, estás muy equivocado. Si callas en cuanto a vergarte o en cuanto a querer hacer algo malo a alguien, entonces ganarás al mayor de los adeptos: a Dios.

Hay que recordar esto: "Mientras más callo, más me defiende el Padre, porque ya no son mis fuerzas o ya no es la verborrea de mi lengua" No no!!!! Es la voz del Padre que decreta los tiempos y las personas. Él ama a los sabios y a los que frente a los angustiadores son capaces de callar. Aunque llores de aflicción por querer hacer algo en venganza contra alguien, tienes la mejor oportunidad de dar en el blanco: en el silencio está la salida...

Que nuestro hablar sea deseando el bien a todos, y con limpieza de corazón. Si alguien se ha enojado contigo respecto de un asunto, y te ignora al pasar o simplemente calumnia tu imagen, puedes dar en el blanco, y hacer lo que el diablo no quiere que hagas: que descanses. Con ello tenemos la batalla ganada y concebiremos frutos de sabiduría y amor...

La lengua tiene el poder de la vida y de la muerte. ¿Qué harás tú con tu boca: sonreír o rechinar los dientes? ¿Crear heridas o sembrar sueños? ¿Tu boca es un manantial que da vida a otros? ¿Quieres que Dios te use? Entonces tu arma en medio de los conflictos es el silencio. Dios defiende a los que le temen, y cuida cada uno de sus pasos.

Continuará...

28 de diciembre de 2006

Palabras al vacío en el día más largo de mi vida

Callaré... Quizás este silencio calme de pronto la tempestad que llevamos dentro. Mejor descansaré, haber si llega el consuelo anhelado desde lo alto. No lucharé por entender nada ni pensar en nada ni nadie; no hablaré de nadie.
Si pudiera recoger todas las lágrimas, seguro que unos varios litros juntaríamos. Hasta que hoy todo llega a su fin. O digamos su fin-inicio.
Mejor pensaré como un niño y lo extrañaré como quien se va al trabajo y vuelve a la noche. Y cuando llegue lo recibiré con gritos de alegría y saltos de sorpresas.
Cuando nos abracemos de nuevo, creo que le diré el "te quiero" que todo este tiempo le he guardado. Y volveremos a soñar juntos, reiremos tú y yo, y nadie nos podrá detener. Correré otra vez contigo como un niño, como cuando me llevabas a verte jugar fútbol. Volveremos a ser tú y yo, y cuando juegues gritaré tu nombre hasta que hagas el gol soñado, hasta que celebres el preciado premio de una jugada de pelota.
Cuando vuelvas te mostraré lo que he logrado y volvermos a recoger las naranjas que contigo recogía. O cuando caminábamos largos trechos por la angosta línea del tren. Son recuerdos que nunca olvidaré. Cuando me alzabas en tus brazos y yo era feliz...
Cuando vuelvas te pido que seas mi amigo y compadre fiel... Te contaré mis secretos más profundos y tú los tuyos. Cuando vuelvas...

En mi almohada imaginaré las navidades, los años nuevos y los cumpleaños que vivimos juntos. Y también veré las navidades, años nuevos y cumpleaños que juntos trazaremos hasta el final.

Cuando vuelvas de este largo viaje, te esperaré con los brazos abiertos y con un rótulo que diga PERDÓN. Y ahí te defenderé con todas mis fuerzas y no dejaré que nadie te toque. Cuando vuelvas...

Quiero ser un niño: llorar como niño, gritar como niño, jugar como niño y correr como uno de ellos. Lo que me queda por ahora es sólo llorar como niño, hasta que todo esto pase y el resquicio de una batalla más quede grabado en mi corazón.

"Los momentos más tristes son aquellos que sirven para contrastar los más alegres, cuando la vida trae restauración. No gritaré hoy, no llamaré a nadie. Sólo daré gracias por terminar este camino e iniciar otro. Nadie sabe lo que hemos vivido... Muchos opinan, pero pocos nos conocen... Seguiré caminando y confiando y amando y luchando y soñando más y más"

24 de diciembre de 2006

Regalando perdón

El aire sigue perfumado del olor de las carnes y la música se ha impregnado en el aire, llevando a todo lugar la alegría y la sinceridad de estas fechas.

