Cuando no vemos soluciones, nos desesperamos. Peor si vemos que nos queda mucho por caminar y trabajar. Alguien una vez me dijo acerca de una crisis que estaba teniendo: "Puedes patalear, llorar, gritar, pero al final solamente confía en Dios". Eso me quedó siempre presente y también me marcó muchísimo.
Confiar no es ser desentenderse de los problemas o trabajos. No significa que dejo de hacer lo que estaba haciendo. Cuando confío en alguien, estoy seguro que esa persona no me va a fallar, porque anhela lo mejor para mí. Cuando confío en alguien, descanso de todo lo que me pudiera perturbar. La confianza máxima se logra cuando la otra persona sabe todo acerca de otra, desde los defectos más graves hasta las mayores virtudes. Asimismo podría ser con Dios si solo dejásemos de poner barreras ante Su presencia. Si tan solo dejásemos de decirle lo bueno que somos o lo que merecemos tener o no. Confiar es abandonarse en los brazos de Dios, con la plena certeza que todo estará bajo control.
Si lees este blog, quiero que sepas algo: En Sus manos está todo bajo control
Dios se encargó de hacer todo de nuevo, con un nuevo comienzo. Les invito a celebrar conmigo los milagros increíbles que Él hace cuando le creemos!!
27 de octubre de 2007
24 de octubre de 2007
Rendición

"Se llenó de amargura mi alma,
y en mi corazón sentía punzadas.
Tan torpe era yo, que no entendía;
era como una bestia delante de ti.
Con todo yo siempre estuve contigo;
me tomaste de la mano derecha.
Me has guiado según tu consejo,
Y después me recibirás en gloria.
¿A quién tengo yo en los cielos
sino a ti?
Y fuera de ti nada deseo en la tierra.
Mi carne y mi corazón desfallecen;
mas la roca de mi corazón y
mi porción es Dios para siempre..."
Salmo 73:21-26
15 de octubre de 2007
Como un pez
¿Alguna vez te has quedado colgando de un árbol mirando con mucho miedo las manera de poder bajarte de él? Entra una especie de desesperación por caer y ser herido. Existe una suerte de dependencia... o me rindo o trato de luchar para no caer de la forma que no quiero.
Depender cuesta un mundo, sobre todo porque nuestra propia naturaleza nos impulsa a buscar estrategias que dependan de nuestras fuerzas para poder escapar de las situaciones. Una vez recuerdo haber visto un reportaje en donde un pescador tomaba en su red a un pescado. Éste parecía revolcarse en las redes tratando de salvar su vida. Esa imagen del pez aún vivo, pero revolcándose, intentando sin éxito volver al agua donde su comodidad está segurada y su vida misma puede desarrollarse en normalidad, me quedó grabada...
Quise utilizar la ilustración del pez porque tiene mucho sentido para mí en lo que significa depender... El Padre siempre nos desafiará a algo mayor. Pero para pasar a otro nivel hay que morir. Las semillas lo saben muy bien. Ellas, o mueren para que surja un árbol o se quedan enterradas sin que nadie vea su verdadera potencialidad. También lo sabe el pez, porque al final siempre termina sin aire y muriendo sin poder más...
¿Se han sentido alguna vez como ese pez: revolcándose entre las redes de las circunstacias, de los pensamientos y los recuerdos? ¿Has sentido el preciso momento en que dejas de respirar y terminas por morir a tus propios deseos? El pez es sólo una ilustración para mostrar que Dios permite que las circunstancias "nos atrapen y en-red-en". Es como si él mismo lanzara la red en medio del río frenético por el cual corremos y podamos dejar de confiar en las fuerzas que nos quedan para sólo confiar en Él.
Cuando dependas, Dios te devolverá al río, pero esta vez no tocarás el fondo ni será en tus fuerzas... Ahora serás llevado por Él...
"Con cuerdas de amor te atraje..."
Depender cuesta un mundo, sobre todo porque nuestra propia naturaleza nos impulsa a buscar estrategias que dependan de nuestras fuerzas para poder escapar de las situaciones. Una vez recuerdo haber visto un reportaje en donde un pescador tomaba en su red a un pescado. Éste parecía revolcarse en las redes tratando de salvar su vida. Esa imagen del pez aún vivo, pero revolcándose, intentando sin éxito volver al agua donde su comodidad está segurada y su vida misma puede desarrollarse en normalidad, me quedó grabada...
Quise utilizar la ilustración del pez porque tiene mucho sentido para mí en lo que significa depender... El Padre siempre nos desafiará a algo mayor. Pero para pasar a otro nivel hay que morir. Las semillas lo saben muy bien. Ellas, o mueren para que surja un árbol o se quedan enterradas sin que nadie vea su verdadera potencialidad. También lo sabe el pez, porque al final siempre termina sin aire y muriendo sin poder más...
