28 de diciembre de 2007

Fin de año...



Este ha sido un fin de año... mmmmm... cómo decirlo... ha sido diferente... No entiendo por qué todas las cosas malas siempre se juntan, pero estoy tranquilo. Tampoco entiendo mucho lo que sigo viviendo, pero creo tener una palabra de Dios para este tiempo y que quizás pronto comparta.



Pese a todo, doy gracias a Dios por la familia que tengo y sigo teniendo la esperanza de que todo podrá solucionarse alguna vez.


Doy gracias a Dios porque él siempre proveyó para mis necesidades, sobre todo por la cantidad enorme de materiales que tuve comprar. En todo eso veo Su fidelidad.


Doy gracias a Dios por tener la posibilidad de estudiar... por tener paz, porque me siento privilegiado al hacer lo que hago.


Doy gracias a Dios por lo malo, porque entiendo que es la respuesta a mis oraciones para que Él transformase mi corazón... Creo que hasta hoy mismo me he sentido desafiado otra vez a cambiar mi mentalidad.


Doy gracias a Dios por mis amigos (Romy, Guille, Joy, Jaime, Gustavo, por mencionar algunos)...aunque no nos hayamos podido comunicar mucho, siempre los recuerdo y los tengo en mi mente y oraciones.


Doy gracias a mi hermano Andrés y a mi hermana Susana, por haber soportado conmigo tiempos difíciles, que nos hicieron sufrir demasiado, que nos hicieron sentir destruidos, pero que unidos logramos superar.


Doy gracias a mis papás (Ruth y Carlos)... a veces no logro entenderlo todo, pero sepan que los quiero, que pueden contar conmigo...


Y doy gracias por Dios... que siempre me "pudre" a fin de año y me da una palabra que levanta mi ánimo y mis sueños para el próximo año.






23 de diciembre de 2007

Construye navidad


Las luces de las calles adornan el pasar, mientras los adornos de navidad hacen más alegre el espíritu de las personas. Se nota en la atmósfera de estos tiempos, la alegría que se vive, pero también el consumismo y las ganas de hacer sentir a todos los seres queridos especiales para nosotros.

Los pinos y guirnaldas adornan nuestro pensar, queriendo ser el reflejo de lo que sentimos como familia: el querer compartir, el querer entregarnos por completo, el querer dar sin esperar recibir. Sin embargo, cuando era niño pensaba que todos mis tíos deberían por lo menos regalarme algo que demostrase que me querían o que pensaban en mí. Un caminón Goliat, una bicicleta, dinero, etc.

Esa posición de niño - y mal enseñao- era demasiado egoísta. Recuerdo una vez que a mi primo le dieron una super mega sorpresa de navidad: una bicicleta super linda. En un momento, pensé que era para mí, pero mi frustración fue grande al ver el nombre del destinatario. Je! esa navidad quedé con las ganas de tener una bici.

De pronto siento que aún no llego a un lugar fijo en nada. Es como si aún estuviera nadando por el agua sin llegar a tierra firme, y sentir que Dios me haga sentir en casa, en el lugar que quiere para mí... Pero quiero transmitirles algo en esta navidad: encárguese de agradecer por lo bueno y por lo malo... También dedíquese a dar. Pero no ese dar con consumismo, sino con sinceridad, con amor genuino. Quizás dejar de pensar como niños y valorar más el gesto que el plástico de un juguete o un obsequio caro. Sin obsequios, darnos por completo y demostrarle a los demás cuánto los valoramos...

En esta navidad encarguémonos de perdonar a quienes nos han dañado, y a tener siempre la disposición de perdonar en el futuro. Quizás ese sea el regalo que más valoro. La navidad pasada recuerdo haber renovado ese pacto con quienes me han dañado, y ha resultado en libertad.

Pero lo más importante es dar gracias por Jesús... No como rutinariamente lo hemos hecho a través de todas las navidades, o que sólo recordemos lo lindo y bueno que fue. Sino más bien recordar que el favor de Dios está sobre nosotros, sin depender de nuestras fuerzas o comportamiento. Navidad es dar, como Él se dio a nosotros. Navidad es recibir los clamores de miles que desean un buen regalo en esta época.