Seré breve...

Creo que una sola cosa puedo regalar en este fin de año tan diferente a otros: perdonar. Perdonar es morir a nuestros derechos y a nuestros argumentos. Perdonar es dar la mano en tiempos de amargura, extender la ayuda en tiempos de guerra...

"Creo que no hay nada como una oración sincera en estos momentos. Una oración que toque el corazón del Padre... Nunca pude seguir luchando... Si estoy aquí es porque antes de desfallecer, tu mano me alzó nuevamente y tu amor se renovó en mí. Nada como un momento de conocerte y callar. Callar las injusticias, callar las traiciones; confesar los errores y admitir las caídas... Quisiera tan sólo que llegara el día en donde pueda abrazar a mi familia y entender los propósitos de los momentos difíciles. Muchos opinan acerca de nuestra situación, pero pocos son los que se acercan con ánimo pacífico y con ganas de ayudarnos a salir...

Vuelvo al principio... Vuelvo a callar... Vuelvo a desprenderme y perdonarlo todo... Abrazar sueños nuevos. ¿Por qué me parece que tu sanidad tarda tanto? Esperaré confiado en que estás limpiando, desinfectando y vendando cada una de las heridas que hoy llevo sobre mi cuerpo lánguido. Esperaré a que pronuncies otra vez tu nombre sobre mí... Esperaré a que nos libres de la cárcel para seguir creyendo lo imposible... ¿Por qué me parece que te pongo tantos límites? Esperaré a que digas lo que soy capaz de hacer y no mirar más mis defectos ni los de los demás... Esperaré a morir a todos mis deseos y desafíos personales... Esperaré a desestimar incluso los logros más grandes de mi vida con tal de amarte hasta el final y conseguir una corona que pueda entregar a tus pies. ¿Qué son los triunfos sin el sentido que tú le das? ¿Qué son las derrotas sin la madurez que tú puedes traer?

Vuelvo a terminar un año... Y en un pesebre la imagen eterna de un bebé entregado para toda la humanidad. Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Y ese pensamiento se encarnó en Jesús para volver a darme vida, esperanza y la dicha de recibir y dar perdón!


Feliz Navidad a todos...

15 de diciembre de 2006

El final de un tiempo


Fue un día como ningún otro... Nunca esperé vivirlo así. Esta semana dejé mi cargo en el núcleo de GBU. Lo imaginé de muchas maneras, pero ninguna de ellas se cumplió. Sólo quisiera dar gracias a Dios por todo lo vivido, por el ánimo con que entré y la motivación con la que salí. Fue un entrar y un salir sorprendente. Gente me ministró y yo también lo hice con otros. A muchos úsó Dios para tocar la fibra más íntima de mi ser. No olvidaré las risas, las tristezas y todas las experiencias. No olvidaré cuando salimos a orar por los mendigos de Avenida La Paz o cuando actuamos frente a toda la facultad. Fue emocionante vivir eso.
Y se condensó todo en un año. No pensé que los momentos más terribles y a la vez los más sorprendentes se suscitaran en un mismo año. Hubo de todo... ¿Alguien sintió soledad? Yo también. ¿Alguien sintió impotencia? Yo más. ¿Alguien se sintió sin fuerzas? Ya somos dos. ¿Alguien oró mucho porque la universidad conociera a Jesús? Yo también. En todo entiendo que el amor del Padre me confiaba asuntos en los cuales era incapaz. Fueron cosas soñadas que no quise vivir, pero que me hicieron crecer y soñar. Nunca como este año quise soñar. En medio de la tormenta, llorando de aflicción y de impotencia, algo me hacía volver a creer... Cuando llego a este punto no me puedo contener: Dios cambia mi vida como un suspiro.
El amor del Padre no es ir a la Iglesia y cantar canciones y aprender de la Biblia. Ese amor trasciende los tiempos y cambia cualquier corazón. Ese amor no se limita a algo bonito. Es soñar con Él, enamorarse de lo imposible, es cambiar lamentos en baile, lágrimas en sonrisas, fracasos en sueños nuevos. El amor del Padre es más que lograrlo todo en la vida, es más que un éxito, es más que un esfuerzo. Si pudiera describir ese amor, seguro caerían las lágrimas y vendría un silencio que lo llenaría todo y sanaría todas las cosas.