¿Se han sentido alguna vez como ese pez: revolcándose entre las redes de las circunstacias, de los pensamientos y los recuerdos? ¿Has sentido el preciso momento en que dejas de respirar y terminas por morir a tus propios deseos? El pez es sólo una ilustración para mostrar que Dios permite que las circunstancias "nos atrapen y en-red-en". Es como si él mismo lanzara la red en medio del río frenético por el cual corremos y podamos dejar de confiar en las fuerzas que nos quedan para sólo confiar en Él.
Cuando dependas, Dios te devolverá al río, pero esta vez no tocarás el fondo ni será en tus fuerzas... Ahora serás llevado por Él...
"Con cuerdas de amor te atraje..."
8 de octubre de 2007
Vuelvo a luchar

"Bajo el tormento de noches enteras de miedo y/o tristeza, mi vida se ensimismó tratando de buscar todas las soluciones posibles a mis conflictos. Tenía miedo... miedo de caer en la depresión al ver todo lo que sucedía a mi alrededor, y miedo de alejarme de tus propósitos. Me cuesta hablar de mí mismo, a veces por no causar preocupación y en otras por creer que nadie me puede ayudar a salir adelante.
Por años las preguntas han aflorado ante las circunstancias, y los cuestionamientos han sido el pan de cada día. Te he dicho por qué de lo habido y por haber, y aun así sigues ahí. Te he mirado con tristeza al ver mis circusntacias, y te he preguntado muchas veces dónde estás, a veces sin fe, a veces sin esperanza. Y veo que tus ojos siguen silenciosos observándome, sin juzgarme ni nada. Sólo sigues ahí... Y en medio de mis cuestionamientos te he reprochado mi pasado, la familia en que nací y las circunstancias que vivo día a día. ¿Cómo puedo avanzar de en medio de este ambiente?, te decía cada vez que sucedía lo que yo no quería.
Por años las tensiones terminaron por absorber mis fuerzas, y aun así me mantuviste en pie, mientras yo sólo adoraba... Aprendí que adorando alcanzaba tu corazón, porque era el medio por el cual tomabas mis cargas y te las llevabas contigo... a la cruz... Después me enamoré de ti... y hoy entiendo que deseas cambiarme a mí antes que las circunstancias... sanar mi interior antes de ver evidencias externas. Por eso mismo, y aunque cueste, vuelvo a poner mi pie en la lucha, vuelvo a abrir mis brazos al propósito que me llamaste, vuelvo a adorarte, vuelvo a guerrear y vuelvo a decirle al diablo que sigo en pie porque tú me fortaleces...
En medio del desierto me eres suficiente para seguir viviendo..."
Amén
30 de septiembre de 2007
Cambios
Cada cierto tiempo se me hace una necesidad escribir y desahogarme a través de las palabras de un escrito... Estas líneas han sido testigos mudos de la realidad por la cual he pasado. Entre tristezas, risas, consuelo, esperanza, inviernos y veranos, cada grafema es solo una nota que compone esta melodía escrita con el puño del día a día.
Y no puedo esconderme de la realidad al escribir... Muchas veces, como ahora, he estado cansado de los cambios. Hace dos años, mi vida iba con un propósito relativamente fijo. Obviamente con incertidumbres de por medio, pero habían sueños proyectados con la iglesia, familia, etc. Pero bastaron dos años para que todo cambiara. Siento que aún me cuesta entender todo lo que pasó: de pronto todos los amigos que tenía, ya no estaban; la familia que siempre estuvo al lado, de pronto ya no se hizo presente; y la iglesia donde me proyectaba, incluso con mi familia a futuro, también se fue abajo...
Y siento que en todo este tiempo me he dado vueltas sin definirme en nada... La familia aún sigue siendo un tema para mí, y las posibilidades de restaurar las relaciones son imposibles. Eso ha provocado que en ocasiones colapse y termine cuestionándolo todo otra vez. La iglesia es otro de los temas inconclusos. Después de salir de una iglesia, me he hallado buscando mi propósito en otra iglesia, sin poder encontrarlo y sintiendo que no he podido superar lo que viví hace dos años. He pasado por todo tipo de estilos y formas: desde las formas más carismáticas hasta lo tradicional... Desde iglesias de mejor condición social hasta iglesias donde las personas tienen mucha necesidad económica.
La verdad es que los cambios me han cansado, y me hallo en una búsqueda personal sin poder encontrar nada que me haga ver que he llegado al lugar que Dios quiso para mí. Esto es el autoanálisis que he podido hacer las muchas veces que he pensado y conversado el tema...
Los cambios y la espera a veces desesperan...
Sí... a veces quitan las fuerzas.
