5 de julio de 2010

300 entradas


Me parece como si hace muy poco hubiera comenzado a escribir en estas líneas y ya llevo 300 publicaciones. Ya han pasado casi 5 años desde que abrí este blog y nunca pensé que duraría tanto. De hecho, ya varios de mis amigos han cerrado los suyos porque han surgido nuevas plantillas virtuales donde escribir o francamente han dejado de escribir por diversas razones.

Me gusta escribir... siempre lo he dicho. Siento que puedo decir muchas más cosas que lo que a veces puedo hablar. Muchas veces escribo todo lo que pienso en vez de explotar con cualquiera que se cruce en el camino. Y ha servido. Estas líneas han sido testigos presenciales de las alegrías, penas, planificaciones, sueños, metas y todos los etcéteras posibles que pueda aguantar este escrito.

Al revisar el registro de escritos, solamente puedo dar gracias a Dios por las experiencias de este tiempo, las que, buenas o malas, han servido para madurar y para mirar a Jesús en vez de mirar las circunstancias; para confiar en Él más que en cualquier otra cosa; y para adorarlo más que a todo. Muchas veces escribí cosas que luego borré. Otras han quedado escritas como borrador. Y otras han sido publicadas como muestra de las vivencias, sentimientos, emociones y planificaciones de una vida que quiere vivir para adorar a Dios en todo tiempo y para agradarlo en cualquier circunstancia.

23 de junio de 2010

Me encontré con un Dios abundante

Por estos días ocurrió algo extrañamente hermoso. Fui a Valparaíso a visitar algunos núcleos y a darles ánimo en la evangelización dentro de la universidad. Cuando les compartí de Jonás, de la mujer adúltera y del hermano mayor del hijo pródigo, siempre llegamos a la misma conclusión: hay un Dios de amor que nos ama abundantemente.

Cuando uno trata de explicar ese inmenso amor, lo único que podemos ver es que es un amor loco, fuera de todo intelecto y uno de esos temas que escapan a la razón humana. Es un amor que no se contrargumenta; sólo se recibe. No depende de lo que hagamos; depende de Dios. No se basa en lo que hagamos o no hagamos, merezcamos o no merezcamos; se basa en Él.

Y como dice Danilo Montero: la historia no cambia porque es contada; la historia cambia cuando es creída. El amor de Dios toca nuestra puerta de nuevo para devolvernos el valor perdido, la dignidad derrotada y la fuerza interna para seguir adelante.

18 de junio de 2010

Es invierno

Cuando casi es invierno,
y las hojas caen secas en el suelo de las calles...
escribo otra vez... escribo de nuevo.
Estando el tiempo triste y lagrimoso.

A veces la vida se torna difícil,
y todo vuelve a cero,
siendo presa tan simple de la incertidumbre,
y encerrándome en un sinfín de pensamientos.
Dios, pon en mí un nuevo aliento.
Pon delante de mí un nuevo tiempo,
donde ya no sea yo,
sino tú en mí...
donde no sea lo que yo quiera siempre,
ni mis planes,
ni mis ilusos comentarios..
sino tú, solamente tú...
Que atrás queden los buenos y malos recuerdos.
Que atrás quede la falta de carácter.
Que atrás quede lo que pudo ser y no fue.
Para pasar a la siguiente etapa...

Ayúdame a creer mientras la esperanza ya se ha ido,
y ayúdame a tener una nueva actitud frente a la vida...
Ven y consuela este momento...
Ven y ayúdame de nuevo...
para secar las lágrimas y ponerme de pie...

31 de mayo de 2010

No empujes el río

Mi hermano Andrés (conocido mundialmente como Andy), siempre habla de no empujar el río. Alguno preguntará qué teoría psicológica rara es esta de la que estoy hablando. No es ninguna teoría rara, sino más bien muestra un principio que Dios nos habla a menudo cuando estamos colapsados o cuando las cosas francamente han salido de nuestro control.

Siempre se habla de planificar y hacerlo bien, tratando de controlar la mayor cantidad de factores posibles. Pienso que en todo orden de cosas es bueno planificar, para hacer las cosas bien y con excelencia. Sin embargo, hay un punto que no debemos dejar de lado... y ese punto se refiere a que toda planificación debe tener entre sus puntos "varios" el concepto del fracaso. Esto no quiere decir que desde ahora nadie debiera planificar, pero sí ser más tolerantes cuando las cosas no resultan como uno las planeó desde el principio. La mayoría de las cosas en la vida se van moldeando en el tiempo y van cambiando (nuestro carácter, nuestras familias, los amigos, etc.)... por lo que si tenemos expectativas en la vida, éstas también deben considerar el factor de descontrol, es decir, que no todo resulta como lo queremos y soñamos.