Así entregué mi cargo. Entré callado y salí soñando un futuro nuevo. Entré pequeño y salgo más grande. Entré sin creer, y salgo creyéndolo todo.

El precio es seguir soñando!!!

_____________________________

La oficina estaba oscura y nadie tenía ganas de encender las luces de la oficina. Recuerdo que estábamos cansados... muy cansados. Nadie sabe cómo lo estábamos. Una secretaria ejecutiva y un ex-encargado de núcleo. Lo único que recuerdo de aquel momento es que las lágrimas brotaban sin permiso y nuestros rostros estaban cansados de la batalla. Vi que estábamos con amargura. Pero había un mismo pensamiento: debemos salir adelante y seguir creyendo.
La habitación estaba oscura. Todos iban yéndose y nosotros estábamos aún allí, queriendo salir de la realidad, queriendo recibir alguna buena noticia. Lo único que supe en ese momento es que Dios amaba la transparencia de ella y que sin importar las capacidades y los errores, Dios amaba esa sinceridad. ¿Alguien busca ser perfecto para agradar a Dios? ¿Alguien busca algún buen pretexto para acercarse a Dios y que Él confíe en él? Aquí les va una noticia: el Padre se alegra en los que reconocen sus errores. Él habita con los débiles. Él da gracia a los humildes...

Fue lo que supe... Así terminó este año en GBU: sin luces ni reconocimientos; sólo dando gracias por la amistad y abrazando un mismo sueño a los pies de Jesucristo.

"Gracias Grace por confiar en mí"

11 de diciembre de 2006

El resultado de una batalla

Muchas veces nos preguntamos la razón del sufrimiento y nunca llegamos a respuestas muy concretas. Y ya que muchos autores se han referido al tema, sólo me gustaría tocar 3 resultados de los tiempos difíciles:

a) Purificación: Los momentos de mayor tensión y sufrimiento purifican el carácter de la persona y la hacen más adaptable a los cambios. Eso implica morir a muchas actitudes y perder deseos personales en pos de un objetivo: salir adelante en medio de la tribulación. El que es perseguido deja atrás los cuestionamientos del pasado, y adquiere de manera sorprendente una valentía que sólo la expereancia es capaz de dar. El carácter también se torna dócil y capaz de soportar ofensas.

b) Madurez: Muchas situaciones se dejan de tomar tan a la ligera , y hay mayor sabiduría en todas las cosas. Involucra inteligencia para dar consejos de parte de Dios, y también autoridad para ayudar a otros a superar los problemas difíciles.

c) Gozo: Este punto es conflictivo. ¿Cómo puede un momento de sufrimiento poder llegar a gozo? Resulta poco creíble y racionalmente imposible. Pero qué glorioso que aún en los momentos de mayor tristeza podamos dar una sonrisa de alegría y cambiar el lamento por una alabanza. Y lo que más supera todo esto es el hecho de que Dios resucita los sueños caídos, crea sueños en los corazones de los que están dispuestos a creer.

Si tienes un sueño, ni siquiera las circunstancias más difícilies podrán apagarlo. Si el sueño que Dios te dio lo crees, quizás puedan tratar de extinguirlo, pero nadie lo logrará. A SEGUIR SOÑANDO. NO DEJES DE CREER QUE DIOS TE SIGUE SANANDO Y PROYECTANDO TU VIDA A COSAS MAYORES.

3 de diciembre de 2006

Retrato de un nuevo día

Apoyado en el barrote de la reja, miraba perdidamente al horizonte para ver si llegaban pronto. Miraba por si lograba asirme de algo que calmara esta tempestad. Involuntariamente mis ojos comenzaron a cristalizarse y mi cuerpo comenzó a temblar levemente. Estaba solo... Preferí no entrar a la casa y esperar a ver si llegaba la salvación...