Señor, tú me has conocido y estudiado,
y en tu hogar estuve cada día,
en una oración, en un escrito o una simple melodía.
Aquí estoy, hasta que mi vida sea menos de mí,
y más de Ti...
Te necesito otra vez, ayúdame!
Y no puedo esconderme de la realidad al escribir... Muchas veces, como ahora, he estado cansado de los cambios. Hace dos años, mi vida iba con un propósito relativamente fijo. Obviamente con incertidumbres de por medio, pero habían sueños proyectados con la iglesia, familia, etc. Pero bastaron dos años para que todo cambiara. Siento que aún me cuesta entender todo lo que pasó: de pronto todos los amigos que tenía, ya no estaban; la familia que siempre estuvo al lado, de pronto ya no se hizo presente; y la iglesia donde me proyectaba, incluso con mi familia a futuro, también se fue abajo...
Y siento que en todo este tiempo me he dado vueltas sin definirme en nada... La familia aún sigue siendo un tema para mí, y las posibilidades de restaurar las relaciones son imposibles. Eso ha provocado que en ocasiones colapse y termine cuestionándolo todo otra vez. La iglesia es otro de los temas inconclusos. Después de salir de una iglesia, me he hallado buscando mi propósito en otra iglesia, sin poder encontrarlo y sintiendo que no he podido superar lo que viví hace dos años. He pasado por todo tipo de estilos y formas: desde las formas más carismáticas hasta lo tradicional... Desde iglesias de mejor condición social hasta iglesias donde las personas tienen mucha necesidad económica.
La verdad es que los cambios me han cansado, y me hallo en una búsqueda personal sin poder encontrar nada que me haga ver que he llegado al lugar que Dios quiso para mí. Esto es el autoanálisis que he podido hacer las muchas veces que he pensado y conversado el tema...
Los cambios y la espera a veces desesperan...
Sí... a veces quitan las fuerzas.
Señor, tú me has conocido y estudiado,
y en tu hogar estuve cada día,
en una oración, en un escrito o una simple melodía.
Aquí estoy, hasta que mi vida sea menos de mí,
y más de Ti...
Te necesito otra vez, ayúdame!
17 de septiembre de 2007
Ven y ve
Ven y ve lo que has hecho en mí...

que todo ya estaba perdido cuando me hallaste.
Ven que hoy no necesito más que tus ojos
viendo lo que has construido
con tu amor...
Ven y ve lo que has sanado...
Ven que necesito que tu párpados se dirijan otra vez
hacia mí...
Mira lo que antes sangraba,
y que hoy es sólo una cicatriz...
Ven y ve lo que has alegrado...
hoy te agradezco estar aquí,
ven y ve que has restaurado mi vida,
estoy alegre, y nada más!
Ven y ve que hoy salto contigo,
ve que otra es la canción...
Ve lo que me has regalado,
en el silencio y en la soledad,
y que hoy publico con felicidad.
Salta conmigo, Dios.
Te invito a sonreír y a cantar conmigo
la canción que tú y yo hemos compuesto
en nuestra intimidad,
mientras resonaba el SOL, RE y DO mayores.
Ven y ve lo que me has enseñado:
que las pruebas y sacrificios
valen la pena,
sí,
morir para vivir,
perder para ganar,
dar sin esperar recibir.
Ven y ve que no hay mayor causa para adorar
que estés aquí conmigo en silencio,
porque aun mientras callas,
me llenas,
me calmas,
"todo estará bien, hijo"
me alegras,
hoy canto,
te canto,
te adoro.
Tengo fe en Ti...

(desierto florido)
9 de septiembre de 2007
Alrededor de la mesa de centro
"Señor, que en esta mesa estés con nosotros y no seamos dos los que estamos comiendo, sino seamos tres. Amén".
18 de septiembre 2006. Todos habían salido... mis hermanos, casados, habían ido a comer donde sus respectivos suegros. Mi papá y mis hermanos pequeños fueron donde unos tíos. Quedé solo con mi madre para almorzar. Fue un día triste. Por fuera, el mundo se alegraba entre cuecas, empanadas y anticuchos. Pero en nuestra casa, reinaba el duelo por relaciones tensas, desarmadas, y heridas abiertas. Cuando almorzamos, oré la oración de arriba, mientras era inevitable dejar caer una lágrima... Estábamos tristes y angustiados.