Dios también está en el descontrol. Y me atrevería a decir que su especialidad es irrumpir cuando nuestros planes han fallado o cuando estamos atrapados en una realidad que se ha salido de nuestras manos... o francamente algo que ya asumimos como parte de nuestra vida (una vida mediocre, una vida sin esperanza, una vida que desconfía de todo y todos, etc.). Nuestro buen amigo Tuto se refiere a todo esto con el término "plasticidad" y realmente es eso: ser moldeables, movernos con los tiempos y carácteres de las personas. Que cuando los planes fracasen, seamos capaces de ponernos de pie y buscar otras posibilidades para salir adelante, con la ayuda que Dios nos brinda.

No empujar el río significa rendirse... dejar de querer las cosas como nosotros las queremos y decirle a Dios: "Desde ahora quiero que se hagan las cosas como tú las quieres, sin importar el precio".

25 de mayo de 2010

Soñando en grande

Nehemías no era una persona tan diferente a muchos de nosotros. Buena casa, buen auto y buen trabajo con sueldo más que digno en la casa del rey eran parte de su realidad de vida. Con todo eso, una noticia alteró el curso de su vida para siempre: sus hermanos israelitas estaban siendo avergonzados y el muro estaba destruido. Nehemías lloró, no soportó la situación y decidió orar a Dios para que le diera éxito en reconstruir los muros de la ciudad.

Y ahora pregunto... ¿cuándo fue la última vez que lloraste la realidad que estás viviendo u observando cercano a tu entorno? "Baaah, David... yo ya no sufro", me podría decir. Cuando hablo de llorar, no me estoy refiriendo precisamente a autocompadecerse o lamentarse todo el tiempo, sino que sentir el sufrimiento de otros, ponerse en el lugar de los demás, mirar por el bien de otros y por qué no decirlo, por la realidad que uno mismo vive.

¿Cuáles son esas situaciones que no soportas, que sientes que son una injusticia? Gente mendigando, compañeros de universidad que tienen problemas en sus casas o con sus recursos económicos, compañeros de trabajo con un vacío muy grande, etc. Uno decide si ve la vida como un buen observador o se involucra con las personas con las que se relaciona. Dios no vino a Nehemías con una gran señal del cielo para que fuera a reconstruir el muro. Él dijo: "Señor, dame éxito en lo que quiero emprender". ¿Qué haces cuando una injusticia social se ve a tu alrededor? ¿Miras de lejos, conversas con las personas afectadas o simplemente mueves la cabeza y dices: "Pucha que lata"? ¿Qué haces al ver la mediocre realidad que estás viviendo? ¿La aceptas como si fuera el "destino", te llenas la boca con quejas y autocompasión o comienzas a mirar la vida con soluciones en vez de más problemas?

Finalmente Nehemías fue a construir el muro de Jerusalén. Y aquí hay una noticia que sería bueno remarcarla desde las letras chicas del contrato: hubo gran oposición. Pero Nehemías soñó más grande que los problemas: él tenía la visión de reconstruir el muro, y eso era una convicción más fuerte que las críticas, las amenazas, los problemas económicos, las conspiraciones, etc. Todo buen proyecto trae consigo oposición... porque eso involucra cambios que se rebelan contra el "orden" establecido. Pese a ello, nada puede frenar el plan de Dios si hay un hombre o mujer que se atreve a creer en él.

16 de mayo de 2010

Bienvenido a la familia :)


Con ojos que casi ni se abren, unos 51 centrímetos de largo y un cuerpo totalmente encorvado sobre sí mismo, él aún no sabe cuánto su tío lo ha esperado. Sin mucho que decir, pero con su tez blanca y sueves manos, él lo único que sabe es llorar cuando lo mudan o cuando molestan mucho su dormir. Se llama Matías Andrés Vergara Menares.
Te hemos esperado incluso antes que se creara tu vida y en parte entiendo cómo el corazón de Dios ha puesto un nuevo aliento en la familia a través de ti. En parte entiendo cómo memorizar tu rostro que, teniendo aún unos ojos que ven sombras, tiene la imagen de tus padres grabada en tus ojos, en tu boca, en la forma de tus dedos y en la inocencia que surge de tu cuerpo de medio metro.