"Te amo, Señor... en navidad me vuelves a convencer que has creído y confiado en mí. Los árboles, las luces en las calles, los regalos recibidos no se comparan a tus promesas cumplidas y las aún no cumplidas. No quiero ser igual al resto, tú lo sabes bien, hoy quiero darte mis sorpresas, aunque sé que ya lo sabes de todo de mí. Hoy quiero regalarte mis canciones, aunque tú eres el dueño de mi inspiración. Hoy quiero darte un regalo, aunque antes de abrirlo ya sabes bien lo que es. Hoy quiero verte llorar, aunque antes de eso me has hecho llorar mí. Llévame más profundo, Señor... esa es mi oración."

18 de diciembre de 2007

Cuando nada resulta

Creo que estoy terminando este año con lo que queda de mis fuerzas... No entiendo a veces lo que pasa a mi alrededor, sobre todo porque veo que todas las cosas malas se juntan ahora, a fin de año... A veces veo las luces navideñas que se encienden cuando voy camino a casa y clamo por mi papá, clamo por unidad familiar... pero me enfrento a la cruda realidad de relaciones rotas, caminos separados y heridas abiertas. Errores del pasado que hoy traen consecuencias futuras... No quiero más... Pero no es una desesperación de huir, sino más bien una desesperación porque Dios me abrace, porque alguien me diga que sufre conmigo, que llora conmigo. Pero no para ganar la compasión del mundo, sino para poder levantarme en nuevas fuerzas.

Quisiera tan sólo que por una sola vez pudiéramos salirnos de nuestras diferencias y abrazarnos como familia, como un solo cuerpo. Echo de menos las navidades y años nuevos así... Sin violencia intrafamiliar...


Mañana será otro día...

10 de diciembre de 2007

Entre el Líbano y el Labrador


Las pisadas iban dejando sus huellas entre el pasaje Líbano y el Labrador. Entre calles desiertas yo te hablaba, y sobre tus pasos yo pisaba. Allí yo también te conocí y vi tu gloria bajo la forma de lágrimas que brotaban espontáneas, sin más que expresar en sí mismas.


Entre mi soledad y mi silencio, te pedía que me sanaras, mientras se acercaban las fechas que cuando niño siempre esperaba. Sobre todo cuando abríamos los regalos y abrazábamos a quienes nos los obsequiaban. Eran los recuerdos de un buen pasado, de un buen tiempo en familia. Entonces, cuando todo se destruyó, cuando las luces de navidad no brillaron más, me hallé desierto, y a causa de eso te pregunté cómo hacer para construir una nueva familia entre las ruinas.


Entre tu silencio y tu soledad, me respondías que era necesario que pasara esto a causa del llamado que tenías para mí. Entonces no entendía, no vislumbraba lo que tenías para mí; solamente decía "aquí estoy, puedes contar conmigo".


Y mientras caminaba, cada pisaba se mojaba con las lágrimas que brotaban de mis ojos, mientras te decía: "No me dejes solo; sana mis heridas".


¿Cómo sanar a los demás, si mis heridas aún están abiertas? ¿cómo entregar tu llenura si aún mi corazón está lleno de carencias? ¿cómo vendar las heridas si yo soy el primero en necesitar tus vendas, Dios? Entonces llegaba a una sola respuesta: "Haz lo que quieras de mí". Entoces sentía cómo tu presencia me abrazaba, y sentía tu sonrisa sobre mí; y tu gracia me hablaba de día y de noche, mientras caminaba entre las aceras inmóviles de la noche de la villa. Y allí me contestabas: "Yo te llamé", y ya no era una lágrima, sino un clamor que surgía de mi vientre; eras tú levantándome de entre los muertos, y restaurando mi vida completamente...



Aunque estas fechas sean un tanto difíciles, quiero que sepas que eres mi regalo más preciado, mi regalo más esperado. Si me mandan un regalo, quiero que seas tú... tu compañía es mi regalo preciado, mi anhelo desde la niñez, mi desesperación por abrirte pronto, y encontrar que aquel papel de navidad cubría tu corazón, que esta vez podía ver en plenitud.



Vuelvo a ser un niño, vuelvo a ser lo que esperabas de mí... y a volver al llamado de dar a conocer tus noticias de esperanza. Ese es mi llamado... un llamado entre las calles de la ciudad. Aún habrá esperanza para ti y para tus hijos... Creo en ti, creo en tu palabra, y confío en tu promesa.

1 de diciembre de 2007

Hambre

Quiero tomar la siguiente foto para explicar algo que he venido pensando desde hace algún tiempo.