Tratando hoy de despertar bien, me puse a pensar en todo este proceso... Caminando alrededor de la mesa de centro, vi que volaban en mi mente las opiniones de todas las personas que hablaban acerca de nuestro caso. Y me dije a mí mismo: "Estás cansado... ya ni siquiera te inmuta lo que antes sí lo hacía. A lo largo de tu vida, has vivido escapando de las situaciones adversas, y al parecer has huido de las personas por miedo a quedar mal con ellas y a no causar más problemas de los que hay... Tu vida ha sido una huida de los problemas. Cada vez que había discusiones, te parabas de la mesa y te ibas a encerrar... Has tenido miedo... no has querido enfrentar y te has cansado. Y has estado solo... has debido soportar a fuerza de problemas el hecho de compartir tu vida con el sacrificio. Y ahora, ¿por qué lloras? ¿cuál es el motivo que hace doler tu interior? Has estado cansado de ser hombre... deseando por un día estar lejos de todo y de todos. Has estado cansado de ser cristiano, preguntándote: ¿de qué valen las buenas intenciones si después viene gente que las destruye?".
Y en eso viene la voz de Dios: "Por un momento te abandoné para que conocieras el corazón del hombre, pero te recogeré otra vez porque te amo".
Es un constante lidiar con los más diversos caracteres: algunos muy fuertes y amenazantes y otros muy silenciosos y guardados en sí mismos. Entre medio, el llanto de los niños me hace aterrizar a la realidad. "Debes ir a ver qué están haciendo, David"... Mientras voy, me digo: "Tienes que estudiar... y tienes 3 pruebas...". Es una constante de hace ya dos años y medio. Si no fuera por Dios, estaría sumido en la depresión, y ya las circunstancias me hubieran quitado el sentido de seguir viviendo.
Mientras doy vueltas me pregunto: "¿Por qué mis hermanos se casaron? ¿No debieran haber estado aquí conmigo?". Y en ese momento no me queda nada más que decir. El silencio de la casa que esta solitaria me acompaña, y un sonido a la distancia me dice: "Tranquilo, todo estará bien..."
Es un constante perdonar... No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy, sino se acumulará y la herida se hará más profunda. ¿Saben ustedes lo que es vivir 2 años bajo tensión? ¿A ustedes sus padres los apoyan emocionalmente? ¿Saben lo que es vivir sobresaltado por el sonido del teléfono, pensando que nuevamente hay que enfrentar los problemas y discusiones? Si lo han vivido, entenderán lo que quiero decir.
Buscando la causa de lo vivido, siempre llego al mismo lugar: "Gracias Señor por lo que estoy viviendo. Te adoro en medio de la adversidad. Socórreme pronto y guíame que sino moriría en la tristeza, y hazme vivir en el gozo de saber que estás conmigo. Porque cada vez que he visto la inmensidad de problemas, me has dicho: "Tranquilo hijo, yo estoy contigo; nunca te dejaré... otros te han dejado, pero yo nunca lo haré, porque te amo y mi corazón se ha estremecido a causa de lo que has vivido". Nunca he visto que cambies las circunstancias de mi familia, pero sí veo que me has cambiado a mí, y te agradezco por eso. Y ahora no te pido que cambies abruptamente las circunstancias, sino que sigas cambiando y purificando mi corazón, atrayéndome otra vez hacia ti, quizás en un acorde de guitarra, en una carta para ti, o en el mejor de los paseos que hemos dado juntos. Yo ahí te amaba con intensidad, y te decía cuánto anhelaba estar contigo, una y otra vez. Soy el mismo niño que desea estar ahí, pese a los problemas, amándote en extremo, y hablando a los demás de ti"
Se acerca otro 18... La oración será otra, lo sé...
18 de septiembre 2006. Todos habían salido... mis hermanos, casados, habían ido a comer donde sus respectivos suegros. Mi papá y mis hermanos pequeños fueron donde unos tíos. Quedé solo con mi madre para almorzar. Fue un día triste. Por fuera, el mundo se alegraba entre cuecas, empanadas y anticuchos. Pero en nuestra casa, reinaba el duelo por relaciones tensas, desarmadas, y heridas abiertas. Cuando almorzamos, oré la oración de arriba, mientras era inevitable dejar caer una lágrima... Estábamos tristes y angustiados.
Tratando hoy de despertar bien, me puse a pensar en todo este proceso... Caminando alrededor de la mesa de centro, vi que volaban en mi mente las opiniones de todas las personas que hablaban acerca de nuestro caso. Y me dije a mí mismo: "Estás cansado... ya ni siquiera te inmuta lo que antes sí lo hacía. A lo largo de tu vida, has vivido escapando de las situaciones adversas, y al parecer has huido de las personas por miedo a quedar mal con ellas y a no causar más problemas de los que hay... Tu vida ha sido una huida de los problemas. Cada vez que había discusiones, te parabas de la mesa y te ibas a encerrar... Has tenido miedo... no has querido enfrentar y te has cansado. Y has estado solo... has debido soportar a fuerza de problemas el hecho de compartir tu vida con el sacrificio. Y ahora, ¿por qué lloras? ¿cuál es el motivo que hace doler tu interior? Has estado cansado de ser hombre... deseando por un día estar lejos de todo y de todos. Has estado cansado de ser cristiano, preguntándote: ¿de qué valen las buenas intenciones si después viene gente que las destruye?".
