Dios se encargó de hacer todo de nuevo, con un nuevo comienzo. Les invito a celebrar conmigo los milagros increíbles que Él hace cuando le creemos!!
9 de mayo de 2017
Un nuevo comienzo
1 de abril de 2017
Oración
9 de febrero de 2017
Renacer
5 de julio de 2016
La fidelidad del Señor
Lo cierto es que, al pasar por tiempos de dificultad, vulnerabilidad, conflictos, problemas, etc., constituye un escenario propicio para experimentar que el Señor es fiel a sus promesas. Vivir todo el tiempo evadiendo la dificultad y los problemas no es un camino sano. Podría salvarnos de situaciones incómodas a veces, pero nos privará de vivir dependiendo del Señor y no nos impulsará a movernos de la situación que estamos viviendo hacia algo mejor.
11 de abril de 2016
Amado y especial
Cuando pensamos en el amor, inmediatamente se viene a la mente muchos gestos, actos o actitudes hacia otros. Sin embargo, para poder amar y hacer sentir especial a otros, creo que es importante amarnos también a nosotros mismos. No de una manera ególatra. Sólo sano. Es decir, saber de corazón que el Señor nos ama y vivir a partir de esa base.
Creo que no todos lo tienen muy claro. Haciendo un pequeño ejercicio de introspección, comencé a buscar cosas que yo mismo veía buenas en mí y claramente la balanza se inclinaba a encontrar muy pocas virtudes. Más bien la crítica era lo primero que surgía. Me di cuenta que tal vez no tenía tan claro el amor de Dios hacia mí mismo, si yo mismo era quien me rechazaba. A veces incluso es lo que proyectamos sin darnos cuenta...
Muchas inseguridades y temores vienen de no sabernos amados por nuestro entorno. Partiendo desde las figuras materna y paterna, pasando por nuestros amigos o redes de apoyo, hasta llegar al sabernos amados por el Señor. Tememos al rechazo y a la burla. Pensamos de manera obsesiva que le debemos algo a alguien y que debemos vivir en base a lo que otros digan o determinen de nosotros.
En esta noche en que escribo, y si alguien todavía me lee, quiero que juntos hagamos un momento de pausa. Simplemente acallar la autocrítica, la crítica ajena y bajarle el volumen a nuestra propia percepción de nosotros mismos. Por un segundo pongamos nuestra mirada hacia nuestro interior y no a evangelizar o "hacer cosas" para sentirnos valorados o incluso usados por Dios. Por un momento centrémonos en el verdadero punto de partida y hoja de ruta: el inmenso amor del Padre hacia mí. Y en ese silencio, permitamos al Espíritu Santo convencernos de corazón que nos ama entrañablemente, más allá de nuestra imaginación y más allá de lo que otros digan de mí.
Para recibir el amor de Dios no es necesario presentarse con grandes curriculums o pedirlo luego de haber realizado una buena acción. Simplemente está. Para darnos valor. Para amar del mismo modo como Él nos ama a nosotros. Para cuidarnos. Para abrazarnos. Para tocarnos. Para llenarnos de Él. Cuando conoces su amor, conoces su esencia, su naturaleza.
Ese es el lugar que nos pide estar. No en el estrés, afanados de tanto quehacer. No en el afán de servirle. Sino en el amor. Siempre habrá un tiempo para ti en Su amor. Siempre habrá una palabra de afirmación. Siempre habrá una palabra de ternura y de paz, para poder traspasarle esa mochila de críticas, de rechazo y de años de oscuridad.
"Gracias Padre por el tremendo amor que me has dado. No lo podría medir ni alcanzo a imaginar sus dimensiones. Sólo sé que está y que quieres que lo recibamos. A quienes nos cuesta amarnos, ven y muéstranos día a día ese amor transformador, para saber que en tu presencia el aprendizaje de la vida puede ser sano. En tu amor nuestra imperfección queda completa... Aún en el error más grave o en el pecado más horrible, tu amor no mide tamaños y clasificaciones. Se derrama sobre todo aquel que cree. En tu amor encontramos sanidad y perdón. Caen las murallas y las armas de guerra. "No es tu batalla", nos dices. Es en ese amor donde todo lo que hacemos cobra sentido"
27 de diciembre de 2015
10 años de blog
20 de diciembre de 2015
Cómo pasa el tiempo!
Este año, como ningún otro, se me pasó muy rápido! No estuvo exento de cansancio y momentos difíciles, pero al hacer un balance, fue un año muy bueno, mucho mejor que el anterior. No cambiaron tantas cosas a mi alrededor, pero sí hubo un cambio en mi interior que aún sigo experimentando. Ese cambio tiene que ver con intentar ver la vida con el lente de la esperanza y no del desánimo. Siempre habrán cosas malas que sortear y personas con carácter complicado que aguantar, pero no por eso me puedo derrumbar.
He estado aprendiendo poco a poco a trabajar en lo que siento que soy bueno e ir aprendiendo en ese camino. Mucho tiene que ver con el propósito que tiene el Señor para mi vida y que tiene relación con la restauración física y emocional/espiritual de otros. Aún sigo en ese proceso.
Sacudirse del pasado ha sido uno de mis grandes temas. Sin embargo, cada día siento que ese peso ha ido cayendo. A veces, cuando surgen conflictos con mi familia de origen, me viene la melancolía, pero ha sido bueno experimentar cada vez menos esa sensación.