Apoyado en el barrote de la reja, comencé a leer el libro de mi vida. De cómo los tiempos han pasado, y de cómo se ha revertido todo... Y solamente clamaba en mi interior: "Dime que nunca me dejarás"...

Apoyado en el barrote miraba mi futuro, a ver si lograba asirme de algo para alcanzar el éxito. Y sin encontrarlo, mis ojos comenzaron a cristalizarse otra vez... Sentía que quería huir y dejar todo botado... Intenté escuchar adentro... Sólo vi llantos, y un golpe que alguien lanzaba. Fue todo tan rápido que no pude reaccionar... Después vi carabineros, vi a mi madre que partía, vi que mi padre salía a la feria, que mis hermanas salían a caminar...

Apoyado en el barrote de la reja, me di cuenta que estaba cansado... Y le dije a Dios: "Me canso de ser hombre. Me canso de ser cristiano..." Sólo se escuchaba un silencio a la distancia, una soledad que me llamaba otra vez... Las lágrimas brotaban sin permiso, cargadas de una esperanza lejana. Mis labios comenzaron a temblar... ¿Dónde quedaron las dulces canciones que cantábamos? ¿Dónde están las risas de los niños? ¿Dónde huyó la felicidad de antaño? Al parecer partió. Al parecer la espera está tomando sus primeras víctimas.

Apoyado en el barrote sentí que volvía al pozo de la desesperación. Ahí donde las cárceles son miles, y gente habla groserías las unas contra las otras. Me pareció haber vuelto a escuchar las palabras de aquel pozo... Y vi a los pequeños atrapados en una cárcel...

Apoyado en el barrote clamé desde el silencio. Clamé desde el desierto por justicia, sin recinir más respuesta que el viento pasando por mi mejilla... Había un contraste entre el mundo real y el mundo de mi casa... El mundo real exhibía un cielo despejado y soleado, pero el mundo de adentro seguía nublado y tenebroso... Al parecer lloraba un niño, al parecer gritaba con dolor.... Entonces me rendí... Las cosas han llegado demasiado lejos. Ahora la maldad es bondad, la mentira es verdad y el mal es bien... No quise nada más...

Me canso de ser cristiano...


Pero hay algo que no me deja tranquilo. Podría dejar de hablar las palabras de Dios, pero un fuego se mete en mi interior y me dice: "Sigue adelante, yo estoy contigo". Dejaría de cantarle canciones por las mañanas, pero no puedo... Estoy ligado a Dios... Mientras más sufro, más me apego a Él y más siento que me consuela. Mientras más quiero huir, sus palabras aun hacen eco en mi destino... Es un fuego que cala mis huesos y que me dice: "No te dejaré"... Dejaría de cantarle canciones por las noches, pero mientras más trato de no hacerlo, más sediento me siento, y mi vida me impulsa a ir y tomar de esa agua...

Apoyado en el barrote de la reja, miré mi destino.. Miré a los que Dios podía salvar, y me quedé inmóvil, sin esperar más que un abrazo, más que un "yo estoy contigo para librarte"... Mientras más digo: No oraré más, tengo fuerzas para orar. Mientras más digo que no le compondré más canciones, entonces recibo mayor inspiración. Mientras más digo que huiré de Él, más siento que me toma en sus brazos y calma esta tempestad...

Y dejando el barrote de la reja, y luego de caminar un trecho escabroso, tomé la guitarra y canté simplemente:

"Tu fidelidad es grande
tu fidelidad incomparable es
nadie como tú bendito Dios
grande es tu fidelidad"

Son lágrimas de perdón... Son lágrimas de nuevos sueños depositados, nuevos consuelos de parte de Dios... Son sus manos sanando mi ser... Siento un fuego más intenso cada vez que me dice: "Eres mío y nunca te dejaré".

La cultura del balcón

Algunos gritaban por allá. Los de acá aplaudían y gritaban. "Llévense a la vieja loca", se escuchaba por ahí. Desde muchos balcone...