Y en eso viene la voz de Dios: "Por un momento te abandoné para que conocieras el corazón del hombre, pero te recogeré otra vez porque te amo".
Es un constante lidiar con los más diversos caracteres: algunos muy fuertes y amenazantes y otros muy silenciosos y guardados en sí mismos. Entre medio, el llanto de los niños me hace aterrizar a la realidad. "Debes ir a ver qué están haciendo, David"... Mientras voy, me digo: "Tienes que estudiar... y tienes 3 pruebas...". Es una constante de hace ya dos años y medio. Si no fuera por Dios, estaría sumido en la depresión, y ya las circunstancias me hubieran quitado el sentido de seguir viviendo.
Mientras doy vueltas me pregunto: "¿Por qué mis hermanos se casaron? ¿No debieran haber estado aquí conmigo?". Y en ese momento no me queda nada más que decir. El silencio de la casa que esta solitaria me acompaña, y un sonido a la distancia me dice: "Tranquilo, todo estará bien..."
Es un constante perdonar... No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy, sino se acumulará y la herida se hará más profunda. ¿Saben ustedes lo que es vivir 2 años bajo tensión? ¿A ustedes sus padres los apoyan emocionalmente? ¿Saben lo que es vivir sobresaltado por el sonido del teléfono, pensando que nuevamente hay que enfrentar los problemas y discusiones? Si lo han vivido, entenderán lo que quiero decir.
Buscando la causa de lo vivido, siempre llego al mismo lugar: "Gracias Señor por lo que estoy viviendo. Te adoro en medio de la adversidad. Socórreme pronto y guíame que sino moriría en la tristeza, y hazme vivir en el gozo de saber que estás conmigo. Porque cada vez que he visto la inmensidad de problemas, me has dicho: "Tranquilo hijo, yo estoy contigo; nunca te dejaré... otros te han dejado, pero yo nunca lo haré, porque te amo y mi corazón se ha estremecido a causa de lo que has vivido". Nunca he visto que cambies las circunstancias de mi familia, pero sí veo que me has cambiado a mí, y te agradezco por eso. Y ahora no te pido que cambies abruptamente las circunstancias, sino que sigas cambiando y purificando mi corazón, atrayéndome otra vez hacia ti, quizás en un acorde de guitarra, en una carta para ti, o en el mejor de los paseos que hemos dado juntos. Yo ahí te amaba con intensidad, y te decía cuánto anhelaba estar contigo, una y otra vez. Soy el mismo niño que desea estar ahí, pese a los problemas, amándote en extremo, y hablando a los demás de ti"
Se acerca otro 18... La oración será otra, lo sé...
1 de septiembre de 2007
Mi secreto

"¿Quieres vivir más intensamente en la presencia de Dios? Entonces no rehúses ser confrontado con la verdad. ¿Anhelas subir a una dimensión más alta? Pues debes cruzar el estrecho puente que lleva al corazón a rendirse. ¿Estás quejándote de una "cárcel" de la que quieres salir? ¿Por qué no escuchas Su tierna voz apuntando al secreto de tu corazón?
¿Estás huyendo a Tarsis, como Jonás? ¿Estás llorando porque no percibes a Dios? ¿No lo has oído? Está gritando en las olas y silbando en el viento. Su ojo te sigue y su alma te extraña.
No te extrañes si de camino te sorprende Su amor..."
¿Estás huyendo a Tarsis, como Jonás? ¿Estás llorando porque no percibes a Dios? ¿No lo has oído? Está gritando en las olas y silbando en el viento. Su ojo te sigue y su alma te extraña.
No te extrañes si de camino te sorprende Su amor..."
Danilo Montero, "El abrazo del Padre"
Estando en el pozo de la desesperación, la noche se hacía fría y cada vez más difícil de resistir. Desde allí las voces de esperanza se escuchan a lo lejos y los recuerdo vuelven a aflorar, como cuando brota el pasto en lugares de desierto. Allí, cuando todo parece que va a morir, cuando todo parece una constante desesperanza; allí, donde se necesita un padre que te ame sin reproches y sin condiciones; allí donde un abrazo tiene mayor precio que mil palabras a lo lejos...
Estando en el pozo, Dios me habló y me llevó a confrontar mi corazón, a confrontar mis más profundos sentimientos y mis más profundos dolores y heridas. Allí es donde uno cree que tiene en todo la razón y que lleva la verdad en las espaldas, lo cual no es así... En medio de gran dolor, pareciera que los dientes que mostraba cuando reía, hubieran sido cubiertos para siempre por los labios temblorosos del que llora desesperado por salir pronto, por ser libre en poco tiempo, por escalar el pozo en el que un día me vi atrapado. El secreto de todo no está en las circunstancias, ni en las personas, ni siquiera en que si algún día los problemas se solucionarán... El secreto se entremete en los profundos resquisios de un corazón que debe ser sanado y debe descansar.