Ha sido un año de compartir más mis cargas y no estar tan encerrado. He abierto puertas a amigos de la iglesia y a mis viejos amigos del GBU, que me han ayudado mucho con consejos, llamadas de atención, palabras de ánimo y oración. Sin ellos, el camino hubiera sido más difícil de recorrer.
Esta navidad ya la siento como un tiempo especial, y eso me tiene contento. Contento porque me he dado cuenta que centrar la vida en los conflictos trae consecuencias nefastas para el estado de ánimo y para el buen dormir. Sin embargo, confiar en el Señor me ha dado descanso y paz para enfrentar los desafíos de cada día.
Les deseo a todos una feliz navidad. Navidad para perdonar. Navidad para amar. Navidad para dejar de ser consumista. Navidad para dar en vez de esperar recibir. Navidad para sanar. Navidad para construir. Navidad para abrazar. Navidad para soñar. Navidad para agradecer. Navidad para ser luz.
12 de noviembre de 2015
Sueños y restauración
28 de octubre de 2015
Estancado
En el GBU trabajé de manera apasionada por muchos años, soñando proyectos que contribuirían a llevar más estudiantes a los pies de Cristo. Ya poco de eso queda... me he estancado en eso también, sin poder ver lo que Dios quiere hacer para esta generación.
En el trabajo he sentido en los largos 4 años decepción tras decepción... si bien es buen trabajo, me he desgastado tratando de solucionar problemas casi todas las semanas. Eso realmente es cansador y he sentido que ha cambiado mucho mi manera de tratar a las personas... Desconfío más, reclamo mucho más, me enojo constantemente y me quejo más.
Sin duda esos cambios no son buenos. Me hallo en el sitio exacto que hace algunos años criticaba. Veía cómo la gente en la medida que se ponía más vieja, se ponía seria e incluso grave. Y, aunque es cierto que hay que tomar las responsabilidades con seriedad, a veces me siento dando bote en la misma rutina de siempre, queriendo salir de este sitio.
Con las amistades también me he estancado... Me he dedicado a cultivar sólo algunas amistades y extraño a muchos amigos que el tiempo y la falta de conversación han ido dejando en el pasado. Es cierto que no se puede tener una amistad íntima con muuuucha gente, pero me siento responsable de algunas que he perdido por omisión.
Esto me lleva a pensar que debo tomar medidas para cambiar el rumbo y enforcar nuevamente mi vida en aquellos sueños que el Señor quiera revelarme para esta etapa de mi vida. Y confiar más... reír más... quejarme menos... mirar más a mi alrededor.
14 de septiembre de 2015
Dejando de dar vueltas
8 de septiembre de 2015
Este es mi clamor
A veces queremos panoramas ideales, tan ideales que nos frustramos cuando nuestros planes no funcionan... o si de repente el compañero de trabajo llegó estresado, o la señora se alteró por cualquier cosa.
Por eso, cámbiame Señor. Cambia mi corazón y la manera en que miro las circunstancias a mi alrededor. Cámbiame y hazme ver todo aquello que nunca he visto en los demás, hasta ser capaz de amar a mi adversario, amar a aquel que habla mal de mí, amar a aquel que me pasa a llevar.
Pero para ese cambio, te necesito. No puedo solo. Cuando he tratado de cambiar solo, he tenido un único resultado: frustración. Frustración en esforzarse por que las cosas resulten como uno quiere que resulten. Sin embargo, al final uno se da cuenta que la vida se hace de muchos pedazos de cuadros rotos, que tú comienzas a armar por medio del lazo más fuerte: tu gracia. Es esa gracia que me grita a diario que no dependa de mí para realizar las cosas. Que no dependa del carácter del compañero de trabajo o de las reacciones de la otra señora. Que no malgaste mis energías y recursos en tratar de cambiarlo todo para hacerlo un panorama ideal. Que simplemente depende de ti en medio de la turbulencia, en medio de la adversidad, en medio de los diferentes caracteres, en medio de la escasez, en medio de la abundancia y el éxito, en medio de los rencores... En resumen, que mire a la cruz y me sea revelado el gran secreto: consumado es...
No te quiero como un concepto. No quiero acudir a ti cuando me encuentre en dolor o necesidad. Más bien, anhelo el silbo apacible de tu presencia. Anhelo el abrazo profundo de un padre que ama a su hijo. Anhelo tu voz, la cual aparece y ruge en medio de los escollos de la vida. Señor, anhelo verte.. no como un concepto, no como "algo" a quien acudir o como un dogma de cosas que cumplir. Anhelo conocer al Dios de las Escrituras... Y ser lleno de ti y de tu Espíritu para hablar sin temor a ser rechazado, sin temor a ser insultado, sin temor a las burlas.
La cultura del balcón
Algunos gritaban por allá. Los de acá aplaudían y gritaban. "Llévense a la vieja loca", se escuchaba por ahí. Desde muchos balcone...
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Siempre me ha llamado profundamente la atención la forma en que Jesús se reveló a las mujeres. Era una manera especial. Si no es así, pregún...
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La noche era fría y una pocas estrellas en el cielo auguraban un amanecer nublado y helado. Caminaba solo, sin nada que entorpeciera el flui...