Cuando crezcas verás la bendición del Padre sobre ti como un propósito nuevo dentro de tu familia. Cuando crezcas no olvides extenderte siempre hacia adelante y creer lo imposible. Verás la gloria de Dios al conversar con los niños y los grandes... y cuando tengas momentos débiles habrán personas que sostendrán tus manos... manos de trabajo, manos de esfuerzo, manos que le hablan a lo que no existe para que exista otra vez... será la mano de Dios sobre la tuya con fe.

¿Qué más puedo decir? Estoy contento de ver a un nuevo integrante de la familia y no quiero ni pensar en las navidades, los años nuevos y esos cumpleaños llenos de gritos cuando juegue junto a la Nachita... y junto a mí también.

13 de mayo de 2010

Esto lo resume todo



Te adoro en la inmensidad de un universo iluminado por tus dedos. Te adoro al mirar lo que has hecho en mí, lo que han tenido que curar tus manos y han tenido que llamar a vida tus labios. Con todo, sigues siendo mi Dios... Con todo, sigues siendo poderoso. Y estas palabras son el reflejo de un homenaje a ti: de mi amor, de la pasión que brota de mi interior al querer encontrarme contigo. Y es que cada área de mi corazón anhelo que te agrade, que cada área tenga el toque y el precio de tu gracia. Estas palabras reflejan que eres vida en mí y que pueden fallar tantas cosas, pero tú nunca fallas. Reflejan que te entregaste por quien no debías. Reflejan que nada sé si no es por ti. Reflejan que todo buen proyecto resulta gracias a ti y que todo depende de tu mano. Hoy quiero estar contigo... nada más que contemplar tu rostro mirando al horizonte, queriendo arrancar el preciso pensamiento que tienes en este momento. Y ser como tú... y adorar horas y horas en tu presencia... con las cuerdas, con tambores, con una batería o con el tono de mi voz.

9 de mayo de 2010

Quizás algo cambie...

Ya han pasado dos internados donde he podido ver la realidad odontológica y comenzar a visualizar los pro y los contras de la profesión. Todo esto de estar en el último año de la carrera, hace pensar inevitablemente en lo que se viene... y que en un año más ya estaré probablemente titulado o trabajando, si es que no es antes. Se vienen cambios de etapa, cambios de realidad, cambios en los ingresos recibidos y cambios en los gastos realizados. Y todo lo que conlleva el llamado mundo laboral.
Debo decir que me hubiera gustado quedar más tiempo en San Francisco de Mostazal. La calidad de persona que hay allá es genial, junto con la tremenda oportunidad de aprender. Y aprendí de las personas que fueron como pacientes y también de nuestros tutores. A veces pienso que quizás me vaya de Santiago e ejercer a otro lado y eso implique otro nuevo cambio en mi vida. Me gusta el hecho de atender a personas en lugares que no sea Santiago y me siento cómodo en el ambiente rural... Quizás en un futuro no muy lejano Dios me dé la oportunidad de viajar y si no es por irme a trabajar, al menos poder realizar operativos en diversos lugares donde la salud es precaria. Por el momento todo eso está en proyecto y oración...
Son reflexiones que vienen a la mente luego de quedar el último internado asistencial... Y uno puede pensar muchos planes a futuro (que pueden o no resultar), pero ante todo, mi mayor anhelo es que Dios sea glorificado en todo y pueda colaborar en la extensión de su reino.

24 de abril de 2010

La necesidad de un padre


Los más duros lo niegan. Los más dispersos se dedican a llenarlo con actividades. Otros lo buscan en el trago, en los amigos y en las mujeres. Ellas se vuelven inseguras, sensibles, todo les afecta. Algunas pasan de un hombre a otro buscándolo esa figura en alguno de ellos. Nadie puede negar que la necesidad de un padre es importante en la vida de una persona. Quien haya vivido la experiencia de un padre ausente puede decir con toda autoridad que es una de las experiencias que más marcan, no tan sólo por la desilusión que ello conlleva, sino además por la consecuencia que eso tiene en el carácter y en el trato con los demás.


El duro proceso de hacerse hombre conlleva perdonar a la figura paterna imperfecta que tuvimos. Nadie puede madurar y seguir a la siguiente etapa si no perdona a su padre. Es por esto que todos nos sentimos ligados a volver a nuestro origen, a volver a casa... Quizás pueda ser difícil, pero tiene que llegar un día en donde dejemos de apuntar con el dedo a nuestro papá y darnos cuenta que nosotros también tenemos errores y que podríamos incurrir en esos mismo errores más adelante. Perdonar en este respecto significa volver a disfrutar y a conversar con el papá de nuevo. En otras circunstancias, quizás signifique olvidar todo lo malo y rescatar lo bueno sin poder volver a tener a esa persona frente a nuestros ojos. Y perdonar significa algo muchísimo más precioso: ser restaurado completamente. Es decir, dejar que todo vuelva a cero y enfrentar con pureza el proceso personal de madurar y hacerse hombre, aunque cueste lágrimas y cueste el mismo hecho de aceptar la cruda realidad que a veces se nos puede presentar.