Estando a oscuras vi que mis lágrimas brotaban sin permiso, aguantando todo el día el poder descargar lo que llevo a cuestas... A oscuras, donde nadie me ve más que el que a veces me habla... Es Dios llamando al Job a quien ha hecho sufrir sin causa aparente. A quien a hecho pasar lo terrible, pero con el único propósito atraerlo hacia sí mismo y de que pueda verlo en persona, de poder tocar su rostro, de palpar sus manos, de conversar con él una hora, de escuchar la voz que llama entre los torbellinos de la vida, de saber que alguien más allá de los problemas ama sin límite al que necesita Su ayuda... Es el Padre que siempre necesité... El mismo que me habla entre los cánticos agudos de los pájaros y que me eleva otra vez, y me hace volar entre los recónditos parajes de Su corazón. Él me hizo enamorarme de Sus brazos y ser débil ante Su voz. Él me conquistó en medio del pozo con sólo oírle, y me prometió que saldría de allí para poder hablar de Él a otros. Esperando eso, clamo para seguir escuchando esa voz, palpando Su cara, y tocando sus brazos en el tierno abrazo de Padre protector. Yo siempre lo amé, yo siempre lo necesité, y desde niño mis brazos se extendieron hacia Él...
No me extrañaré si mientras voy caminando me sorprende Su abrazo de amor...
Estando en el pozo de la desesperación, la noche se hacía fría y cada vez más difícil de resistir. Desde allí las voces de esperanza se escuchan a lo lejos y los recuerdo vuelven a aflorar, como cuando brota el pasto en lugares de desierto. Allí, cuando todo parece que va a morir, cuando todo parece una constante desesperanza; allí, donde se necesita un padre que te ame sin reproches y sin condiciones; allí donde un abrazo tiene mayor precio que mil palabras a lo lejos...
Estando en el pozo, Dios me habló y me llevó a confrontar mi corazón, a confrontar mis más profundos sentimientos y mis más profundos dolores y heridas. Allí es donde uno cree que tiene en todo la razón y que lleva la verdad en las espaldas, lo cual no es así... En medio de gran dolor, pareciera que los dientes que mostraba cuando reía, hubieran sido cubiertos para siempre por los labios temblorosos del que llora desesperado por salir pronto, por ser libre en poco tiempo, por escalar el pozo en el que un día me vi atrapado. El secreto de todo no está en las circunstancias, ni en las personas, ni siquiera en que si algún día los problemas se solucionarán... El secreto se entremete en los profundos resquisios de un corazón que debe ser sanado y debe descansar.
Estando a oscuras vi que mis lágrimas brotaban sin permiso, aguantando todo el día el poder descargar lo que llevo a cuestas... A oscuras, donde nadie me ve más que el que a veces me habla... Es Dios llamando al Job a quien ha hecho sufrir sin causa aparente. A quien a hecho pasar lo terrible, pero con el único propósito atraerlo hacia sí mismo y de que pueda verlo en persona, de poder tocar su rostro, de palpar sus manos, de conversar con él una hora, de escuchar la voz que llama entre los torbellinos de la vida, de saber que alguien más allá de los problemas ama sin límite al que necesita Su ayuda... Es el Padre que siempre necesité... El mismo que me habla entre los cánticos agudos de los pájaros y que me eleva otra vez, y me hace volar entre los recónditos parajes de Su corazón. Él me hizo enamorarme de Sus brazos y ser débil ante Su voz. Él me conquistó en medio del pozo con sólo oírle, y me prometió que saldría de allí para poder hablar de Él a otros. Esperando eso, clamo para seguir escuchando esa voz, palpando Su cara, y tocando sus brazos en el tierno abrazo de Padre protector. Yo siempre lo amé, yo siempre lo necesité, y desde niño mis brazos se extendieron hacia Él...
No me extrañaré si mientras voy caminando me sorprende Su abrazo de amor...
28 de agosto de 2007
Que no te roben el gozo

La alegría es la manifestación de la libertad de Dios en nuestras vidas. Por eso mismo, el gozo es la fuerza que nos ayuda a mantenernos firmes en medio de la adversidad. Acerca de esto, Dios me ha estado hablando estos días.
Pensaba en lo siguiente:
- Cada vez que hubo momentos en mi vida que hicieron que me culpase, perdí la alegría, entonces el camino de Dios era difícil.
- Cada vez que veía el futuro y soñaba cosas grandes, veía mi interior y perdía el gozo de soñar.