Cuando he visto imágemes como estas, me hace pensar la desesperación de esas personas por conseguir los alimentos que traen los camiones. Por la desesperación podría intuir que todos se empujan para poder recibir algún alimento para saciar su hambre... Cuando voy caminando por la calle, además de pensar en esas personas que sufren y que necesitan, he pensado en mi relación con Dios. Necesito ser sincero otra vez... Creo que es tan fácil enfriarse y dejar a Dios... Cuando a veces pensamos que Dios está tan lejos, y que nada puede hacer para acercarlo más cuando le necesitamos.

Sólo necesito ser sincero. Quizás no utilizar demasiada inspiración esta vez, y remitirme a decir que tengo hambre de Dios. Si Dios fuera ese camión de alimentos que llega a las personas que mueren de desnutrición, seguro me abalanzaría sobre la gente para conseguir la comida. Y es que me doy cuenta que si tuviera hambre de Dios, no me importaría la forma de hacer las cosas o utilizar demasiado protocolo para acercarme a Dios... solamente la meta sería extender los brazos para cojer su alimento. Jesús dijo: "Yo soy el pan que descendió del cielo". Tengo hambre de Dios... necesito volver a Sus brazos y sentir que sigue allí, amándome, queriendo estar conmigo.


"Dios, aquí estoy otra vez, hambriento de ti"


20 de noviembre de 2007

Si vas por la calle


"Si vas por la calle y derramas una lágrima, soy yo que va contigo..." Mientras camino hacia la Universidad o de vuelta a casa, pienso en Dios. Pienso en lo que significa para mí. Pienso en lo que anhelo de Él e imagino lo que Él anhela y sueña de mí. No lo puedo entender y sólo sé que tengo hambre de Él.


Paso a paso veo que todo es distinto ahora. Que lo antes me daba seguridad ya no está, y que sólo puedo mirar lo que he vivido para encontrar mi seguridad en la intimidad de Dios, en el secreto que desea compartir conmigo. Entonces soy desnudado, quebrantado y descubierto. He preferido dejar de analizar a Dios y comenzar a creer; dejar de juzgar a los que, diciéndose cristianos, hacen cosas que no son muy cristianas; y comenzar a avanzar sin importar lo que fui o lo que tuve o tengo. Mientras camino me digo a mí mismo: "Sería tan fácil que Dios te usara si tan solo dejarás de calcular lo que es humanamente posible, y te abandonaras a sus propósitos, sin importar las formas ni las personas".


Mientras camino, veo mi sombra y me doy cuenta que los temores son como ella: siempre estarán allí, de día y de noche, siguiédome cuando quiera decidir algo importante o cuando quiera confrontar mi pasado. La meta no está en la sombra, sino en seguir avanzando en medio de la adversidad.


Paso a paso veo que tengo hambre de Dios. Eso, ciertamente, suena muy cliché, pero me gustaría volver a ver las impactantes imágenes de cuando llega un camión cargado con comidas para miles de pueblos que viven en la miseria. ¿Han visto cómo se avalanzan sin respetar filas ni orden? Si tan sólo mi hambre fuera como aquella, sólo para perseguir el amor de Dios desesperadamente. Cuando hay hambre de Dios, las formas eclesiásticas se hacen escasas y lo que todos llaman "el orden de Dios" se esfuma cuando estamos necesitados de Él. No hay formas, no hay tamaños; sólo es Dios y yo, sin prejuicios ni miedos.


Mientras abro mi corazón a Dios, siento otra vez su unción. La unción que me recoge otra vez y me lleva a soñar en la realidad, a hacer cosas imposibles y a confrontar lo que siempre temí.




Y ahora me pregunto: "¿Cómo puedo transmitir esa pasión?"

15 de noviembre de 2007

Quietud



Hoy quiero ver tu rostro,
bajar las revoluciones por un momento,
abandonarme por fin en tus brazos.
Al fin llegar donde tú estás..

Hoy quiero dejarme llevar
por el río que has dejado correr...
Al fin dejar de nadar con todas mis fuerzas
para depender de ti...

Hoy quiero dejar que tu corazón
lata junto al mío,
y morir a mí, morir a mis miedos,
mis prejuicios y mi todo...