Hay una canción pentecostal que recuerdo porque me gustó mucho lo que dice en su coro:


"Feliz, contigo yo me siento feliz

aunque pase muchas pruebas,

y aparezcan los problemas,

seguro estoy bajo sus brazos de amor"


Dios está dispuesto a restaurar ese lazo de amor perdido con papá. Él nos acepta tal cual somos y nos ama con un amor incondicional que no nos hará daño. Su amor no golpea, su amor no pasa a llevar... su amor no es rencoroso ni "sacador en cara". Su amor está feliz de que hayamos nacido... ¿Puede creerlo?

16 de abril de 2010

Nuestra "triste" realidad


Arriba del transantiago. También en el consultorio urbano que no atiende a la hora. En el consultorio rural que está atochado de gente sin que den abasto los servicios de urgencia. Un padre ausente. Un hijo rebelde y una hija indolente. Un hermano conflictivo y otro desinteresado por la familia. Un jefe explotador. Un trabajo agotador. Un compañero de trabajo arribista y chaquetero. Un rojo en la universidad y un ramo reprobado. Una crisis económica. Una enfermedad crónica y la muerte de un ser querido.

Cuando uno es niño, la vida se torna algo sencillo. Un par de juguetes hacen feliz a cualquier niño que encuentra en ellos una forma de pasar la tarde de manera entretenida. También uno se reía cuando el perro ladraba o movía la cola de manera incesante... Cosas simples que para ellos son muy importantes. Cuando uno los ve, mueve la cabeza y piensa: "Qué inocentes son...".

Recuerdo bien un día en que me propuse observar el comportamiento de la gente. Estaba en la Plaza de Armas y de pronto choco con un caballero de frente. Tratando de insultarme, se alejó balbuceando y mirando al suelo. Cuando subí a la micro, la imagen fue extraña, porque vi que cada pasajero iba sentado solo y el asiento del lado estaba desocupado. Algunos dormían y otros miraban por la ventana, en un ensimismamiento que asombra. Esta generación es desconfiada... le gusta hacer las cosas solos por temor a que alguien haga fracasar el éxito que con tanto esfuerzo hemos alcanzado. Esta generación prefiere ir al mall a olvidarse de sus problemas comprando y creyendo que una carrera profesional podrá llenar sus vacíos. Y se defiende como nadie cuando alguien intenta ayudar...

La autocompasión no lleva a nada más que a perpetuar el profundo sentimiento de soledad y abandono que muchas veces tenemos. Lo vivió Jonás, Moisés, Elías y Jacob. Es ese profundo sentimiento de ver que "nada cambia, que "todos avanzan menos yo", que "para otros es tan fácil y para mí no", etc. Y el pasado juega un rol tan importante en esto, que si no lo cortamos con lo bueno y lo malo, nunca podremos avanzar hacia la siguiente etapa... No le resto valor a los problemas, pero si le resto el valor a vivir creyendo que todo es un problema... y aún peor... de personas que sacan ganancia a partir de su problema. Cuando Jesús le preguntó al paralítico: "¿Quieres ser sano?", se lo dijo porque algo había en su corazón que no lo había hecho caminar, más que un ángel que bajara cada cierto tiempo o alguien que lo cargara hasta el pozo: un corazón autocompasivo. Y su respuesta fue inmedita: "Pero es que Señor... no tengo a nadie que me haga bajar y otro toma mi lugar"... "Pero es que Señor..." "Pero es que Señor"...

Esta semana hicimos una educación a un grupo de 4 niñas y un niño. Cuando terminamos, vi unas caras de agradecimiento que no había visto ni siquiera en los campamentos de Perales hace dos semanas. Se despidieron dándonos un beso y prometiendo volver a la siguiente sesión de prevención de caries. Esta generación necesita el amor de Dios... y necesita a personas que le muestren a Cristo de una manera práctica, brindando un Dios y una esperanza que no niega ni resta valor los problemas, pero que sí les dice a los mismos problemas que no serán un estorbo para cumplir el propósito que Dios prometió.

La cultura del balcón

Algunos gritaban por allá. Los de acá aplaudían y gritaban. "Llévense a la vieja loca", se escuchaba por ahí. Desde muchos balcone...