- Cada vez que vi peleas y discusiones, el diablo me robó el gozo...
- Cada vez que pensé que no podría más, el gozo se fue.
- Cada vez que leía: "El gozo es nuestra fortaleza" en Nehemías, me preguntaba cómo el gozo podría hacer que milagrosamente lograra avanzar en medio de la adversidad.
- Entonces no creía... sólo pensaba y aceptaba que eso podía ser... Es como todas las cosas que pensamos acerca de Dios: las aceptamos, pero no creemos verdaderamente que sean para nosotros. Porque todos dicen que el amor de Dios va más allá de nuestra imaginación... Claro... eso lo aceptamos, pero no lo vivimos.
- Vivir el gozo es distinto a aceptar que existe el gozo de Dios.
- Las antiguas generaciones (padres, abuelos), nos transmitieron sus deseos no cumplidos, sus fracasos, sus quejas.
- El gozo de Dios viene por un cambio de mentalidad en Su presencia.
¿Saben por qué amo tanto a Dios? Porque es capaz de hacerme soñar con una sola palabra y hacrme libre con sólo un toque de Él. Por eso mismo, hoy escribo acerca del que me quita el pensamiento diariamente, el que me hace componer canciones mientras camino, el que me hace ser sensible a su voz. Hay sanidad para todo aquel que quiera tomarla...
Quisiera que tan sólo este escrito sea continuado con cada experiencia del que lo lee, y que juntos construyamos un gran libro que trate de Él, que trate de su gracia y de cuánto nos ha liberado. Es nuestro tiempo, nuestro tiempo de restauración... Estoy contento!!! Dios ya me había dicho una vez: "Yo te pondré entre los grandes", y creo que ya está comenzando.
Es el tiempo de mi generación, es el tiempo de dejar de pensar en el pasado y seamos capaces de ser hombres y mujeres de fe que vean más allá de sus capacidades y de sus recursos. Generación que no transmita los fracasos del pasado, sino que traspase los sueños del futuro, que no se construyen con falsas promesas de un cielo eterno, sino que comienza en el día a día, hasta que estemos con Él. Generación que sepa avivar a los suyos, que sepa ayudar a los devalidos, que sepa construir con el amor y la sanidad del Padre.
Sueño con que mi generación haga historia... Y delante de nosotros la bandera del gozo y la restauración de Dios.
23 de agosto de 2007
Tú das uno y él dará tres

Viví pensando que Dios me castigaría por todo lo malo que hacía... Vivía atrapado a una mentalidad de "hacer para obtener". Mis preguntas a veces bordeaban la desesperación al ver que mis intenciones de portarme bien con mis padres no resultaban. Infinitas horas dando vueltas a cómo hacer para ser mejor cristiano... Quizás esos eran simples pensamientos de niño-adolescente. A veces lo que los padres ignoran es que existe una cierta edad en que absorbemos todo de ellos, y si nos dicen algo de nosotros, todo lo creemos. Somos niños... receptores de todo...
Viví actuando por lograr que Dios me diera algo de Él: quizás algún don, y me propuse esforzarme con tal de que Él viera mi vida y se agradara de mí. Entonces todo giraba en torno a lo que yo podía hacer con mi vida, mientras pedía ayuda a Dios sin pedirle que me mostrara Su verdadero corazón.
Era de suponerse que cualquier error iba a ser pagado de alguna manera y que la gran espalda de Dios estaría contra mí. Eso estaba lejos de ser real. Una vez leí algo que me llamó mucho la atención: "Cuando tú das un paso hacia el Padre, Él dará tres hacia ti". Precisamente está más interesado en nuestras vidas que nosotros en la suya. Que extraño suena eso... Y pensar que viví atrapado en una mentalidad en la cual Dios no me aceptaba tal cual soy. Eso me liberó de traumas del pasado y me ayudó a perdonarme a mí mismo.
Por eso estoy convencido más aún de que el amor del Padre es suficiente para mí... La vida eterna empezó justo cuando él decidió empezar el plan conmigo. Y que ahora agradezco todo lo que he vivido con tal de tocar Su corazón y de verlo alegre cuando le canto mis canciones o escribo sobre Él. En él no hay límites, en él no hay más que ganas de restaurarlo todo.
17 de agosto de 2007
¿Quién soy?
En el colegio recuerdo que una vez nos hicieron esta pregunta. La respuesta a este cuestionamiento es la llamada "identidad". A medida que pasa el tiempo, me doy cuenta que este tema es más profundo de lo que pensaba. ¿De qué manera la autoimagen tiene repercusión en lo que hacemos y decidimos? ¿De qué manera la identidad gobierna nuestra esencia de personas?