Hoy deseo dejar de fingir,
dejar de hacerme el fuerte ante ti...
reconocer que fallo casi todo el tiempo
que no puedo seguir
si tú no estás...

Hoy anhelo amarte mucho más,
dejar de hablar, para que aun tu silencio
me cante de tu paz.
Dios... mi torre fuerte eres tú...

7 de noviembre de 2007

Una vocación... un destino

"Y usted Davicito, ¿qué quiere ser cuando grande?". "Yo, abuelita, quiero ser dentista". Je. Esas palabras aún las tengo en mi memoria desde que por primera vez mi abuelita me preguntó qu´q quería estudiar. Debo reconocer que decía eso porque me gustaba andar en metro y subir ascensores para llegar al edificio donde trabajaba el dentista. Sin embargo, poco a poco me comenzó a gustar lo que hacía, pero, como niño no veía lo que me esperaba más adelante.

Llegaron los 16 y wow! había que comenzar a decidir... Luego los 17... la PSU... los resultados... etc. El día que me matriculé en la carrera de odontología no podía asimilar que todo lo que había soñado desde pequeño se estuviera cumpliendo. Para mí fue una sorpresa saber que estaba segundo en la lista de entrada, y que terminé por ser el primero de la lista (la primera persona escogió otra carrera). Me sentí muy honrado y daba gracias a Dios porque todo el esfuerzo estaba dando frutos.

Ya han pasado 3 años desde la vez que me matriculé y aunque a veces me siento cansado de tanto estudio, consumo de tiempo y consumo de dinero, todo se ve cancelado cuando una persona te dice: "Gracias doctor", o simplemente en su cara está dibujada una sonrisa. Son cosas pequeñas, pero que hablan mucho en cada persona.


Claramente los campamentos de servicio me han hecho crecer demasiado. Sobre todo en darme cuenta de la gran necesidad que tienen las personas de ser escuchadas y de ser atendidas con calidad, y no mediocremente como algunos creen que debe ser para las personas de escasos recursos.
"¿Qué hago si mi hijo se fracturó las paletas?", "Sabe doctor que me duele el colmillo desde hace mucho tiempo", "¿Por qué tengo las encías hinchadas?", "Tengo un diente negro". Esas son una de las tantas preguntas y afirmaciones que los pacientes dicen en las atenciones o en las charlas educativas. Aún recuerdo con cariño cuando una vez una señora me preguntó la causa de que su hija tuviera los dientes chuecos. Jajajajaja. Según ella no tenía espacio para que los dientes erupcionaran y que los dientes, al ser muy grandes, le salian chuecos. Después que me presentó el caso, le dije que el problema era que su hija sufría de eso porque su cabeza era pequeña y sus dientes muy grandes (algo con lo que hasta la fecha estoy de acuerdo). Jajajajajaja... obviamente todo era multifactorial! (la mejor chiva del área salud).



Más allá de eso, he podido consolidar grandes amistades a lo largo de la carrera. Christopher, Débora, Leonardo, Karin, Nicolás, Claudia, Juan Luis, Lidia, etc, etc. son claros ejemplos de eso. Sobre todo cuando compartimos trabajos prácticos, laboratorios, traducción de paper, etc. Doy gracias a Dios por cada uno de ellos, pues veo también cómo Él responde mis oraciones.















A veces siento que mis fuerzas se agotan de tener que hacer tantos trabajos y de ver que algunos de ellos no resultan como quiero. Sobre todo cuando se rompe un modelo de yeso o se queda pegado el acríolico en los dientes y hay que volver a desgastar y darle anatomía a los dientes. O cuando hay que dar examen de algún ramo. Pero después de todo eso, se da gracias por todo lo vivido y todo lo estresante que fue el año... Creo que quiero mucho la carrera que estoy estudiando, pero más allá de la remuneración quisiera ponerle un toque diferente a todo esto... No sé... pienso que con un propósito Dios me puso ahí y quiero dar mi vida en servir a los demás, ayudar a los que no tienen recursos, predicarles con mi estilo de vida y mis palabras.





















Simplemente gracias... Veo que Dios es fiel a sus promesas en mi vida... Que nunca me deja ni me dejará... Algo me dice desde adentro: "Sigue soñando y lo que pise la planta de tus pies será tuyo"

3 de noviembre de 2007

Caminante no hay camino


Hoy me levanté y leí lo siguiente: "Olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome hacia delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús"...