Un padre puede dañar la identidad del hijo fácilmente... Tan fácilmente que tiene el poder atar el futuro de ese niño. ¿Cómo la ata? La respuesta se haya en las conductas de cobardía, de baja autoestima y de deseo de demostrar a todos cuán capaz se es.
Dios está dispuesto a sanar nuestra identidad y a llevarnos hacia dónde menos pensamos. Quizás existe un solo requisito: dejarse llevar por Él. Se ve tan simple... lo he orado, lo he anhelado, pero cuando llega el momento de decidir, al parecer los gustos personales y los intereses han podido más. Para que Dios nos sane completamente y nos enseñe quiénes somos y lo que somos capaces de hacer, debemos vaciarnos de nuestros propios conceptos acerca de nosotros mismos. Ese "yo no puedo" que gobierna nuestros pensamientos, como un fantasma que aparece cada vez que queremos emprender algo, debe ser dejado ante Él.
La mejor respuesta a la pregunta del título es la que el Señor nos pueda dar... Si Él dice que yo puedo, entonces yo puedo. Si dice que Él es mi más grande admirador y que goza al ver mis avances, entonces podemos disfrutar de lo que piensa de nosotros. Si estamos en dificultad y Él dice que estará con nosotros, entonces podemos tener fe y seguir caminando.
La mejor respuesta a mi interrogante es la que Sus labios puedan articular. Mmmm, sólo ahí tiene sentido lo que hace ya miles de años se nos ha predicado...
"La verdadera diferencia entre un cristiano y un "cristiano" es una experiencia viva contigo... Nada hay como eso, no hay nadie como tú. Con tu sanidad has reconstruido ladrillo a ladrillo la identidad que un día se vino abajo. Con tu sanidad he preferido dejar de lado lo que yo pienso que es lo correcto y lo más cómodo para mí, y buscar lo que tú crees que es correcto y lo mejor para mí, aunque me sienta incómodo. Con tu sanidad he aprendido a amar y a renunciar a mí mismo... Con tu sanidad, palabra a palabra he leído lo que has escrito acerca de mí. Poco a poco he leído el libro con el cual te inspiraste a crearme un día y a permitir que pasara todo lo que pasé con el propósito de atraerme hacia a ti y a decirme todo lo que soy capaz. Con tu sanidad, has contraargumentado mi autoimagen, y has construido capítulos enteros de lo que piensas de mí... Aún sigo leyendo, aunque a veces no logro entender...
Amén"
Un padre puede dañar la identidad del hijo fácilmente... Tan fácilmente que tiene el poder atar el futuro de ese niño. ¿Cómo la ata? La respuesta se haya en las conductas de cobardía, de baja autoestima y de deseo de demostrar a todos cuán capaz se es.
Dios está dispuesto a sanar nuestra identidad y a llevarnos hacia dónde menos pensamos. Quizás existe un solo requisito: dejarse llevar por Él. Se ve tan simple... lo he orado, lo he anhelado, pero cuando llega el momento de decidir, al parecer los gustos personales y los intereses han podido más. Para que Dios nos sane completamente y nos enseñe quiénes somos y lo que somos capaces de hacer, debemos vaciarnos de nuestros propios conceptos acerca de nosotros mismos. Ese "yo no puedo" que gobierna nuestros pensamientos, como un fantasma que aparece cada vez que queremos emprender algo, debe ser dejado ante Él.
La mejor respuesta a la pregunta del título es la que el Señor nos pueda dar... Si Él dice que yo puedo, entonces yo puedo. Si dice que Él es mi más grande admirador y que goza al ver mis avances, entonces podemos disfrutar de lo que piensa de nosotros. Si estamos en dificultad y Él dice que estará con nosotros, entonces podemos tener fe y seguir caminando.
La mejor respuesta a mi interrogante es la que Sus labios puedan articular. Mmmm, sólo ahí tiene sentido lo que hace ya miles de años se nos ha predicado...
"La verdadera diferencia entre un cristiano y un "cristiano" es una experiencia viva contigo... Nada hay como eso, no hay nadie como tú. Con tu sanidad has reconstruido ladrillo a ladrillo la identidad que un día se vino abajo. Con tu sanidad he preferido dejar de lado lo que yo pienso que es lo correcto y lo más cómodo para mí, y buscar lo que tú crees que es correcto y lo mejor para mí, aunque me sienta incómodo. Con tu sanidad he aprendido a amar y a renunciar a mí mismo... Con tu sanidad, palabra a palabra he leído lo que has escrito acerca de mí. Poco a poco he leído el libro con el cual te inspiraste a crearme un día y a permitir que pasara todo lo que pasé con el propósito de atraerme hacia a ti y a decirme todo lo que soy capaz. Con tu sanidad, has contraargumentado mi autoimagen, y has construido capítulos enteros de lo que piensas de mí... Aún sigo leyendo, aunque a veces no logro entender...
Amén"
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