Hay veces que no sé dónde voy e incluso me cuestiono todo lo que siento y creo estar viviendo. Este año ha sido el año de mi confrontamiento. Ha sido habitual no entender nada de lo que estoy viviendo, pero al final termino por dar gracias porque siempre Dios me sorprende con algo que me deja en el piso rendido. Desde ahora, y aunque me cueste, no importa si entiendo o no... me es necesario olvidar el pasado y extenderme hacia delante. Como dijera un famoso poeta: "Caminante no hay camino/se hace camino al andar" Esas palabras siempre me han tocado, aunque el que las escribió quizás no sea cristiano. A veces pensamos que la fe no prueba nuestro carácter y que es sólo recibir sin dar. La fe nos desafía hasta dejar de depender en nuestras fuerzas y nuestras estrategias...

"Caminante no hay camino..." Debemos comprender que hay momentos en la vida donde debemos partir de cero. Todos los éxitos... todos los recuerdos del pasado, buenos o malos, deben quedar escritos y guardados sin valor en pos de un nuevo futuro. Hay quienes viven su vida en torno a los triunfos del pasado y recordando los fracasos del pasado. Quien les escribe pertenece a aquel grupo de personas. Pero me he sentido desafiado a dejar atrás todo lo que he vivido. Ha sido morir a lo más preciado y dejar a la vez lo más doloroso. Dios ha dado sentido al sufrimiento en mi vida. El sentido de escalar toda esta cima empinada ha sido purificarme, quitar mis ataduras, soltar mis temores y al final de la montaña ver la cruz donde Él murió por mí. Ha sido mirar mis cicatrices y darme cuenta que ya no hay olor a amarguras ni heridas. En él encontré mi identidad (lágrima)... aquella identidad que una vez perdí, aquello que me hizo caer en la tristeza.

"Se hace camino al andar..." Necesitas salir de la armadura que te protege y ser descubierto. Mostrar la desnudez de nuestra condición siempre cuesta. "¿Qué dirá el Señor de mí?". Quizás te diga lo mismo que me dijo a mí: "Te amo más de lo que tú imaginas". O quizás salte de alegría al ver que has vuelto y te ha conocido tal cual eres, tal cual te creó, tal cual te diseñó. Para hacerse camino al andar debemos mostrar nuestras debilidades... Sólo muriendo en la cruz, volvemos a vivir.


"Caminante no hay camino
con fe se hace camino al andar"

27 de octubre de 2007

¿Puedes confiar?

Cuando no vemos soluciones, nos desesperamos. Peor si vemos que nos queda mucho por caminar y trabajar. Alguien una vez me dijo acerca de una crisis que estaba teniendo: "Puedes patalear, llorar, gritar, pero al final solamente confía en Dios". Eso me quedó siempre presente y también me marcó muchísimo.

Confiar no es ser desentenderse de los problemas o trabajos. No significa que dejo de hacer lo que estaba haciendo. Cuando confío en alguien, estoy seguro que esa persona no me va a fallar, porque anhela lo mejor para mí. Cuando confío en alguien, descanso de todo lo que me pudiera perturbar. La confianza máxima se logra cuando la otra persona sabe todo acerca de otra, desde los defectos más graves hasta las mayores virtudes. Asimismo podría ser con Dios si solo dejásemos de poner barreras ante Su presencia. Si tan solo dejásemos de decirle lo bueno que somos o lo que merecemos tener o no. Confiar es abandonarse en los brazos de Dios, con la plena certeza que todo estará bajo control.

Si lees este blog, quiero que sepas algo: En Sus manos está todo bajo control

24 de octubre de 2007

Rendición


"Se llenó de amargura mi alma,

y en mi corazón sentía punzadas.

Tan torpe era yo, que no entendía;

era como una bestia delante de ti.


Con todo yo siempre estuve contigo;

me tomaste de la mano derecha.

Me has guiado según tu consejo,

Y después me recibirás en gloria.

¿A quién tengo yo en los cielos

sino a ti?

Y fuera de ti nada deseo en la tierra.


Mi carne y mi corazón desfallecen;

mas la roca de mi corazón y

mi porción es Dios para siempre..."


Salmo 73:21-26

La cultura del balcón

Algunos gritaban por allá. Los de acá aplaudían y gritaban. "Llévense a la vieja loca", se escuchaba por ahí. Desde muchos balcone...